Titulo: Frozen Time.
Serie: Sailor Moon.
Rating: T
Genero: Angst, drama, tragedy, character death
Disclaimers: Todos los personajes de SM no me pertenecen ni intento percibir algún beneficio publicando esta historia sino únicamente lo hago con fines de entretenimiento n_n.
Spoilers: AU, sin embargo se encuentra basada mayormente en el manga, por lo que pueden aparecer referencias a lo largo de la historia. Para este fic utilizaré los nombres latinos de los personajes (por comodidad n_n)
Summary: "Mi tiempo se detuvo esa noche, pero no podía permitirlo… no podía… así que, aún imaginando lo que tendría que hacer más adelante, tomé esa mano llena de sangre, junto con la promesa que me hacía y el precio que tendría que pagar..."
Comentarios: Los párrafos en negrilla, como al inicio, siguen siendo desde la perspectiva de Darien, el resto son desde la perspectiva de Serena. A pesar de que ya tiene mas de un año que terminé de escribir este capitulo, no me había sido posible publicarlo en esta pagina... Mis mas sinceras disculpas a todos los que han estado siguiendo esta humilde historia u_u... Tratare de publicar los capítulos restantes con mas regularidad.
FROZEN TIME
VII. Forgotten melody
A través de la oscuridad y el dolor que nublaban mi conciencia, su voz (por momentos) alcanzaba a llegar hasta mí: su desesperación me dolía casi tanto como mis heridas... "¿Por qué no para el sangrado? ¿POR QUÉ...? Serena... ¡Despierta...! ¡Serena...! ¡SERENA!" Atrapada en un frío letargo sin sueños, únicamente podía anhelar en silencio el efímero calor de sus manos en las mías... A pesar de no tener tiempo, sólo me quedaba esperar...
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Aún el delicado brillo de la lámpara que tenía a mi lado era capaz de lastimar mis pupilas cuando finalmente abrí los ojos... Su cansada silueta fue lo último que vi antes de tener que cerrarlos de nuevo. En la habitación, se podía escuchar un nostálgico sonido... Un temblor involuntario recorre mi cuerpo al reconocer lo que estoy oyendo… La he guardado durante todo este tiempo, esperando que su melodía no volviera a marcar una separación... La he guardado tratando de pensar que en sus acordes aún podría encontrar algo de esperanza... Lentamente abro los ojos de nuevo, fijándolos en él, que me mira con aparente serenidad desde el asiento situado al lado de la cama. Mientras escuchamos en silencio la canción que nos ha unido desde tiempos inmemoriales, puedo ver en sus ojos que ya sabe que nuestro tiempo juntos está por llegar a su fin... Las heridas que antes sanaban en cuestión de horas, aún permanecen dolorosamente abiertas después de no sé cuantos días... Con la sangre y el calor que escapan de mi cuerpo, puedo sentir como me debilito cada vez más...
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Al fin ha despertado, después de cinco largos días de dolorosa espera. Al principio, la desesperación me carcomía ante la certeza de que las heridas que presentaba no eran naturales; con sólo una mirada, descarté el llevarla a un hospital... el aura maligna que rodea aún ahora los tres orificios sangrantes en su abdomen y la herida de su antebrazo no permitirían que ninguna clase de tratamiento médico actuara... Así que tuve que observar con impotencia cómo se desangraba mientras sólo podía cambiar los vendajes una y otra y otra vez, siendo mi poder insuficiente para detener del todo el sangrado... La melodía de la cajita musical dejó de sonar y quedamos