Titulo: Frozen Time.
Serie:
Sailor Moon
Rating: T
Genero:
Angst, drama, tragedy, character death
Disclaimers:
Todos los personajes de SM no me pertenecen ni intento percibir algún beneficio publicando esta historia sino únicamente lo hago con fines de entretenimiento n_n.
Spoilers: AU, sin embargo se encuentra basada mayormente en el manga, por lo que pueden aparecer referencias a lo largo de la historia. Para este fic utilizaré los nombres latinos de los personajes (por comodidad n_n)
Summary: -Recordando otra vez que soy muuy mala para los summary's XDDDD- "Mi tiempo se detuvo esa noche, pero no podía permitirlo… no podía… así que, aún imaginando lo que tendría que hacer más adelante, tomé esa mano llena de sangre, junto con la promesa que me hacía y el precio que tendría que pagar..."


IV. Sins

Estoy corriendo en círculos. Corro lo más rápidamente que puedo, pero aún así estoy corriendo en círculos… no puedo huir. El dolor en mi pecho aumenta cada vez más y a cada paso que doy veo más borroso… La sangre comienza a manchar la parte inferior de mi falda… Los pasillos de este infernal centro comercial se extienden indefinidamente… y "eso" ya me está dando alcance… Por más que lo intenté, no pude detenerlo. Ahora tengo que seguir huyendo… Siento su abrumadora presencia justo a mis espaldas. Finalmente, siento que ya no puedo correr más… mis piernas fallan… me encuentro en un pasillo sin salida. Frente a mi aparece esa bestia que antes fue hombre portando el cuchillo que había utilizado para su carnicería… Con un último esfuerzo, logro ponerme en pie, intentando huir nuevamente, solo para recibir otra puñalada, esta vez en mi costado izquierdo. Caigo en medio del creciente charco que está formando mi sangre. Me matará… que me matará… Al sentir como la afilada hoja se hunde nuevamente en mi pecho, despierto agitada, con un frío sudor perlado cubriendo mi frente… "Serena… ¿Estás bien…?" "Solo fue un mal sueño Darien… vuelve a dormir…" "¿Segura?" "Si… Yo… iré al tocador… Duerme, ahora regreso…" "De acuerdo." Duele… cada que tengo un sueño así, mis cicatrices comienzan a doler. Trato de vomitar lo más silenciosamente posible, utilizando el ruido del excusado y el lavabo también. Después de tranquilizarme un poco, regreso a la cama lentamente. Duele el solo hecho de caminar… Duele… Ese día, pensé que había perdido el cristal de plata cuando todo había comenzado, pero ahora sé la verdad… El broche me fue arrebatado para evitar mi intervención… para lograr mi muerte. En carne propia descubrí la clase de métodos que utilizan los nigromantes para lograr sus ambiciones. Inconscientemente miro la pulsera y veo que la cuarta piedra ha comenzado a oscurecerse. Pronto se cumplirá mes y medio del anterior episodio… Mi tiempo se agota.

