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Brainiac

Tom esperaba en la terraza del edificio de WGBS la llegada de su amigo. Había contactado con él y luego de contarle lo que sucedía, el Linterna Verde accedió a ser quien lo guiara hasta la prisión donde Brainiac cumplía su condena por sus crímenes contra el Universo.

No tuvo que esperar demasiado; una esfera de luz verde apareció allá a lo lejos en el cielo y se fue acercando a toda prisa. Cuando ya llegó a la cima del edificio, un hombre joven surgió de ella. Iba vestido con el clásico atuendo de los Linternas Verdes y su anillo de poder brillaba con fuerza.

-Hey, Tom – lo saludó – Ya estoy aquí.

-Kyle. Gracias por venir.

Kyle Rayner, Linterna Verde de la Tierra, tendría la misma edad que Thomas. Había sido elegido algunos años atrás para ocupar el puesto de su antecesor, Hal Jordan, quien se retiró de la conocida fuerza de policías intergalácticos. A diferencia de Jordan, Rainer era un tipo más enérgico y dinámico. No le temía a nadie y ya contaba con un gran número de enemigos entre las fuerzas del mal en la galaxia.

-Como te dije, necesito ver a Brainiac – le recordó Tom.

-Lo sé. He pedido autorización a los Guardianes. Me la han concedido. Podré llevarte a Oa, adonde lo tenemos prisionero.

-Muy bien.

-Antes de hacerlo, Tom, quería decirte algo… sé que estas viviendo momentos difíciles y creeme que no se lo deseo a nadie… pero tengo que decirte que es prácticamente imposible que fuera Brainiac quien se robó el cuerpo de tu padre. La realidad es que… no ha salido de su prisión en años.

-Debo asegurarme. Estoy descartando sospechosos entre los más grandes enemigos de mi padre. No puedo dejar pasar a ninguno, por más lejos o encerrado que esté.

-Está bien. Mi anillo nos llevará a Oa. Prepárate. Viajaremos más rápido que la luz.

Kyle alzó su anillo. La burbuja de energía esmeralda volvió a formarse y los envolvió. Dentro de ella flotaron ingravidos y seguros contra los rigores del espacio.

La esfera salió disparada hacia arriba. Abandonó la Tierra en segundos. Pronto cruzaba incalculables distancias a una velocidad más allá de la luz en dirección del planeta Oa, en el Centro del Universo.


-Hemos llegado – anunció Kyle, un rato después.

Oa era un mundo vasto e increíble. Era no solo el centro del universo físico, sino el foco principal de la energía esmeralda que le daba todo su poder a los anillos de los Linternas Verdes.

Muy pronto se dirigieron a una imponente ciudadela. La esfera desapareció apenas tocaron tierra y entonces Rayner guió a Thomas por un largo corredor. En el camino se toparon con muchos otros Linternas Verdes que salían o volvían de diferentes misiones a lo largo del Cosmos.

-Por aquí.

Kyle condujo a Tom a la prisión privada de los Guardianes del Universo. Encerrados en diferentes celdas de contención por gruesas puertas metálicas y avanzados sistemas de seguridad, los criminales más peligrosos de las galaxias cumplían sus sentencias.

Otro Linterna Verde aguardaba en la puerta de una de las celdas. Su piel era azul y su mirada era seria pero amistosa.

-Tom, él es Vodantú – lo presentó Kyle – Es el Linterna Verde del Sector 1953, el correspondiente al planeta Colu, de donde es oriundo Brainiac. Vodantú, él es Thomas Kent, de quien te hablé.

-Es un privilegio conocer al hijo de una leyenda – dijo el alienígena, haciendo una reverencia – Las hazañas de tu padre te preceden, Thomas Kent.

-Vodantú es el encargado de velar por éste sector de la prisión – explicó Kyle – De modo que si el coluano intentara escapar, tendría que pasar por delante de sus narices.

-Algo por demás imposible – corroboró Vodantú – pero de todas formas y puesto que los Guardianes lo han consentido, te dejaré ver al prisionero para que compruebes con tus propios ojos la imposibilidad del hecho de que pudiera huir. Sígueme.

El extraterrestre abrió la celda con su anillo. Dentro, Brainiac yacía encerrado en un capullo tecno-orgánico del cual emergían unos cuantos cables de algún tipo.

Sus mortecinos ojos se fijaron en los recién llegados, pero no dijo nada. Se limitó a mirarlos, nada más.

-Como puedes comprobar – dijo Vodantú – el sistema de seguridad es el más complejo de la galaxia. Hace años que nuestro prisionero permanece inmovilizado en ese capullo, conectado a soportes vitales y sensores de alta tecnología. Cualquier cosa que pudiera hacer o decir se monitoriza. Hay ojos electrónicos siguiéndolo las 24 horas. Es absolutamente imposible que saliera de aquí, viajara a la Tierra y se robara el cuerpo del Ultimo Hijo de Krypton.

Tom oía y veía aquello, y no podía negar la realidad del hecho. Pese al odio frío que destilaban esos ojos profundos, el extraterrestre de piel verde y unas especies de diodos en la cabeza tampoco podía haber sido el profanador de la tumba de su padre.

-Creo que tienes razón. Me parece que tendré que buscar mis respuestas en otra parte.


Instantes después de salir de la celda de Brainiac y de despedirse de Vodantú, Thomas miraba a las estrellas desde una gran ventana ovalada. Kyle se le unió al rato.

-Seguramente el perpetrador del robo debe estar en otra parte – comentó – Quizás en la misma Tierra…

-No. No lo creo.

Silencio. Por un instante. Rainer miró a su amigo. Éste tenía el ceño muy fruncido.

-Conozco esa mirada. ¿Cuál es tu próximo sospechoso?

-Uno que jamás creí que podría llegar a ver con mis propios ojos. Mis padres me contaron acerca de él. De cómo estuvo involucrado con el Luthor original en su momento, convirtiéndolo en Presidente de USA.1

-Un momento. ¿Te refieres a…? – Kyle no se atrevió a completar la oración. Tom asintió.

-Sí. El ser más terrible de todos, la encarnación de la maldad más pura… Sin duda, él debe ser el responsable. Piensa, ¿Quién puede odiar al más grande representante del Bien que existió en el Universo? Pues el Señor de Todo Mal, el Príncipe de las Tinieblas… LUCIFER.

Kyle se estremeció. Generalmente no solía temerle a nada, pero el Diablo era otra cosa.

-Está claro que para hallar mis respuestas debo ir al peor lugar de todos a buscarlas – razonó Tom - ¡EL INFIERNO!


Nota

1 Ver mi Fanfiction "Superman: 666" para más información.