mirándonos en silencio. Su mirada llena de dolor, cansancio y tristeza asemejaba una vela a punto de extinguirse... "¿Cómo te sientes? Revisaré los vendajes ahora que estás despierta..." "No te preocupes, yo misma los cambiaré." Tercamente, trató de sentarse en medio de las sábanas, pero sus fuerzas le fallaron casi inmediatamente, haciendo necesario que yo la sostuviera y la recostara suavemente en la cama para evitar que sus heridas se abrieran aún más. "Creo que será mejor que yo lo haga..." Su falta de respuesta me hablaba de la inconformidad que sentía al no poder hacer lo que deseaba. "¿Cuánto tiempo llevo inconsciente?" Mientras retiraba lentamente las vendas de su abdomen, la observé; la forma en que había formulado la pregunta me hizo comprender que no era la primera vez que le sucedía esto. "Con hoy se cumplen los cinco días." Ni siquiera había terminado de hablar y ya había perdido el poco color que le quedaba en el rostro. "¿¡Cinco días...!" Noté que en su mirada y en su expresión, la sorpresa no era lo único que se reflejaba... también había miedo, tan profundo que incluso sus pupilas se dilataron ante el fuerte sentimiento. "¿Qué sucede Serena...? ¿Aún no puedes contarme?" Su mirada perdida se posó sólo un momento en mí antes de perderse de nuevo en la distancia. "Tengo que irme..." Susurró apresuradamente, mientras intentaba sentarse de nuevo. "Espera... ¡ESPERA SERENA! ¡Ni siquiera puedes mantenerte en pie...! ¡Tranquilízate!" "No... no queda tiempo... tengo que encontrarlo... tengo que irme... ¡Suéltame Darien...! ¡SUÉLTAME!" A pesar de su extrema debilidad, se debatía ferozmente entre mis brazos. "Serena... Basta... En tu estado, lo único que conseguirás será que te maten... ¿Acaso no lo entiendes...?" "¡No! ¡Eres TÚ quien no entiende! Tengo que... ¡Tengo que...!" "Entonces, ¿por qué no me explicas que es eso tan importante que tienes que hacer, aún a costa de tu vida?"
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"Entonces, ¿por qué no me explicas que es eso tan importante que tienes que hacer, aún a costa de tu vida?" Ante aquélla fatal pregunta formulada tan suavemente junto a mi oído, me quedé totalmente quieta entre sus cálidos brazos... ¿Mi vida en riesgo...? ¿Cómo explicarle que no era mi vida la que estaba en riesgo sino la de él e incluso la de Rini por el sólo hecho de mi presencia en esta casa...? "¿Ni aún así me dirás nada, Serena?" Dejé correr mis amargos pensamientos libremente un instante más hasta que recordé las habilidades psíquicas de Darien... "Suéltame... Si así lo deseas, no me iré en este momento... así que, suéltame por favor..." Lentamente, sus brazos me dejaron ir e inmediatamente (y sin quererlo) extrañé el calor que me proporcionaban. "Siendo así, será mejor que termine de cambiar los vendajes" Silenciosamente, cuidadosamente, cariñosamente, sus manos reanudaron el trabajo que había iniciado antes de nuestra pequeña discusión. Cuando terminó, acomodó nuevamente mis ropas y se sentó de nuevo al lado de la cama. "Deberías descansar... a menos que planees escapar durante la noche, claro está." "Ya te dije que no me iré... por ahora..." Ya que, aunque sea muy poco, aún queda tiempo... "Rini se encuentra bien... ¿verdad?" "Si... es una fortuna que no la hayamos despertado con nuestros gritos..." Su respuesta se fue diluyendo poco a poco en el silencio de la habitación; aún antes de que me diera cuenta, aquélla oscuridad sin sueños ya me había envuelto nuevamente en sus tinieblas.