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Siento como si algo o alguien me estuviera vigilando. Ya tiene algún tiempo que me siento así. Tal vez sea paranoia… Al fin y al cabo, ¿acaso no cometí ya tres asesinatos y estoy a punto de cometer otros dos el día de hoy? Se siente una quietud en el ambiente que no presagia nada bueno. En unos momentos más tendré que internarme en el anochecer para encontrarme con los dos últimos contenedores de la llave que restan: una madre y su hijo de cinco (tal vez seis) años. Si antes había llegado a pensar que el destino no podía ser más cruel conmigo, ahora, delante del espejo que refleja la sonrisa amarga en mi rostro, ya no me atrevo a apostar por ello. Una sudadera gris y unos pans negros se encuentran escondidos en el fondo de mi bolso. Decidí recogerme el cabello esta vez porque luego es sumamente desagradable el tener que quitarle las costras de sangre seca. Darien cree que saldré con las chicas. Mi no tan elaborada mentira pende de un hilo: si él decide hacer alguna llamada para confirmarlo, todo se vendría abajo. Sé que Kisaragi tiene el poder suficiente para permitirme alterar los recuerdos de las chicas… pero eso es algo que no deseo hacer. Una cosa es la sangre que mancha mis manos (lo cual ya no puedo evitar) y otra muy diferente el traicionarlas a ellas de esa manera… eso no lo haré… no mientras pueda evitarlo… Escucho el sonido del reloj de pared de la sala marcando las 6pm y sé que es hora de partir. "¿Seguro que deseas quedarte a cuidar a Rini? Si quieres, puedo cancelarle a las chicas y quedarme con ustedes…" "Ve con ellas Serena y diviértete… ya otro día saldremos tu y yo." "Gracias Darien. Nos vemos mañana entonces…" "Cuídate Serena…" Veo sus ojos azules brillando con las luces del atardecer y noto una sombra de tristeza en ellos… ¿O acaso es mi imaginación…? Doy la vuelta y salgo del lugar lo más pronto posible, fingiendo una tranquilidad que no siento, con una sonrisa en el rostro cuando lo único que deseo es llorar… No quiero saberlo… realmente no quiero saber si lo que vi es real o sólo producto de mi imaginación.

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Tras el cristal de la ventana, veo como se aleja lentamente de la casa. Sólo bastó el contacto que tuvimos al despedirnos para sentir toda su turbación. Odio el tener que usar mis poderes en ella… no puedo evitar sentir que la traiciono… y al notar el mismo sentimiento reflejado en sus ojos y en sus pensamientos, no pude evitar la ola de tristeza que me invadió… y que ella notó inmediatamente en mis ojos. Rini está durmiendo, así que decido salir a sentarme en el columpio de nuestro patio, descalzo… mis pies en contacto con el suave pasto y la tierra es suficiente para saber todo el recorrido que está realizando con únicamente concentrarme un poco. Y tal como suponía, ella no va a verse con las chicas. De camino al lugar donde se dirige, puedo ver pasa por los sanitarios de un centro comercial y se pone los pans y la sudadera que llevaba escondidos en su bolso. La veo subirse a un autobús que la lleva a las afueras de la ciudad, caminar algunas cuadras hasta detenerse frente a una pequeña casa de paredes color canela y un pequeño jardín. A pesar de la distancia que nos separa, puedo sentir el distres en sus emociones con sólo verla observar el lugar. Y entonces comenzó. Vi como en su mano derecha se materializó una katana con empuñadura plateada, y mientras caminaba sin dudar hacia la casa, siento como todos sus sentidos comienzan a enfocarse en una sola cosa: matar. Sin siquiera tocarla, la puerta se abrió con tal violencia que casi se desprende de sus goznes… En el interior del lugar veo a tres personas: una pareja y su hijo, los cuales se encontraban cenando. Al ver la amenaza que se encontraba ante su puerta, el hombre avanzó hacia ella, con la idea de arrebatarle la espada… no dio ni tres pasos y ya se encontraba en el piso… su sangre creando un charco a su alrededor rápidamente. La visión que tenía ante mí se interrumpe en el momento en que me percato que me encuentro frente al volante de mi automóvil. Ni siquiera me di cuenta en qué momento me había puesto de pie y había corrido hasta la parte delantera de la casa. Pongo en marcha el auto y salgo de nuestra propiedad apresuradamente… únicamente espero poder llegar a tiempo, aunque en el fondo que ya es tarde…*

