MIRANDO HACIA ATRÁS
Cap IV
...
"Jacob nunca frenó su paso cuando salió de esa habitación creyendo a Bella muerta. Nunca conoció a Renesmé y tampoco pudo conocer el verdadero sentimiento. Diez años han pasado y aunque se cree haber enterrado todo el pasado, éste nunca desaparece".-
...
Jacob
...
Me voltee casi como en cámara lenta, quedando de frente a esa diminuta persona que efectivamente traía el pasado como un saco a cuestas, dejándolo frente a mí. Tuve que reprimir una carcajada en medio de mis nervios, cuando el pensamiento referido a que no había cambiado en nada pasó por mi cabeza ¡Por supuesto que no! Ella era un muerto viviente, y los muertos no varían.
- Jacob.- susurró acompañando mi nombre de una radiante sonrisa.- Demasiado tiempo sin vernos
Fruncí el ceño al escuchar sus palabras. Me hubiese imaginado otra exclamación, pero también recordé que ella era la bendita psíquica, y seguramente conocía a la perfección mi paradero, incluso mejor que yo mismo.
- Alice.- medio gruñí
- ¿Cómo estás?.- cuestionó dando un paso hacia mí. Retrocedí en forma instintiva.- No voy a hacerte daño.- se apresuró a explicar alzando sus manos en rendición. Me carcajee
- Por supuesto que no podrías hacerme daño.- la miré en forma despectiva.- Y estoy bien, gracias por preguntar.- respondí sarcásticamente
Siguió sonriendo como si hubiese encontrado el trofeo al final del arcoiris, comenzando a irritarme. Miré detrás de ella y volví a fruncir el ceño al no ver a ninguno de los otros aparecerse. Recordaba básicamente que acostumbraban a deambular en parejas…al menos varios de ellos, por lo que me extrañaba encontrarla sola. Y sobre todo, rogaba a quien fuera no ver aparecer a ella.
- Los demás se han quedado en las afueras de la ciudad, con una familia amiga.- contestó mi pregunta no formulada. Elevé mis cejas y sentí una pizca de decepción ¿Qué mierda pasaba conmigo y mi maldito masoquismo?.- Y Jasper se encuentra un tanto indispuesto.
- ¿Indispuesto? ¿Los vampiros se enferman?.- me burlé, viendo por fin una fina línea de ira traspasar por su rostro
- No de esa forma, más bien tiene que ver con cierta…- su voz se fue apagando al darse cuenta que estaba develando demasiada información sin que yo hubiese siquiera consultado por ello.
- No me interesa saber sobre sus temas.- le comenté exasperado
- Ni siquiera de…¿Bella?.- susurró y me miró expectante por mi respuesta
- Ella…está muerta para mí.- confronté sin derecho a réplica.- Y me encantaría decir que fue un agrado verte, pero no acostumbro a mentir.- me di media vuelta, al tiempo que comenzaba a caminar
- Se recuerda todos los días de su mejor amigo.- la escuché decir haciendo detener mi huída
- Los chupasangres olvidan al pasar los años.- dije de espalda a ella.- Y los licántropos, olvidamos con el paso de los días.- mentí, yéndome de allí
- Adiós Jake.- oí su despedida a los lejos
Tranqué la puerta con fuerza al llegar a casa, como si de esa forma todo lo que venía pasando por mi mente durante el trayecto se fuese a esfumar. Pero no era así, y al dejarme desplomar en el asiento, fue como si una avalancha de recuerdos me asaltaran
Bella agradeciendo su coche nuevo, o al menos nuevo para ella
Bella riendo despreocupada en mi garaje
Bella cocinando para Charlie mientras yo relataba historias
Bella escuchando atentamente las historias contadas por la tribu
Bella compartiendo mis mayores secretos
Bella saltando ese acantilado
Bella decidiendo su futuro
- ¿Estás bien?.- la voz de Leah me sacó de mi ensoñación
- Lo estoy.- respondí con voz ronca y tensa
- Tus manos están temblando.- apuntó, al tiempo que me daba cuenta de ello. Las restregué contra mis vaqueros
- Es sólo que he caminado bastante. A Andrew se le pasaron las copas y tuve que dejarlo en su casa y caminar desde allí.- expliqué a medias la realidad
- ¿Estuvieron bebiendo? ¿Y tu coche?.- cuestionó
- Lo dejé en el taller. Las leyes no entenderían que por ser licántropo mis reflejos no fallarían con alcohol en el cuerpo.- bromee para salir del paso
- ¿Tienes hambre?.- preguntó caminando hacia la cocina. La seguí, comenzaría a hacer las cosas bien
- La verdad es que no, sólo estoy un poco cansado.- respondí parándome en el umbral de la puerta
- Igualmente dejé un bocado preparado para ti allí.- indicó el microondas
Sonreí con su gesto, y ello me indicó que quizás mi errores no eran tan lapidarios. Leah se preocupaba por mí, incluso si me había portado horas pasadas como un idiota con ella. No se merecía esto, y tampoco que mi cabeza nuevamente estuviese evocando el rostro de alguien que ya no valía la pena.
