Bueno ¡Ah! Como me costo, pero aquí lo tienen amigos, muchos recuerdos, muchas dudas, muchos indicios, que ustedes deben descubrir, y amor, como siempre.

GRACIAS, a todos los que se toman la molestia de leer, ya sea para los que comentan o no, repito GRACIAS. Les agradezco muchísimo que le den una oportunidad a este fic.

El titulo original es: Memorias, indicios y una fuga. En Azkaban, 2.

Sin embargo debido a lo largo que es, lo acorte.

Por otra parte si quieren darse una idea de los personajes, aquí les dejo este link: http(:/)img717(.)imageshack(.)us/img717/4299/fanficc(.)jpg

Aviso, quiten los paréntesis (no tenía otra forma de postear el link) de la dirección sino, no se ve la foto.

En fin, disfruten este nuevo capitulo al ritmo de: The Catalyst- Linkin Park.

¡Éxitos!

~ClairSnape.-

Capitulo 17: Memorias. En Azkaban, 2.

[..] Dios, esta haciendo demasiado frío en esta celda y mi cerebro se congela y no me permite pensar, y por si fuera poco, volver a recordarlo a él... y más lo que sucedió en ese momento en que me llevaban a esta condena, me hace querer volver a Hogwarts y arrancar varios pelos a ciertas personas.

De repente... mi respiración se contuvo abruptamente, mi corazón latía cada vez más despacio, y no me acordaba de nada, solo veía la celda en penumbras.

Luego de que el dementor pasó, retome mi "cordura" (si le puedo decir así, en este estado). Definitivamente tenía que haber una pista que estaba pasando por alto... Haber resumen hasta el momento de los hechos:

Primero, pesadillas y realidad se me mezclaban. Segundo Flitwick muerto. Y tercero me acusan a mi de la muerte de Filius. Sin embargo nunca se me dio a conocer las dichas pruebas por las cuales se me acusaban, y mi tío Albus no quiso si quiera explicarme algo, dijo "estas en riesgo, y estarás mejor en Azkaban"...

Esa última frase, me dejo, además de helada, casi muerta, escuchar lo que decía mi tío era, horroroso, triste, incluso terrorífico. Es decir, quien en su sano juicio, diría "estas en riesgo, estarás mejor en Azkaban". Aunque siendo Albus Dumbledore mi tío... cualquier cosa podríamos esperar ¿Cierto?. Ahora la duda universal es ¿Qué quiso decir con esa frase? ¿Y si en Azkaban estaba segura, que diablos estaba pasando a fuera, que yo estaba en tanto peligro?

De todas formas no importa. Mi deber ahora, es volver a recordar mis últimos momentos hasta la fecha, y sacar conclusiones...

[...] Como si hubieran caído del cielo, aparecieron mis ángeles guardianes. -Okey, eso fue cursi y barato- Quizás fueran más guardianes y menos ángeles, por que con esas caras, no inspiraban paz..

Como decía, caídos, o aparecido, u ocultados bajo una capa de invisibilidad, aparecieron, Minerva y Severus.

-¿Qué esta pasando?- Inquirio Minerva con tono acusador, y observando la escena.

De seguro que verme con grilletes mágicos, y cuatro aurors, no era una escena que se viera a menudo en Hogwarts, y eso se noto al instante cuando muchos alumnos curiosos asomaron sus narices al pasillo.

-Lo que sucede, señora...- hablo Ruth mirando a Minerva intentando recordarla.

-Mcgonagall.- contesto seca Minerva.

-Bien profesora Mcgonagall, es que he aquí creemos tener a una de las causantes de los asesinatos, o al menos de los homicidios que figuran en Estados Unidos.- corroboro la mujer castaña, con mirada determinante.

Sin embargo quien esperaba que dijera algo no lo dijo, y cuando hablo sentí como un puñal se hundía en mi alma, lenta y firmemente.

-¿Entonces, Ruth? ¿Llevándose a Elli tienen todo solucionado y no habrá más crímenes?- pregunto Snape con vos normal, algo muy atípico de él.

Primero ese espontaneo abrazo en las centrales del FBI, después el tutearse, y hablarse mutuamente como amigos... ¿Quién era esta mujer? ¿Y que significaba para Severus?

-Tranquilo Sev, si te preocupa tu amiga, podrás visitarla en las horas de visitas de que permite Azkaban.- contesto con tono normal, pero si maldad alguna en sus palabras.

