MIRANDO HACIA ATRÁS

Cap III

...

"Jacob nunca frenó su paso cuando salió de esa habitación creyendo a Bella muerta. Nunca conoció a Renesmé y tampoco pudo conocer el verdadero sentimiento. Diez años han pasado y aunque se cree haber enterrado todo el pasado, éste nunca desaparece".-

...

Jacob

...

Por primera vez en todo el tiempo que llevaba teniendo mi taller, había llegado con retraso. Los chicos en cuanto me habían visto entrar, habían comenzado con su rutina de bromas, pero luego de unos cuantos segundos todos habían optado por el silencio. Supongo que se debía a que la expresión de mi rostro no daba para malas bromas.

Había pasado la mayor parte de la noche repasando una y otra vez la conversación y nuestro acuerdo con Leah ¡¿Dónde demonios tenía la cabeza cuando había aceptado?

Me había ido a la cama creyendo que intentando hacer feliz a Leah, podría vivir medianamente tranquilo, ya que yo nunca encontraría nuevamente la mía ¡Pero no era así! ¡Yo jamás podría hacer feliz a alguien si no sentía nada por ella! ¿Y ahora qué me quedaba? ¿Seguir adelante y fingir? Esto no iba a resultar, y lo peor de todo, es que ambos saldríamos dañados.

- ¿Mala noche?.- Andrew me había seguido hasta la pequeña oficina que tenía

- Algo así.- murmuré de mala gana

- Sabes que puedes contar conmigo si tienes algún problema.- ofreció

Me voltee hacia él con el único propósito de enviarlo a la mierda, sin embargo, alguna parte de mi reconoció dejándome ver que lo más sensato en este momento era hablar y pedir algún tipo de consejo a alguien cercano, y en este caso, Andrew era el único.

- Necesito…- inspiré en forma profunda mientras el cerraba la puerta tras su espalda y entraba en el pequeño espacio.- Anoche cometí un error

- ¿Te acostaste con Leah?.- cuestionó de forma inmediata

- Creí que eso lo dabas por sentado.- me burlé en medio de mi tensión.

- Vamos Jake, somos camaradas y confío en tu palabra si me dices que no tienes nada con ella.- sonreí.- Sólo me gusta tomarte el pelo y sacarte de tus casillas, pero ahora dime ¿Fue eso?

- Andy.- lo llamé como solíamos hacerlo.- Nos besamos y…se supone que ahora estamos intentando tener algo

- Entiendo.- confirmó, aun cuando su ceño se frunció.- ¿Y eso tiene algo de malo?

- ¡Todo, maldita sea!.- me exasperé.- Ella y yo…- sopesé como decirle la verdad, aun cuando había cosas que debía seguir callando

- Veamos si entiendo algo.- se sentó frente a mi.- Tú y Leah nunca habían tenido nada.- asentí.- Y ahora si lo tienen.- volví a asentir.- ¿No sientes nada por ella?

- No.- contesté en automático

- ¿Y por qué entonces decidiste darte una oportunidad con ella?.- cuestionó

- Porque yo nunca seré completamente feliz como lo eres tú y Samantha, y siento que puedo al menos hacer que alguien sí lo sea.- enfaticé ejemplificándolo

- Me parece que estás siendo un tanto dramático.- sonrió.- Aun no eres completamente feliz porque no te has enamorado

- Nunca voy a enamorarme.- fui rotundo

- No puedes decir o saber eso Jake.- seguía riendo.- Eres aun joven y de seguro…

- Yo estuve enamorado una vez y ella…- corté mis palabras bajando mi cabeza y cruzando mis brazos por mi cuello

- ¿Qué paso con ella?.- inquirió. Su voz ya no era divertida

¿Qué podía decirle? ¿Ella se caso con un chupasangres y se convirtió en una de ellos? ¡He, porque los vampiros existen Andy! ¡Yo soy un licántropo!

- Ella murió.- opté por decir. Mitad verdad y mitad mentira

Un silencio poco habitual se instauró allí. Cuando levanté mi cabeza, pude ver por primera vez en todo el tiempo que lo conocía a Andrew en estado casi de shock, y casi cómico, sino fuera porque me dolía decir aquello y saber que para mí al menos, era la triste realidad.

- Lo siento Jake.- habló después de unos segundos

- No te preocupes. Ya es…pasado.- me las arreglé para decir

- ¿Tú y ella estaban juntos?.- sus preguntas eran en tono tan bajo que apenas podía escucharle

- Estuvimos conectados de una manera mágica…siempre.- suspiré.- Y debíamos estar juntos para siempre

- Así es como uno lo ve cuando se enamora de esa persona.- concordó.- Pero el destino es incierto amigo y…

- ¡No!.- grité y me levanté furioso.- ¡El maldito destino lo escribió ella!