Mi encuentro con Alice Cullen debía quedar en el pasado y reservada para mí. Le debía a Leah momentos que hubiese soñado pasar con otra persona. Ella podía ser mi compañera por el resto de mis días, y yo podía llegar a centrarme en hacerla feliz. Bella Swan ya no existía para mí y no le debía ni siquiera el más mínimo lamento.
- Siento lo de hoy.- comencé, viendo a Leah incomodarse con mi comentario
- No te preocupes, la culpa de todo es mía. No debía precipitarme con las cosas.- se volteó tratando de mantenerse ocupada y esquivándome
- Era lo que correspondía.- rebatí.- Creo más bien que lo que me molestó, no fue que la noticia haya sido dada por mí.- mentí para hacerla sentir bien. Bufó y me increpó
- No mientas Jacob, sabes perfectamente que tu arrebato de hoy se debió a que no estás seguro de esto.- bajó sus ojos a sus manos enlazadas.- No quiero que esto se convierta en un reto para ti
- Estoy seguro de la decisión que tomamos.- me acerqué hasta ella quedando casi pegado a su cuerpo
- No me amas, y tampoco estoy segura si sientes algo más allá que agradecimiento por mí.- sonrió enigmáticamente.- En realidad agradecimiento por haber sido cabeza dura y no dejarte morir de inanición.- gastó una broma haciendonos sonreír a ambos
- Si bueno.- agité mi cabeza.- Tienes razón en ello, por más que traté de dejarte fuera de mi vida, tuve que aguantarte mucho tiempo.- me jacté.- Sin embargo, puedo llegar a quererte Leah…- sus ojos se enfocaron en los míos.- Mucho más de lo que ya te quiero.- pedí perdón en silencio por mis mentiras y acorté la distancia entre ambos
Me acerqué a ella en forma lenta, midiendo su reacción en cuanto a mi cercanía, sin embargo, ella no titubeó y estuvo a merced de lo que sería mi reacción. Sus ojos vagaban desde los míos hasta mi boca, esperando que diera el último paso y lo dí.
Sus labios se sentían suaves a los míos y cálidos de una forma diferente al último beso compartido. No sabía qué había cambiado en realidad, pero parecía ser que ahora podía ver una mejor reacción de mi cuerpo hacia el suyo. Comencé a besarla en forma pausada, yendo en forma lenta a un ritmo abrasador… Sus manos recorrieron mi pecho con seguridad hasta envolverlos detrás de mi cuello acercándome más a ella.
Gimió sobre mi boca cuando mi lengua en forma cauta recorrió su labio inferior y se adentró en ella al momento de darme acceso. No era amor lo que estaba sintiendo, sin embargo, se sentía bien… Se sentía lo correcto y era así.
Nos besamos por largo rato, en el mismo que me concentré en repetirme una y otra vez que esto era lo quería.
- Wow.- fue lo primero que dijo una vez me separé de ella
- ¿Estoy perdonado?.- cuestioné haciendo un puchero. Sonrió de forma genuina, sin embargo, de pronto su rostro se volvió serio y sin disimulo se acercó más a mí como buscando algo ¡Mierda! ¿Acaso esa captaba…?