Sin embargo no me molesto la joven agente, sino Snape- ¿Y que te hace pensar que me importa?- contesto de manera asquerosa.

¡AY! Otro puñal nuevamente se atraviesa... pero en mi corazón. Sin embargo, estuve lenta, ya que mientras Severus y Ruth mantenían esta esporádica conversación, Minerva y el Miistro se habían enfrascado en otra. Sin embargo llegue a escuchar lo suficiente.

-Se lo prometí a Albus, y estara bien...- aseguro el ministro Fudge, decidido y en voz trémula.

-Más te vale, sería lo único que nos falta Fudge.- amenazo Minerva.

De todas formas, cuando Minerva se dio vuelta, cambió de expresión en su rostro, y me miro algo afligida.

-Se fuerte, Albus lo solucionara.- admitió en voz baja tomando mi brazo con delicadeza, para luego soltarse rápidamente.

Le dirigí una última mirada a Severus, quién no la devolvió ni en una décima parte, y antes de que pudiera decirle algo, los guardias volvieron a tirar de mis grilletes.

Caminamos por el bosque acompañados por Hagrid, quien silenciosamente (o al menos eso intentaba) sollozaba despacio. Una vez cruzadas las rejas el carruaje y la celda ovil detrás de este aguardaban por nosotros. Hagrid me dio un apreton fuerte en el hombro, con una mirada de tristeza, y me subieron a la celda trasera. El ministro, los aurors, y Ruth abordaron en el carruaje negro delante.

Apenas los coches se pusieron en movimiento note como al lado de Hagrid había otra sombra... que al levantar mis ojos, vi claramente que era Severus, y leyendo sus labios (o eso intente) pude entender un "nos vemos pronto".

Un largo viaje hasta el Ministerio de Magia, donde luego me quitaron mi varita, me tomaron como cinco fotos de diferentes perfiles, para legajos y me hicieron vestir con un overol sucio y viejo a rayas horizontales blancas y negras, para luego hacer el viaje más horrible del mundo... Por un segundo pense que fue el inframundo de Hades el dios griego, y que este me esperaría donde están todas las almas en pena y se llevaría la mía con las demás pero no.

El sueño de Hades, hubiera sido eso.. Un sueño. Por que volver a ver lo que era Azkaban, era realmente una desgracia, lo peor de lo peor, el temor más grande para incluso el más valiente.

Y allí estaba yo, culpada por crímenes que no correspondían, personas muertes que yo jamas hubiera matado, y llevada prácticamente por voluntad, por que si quería me hubiera escapado.

Y sin embargo no se por que no se me dio por realizar eso, simplemente accedí a que se me llevara, tenía un palpito, un "deja vu" de bienestar en Azkaban, probablemente este loca, pero así lo sentía, y siempre me deje llevar por mis intuiciones, casi siempre fueron fructíferas.

Mientras un dementor junto con un auror me conducían a mi celda, pensaba, en ¿Por qué demonios Albus no me había defendido y se había quedado callado? ¿Por qué no me había defendido? ¿Acaso estaría planeando algo para sacarme, y era mejor mantener perfil bajo? Bueno si de perfiles bajos se trataba, Albus era perfecto para eso.

Por un momento estaba segura que lo llevaba bien, sin embargo tres días más tardes, comenzaron los problemas, luego de la carta.

Esa mañana, o quizás tarde (a decir verdad, ya no sabía que hora del día era desde que entre), un auror, me trajo una carta, del colegió Hogwarts. Donde lo único que decía, era "Estas en riesgo", la letra era bien conocida para mí. Caligrafía redonda, apretujada, y pequeña. Era la letra de Severus.

Pero ¿Qué diablos? Estaba firmada por Albus Dumbledore, y solo decía eso.

Esta bien, ¿que no era un hecho ya que estaba en riesgo allí adentro acaso? Pero por que Severus, habría escrito dos palabras, y había firmado como Albus. Ya había guardado a carta cuando la volví a abrir para observarla nuevamente, pero esta vez la carta decía otro texto "Estarás mejor si estas en Azkaban".

¡Magia! Como diablos la odiaba, incluso ahora... La odiaba más, siempre con sus complicaciones, e indicios indescifrables. Pero ahora, no hay vuelta atrás, ya estoy acá, y no hay más opciones. Me es imprescindible descubrir que esta pasando, o lo que va a suceder.

Sin embargo pasados dos días sin recibir noticia alguna y solo ver a los desgraciados guardias de Azkaban, me habían desalentado completamente seguir adelante, debo admitir que jamas me di por vencida, en nada, y nunca tuve una buena vida.

