MIRANDO HACIA ATRÁS
Cap II
...
"Jacob nunca frenó su paso cuando salió de esa habitación creyendo a Bella muerta. Nunca conoció a Renesmé y tampoco pudo conocer el verdadero sentimiento. Diez años han pasado y aunque se cree haber enterrado todo el pasado, éste nunca desaparece".-
...
Jacob
...
No sé que destelló mi mirada que Leah poco a poco comenzó a bajar suya avergonzada ¡Por Dios era Leah! ¿Por qué no me gritaba o se reía de mí con su broma? ¿Por qué esto era una broma, verdad? Mis uñas se enterraron en la palma de mi mano y sentí como mi cuerpo comenzaba a emanar ese calor que alguna vez había sentido, sin embargo, ahora era distinto.
Y lo entendí. Ella no estaba tomándome el pelo, realmente quería que yo respondiera a esa pregunta… ¿Cómo? ¿Me gustaba como mujer? La respuesta era clara. Leah era preciosa, incluso con sus rasgos exóticos, ella era una mujer bella en toda la regla, pero… ¿Me producía atracción? No. Y la respuesta estuvo formulada en mi mente, antes siquiera que lo analizara.
¿Entonces qué le decía?
Recordé haber leído alguna vez en algún lugar, que una mentira hace menos daño que una verdad y me aventuré.
- Por…por supuesto que sí.- susurré tan bajo que alguien normal no podría haberme oído
Pero éramos Leah y Jacob. Personas altamente alejadas de la categoría de normal, aunque hubiésemos dejado una parte de lo que en realidad éramos en el pasado. Ella hubiese escuchado mi respuesta incluso desde el exterior. Y noté como su rostro cambiaba las facciones de amargura por un extraño sabor de esperanza. Me odié en cuanto supe que no le había adjudicado a Andrew más razón de la que yo le había dado.
- Jacob…- mordió su labio y eso fue un tormento. Ella no hacía aquello, ese gesto pertenecía a alguien más
- Leah, eso no significa…- dejé la frase a medias cuando no la pude concluir "eso no significa nada"
Sus ojos asustados como nunca los había visto estaban clavados en mí. Ella no era la Leah que destilaba veneno por el amor no correspondido de Sam. Era otra y una que particularmente no me gustaba, pues me dejaba expuesto sin poder defenderme a ella como tantas otras veces con gestos molestos por su presencia, palabras hirientes para que se largara. Me dejaba ahora como un estúpido títere.
En esos minutos silenciosos, discutí conmigo mismo sobre lo que estaba allí ocurriendo. Los dos estábamos destinados a no tener nuestra otra mitad que por ley o herencia nos correspondía. Ella no encontraría a nadie y yo…yo era un caso perdido. Estábamos solos a miles de kilómetros de nuestra gente ¿Era tan descabellado quizás intentar algo?
Golpee el piso con tal fuerza que hizo vibrar el mueble a mis espaldas. Esto no estaba bien y no entendía a donde quería llegar con mis pensamientos de un mundo surrealista. Ella no era la mujer por la que yo perdiera la cabeza como había escuchado de mis amigos con su imprimación, y yo no era el reemplazante de un fallo en la flecha o lo que fuera que disparaba cupido, aunque viéndolo ahora, más pensaba que cupido no era un ángel; sino un demonio consumido en el infierno con permiso de atormentar a personas como nosotros.
- ¿Qué ocurre?.- preguntó y avanzó unos pasos hacia mí. Elevé mi mano para detenerla
- Eso mismo quiero saber yo.- tomé valor y la enfrenté.- ¿Qué ocurre aquí?
- Siento algo que no puedo explicar por ti
- ¡Mentira!.- grité y vi el brillo de molestia en su rostro ¡Esa era la Leah de siempre!
- ¿Qué es lo que sabes tú de lo que yo siento?.- siseo de regreso
- ¡Te sientes sola igual que yo!.- defendí mi punto.- ¡Estás confundiendo las cosas o quieres confundirlas para tapar ese hueco que Sam dejó allí!.- indiqué su corazón
Si había mentido para causarle menos dolor anteriormente, me di cuenta que todo mi esfuerzo había sido en vano con las palabras que había terminado de soltar. Vi su estremecimiento en cuanto ese nombre había salido de mi boca y al menos me alegré de haber acertado. Ella no me quería, solo intentaba calmar un vacío que nunca jamás sería reemplazado por nadie y menos por mí.