- ¿Se mató?.- la voz de pánico de Andrew me alertó que estaba errando mis acciones en su presencia. Intenté calmarme

- En cierto modo… En realidad así fue.- opté por decir

- ¡Santo Dios! Jake, realmente lo siento.- se levantó y palmeó mi hombro.- Debe haber sido muy difícil para ti. Yo mismo no sé que haría si Samantha…si a ella le pasara algo.- pasaron varios minutos de silencio a lo que continuó.- Pero hermano, todos merecemos segundas oportunidades. Tu amor por ella no será reemplazado por el que puedas llegar a sentir por Leah. Uno ama de diversas formas y en diversos niveles.

Escuché sus palabras y lo abracé con fuerza. Era lo único que podría recibir de él, puesto que nunca conocería la verdadera historia, y con eso debía conformarme yo… Con consejos de realidades inconclusas.

Un alboroto se formó fuera de donde nos encontrábamos, lo que nos sacó de nuestro corto intercambio de palabras. Andrew y yo nos observamos con la interrogación marcada en el rostro y el se acercó hasta la puerta para saber de qué se trataba. Lo vi sonreír y mover su cabeza en forma negativa, hasta cuando se volteó hacia mí.

- ¿Quieres conocer la causante de tal alboroto entre ese grupo de testosterona?.- me carcajee al escuchar ello

- No gracias. Voy a terminar unas cosas aquí y luego estaré con ustedes

- Bueno, yo sí que quiero deleitar mi vista con esa hermosura ¿Sabes de quién se trata?.- cuestionó divertido

- Supongo que la chica de turno.- respondí a sabiendas de que mujer que pasara por el taller, era como un golpe eléctrico para cada uno

- Pues la chica de turno esta vez, es la dueña del auto más extravagante que tenemos

- ¿La de esa joya que hemos estado reparando?- inquirí un poco más interesado en el tema

- Esa misma. Y definitivamente es un regalo para los ojos de cualquiera, tanto su auto como ella.- frotó sus manos con entusiasmo.- ¿De verdad no vienes?

Lo pensé unos cuantos segundos y decidí definitivamente que no. Andrew salió pitando de allí y tuve que reprimir una carcajada cuando lo divisé alistándose frente a los vidrios que separaban en taller de lo que era mi oficina. Por lo visto la chica debía ser realmente atrayente para que hasta ese hombre que llevaba marcada con fuego el nombre de Samantha, se comportara como un adolescente.

Me interné en el sanitario para cambiar mi vestimenta y reunirme con los demás para seguir con nuestro trabajo. Las risas aun se escuchaban desde aquel lugar, y me vi cambiando mi atuendo con más premura de lo que estaba pensado desde un principio. La verdad era que la curiosidad me había picado fuerte, y quería saber si sin duda alguna esa chica era para quedar con la boca abierta como veía a los demás.

En cuanto estuve listo, tiré mis ropas sobre la silla más cercana y prácticamente corrí hacia donde escuché un motor encenderse, pero para mi mala suerte lo único que logré divisar fue una pálida y femenina mano que se agitaba desde la ventanilla del conductor.

. ¡Dios mío trae a esa mujer de regreso a mí!.- vitoreó Lucas y se dejó caer sobre el capó de otro coche

Dejé de escuchar sus comentarios cada vez más obscenos sobre la chica, cuando en efluvio fuerte y extraño se dejó sentir en el aire… Me acerqué hasta donde podía sentirlo con mayor concentración y cerré mis ojos para poder concentrarme y ver si mis sentidos aun podían darme una vaga orientación, pero nada… Era completamente extraño y sin embargo, me parecía familiar ¿De donde? ¿De quién?

- Jacob.- abrí los ojos en forma automática al escuchar la voz de Leah

- Leah.- saludé y su rostro un tanto contrariado me indicó que algo no iba bien.- ¿Qué pasa?

- ¿Qué es eso?.- cuestionó y caminó a mi alrededor olisqueando el ambiente

- No es nada.- le quité importancia sin tener sentido muy bien del por qué

- Me parece un aroma…- dejó su frase a medias cuando carraspee y me voltee para señalar en forma imperceptible a los chicos que ya estaban trabajando nuevamente

- Ya te he dicho que no es nada, y en cualquier caso, no creo que sea el momento adecuado.- hablé con el mayor sigilo

- Tienes razón.- estuvo de acuero. De pronto su expresión cambió y se acercó sin darme tiempo nuevamente a reaccionar besándome en los labios.- Hola.- volvió a saludar.- Pasé por aquí y pensé que podíamos comer juntos

Su excusa era francamente patética, puesto que su lugar de trabajo quedaba exactamente al otro lado de donde me encontraba yo, pero dado el caso lo dejé pasar y en vez de ello, asentí a su oferta y nuevamente en tiempo record me volví a poner mi mejor atuendo.