Es más puedo recordar, como hace algunos meses atrás creí tener buena vida, cuando me acababa de recibir, me asumieron... Pero cuando Albus apareció (sin ofender a mi tío claro!) mi vida se derrumbo y volvío a ser la misma complicación que era cuando estuve en Hogwarts.

Exceptuando claro esta, mi locura con Snape. Que para ser sincera, ahora que lo pienso, el siempre se dio cuenta de eso.

Recuerdo claramente una ocasión...

"

El salón de clases, o mejor dicho la mazmorra donde se dictaba pociones, era siempre igual de tétrica. Y como de costumbre hacía frío, lo cual era raro, por que estabamos cerca de julio, y ya debería de sentirse mayor calor. Sin embargo, ese día fue loco... Y no solo por el clima.

Recuerdo mi uniforme de Slytherin, desarreglado, y también hago memoria de que esa fue mi última semana en Hogwarts, esa fue la última vez que lleve mi uniforme de Slytherin que siempre porte con orgullo, esa fue la primera y última vez que vi a un Severus joven, y vital, pese a su mal carácter. Snape apenas nos pasaba en edad cuando entro a enseñar, era prácticamente el "Hombre" con el que todas soñaban, solo que ninguna se fijaba en ese "Hombre" excepto yo.

Más allá del físico que tenía (por que había que admitir que tenía muy buen físico, y que si no me equivoco aún lo tiene, aunque algo cansado), y de su carácter difícil de domar, algo bastante tentador. Su inteligencia era lo que más me atraía y nunca e dejaría de asombrar.

Volviendo a ese día. Todos los de séptimo de Slytherin y Ravenclaw entramos en la mazmorra, algunos felices por no volver a pisar esa aula, otros felices de terminar, y algunos como yo, tristes, por no volver a ver a su profesor favorito, aunque este fuera un completo odioso con las cosas que hiciera, y con todo o referente a mí, (como la vez que le dijo a Albus "Acaso cree que su sobrina sin ofender, pueda comportarse como una dama" y todo por que me había peleado con un estúpido Gryffindor en Quiddittch).

Una vez todos sentados, Snape se paro de su escritorio, se quedo al lado de este, y nos miro atentamente a todos y cada uno, sosteniendo la mirada de cada estudiante por una décima de segundo. Sin embargo cuando me tenía que mirar a mí ni siquiera lo hizo y paso a sentarse a su escritorio.

-Bien, hagan lo que quieran, pero sin levantarse de su asiento, y sin hacer ruido. NO MOLESTEN.- gruño a lo último y volvió a sentarse y a leer un libro.

Todos cuchicheaban en susurros sin embargo, no me uní al montón, y preferí dedicarme a hacer algo mucho más interesante, y dado a que me iría lejos de Hogwarts esta sería mi última oportunidad, así que en el extraño y glorioso caso de que saliera victoriosa, bien por mí, y en el caso de salir mal bueno, me iría y nunca más lo volvería a ver así que... No tenía nada que perder.

Por tal motivo, lo que quedo de clase, me la pase observando a Severus Snape, los primeros treinta minutos, el pobre se revolvía inquieto en su asiento (imagine que ya para ese momento sabía que lo estaba observando, y lo que quedo del resto de hora, levanto su mirada, y busco a la mirada que se atrevía a verlo de esa manera... Sin embargo al verme a los ojos, su expresión de un perro cazador cambió para ser fría y distante.

Por un segundo pense que nos quedaríamos así un rato, pero en determinado momento el hombre levanto ambas cejas, a modo de pregunta (¿Qué miras? Ó ¿Qué pasa?) y yo le respondí negando con mi cabeza levemente y sonriendo de manera pícara.

Al instante bajo una de sus cejas, y me miro así ceñudo un rato más, a esta altura del partido era imposible que despegara la mirada de él, y más por que mal que pesé, el me estaba mirando, por fin... Y sospechaba, que no como una simple alumna.

Resoplo, sin dejar de mirarme ceñudo con ambas cejas. Y acto segundo rezongue de manera chistosa, sin hacer espamento e imitándolo a él.

Si bien la cara del hombre no era la mejor, su sonrisa maliciosa hizo presencia en su rostro, pero no me asuste, como dije no tenía anda que perder... Esa sonrisa se borro rápidamente, y en tan solo cinco minutos más llego el final de la clase.