- ¡Sam…nada tiene que ver aquí!.- vaciló en cuanto ella también le invocó
- Leah…- refregué con impaciencia mi rostro y fue peor.
En ese pequeño segundo de vacilación, ella se acercó a mí hasta el punto de poder sentir la cálida respiración que emanaba de ella. Pestañee un par de ocasiones para poder centrarme. Ella me observaba no sólo con la molestia marcada, sino también con poder, como si estuviera tratando de convencerme de algo a través de sus ojos.
- Yo siento algo por ti.- gruñó entre dientes.- No sé lo que es, pero…tengo puesta todas mis fuerzas en descubrirlo.- terminó de la misma forma
Y si me preparé para un golpe o un discurso de poca hombría por su parte, nunca tuve el tiempo para hacerlo con su próximo paso. Besarme.
Sus labios chocaron con los míos sin lentitud, y de la misma forma comenzaron a moverse intentando hacer reaccionar los míos. Sus manos se cerraron en puños en mi nuca, jalando con fuerza los mechones de pelo que apresaron sus dedos. Un nuevo asalto invadió mi mente recordando un último beso así, cargado de furia…pero con algo que descubrí mucho tiempo después, reticencia.
Ese recuerdo me consumió y mis manos tomaron de la misma forma la diminuta cintura de Leah. Era desesperación por olvidar lo que creía enterrado, era necesidad de dejar el pasado atrás y seguir mi camino.
Pero a pesar de todo ese fulgor, poder y decisión, me pregunté… ¿Así sería lo que sentía ella cuando aún era humana y besaba a esa roca? Porque eso sentía yo a pesar de nuestras temperaturas cálidas, que besaba hielo… o el hielo era yo.
…
Apreté más fuerte mi mano empuñada sobre mi rostro ¿Cómo había dejado que aquello pasara? Ese beso no iba a traerme más que problemas. Si Leah estaba en lo cierto con sus inquietudes sobre los sentimientos hacia mí, esto daría más cuerda.
Su amplia sonrisa una vez nos habíamos desprendido me indicó que había dado el peor de los pasos ¡Yo no la amaba! Y por más que me doliera, tampoco me creía poder arraigar ese sentimiento algún día por ella ¿Cómo volvía entonces el tiempo atrás y deshacía ese momento? Trataba de buscar respuestas y no las encontraba, porque definitivamente hiciera lo que hiciera sentía que todo desembocaría en lo mismo, el error de haber traspasado los límites.
Me levanté cuando el sol aun estaba pensando en salir o quedarse cubierto por las nubes. El tiempo en este lugar del mundo raramente tenía la dicha de ver el astro sol con sus refulgentes rayos. Una muestra más que había hecho las cosas mal. Debería haberme mudado aquel día a un lugar donde todo fuera calor y brillo. No un frío que no me dejaba olvidar del todo.
Andrew no estaba aun ni cerca de su hora de llegar cuando entré al taller. Menos los demás, por lo que tenía un buen lapso de tiempo para reordenar mi cabeza.
Mientras pensaba, me vi nuevamente llamado a hacerle unos imperceptibles arreglos al coche ese. La verdad es que terminé por quitar piezas que nunca habían tenido desperfecto para volverlas a poner en su lugar, todo con tal de encontrar una paz mental que no estaba llegando mientras seguía dándole vueltas al asunto llamado Leah y el beso fallido.
- ¡Eh Jacke!.- me asomé por debajo del auto para ver a Andrew entrando
¿Tan rápido había pasado el tiempo?
- ¡Hey!.- saludé
- ¿Tan temprano trabajando?.- me miró extrañado
- Siempre soy el primero.- refunfuñé, escondiéndome nuevamente debajo
- Pues…- comenzó, pero luego lo dejó pasar.- ¿No que ya estaba lista esta joya?.- golpeó alguna parte del auto
- Se me pasó algo.- mentí, y escuché el "ajá" de mi compañero. Nunca se me pasaba nada, él era más consciente de ello que ninguno
- ¿Y qué tal la noche?.- suspiré con molestia y dejé pasar la pregunta.- Vale, vale. Sólo amigos.- se respondió él mismo ante mi mutismo
No preguntó más y luego de cambiarse con la vestimenta de trabajo, se concentró en los otros coches que estaban allí. Frank, George y Lucas llegaron pasados unos minutos, sin embargo, no notaron mi poco habitual ritmo madrugador del día de hoy.