- ¿Qué es ese aroma?.- inquirió aun olfateándome
- No es nada.- mentí y me alejé de ella, o al menos eso quise, pues me siguió de cerca
- Hueles a…- se quedó callada y me observó cautelosamente.- ¿Qué me estás ocultando? Hoy en tu taller rondaba un efluvio similar, y ahora… Estaba un tanto aturdida con tu beso, pero…
- ¿Te aturdo con mis besos? ¡Wow! Eso sí que es wow.- traté de dejar el tema atrás
- No cambies el tema Jacob Black.- me indicó. Debería haber sabido que era Leah con quien hablaba
- Está bien.- admití finalmente.- No tengo idea de lo que se trató en el taller, aunque yo también lo noté. Pero esta noche…- la miré un instante, sopesando la posibilidad de compartir la verdad con ella.- Me encontré con un vampiro.- encogí mis hombros restándole importancia
- ¿Con un vampiro? ¿Un chupasangres? ¿Dónde?.- demandó poniendo sus brazos en jarra sobre su cadera
- Cuando volvía a casa.- respondí sereno o aparentando ello
- ¿Quién era? ¿Alguien conocido?.- me observó con sus cejas casi juntas
- Vamos Leah.- resoplé.- Los Cu… Esos imbéciles no son los únicos en su repugnante especie.- rogué para que ella no tuviera el mismo encuentro mío.- Tampoco me quedé a averiguar si tenía relación con ellos.- volví a encoger mis hombros
- Tienes razón.- asintió finalmente dándose por vencida.- Es sólo que hemos estado tanto tiempo alejados de ellos que parece como si no existieran más de los suyos en el mundo
Asentí dándole la razón y volví a besarla para dejar nuestra incómoda conversación en el pasado.
Después de todo, parece que besar a Leah se convertiría finalmente en mi pasatiempo favorito, ya fuese por evitar problemas o simplemente porque…se sentía bien. Y me hacía sentir más que un licántropo fracasado…me hacía sentir un hombre de verdad.
…
Los días comenzaron a pasar, y el recuerdo de ese encuentro parecía casi tan lejano como si nunca hubiese existido. Realmente me empezaba a preguntar si habría sido una mala jugada de mi cabeza o de verdad había pasado… Hasta mi conversación con Samantha luego de dejar a Andrew era real, más allá no tenía como saber si también existió ese suceso.
Parecía relajarme cada día más con la relación que estaba teniendo con Leah, aunque igualmente me costaban algunas cosas, intentaba dar lo mejor de mí. Ella también parecía más relajada, o quizás la palabra correcta era más comprometida, pues no había pasado día en estas pocas semanas en que no tuviese un gesto que me hiciera querer retribuirle su cariño hacia mí, aunque de mi parte no podía llamarlo más que eso.
- ¿Papá?.- hablé luego que mi llamado fuera respondido en la reserva
- Jacob, que gusto oírte hijo.- sonreí ante su tono envolvente de cariño
- Igual para mí papá.- respondí.- ¿Cómo están todos por allá?
- Todo igual que siempre.- exclamó, aunque sabía bien que no era tan así. Más de algo debía haber traído a colación mi anunciada relación con Leah
No era que en estas tres o cuatro semanas no hubiese hablado a mi padre, pues lo hacía regularmente cada semana, sin embargo, estas últimas veces siempre debía guardar sus consultas debido a visitas allí o simplemente no se encontraba en casa y me tocaba charlar unos pocos minutos con quien fuese que se encontrase allí. Después de todo, mi casa parecía seguir siendo el punto de reunión de todos en la reserva.