Todos comenzaron a levantarse, y de manera que comencé a hacer lo mismo. Aunque ese día estaba completamente torpe, o tenía muy mala suerte, por que mi mochila se desfondo, de manera que tuve que ver como todos mis compañeros salían y yo me retrasaba. Una vez todo arreglado nuevamente, una voz, su voz, resonó a mis espaldas.

-Veo que le es entretenido jugar a observar personas.- afirmo con su tono de voz condescendiente, mientras cerraba la puerta – Espero que después de ese atrevimiento, no se inquiete al ver que arrimo la puerta.- comento de espaldas a mi.

-Para nada profesor, no me inquieta que cierre la puerta.- conteste.

Hubo un silenció, bastante incomodo por cierto, pro sabía bien cuales eran mis lugares, y ese no era lugar para mi en ese preciso momento así que volví a hablar, para aclarar algo antes de irme:

-Dado a que usted no va asistir a la ceremonia de fin de curso de Hogwarts, elegí a otro profesor para que me entregase mi diploma.- ante este comentario el hombre solo asintió, mirándome fijamente – Ah, y quiero aclararle algo...- comencé a decir, mientras me arrimaba a la puerta del salón y posaba una mano sobre el picaporte – déjeme decirle, que yo nunca juego.- concluí.

Abrí la puerta y salí, a punto de cerrarla, su voz endulzo mis oídos –Que bien, por que odio los juegos, y solo me agradan las cosas serias.- concluyo, al momento que cerré la puerta, sin mirar atrás.

"

Ahora que lo pienso, eso tranquilamente pudo haber sido una indirecta, o una directa camuflada.

De todas formas, y fuese como fuese, nada tenía sentido, estaba hundida en el peor de los pozos, y esta maldita celda, junto con sus malditos dementores, solo me hacían querer, tirarme al mar que daba por ese maldito ventiluz que tenía por ventana. Pero ni morir se me daba de regalo, tenía que aguantar frío, y tristeza...

Aunque claramente, siempre puede haber algo, que oscurezca más, por eso mejor sujetarse del cinturón. De todo lo que en mi vida, esperaba, jamas espere lo siguiente...

-Tiene visita.- gruño un guardia parándose en frente de mis rejas.

-¿Qué?- pregunte desconcertada.

-Alístese, tiene visita.- volvió a gruñir.

-¿Pero quien...?- mi pregunta quedo detenida, al ver tres caras conocidas, de tras de las rejas.- ¡Harry! ¡Ron! ¡Kings! ¿Qué hacen? ¡Muchachos!- me puse feliz al fin de ver a alguien.

Sin embargo, ellos no respondieron de la misma forma, y solo levantaron sus varitas al momento de entrar a la celda.

-Ya puede irse, tendremos todo bajo control.- dijo Kingsley, seriamente al guardia.

Una vez que el guardia se fue, ambos me miraron de nuevo.

-¿Cuál es tu patronus Elli?- pregunto cautelosamente Kingsley, y ahora entendí que sucedía.

-Un gato, pero hace menos de un mes cambió su forma por una pantera.- conteste segura.

-¿Qué te escribió Albus, en la carta? Di las exactas palabras.- volvió a preguntar en voz baja, mientras los otros jóvenes hicieron un hechizo que por lo visto afecto toda la celda.

-¿Qué carta?.- pregunte al no entender nada, nunca había recibido carta alguna en los tres o cuatro días que estuve allí dentro.

Los tres me volvieron apuntar con sus varitas, y yo los mire uno por uno. –No vino ninguna carta aún es en serio, hagan otras preguntas.- conteste de manera firme, sin miedo alguno.

-Esta bien es ella.- dijo Kingsley y bajo su varita, de manera que Ron y Harry lo imitaron.

-¡Me quieren explicar que diablos esta pasando! ¿Qué sucede? ¡Por Merlin! Yo no hice nada...-

-Cálmate, esto es un plan. Alguien esta detrás de ti, al igual que lo esta de tras de otras personas, a algunas las encontró a otras no.- explico Harry.

-Por eso Albus, no ha tomado cartas en el asunto.- agrego Ron.

-A ver si entendí, a fuera esta mucho peor que aquí adentro, y por eso es mejor que me quede... ¿acá?- exclame completamente atontada, y sentándome resignada en el suelo.

-Aún no sabemos que hará Albus.- hablo kingsley tranquilo, pero mi paciencia se colmo.

-Maldita sea, estoy aquí encerrada y Albus no sabe que hacer... Déjame decirte que...- comencé a violentarme.