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La mañana del sexto día de mi convalecencia me alcanzó oyendo la risa de Rini. Al abrir los ojos, vi que se encontraba de pie en su cunita, mirándome mientras se reía. Recordando el intento fallido de sentarme de anoche, me movilicé hacia la orilla de la cama muy lentamente y aún así, la habitación comenzó a dar vueltas tan pronto mi cabeza se despegó de la almohada. Permanecí por varios minutos completamente quieta, con los ojos cerrados, esperando que remitiera el fuerte mareo. Ni siquiera había intentado levantarme de la cama y ya estaba corriendo un sudor frío por todo mi cuerpo. Cuando finalmente me animé a abrir los ojos de nuevo, vi a Rini aún observándome, extendiendo sus manitas hacia mí. Hacía un mes que no la veía... El deseo de tomarla en brazos y acunarla en mi pecho me quemaba por dentro. Como era de esperarse, mis piernas no fueron capaces de sostener mi cuerpo al intentar levantarme; la caída ocasionó que mis heridas comenzaran a sangrar otra vez... El dolor había regresado tan de repente y con tal intensidad que me doblé sobre mí misma en posición fetal en el mismo lugar donde me desplomé; el llanto de Rini me llegaba como si se encontrara en un lugar muy lejano y ya ni siquiera podía ver la luz de la mañana que se filtraba por las cortinas... No parece que estén mejorando... La sangre ya había empapado las vendas que aparentemente Darien me acababa de cambiar. Las heridas no estaban cerrando... Aunque ya me había preparado para la posibilidad de que esto ocurriera, de igual forma esperaba ya haber completado mi cometido para este entonces. Apoyada de manos y rodillas, intenté levantarme de nuevo; mis ojos se desviaron hacia la pulsera en mi muñeca izquierda, ahora con cinco piedras negras y una gris... "Sólo faltan nueve días..." Me oí susurrar entrecortadamente. "No esperaba que te acordaras del cumpleaños de Rini en estas... circunstancias" Su voz llegó a mí unos segundos antes de que sus manos me levantaran del suelo y me colocaran suavemente en la cama. "¿O acaso te referías a otra cosa?" Definitivamente pensar en voz alta es mala idea estando tan peligrosamente cerca de él. "¿Podrías... podrías traerla aquí a la cama?" "Si eso era lo que querías, debiste haberme esperado... Ahora tendré que cambiar los vendajes primero" Sabía que el reproche no era por el trabajo que representaba el limpiar mis heridas nuevamente... aún así no pude evitar recriminarle con la mirada. "No es necesario que lo hagas tú... Yo puedo hacerlo" "Tampoco es necesario que te pongas a la defensiva... ni que me cambies el tema. Tan pronto termine con esto, traeré a Rini... Quédate recostada y tranquila, por favor" "¿Por qué haces esto? ¿Por qué volviste a ponerme este anillo que ya había dejado atrás...? ¿Por qué continúas confiando en mí después de todas las veces que te he mentido? Sabes que aún te estoy ocultando muchas cosas, ¿no? Entonces, ¿por qué Darien? ¿POR QUÉ...?" Escuchó todas las preguntas que le hacía dándome la espalda y así continuó cuando finalmente me contestó. "Pensé que ya lo sabías... Porque te amo..." Las únicas dos lágrimas que se deslizaron por mis mejillas cayeron cuando él ya había salido de la habitación.
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La tarde del noveno día de nuestro encuentro logró ponerse de pie finalmente, sin colapsar. Aunque sus heridas aún seguían abiertas, el sangrado ya había disminuido considerablemente, sin embargo, el dolor aparentemente continuaba igual. Siempre que le era posible, permanecía lo más cerca que podía de Rini, y ante su imposibilidad de cargarla, la mantenía sentada a su lado la mayor parte del tiempo; nuestra hija, aparentemente comprendiendo el deseo de su madre de estar junto a ella, permanecía tranquilamente a su lado, jugando en silencio. Después de la discusión que tuvimos ese día, casi no hemos hablado... Sus ojos enrojecidos me hablan de lágrimas derramadas en mis breves ausencias. Me sorprendió encontrarla escribiendo en su diario anoche, a pesar de su notable debilidad. El hecho de que lo guardara casi inmediatamente después de que entré en la habitación me recordó dolorosamente el distanciamiento entre ambos. Las pocas veces que nuestras miradas se encuentran puedo ver una creciente sombra en sus ojos que no soy capaz de interpretar, puesto que me ha cerrado su corazón por completo... ahora ni siquiera soy capaz de sentir sus emociones más superficiales. Hundido en esos oscuros pensamientos, llegué sin notarlo hasta la puerta de nuestra habitación... y fue cuando lo oí: la suave voz de Serena contrastaba con la voz femenina más grave que le contestaba. Aunque no hubiera sido originalmente mi intención escuchar a escondidas aquélla plática, al comprender lo que estaban diciendo, no pude coordinar siquiera el movimiento necesario para abrir la puerta...
Terminado: 18.04.11
Y con esto entramos a la parte final de la historia. Espero lo hayan disfrutado. Muchas gracias por continuar leyendo y, nuevamente, disculpen por la tardanza... ¡Hasta la próxima!