El restaurante que había escogido se encontraba para mi satisfacción abarrotado de gente, lo que hacía un tanto imposible la conversación. Básicamente el intercambio de palabras estuvo concentrado en unas cuantas preguntas y respuestas con monosílabos, lo que para mi percepción estaba bien, al no tener mayor tema de conversación.

Nunca habíamos tenidos temas en común, por lo que ahora con los cambios establecidos, parecíamos tener menos.

- Hoy he hablado a la reserva.- comentó de pronto cuando la comida ya estaba casi agotada en nuestros platos

- ¿Cómo está todo por allá?.- pregunté aun cuando solía mantenerme informado de lo que pasaba casi semanalmente, al menos a lo que respectaba a mi familia.

- Todos bien y todos…contentos.- su última palabra dicha con distinta entonación me hizo fijar mi mirada en ella

- ¿A qué se debe esa alegría?.- inquirí, incluso sabiendo muy bien la respuesta y sobre todo que no sería de mi agrado

- Bien, pues le he hecho saber que tú y yo estamos en una relación.- sonrió casi a punto de romperse la mandíbula

- ¡¿Qué hiciste, qué?.- alcé mis voz atrayendo varias miradas a mi lugar

- ¿Podrías bajar la voz?.- me susurró cambiando su expresión a molesta.- He puesto al tanto a nuestras familias de lo que…

- ¿A las familias o a Sam?.- objeté furioso por sus acciones

- Jacob, deja de meter a Sam en este asunto.- siseó

- Pues entonces deja tú de pensar siempre en torno a como reaccionará él. Métete en tu cabeza que él ya no está interesado en ti, o en lo que pueda pasarte. Sam ama a Emily y nunca jamás volverá a sentir por ti lo que una vez sintió ¡El no sentirá celos si le dices que tienes algo conmigo o con el rey de España! ¡No te quie…!.

No alcancé a terminar mi discurso furibundo, cuando la mano de Leah se estampó contra mi mejilla con tal fuerza que volteó mi rostro hacia el lado opuesto. Mis ojos se toparon inmediatamente con una multitud de ojos curiosos que observaban estupefactos el show que estábamos protagonizando, incluso dejando el lugar en completo silencio.

- Creo que será mejor que dejemos nuestro almuerzo hasta aquí. Nos vemos en casa.- se levantó de la mesa y prácticamente corrió a la salida.

¡Felicidades Black! Me reprendí mentalmente. Aun cuando desde anoche había dicho intentar hacer feliz a Leah, parecía que estaba esforzándome en hacer todo lo contrario ¿Por qué carajo intentaba canalizar toda mi rabia en ella, si yo mismo me había metido en este lío?

Me levanté con desgana de mi asiento dejando el dinero sobre la mesa y saliendo sin observar al resto, que poco a poco había vuelto a sus conversaciones, pero que sin duda aún intentaban ver el rostro del idiota que había sido puesto en su lugar.

- ¿A qué hora piensas irte a casa?.- resoplé al oír la voz de Andy

- Eres tú el que debería estar fuera de aquí.- contesté y salí de debajo del coche. Había pasado horas allí, hasta dejarlo listo para su entrega

- Le dije a Samantha que nos había llegado trabajo extra.- expresó con soberbia

- No creo que le cause risa saber que le has mentido.- toqué un buen punto, y fue mi turno de sonar soberbio

- No tiene como enterarse.- rebatió

- ¿Seguro?.- moví mis cejas arriba y abajo. Su silencio me indicó que nuestro juego había sido ganado por mí. Me carcajee

- Jacob Black, si le he mentido hoy a la mujer con quien pienso pasar el resto de mi vida, ha sido solamente porque desde que llegaste de ese almuerzo, tu cara de culo no ha dejado asqueados a todos…y preocupados.- añadió poniéndose serio

- Sólo tuve un pequeño desencuentro con Leah.- le resté importancia-

- ¿Así sin más? Jake, las cosas entre ustedes recién toman forma… Me preocupa que empiecen con tan mal paso

- A mi también.- admití y me apoyé sobre una de las murallas

- Ven, vamos a beber algo por ahí e intentamos arreglar el mundo.- palmeó mi hombro al pasar junto a mí

- ¿Y si Samantha percibe tu olor a alcohol? ¿No que sólo estabas haciendo trabajos extras?.- quise tomarle el pelo

- Tú me obligaste.- gritó desde el interior carcajeándose, a lo que yo le seguí

En la quinta cerveza había perdido la cuenta de cuantas llevábamos, pero lo cierto era que mi resistencia para estas cosas si bien en comparación con Andrew era mucho mejor, de por sí con mi naturaleza, estaba bastante desmejorado. Ya la quinta cerveza comenzaba a hacer efectos extraños en mi cuerpo, y nostálgicamente recordé salidas con la manada a beber para hacernos más grandes…en donde la quinta seguía siendo como la primera. Había pasado demasiado tiempo de aquello.