Miraba constantemente el reloj que colgaba en una de las paredes repletas de papeles con avisos desplegadas de todo tipo. Parecía que se reía de mí avanzando sus manecillas con más prisa que nunca. Y como buena época del mes, eran pocos los trabajos que solían llegar, por lo que no tendría excusa para quedarme unas cuantas horas más en mi espacio de tranquilidad, y volver a casa cuando Leah estuviera dormida.
Entré a casa con paso sigiloso, sin embargo, aquella maldita parte del piso que había dicho mil veces arreglar para que no crujiera de ese modo, me recordó hoy no era mi día de suerte de principio a fin.
- Hola.- el saludo de Leah fue demasiado entusiasta
- Hola.- respondí y moví mis cejas
- La cena está lista.- extendió sus manos hacia donde se encontraba la mesa
Quise decirle que no tenía una pizca de hambre, pero mi estómago fue igual de traicionero que el reloj y la madera del piso. Me sonrió aún más cuando supo la respuesta antes de ser formulada y se encaminó casi dando saltos hacia allí. Tiré mi bolso sobre el sofá y suspiré con pesadez. Al menos no me había recibido como si fuera la esposa abnegada esperando a su marido trabajador.
- ¿Qué tal el trabajo?.- mastiqué con lentitud
- Todo igual.- no aparté mis ojos del plato
- En el mío en cambio ha habido una serie de rumores sobre un par de modelos que están por aquí.- murmuré un "mmm" como para simular que prestaba atención
- Que bien.- respondí cuando su silencio me dejó claro que esperaba algo más que ese murmullo
- Gina se pasó todo el día diciendo que los tipos tienen belleza inmortal.- me tensé al oír ese apelativo
- Tu amiga está leyendo demasiadas historias fantásticas.- enfaticé, ella asintió
- Lo mismo le dije.- rió.- Incluso hoy me hablaba de lobos y yo me carcajee por dentro. Si tan solo supiera…
Dejé de escucharle. Todo el mundo parecía fascinado últimamente por historias sobre seres inmortales con belleza inigualable gracias a unas cintas que habían sido pasadas algunos meses atrás en el cine. Leah había querido verlas en forma obstinada, sin embargo, yo me había negado rotundamente.
Era estúpido ver una cosa de ellas, cuando nuestra vida era ridículamente más real que esa película. De la misma manera que me negué esa vez, debía haberlo hecho el día anterior.
- Quiero proponerte algo.- soltó de pronto. Me tomé unos segundos para recomponerme
- ¿De qué se trata?.- mi voz sonó un poco tosca
- Respecto a lo de…anoche.- solté los cubiertos y flexioné mis dedos. Esto no iba a gustarme
- Creo que debemos olvidar todo lo que pasó.- la miré y ella negó
- No podemos negar lo que ocurrió.- inspiró con lentitud.- Confirmé que siento algo por ti y si no me equivoco, tú también
Cerré los ojos con fuerza. Yo sabía que esto pasaría con la reacción que había tomado en ese preciso momento, aun cuando tampoco quería decirle que mis manos la habían apresado de esa forma añorando otro cuerpo junto a mí. Tampoco iba a comportarme tan malditamente con ella, si el único idiota aquí era yo.
- Quiero que lo intentemos.- mis ojos viajaron con rapidez a su rostro
- ¿Qué…?.- jadee
- Podemos intentarlo Jacke.- acercó su mano y tomó la mía que seguía formando un puño.- Yo quiero intentarlo
- Leah, no creo que sea lo mejor.- continué cuando ella hizo amago de defender su causa.- Yo no siento lo mismo por ti.- fui sincero
- Algo sientes y aunque suene…humillante.- bajó su cabeza con vergüenza.- Lo tomo
- Vamos a equivocarnos y…
- Tan sólo te ruego…- cerró sus ojos y boca con fuerza soltando mi mano y poniéndose de pie.