- Supongo…- comencé sin saber como continuar.- Te enteraste.- fui directo
- ¿A cual de todas las cosas que se entera el viejo Billy te refieres?.- gemí sabiendo que estaba haciendo esto a propósito
- Lo mío y Leah.- susurré demasiado bajo, como queriendo esconder ello de alguien más, aun cuando estaba sólo y él también
- ¡Ah! Eso.- apuntó con un deje de diversión y algo más.- Sí, se ha comentado algo por estos lados, debo decir que no viniendo de tu boca.- medio increpó
- Si bueno, he estado un tanto ocupado. Y bueno, también tú lo has estado…y…
- Jacob, nunca estoy ocupado para los asuntos referidos a mis hijos. Sólo estaba esperando que tú tuvieras el valor suficiente para contarlo.- suspiré en derrota, mi padre no tenía un pelo de tonto
- Lo estamos intentando papá.- me excusé patéticamente
- ¿Lo están o tú lo estás?.- acentuó con ese calibre de suspicacia que no aminoraba con el paso del tiempo
- No es tan fácil.- respondí cansino
- Jacob.- suspiró y esperé a su continuación. Esta sería la típica charla de padre a hijo.- No es que no me alegre, porque Leah es una muchacha encantadora.- rodé los ojos.- Bueno, hasta el punto que su temperamento no sale a flote
- Buen punto.- traté de bromear
- Sin embargo, me preocupa lo que pueda ocurrir si tu te aburres de intentar algo que no sucederá o que simplemente pase lo que tiene que pasar algún día.- imprimación estaba grabado en esa corta frase
- No creo que eso exista para mí.- comenté con disgusto
- No lo puedes saber.- objetó.- Ninguno de nosotros ha tenido el conocimiento del destino en nuestras manos.- continuó.- Lo de Bella…
- No tiene nada que ver ella en este asunto papá.- le corté en forma rotunda.- Ella está muerta
- Ella sigue respirando Jacob.- me rebatió
- No porque lo necesite.- dije con amargura
- No juegues con Leah.- fue su determinante orden o sugerencia, no supe procesarlo
- Creo que me conoces lo suficiente para saber que no haré tal cosa.- refunfuñé
- Conozco al Jacob hijo, amigo y camarada. No conozco al Jacob que está en ti en estos momentos en medio de una relación en la cual una o ambas partes no sienten aquel sentimiento que ata a una persona a otra.- sentenció con sabiduría
Me quedé en silencio un tiempo prolongado intentando aplacar mi mal humor ante las conjeturas de padre. Me sofocaba saber que en cierto modo tenía razón, pero fuese como fuese, yo no caería tan bajo como para dañar a Leah de esa manera. Pasara lo que pasara me quedaría con ella, aun cuando mi imprimación se diera delante de mis ojos, cosa que igualmente no creía.
- Seth no ha dejado de fanfarronear que su cuñado en nada más y nada menos que Jacob Black.- comentó cuando yo no dije una sola palabra. Su comentario me sacó más de una carcajada
- Me suponía que ese enano sacaría provecho de todo esto.- contesté divertido
- Así es.- concordó con la misma alegría ante las fechorías de ese crío.- Y Charlie…está igualmente contento por ti
- ¿Cómo está el?.- inquirí dejando de lado cual habría sido su juicio en torno a esto
- Está bien.- por su tono entendí que nada había variado mucho.- Extraña a Bella y sus constantes viajes.- bufé
- ¿Cuándo será el día en que dejen de engañarlo? Charlie es más listo de lo que Be…ella cree.- no quise pronunciar su nombre. Ardía mi pecho tan sólo hacerlo
- Estoy seguro que sí, y podría apostar una pierna mala de las mías a que sabe mucho más de lo que quiere admitir. Pero él es feliz así Jacob, viviendo o disimulando en la ignorancia. Al menos me alegra que Bella no lo haya dejado llorando sobre una lápida donde podría estar cualquiera, menos ella.- volví a bufar
- Tan sólo deberían decirle que los cuentos de vampiros son reales.- comenté con humor negro
- Y estoy seguro que contándole que su viejo y mejor amigo es un viejo lobo, interpretaría que se comió a caperucita y tampoco fue un hecho ficticio.- bromeó
- Papá tengo que dejarte.- me apresuré cuando escuché los inconfundibles pasos de Leah acercándose
- Cuídate hijo…y buena suerte con todo.- exclamó.- Espero poder verte pronto
- Si papá. Te quiero.- fue mi evasivo adiós, sin querer prometer algo que no sucedería
Leah entró a casa segundos después que cortara la llamada. Por su rostro al verme interpreté que sabía bien qué había estado haciendo y con quién había estado hablando, sin embargo, no presionó por respuestas de preguntas no formuladas.