- Creo…creo que es hora de irnos.- articulé tomando a Andy por el brazo

- Nocreoquepoderme.- balbuceó incoherencias, sin embargo, le comprendí

- Podría correr contigo en mis brazos.- me reí relatando acciones verdaderas, ahora que mi amigo estaba fuera de servicio

Nos tomó poco tiempo estar fuera del portal donde compartía su vida con Samantha. Una chica preciosa, que aun me hacía preguntarme qué era lo que había visto en un idiota como mi amigo. La respuesta me llegó sin buscarla, porque aunque siempre estuviese molestándolo, Andrew era una de las pocas personas que tenían ganado un pedazo de lo que debía llamarse corazón y estar ubicado al costado izquierdo de mi pecho.

Andrew me recordaba a Seth y su incondicionalidad. Andrew hubiese sido sin duda alguna mi camarada de haber nacido en la Püsh y compartir mi verdadera realidad.

- ¿Trabajo extraordinario, eh?.- fue el saludo de su chica en cuanto abrió la puerta, cruzándose de brazos

Habría asustado a cualquiera que no la conociera, pero yo podía ver más allá de lo que su fachada quería demostrar. Sus ojos adoraban al que ahora estaba paupérrimamente en mis brazos. Ella realmente lo amaba, idiota y todo.

- Lo siento, es culpa mía.- me excusé lo mejor que pude, cuando vi aparecer una sonrisa en sus labios

- Entonces serás tú quien lo deje sobre el sofá ¡Porque en ese estado no dormirá en la cama! Y sino, deberá quedarse aquí.- indicó el piso riendo

- Expiaré mis culpas y lo acostaré donde quieras.- ofrecí y me indicó que avanzara al interior

Tenían una casa preciosa. No era una mansión, como la que alguna vez pisé en otro lugar, pero cada cosa que allí había me hacía pensar en su relación como una que yo hubiese querido para mí, con fotografías de los momentos felices vividos, muebles comprados con esfuerzo entre ambos…calor de hogar, el que yo no tenía.

Lo dejé recostado sobre el gran sofá, en el cual obviamente estaría tan cómodo como en la cama. Definitivamente Samantha no deseaba que mi pobre amigo tuviese una mala noche, a pesar de su estado.

- Bien, mañana sólo será su cabeza y estómago el que te de problemas.- sonreí cuando avanzaba hacia la salida

- Lo atenderé.- prometió con una sonrisa

- No volverá a ocurrir.- prometí

- No me importa si ocurre para acompañar a un amigo que no se encuentra bien.- expresó y supe que ella estaba enterada de más cosas de las que yo creía

- Gracias.- dije con convicción

- De nada Jake, y espero que estés mejor.- se despidió con un abrazo y entró a la casa

No había una sola alma por las calles. Una que otra luz resplandecía de las casas, y suponía que se trataba del televisor encendido en una película que parejas compartían en esta fría noche.

Ya no tenía más que hacer en la calle, y era hora de enfrentar a la que ahora era mi compañera. Le debía una disculpa y la promesa a mí mismo que haría funcionar las cosas. Se lo debía a ella, a mí y la reserva que a estas horas debían estar enterados de los cambios entre Leah y yo. Debía darle a mi padre una alegría, en medio de tanta tristeza.

Metí mis manos a mis vaqueros, aun cuando el frío no podía calarse por mis huesos y emprendí rumbo a casa, sin embargo, una extraña sensación de alguien tras mis pasos me hizo detenerme y mirar sobre mi hombro.

¡Extraño! Pero estaba seguro que mis sentidos aun no estaban del todo dormidos, y alguien caminaba tras de mí. Si era un asaltante, sentía tener que romperle un par de huesos, pero eso le enseñaría a no meterse con nadie más…

Pero de pronto me quedé estático… Ese olor, ese aroma… ¡Mierda! ¿Me estaba volviendo loco? Aspiré unas cuantas veces más y ese temblor característico que hacía mucho no revivía estaba apoderándose de mi cuerpo… ¡Ese aroma! ¡Ese pesti…!

- ¿Jacob? ¿Jake, eres tú?

¡Mierda! Fue lo último que pensé, cuando mis ojos se encontraron con la figura que salía de entre los árboles… Alguien me había estado siguiendo, y ese alguien estaba allí, para traerme el pasado de vuelta.

...

Continuará...


Lo sé, demasiado tiempo perdida... Pero el tiempo va en contra mío :(

Así que aquí está un nuevo capítulo y espero sea de su agrado

Cariños y enormes y gracias por quienes se han pasado a leer. Responderé cualquier duda que tengan :)

...

Pam3