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Fui consciente de lo que había hecho sólo hasta que el cuerpo de ese hombre cayó al suelo, muerto por el filo de mi espada. El niño y su madre gritaban desde el fondo del comedor; la señora tenía en sus temblorosas manos un cuchillo de cocina, mientras con su cuerpo escudaba a su pequeño de cinco años, tal vez seis… inútilmente, porque ambos eran el motivo por el que me encontraba en esa casa. Sé que no debí haber matado a ese hombre, pero mi reacción al sentir su amenaza fue inmediata. Quizá (y sólo quizá) le hice un favor, a sabiendas de que se encontraba a punto de perder a su esposa e hijo irremediablemente… La mujer, tal vez sintiendo el gran peligro que mi presencia representaba, tomó la muchacho de la muñeca y salió corriendo hacia las escaleras que llevaban al segundo piso. Para cuando llegué hasta ella, el niño ya no se encontraba a la vista. "¿Dónde está?" "No lo encontrarás… no te permitiré que lo mates… ¡Maldita…!" En un último intento desesperado, se lanzó hacia mí, cuchillo en mano, tratando de matarme. A través de la escena, podía sentir cómo el poder de los fragmentos de la llave resonaban en toda la habitación… Reconociéndose, hablándose… Despertando… El filo de mi arma atravesó limpiamente el pecho de la mujer mucho antes de que ella lograra tocarme con el cuchillo. Y sin embargo, la resonancia en la habitación no desapareció a pesar de que el cuerpo de la mujer se descomponía rápidamente en el suelo… Para cuando me di cuenta de lo que sucedía, fue tarde: el despertar del niño me alcanzó como una explosión, golpeando mi cuerpo contra la pared fuertemente, haciéndome perder la concentración… Kisaragi desapareció de entre mis manos y la pared que me sostenía en pie cedió. Fue una caída de aproximadamente dos metros y medio. La cinta que ataba mi cabello se había soltado… me encontraba boca arriba en el jardín delantero de la casa, y desde la abertura que se formó en el segundo piso de la casa, eso me estaba observando. Al tratar de levantarme, una fuerte punzada me detuvo… probablemente una costilla rota en mi costado derecho. El muñeco que antes había sido un niño me observaba con creciente malicia al ver mi predicamento y pude observar que entre sus manos se encontraba el cuchillo que había sostenido su madre. Pese al dolor, trate de ponerme en pie para seguir luchando… pero caí nuevamente de rodillas, abrumada por un dolor mucho más fuerte en esta ocasión… un dolor ya conocido… De reojo observé la pulsera en mi muñeca izquierda y vi como se terminaba de oscurecer la cuarta piedra… Siempre inicia igual: la tos, la sangre que inunda mis pulmones y resbala por las comisuras de mis labios, las punzadas ardientes en mis cicatrices y luego, la onda de dolor intenso… El host se disponía a saltar y terminar lo que ya había empezado al arrojarme desde el segundo piso de la casa… Los puntos oscuros en mi visión me auguraban que no duraría mucho tiempo consciente… Con lo último que me quedaba de fuerzas, convoqué nuevamente a Kisaragi y me desaparecí del lugar antes de que el host me matara…

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Me detuve en la acera frente al lugar. El terreno era un caos: fragmentos de pared por todo el jardín, como si hubiera habido una explosión. Al bajarme del auto, aún descalzo, supe que ella ya no se encontraba ahí… Peor aún: vi su sangre... sentí su dolor… pero ya no en ese lugar. Me acerqué a la escena entre todos los curiosos que ahí se encontraban, y ante mi vista, hubo un punto en particular que llamó mi atención fuertemente: una pequeña mancha oscura entre los destrozos del lugar. Al hacer contacto la yema de mis dedos con ella, un escalofrío me recorrió y pude ver parte de lo que ahí había sucedido… pude ver cómo había matado a esa mujer y todo lo que le siguió… y sangre… su sangre… y un dolor tan fuerte que tuve que romper la conexión para no perder el conocimiento. Me aleje del lugar lentamente, el dolor ajeno aún latiendo en mi cuerpo, y mientras me acercaba al automóvil, trataba de encontrarla a través de mi conexión con la tierra… sin embargo, algo me impide localizar el punto exacto desde el cual siento su presencia… Después de horas y horas de dar vueltas sin rumbo en el auto, regresé a nuestro hogar casi al amanecer… Sin ánimos de entrar, me quedé en el patio, sentado nuevamente en el columpio, sintiendo su presencia y su dolor, pero sin poder hacer nada en absoluto… Tan solo, seguir esperando su regreso…


*Por si no se notó en el capítulo anterior o en éste, las partes en negrilla son desde la perspectiva de Darien n_n
Terminado: 12.01.11