- Hola.- sonrió dejando su preocupación de lado y caminando hasta estar frente a mí y darme un casto beso en los labios
- Hola.- contesté devolviéndole la sonrisa.- ¿Qué tal tu día?
- Agotador.- exclamó dejándose caer en el sofá y palmeando a su lado para que fuese allí.- ¿Y el tuyo?.- cuestionó cuando estuve a su lado
- Normal.- encogí mis hombros
- ¿Cenaste?.- preguntó tras acurrucarse en mis brazos. Aun me sentía un tanto extraño actuando así con ella, pero si estaba a gusto, lo haría
- No. La verdad es que pensaba en ofrecerte un panorama, pero si estás agotada…- dejé la frase inconclusa esperando su respuesta
- ¿Panorama?.- se irguió mirándome fijamente con una sonrisa bailando en sus labios
- Andrew y Samantha han ofrecido una cita doble.- rodé mis ojos.- Como si esos dos estuviesen conociéndose.- negué con la cabeza sonriendo.- Y nos han extendido una invitación para ir a comer a algún lugar y luego ir a bailar…como las parejas lo hacen.- comenté un tanto abrumado la última parte. Su sonrisa de pronto decayó y me golpee internamente por haber metido la pata
- ¿Estás realmente interesado en ir o es solamente por hacer lo que las parejas hacen?.- se burló de mi última frase y cerré mis ojos con fuerza suspirando ¡Mierda!
- Por supuesto que quiero ir, y eso que dije último, no lo hice como un insulto…solamente porque tú y yo somos una pareja y últimamente no hemos hecho nada así…- me defendí y traté de arreglar todo
- Está bien.- aceptó y se levantó.- Sólo dame unos minutos
- Okey.- acepté queriendo poner mis ojos en blanco
- ¿Cuál era la idea de las mujeres en desaprovechar el tiempo arreglándose? En otros tiempos hubiese gastado una broma de mal gusto como que no hiciera nada porque seguiría igual que siempre, sin embargo, ahora sólo lo acepté.
Me deslicé a mi cuarto previendo más que unos sólo minutos en que me tocaría esperar por ella, dándome una refrescante ducha.
Seriamente había dudado en aceptar la oferta de Andrew esta mañana, pero luego de darle un par de vueltas y de las insistentes llamadas de Samantha ofreciendo que sería una velada estupenda y que serviría para conocer al fin a la mujer que había podido amarrarme, acepté. Estaba nervioso por como comportarme con ella en medio de un lugar público y con espectadores que ciertamente estarían un tanto curiosos de verme por primera vez con alguien, pero dejé todo atrás…
En cuanto entré al salón, agradecía haberme dado esa tranquila y extensa ducha, pues como había creído, esos minutos se convirtieron rápidamente en una hora, hasta que unos tacones resonando sobre el suelo de madera me hicieron voltear con la intención de gastarle una pequeña gran broma, la cual quedó encerrada bajo llave en algún lugar de mi boca al ver a Leah enfundada en ese vestido negro ceñido a su cuerpo como una segunda piel.
¡¿Desde cuando Leah tenía ese tipo de ropa? ¡¿Desde cuando se había convertido en…esta perfecta mujer? Retorcí mis manos dentro de los bolsillos de mi pantalón, sientiendo un leve sudor en ellas ¡Carajo! No había palabras para describir la forma en que esas largas piernas eran adornadas con esos tacones de infarto y medias a juego. Su rostro, su cuello, su canalillo… ¡Mierda! Carraspee y centré mi miradas en las llaves del coche sobre la mesa de entrada
- ¿Nos vamos?.- pregunté un segundo después, abriendo la puerta y dejando que el frío de la noche me diera de lleno
- ¿Estoy presentable?.- consultó con un leve sonido de burla. Gemí y me voltee hacia ella
- Por…- "supuesto" quise decir, pero supe por la expresión de sus ojos que esperaba más que ello.- Estás perfecta.- declaré viendo una sonrisa ensancharse sobre su rostro.- De haber sabido lo que escondías debajo de toda esa ropa, te hubiese hecho mi novia hace mucho tiempo.- bromee aligerando mi cálido ambiente. Su boca se abrió con sorpresa y me pregunté qué había dicho ahora
- Vamos.- interrumpió mis cavilaciones pasando por delante de mí.