-Hermione ha desaparecido..- dijo entre un fuerte y varonil sollozo Ron Weasley.

De pronto mi violencia quedo reducida a cenizas, y el miedo se apodero, de mi, y no a causa del dementor, sino a causa de una realidad cruel, y horrorosa.

-¿Qué?- susurre mientras me desplomaba por completo contra una pared, sin poder creerlo.- ¿Qué sucedió?- pregunte casi sin voz.

Tras unos minutos más de silencio, Harry habló.

-Luego de que te llevaron, ella...- le tembló la voz- Ella volvió a Hogwarts segura de que alguien intentaría sacar aquel libro, con esa carta que nunca abrimos, y ocultamos.- la voz del chico por fin se quebró.

Ron no dejaba de sollozar, y Kingsley se aclaro la garganta – Nunca volvió, yo tampoco sabía que había ido sola, sino no hubiera autorizado anda, aunque fuera incluso a Hogwarts.- afirmo Kingsley en voz baja.

-Tampoco están el libro y la carta, todo desapareció.- hablo Ron por fín.

-Pero nos dieron esto.- hablo kingsley, haciendo flotar un papel con su varita hacía mi- No lo toques, no hay huellas de nadie en ese papel, y tampoco había magia de ningún tipo en el.- advirtió Shackelbolt.

El trozo de papel de pergamino, solo tenía escrito en lapicera negra, una frase...

"Pregúntenle a Severus Snape, cual es su melodía favorita, y esta le dará respuestas... Cuidado con los acordes del resto de la composición."

Luego de leer la frase, seguía sin entender -¿Qué?- dije sin comprender nada.

-La melodía favorita de Snape, es una composición musical de Debussy, llamada Clair de Lune.- aclaro Kinglsey.

-Ya veo, pero no se que respuestas puedo darles, sino me preguntan... Y no entiendo, a que se refiere con "los acordes del resto de la composición"- concluí.

-Nosotros tampoco.- dijo Kingsley

-¡Se acabo el tiempo!- grito un auror.

Los cuatros nos miramos, mientras Kingsley, Harry y Ron salían, este último dijo –Acuerdese, que si la próxima vez no responde la primera pregunta como tan rapido una lechuza, no le daremos segundas oportunidades.- bramo el pelirrojo.

Esa misma noche, llego una lechuza miniatura, con una pequeña carta, que efectivamente estaba firmada por Albus Dumbledore, pero era la letra de Severus. La carta era sencilla y simple, y solo decía... "estas en riesgo, estarás mejor en Azkaban".

Esto era todo hasta la fecha... Hagamos un recuento nuevamente.

-¡No basta de recuentos! – me dije a mi misma.

Había llegado la hora de salir, de aquí. Y como si fuera un milagro, o una desgracia, una fuerte tormenta se desato en el exterior, y una serie de explosiones, o mejor dicho una fuga se estaba dando, debido al alboroto que se estaba produciendo. Como claro estaba, el guardia que estaba parado cerca de mi reja, no duro mucho de pie, cuando había a fuera, fácil 50 prófugos.

Rápidamente atraje hasta las rejas a al guardia, de manera que pude por fin extraer, la varita de su capa.

-¡Bombarda!- grite, y la reja automáticamente exploto en mil pedazos.

Corrí, y baje escaleras hasta no darme más, doble esquinas, atravesé y derribe puertas y rejas, realice muchisimas veces un patronus, dado a que no podía aparecerme en Azkaban. Una vez en la entrada, corrí hacía el circulo de desaparición.

Sin embargo, no llegue a concretar mi objetivo, una mano, de dedos largos, bizcosa, negra, y podrida, me sujeto del cuello. Al darme vuelta u dementor, había comenzado a absorberme... El miedo, la desesperación, el temor a lo desconocido, la melancolía, las dudas, y mil emociones más, cruzaron mi mente. Aún así cada vez sentía mi mente más vacía, como si nada, existiera, y como que la cruel realidad, me comiera la piel, y se riera de mi desgracia, el dolor, que sentía por dentro, la tristeza era una agonía, y todo eso era una horrible realidad, de la que no podía escapar, ya no... Mi varita había caído, y mis fuerzas también...

¿Duda, comentario, tomataso o idea? ClairElli (twitter). Gracias por leer.

Nota: De ahora en más quizás tarde en actualizar, pero VOY A TERMINAR EL FIC. ¡Aviso!

x.o