Sus piernas se condujeron con lentitud pequeños espacios entre ella y yo. Quise hablar y seguir haciendo entrar en razón a esa mujer en cuanto los errores que se cometerían al "intentar" tener una…relación amorosa entre ella y yo, sin embargo, su semblante parecía estar concentrado en algo mientras seguía deambulando. Un profundo suspiro me hizo detener mis pensamientos y concentrarme en ella.
- Está bien. No me he…- negó con su cabeza.- Nunca voy a sacarme a Sam de aquí.- indicó su pecho y rostro se crispó en una mueca de dolor.- Pero…siento algo por ti. Quizás nació del tiempo juntos, quizás del dolor que compartimos.- sus brazos se movían en todas direcciones.- No lo sé… Sólo sé que hay algo dentro de mí por ti, y que tenemos derecho a ser felices…o al menos buscar una forma, si es que la hay…
Para cuando terminó su discurso, su dolor se convirtió en el mío propio y no pude dejar de preguntarme ¿Cuánto de la licantropía había quedado arraigado en nuestros cuerpos a pesar del tiempo? Cuando estábamos en fase, los pensamientos y sentimientos del demás parecían ser los de uno mismo. Ahora era otro tiempo, y hacía mucho no adoptaba mi forma lupina, sin embargo, podía sentir a la perfección el sentimiento de soledad y desesperación de Leah por ser parte de algo, sentirse en relación con alguien.
Hacía 10 años atrás me había negado al estado del albergar esperanzas de felicidad y sentimientos de amor o lo que fuera por alguien ¿Era tan descabellado todo esto? Más allá de ser un licántropo, era un hombre. Y aunque jamás había estado muy centrado en las sensaciones de experiencias humanas totales, quizás era tiempo…
- ¿Quieres intentarlo?.- mis ojos aun estaban fijos en la mesa.- Yo estoy dispuesta.- susurró
- ¿Y si esto no funciona Leah?.- suspiré con lentitud, y no quise exponer que estaba convencido que esto no funcionaría
- Tan sólo no te cierres a la posibilidad.- se hincó a mi costado y estiró su mano hasta tomar la mía
- No lo sé.- respondí finalmente.- Leah, yo no siento nada más allá que…una amistad por ti. Lo de anoche fue… Creo que confundiste las cosas
- No me importa.- contestó obstinada.- Sólo me importa el ahora y…el futuro.
Sopesé todo un mundo y mi vida hasta ahora en tan sólo un par de minutos. Sabía que esto no iba a tener buenos resultados, pero de todas maneras mi vida parecía nunca ir a desembocar en un final feliz. Sam tampoco volvería a reclamar el amor perdido de Leah, y yo era lo más próximo que ella tenía para alcanzar un grado de felicidad.
Yo tenía en cierto sentido la misma esencia que el hombre al cual ella amaría para siempre ¿Podría olvidar mis sentimientos y darle un poco de felicidad a otra persona? Sabía que no podría obsequiarle un mundo de colores a Leah o a cualquiera que estuviera esperando tocar la puerta de mi ser, pero al menos…podía ser un poco menos egoísta.
Yo nunca la amaría de la forma que cualquier mujer se merecía, pero podría darle un poco de ese afecto…maquillado. Podía…
- Va…vamos a intentarlo.- asentí y la miré fijamente
Sus ojos tampoco centellearon como la mujer enamorada que recibe el sí al tomar la iniciativa y declararse, pero al menos me dejaron en claro algo. En cierto modo, yo ahora pertenecía a ella y ella a mí. Poco importaba ese pensamiento… Yo no sería nunca de nadie, porque la única mujer que podría haber reclamado mi cuerpo, mi ser y mi corazón, lo había pisoteado y tirado.
No era el entero Jacob Black quien se habría a este nuevo escenario. Eran mis restos…que se acoplaban a los que quedaban también de Leah.
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Continuará...
Gracias a todas quienes se dieron el tiempo de leerme y comentar.
Un beso enorme y espero que el cap les agrade.
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PD: Por ahora no habrá adelanto en el blog.
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"Tiempos dificiles en mi país, por eso me he demorado. Penita por las 21 personas maravillosas que partieron de ese mundo... Solo esperar que estén en un lugar mejor, y que muchos sigamos el ejemplo tan noble por el cual ellos dejaron este mundo. Al planeta entero le faltan mas personas como ellos..."
Pam3