¿Otra vez había metido la pata con mi broma?
…
- Parece que las chicas congeniaron.- me indicó Andrew con su cabeza hacia Leah y Samantha que no paraban de parlotear
- Cualquiera diría que no tienen vida social muy activa.- me sonreí tomando un trago de mi cerveza
- En estos momentos lo menos que quiero es conversar con el sexy vestido que lleva Samy.- gimiió Andrew y le propiné un puñetazo en su hombro.- ¡Auch! ¡Hey, tu chica se ve igualmente caliente!.- exclamó mientras sobaba su brazo creyendo que me había ofendido al no hacer alusión a Leah
- No es eso.- gruñí, causando que elevara sus cejas.- Es decir, si ella se ve…igualmente bien.- carraspee incómodo
- ¡¿Bien? ¿Es todo lo que crees que se ve? ¿Acaso no has mirado ese canalillo?.- indicó sugerente
- Basta Andrew o no será tu brazo quien reciba un regalo de mi parte esta vez.- apunté, acomodándome en mi asiento luego de mirar soslayadamente la unión de los senos de Leah, que ciertamente estaban comenzando a hacer estragos en la parte baja de mi cuerpo o podría bien ser la cerveza, no estaba seguro
- ¿Has tenido sexo con ella?.- me atraganté con mi propia saliva, atrayendo la atención de las chicas un momento, para luego volver a enfundarse en su plática risueña
- Por supuesto que no.- contesté casi indignado por su cuestionamiento poco sutil
- Hombre, creo que ahora comprendo tu genio diario.- movió su cabeza negativamente
- Idiota, estamos saliendo hace menos de un mes.- gruñí, no queriendo adentrar mi excusa a falta de apetito sexual por mi parte, al menos hasta hace unas horas atrás
- ¿A qué grado has llegado con ella?.- continuó su inoportuno interrogatorio
- Creo que has bebido demasiado.- demandé quitándole la botella de cerveza y dejándola sobre la mesa, poco antes que volviera a estar en sus manos nuevamente
- No sabía que fueras tan quisquilloso con el tema del sexo.- se carcajeó.- Nosotros con Samantha tuvimos nuestra primera vez poco después de la tercera salida
- ¿Debería preguntar cuanto tiempo figura eso?.- indagué sin querer una respuesta, pero estábamos hablando de Andrew y no dejaría pasar esto por su enorme sonrisa
- Dos semanas de habernos conocido. Y ya nos ves.- indicó a ambos.- Llevamos tantos años como el que tu no has desenfundado tus pantalones.- apuntó mi entrepierna
- Imbécil.- me reí, cortando el tema justo en el momento en que ambas chicas se nos unieron
- ¿Algo que debamos saber?.- inquirió Samantha apegándose a mi amigo
- Sólo conversábamos de trabajo.- le respondió el aludido, dejándome más tranquilo al ver que no se enfrascaba de lleno en dar detalles de lo que habíamos estado hablando
- A no señor, esta noche no es para hablar de trabajo, es para divertirnos.- tomó a Andrew y se lo llevó a la pista de baile
Los miré hasta perderlos de vista, para luego enfocar mi mirada en la botella casi vacía que estaba sobre la mesa, y no queriendo desviar mis ojos hacia Leah. Por el rabillo pude ver sus piernas cruzadas dejando poco a la imaginación.
- ¿Quieres bailar?.- ofrecí no muy convencido de mis dotes en esa área
- ¿Puedes mantenerte en pié?.- indicó con su barbilla la alta suma de botellas vacías sobre la mesa
- Estás hablando con Jacob Black.- me envaré sonriendo socarronamente.- ¿Puedes tú mantenerte en pié?.- extendí mi mano hacia ella y elevé mi ceja retándola
- Quiero ver eso.- aceptó tomando mi mano y guiándome ella hacia la pista
Andrew y Samantha se encontraban en su propia burbuja, mientras Leah danzaba como si fuese la dueña del lugar delante de mí. Debía decir que varias cosas había aprendido esta noche, y no sólo tenían que ver con dotes escondidos de Leah, sino también con cosas en mí que no creía vivas…como el deseo.
Verla así, tan resuelta y entregada, sin una pizca del mal humor que casi siempre acompañaba su diario vivir…era sofocante, pero una manera buena. Su cuerpo parecía llamar al mío de una forma sobrenatural, y ciertamente yo estaba dejándome llevar por ella ¿Sería lo correcto?
La música cambió a un ritmo más lento y me vi enfrascado en el enigma de llevarla de vuelta a nuestra mesa o envolver mis brazos a su alrededor. Mi pareja de amigos no perdió tiempo para juntar sus cuerpos, y entendiendo la pose de ella esperando por mí, me acerqué hasta tener sus pechos rozando el mío, envolviendo su diminuta cintura a su alrededor.
Un escalofrío recorrió su cuerpo en cuanto mi cabeza se unió al lateral de la suya.
- ¿Estás bien?.- cuestioné en un susurro bajo. Ella sólo asintió
Mientras girábamos dos pares de ojos se posaron en los míos. Mis amigos aprobaban los que había hecho y tuve que sonreírles rodando mis ojos.
Nos movíamos a un ritmo lento y sus manos comenzaron a rascar en forma lenta mi cuero cabelludo. Cerré mis ojos e incliné mi cabeza aun más, rozando con mi nariz el lóbulo de su oreja, recibiendo otro estremecimiento de su cuerpo, pero teniendo plena claridad que ya no era producto de frío, sino de cercanía en nuestros cuerpos
- Te ves preciosa.- susurré dejando escurrir mi hálito por su cuello
- Gracias.- susurró a su vez una Leah bastante distinta, casi tímida
Mi cuerpo comenzó a reaccionar mientras ella se rozaba con disimulo, no estaba preparado para ello, pero tampoco noté que me incomodara y aferré aún más su cuerpo al mío sin dejar espacio para el aire que circundaba alrededor.
No sabía si era correcto o no, pero mi parte humana estaba tratando de tomar control en este momento, y me veía bastante disminuido de poder combatir con ella. Después de todo era un hombre, y como bien había dicho Andrew, ella expelía esta noche sensualidad.
Su cabeza comenzó a girar lentamente, casi al ritmo de la música…encontrándose con mis labios que no repararon en asaltar los suyos. Su boca estaba cálida y no perdí tiempo en buscar su lengua con la mía ¡Mierda! El encuentro con su húmeda cavidad, llevó a todos mis pensamientos a la mismísima mierda y me dejé llevar, sintiendo como su respiración se hacía más pesada junto a la mía, rozando con más descaro su cuerpo al mío e imaginando su cuerpo en distintos lugares, enfundado siempre con el mío…
- Te deseo.- fue su breve comentario en el pequeño espacio en que sus labios dejaron los míos.
- Yo también.- acepté sin muchas vueltas.- Te deseo ahora.- concluí mirándola directamente a sus ojos para que no hubiera duda de mis palabras.
Esta noche había cambiado algo, y esperaba no arrepentirme en el futuro, aunque lo veía improbable pues sería la única vez que estuviera cerca del cielo…o del infierno.
...
Continuará...
Bien, no daré mayores excusas porque había anunciado que estaría fuera de juego por tiempo prolongado :) Y bueno, sólo hoy pude darme tiempo para realizar
un capítulo y poder subirlo. Lo sé, y entiendo su rabia después de tanto tiempo...pero no puedo hacer más. Y pido disculpas, así a algunas personas les moleste que
tenga esa maldita muletilla, pero soy consciente de lo fastidioso que es esperar.
...
Y eso... :) Muchos cariños a todas quienes me leen, a quienes me comentan, me agregan a favoritos o sólo pasan.
Pam3
