Historia ubicada 5 años después del final de la serie.
Me inspiré en algunos otros fics en idioma inglés sobre pokeshipping para escribir este.
Me limitaré a los pokemón y personajes de kanto y johto porque no conozco mucho sobre las generaciones más recientes :(
Para una mejor experiencia de lectura, dejaré el nombre y artista de las canciones que sonarían en alguna escena del capítulo si fuera un anime ;)
Canción : Some Are - David Bowie
Era otro día soleado sobre Pueblo Paleta. Tan rutinario que era igual de fresco y brillante como la primera vez en que, hace ocho años, aquel niño ingenuo de pelo oscuro se había levantado tarde de la cama y recibido su primer Pokemon, un arisco Pikachu de quien jamás se imaginó que se convertiría en su amigo inseparable. Ahora, todo había cambiado en el hogar de los Ketchum, y en la vida de aquellos que rodeaban al viejo campeón.
El canto del Dodrio de los laboratorios del profesor Oak resonó como lo hacía desde hace años, aunque el ave ya no cantaba con la misma potencia que le permitían sus tres cabezas. La vieja casa donde residían Ash y su madre, lucía silenciosa y deslucida. No había tanta vida como años atrás. Rara vez se veían las luces encendidas. De vez en cuando el viejo Mr. Mime barría las hojas que caían sobre la acera, pero rara vez aparecía al joven entrenador, hoy hecho un adulto.
Los vecinos tampoco comentaban gran cosa, la mayoría demasiado ocupados en sus asuntos como para prestar atención a lo que sucediera dentro de la casa. Casi todos los viejos conocidos de la familia Ketchum aún residían en la localidad, salvo algunos que ya habían emigrado para buscar fortuna y un mejor nivel de vida en otras ciudades de la región de Kanto o a otras regiones.
El sol se colaba por las ventanas del viejo dormitorio de Ash. Eran más de las diez de la mañana. Con pereza, se levantó de la cama y marchó hacia el baño. Aún lucían sobre las paredes sus viejos trofeos y fotografías, cubiertos de polvo. El chico acompañado de sus Pokémon, del profesor Oak, de sus más fieles amigos Misty y Brock, de su madre, celebrando su cumpleaños... Todo como un altar olvidado, como un viejo graffiti que se desvanece en la pared desgastada de algún callejón. Todo era parte de un pasado que cada vez se veía más distante y que por momentos desaparecía por completo de la mente del muchacho...
Ash estaba de mal humor. No era la primera vez que se sentía así. Aquel sentimiento era como la niebla del invierno sobre su cabeza, cada vez más persuasivo y doloroso. Estos cinco años desde su gran triunfo y el gran reconocimiento que le había dado, habían probado ser demasiado vertiginosos, tanto que el chico no tenía ni idea de en dónde se encontraba ni de cómo había llegado. Pero lo único que sabía es que su mundo, se había trastocado para siempre. Y no de la mejor manera. En la actualidad, solamente el Pokemon mimo que había sido propiedad de su madre y Pikachu lo acompañaban. El resto de sus Pokemon permanecían en el sistema de almacenamiento de Bill, libres en la propiedad del profesor Oak o habían sido liberados por el mismo Ash. Tenía dos años que no sostenía una batalla Pokemon, ni siquiera por afición. Lo había hecho por una razón. Se había cansado de ser un entrenador Pokemon. Y no era para menos.
Justamente un año después de que se separara de sus amigos tan leales, Misty y Brock, estalló un escándalo de corrupción en la Liga Pokemon. El resultado del escándalo obligó al profesor Oak a retirarse de su trabajo con la Liga, al ser marginado por tratarse de uno de los pocos decanos de la Liga en negarse a recibir sobornos para admitir al nuevo campeón, quien, había utilizado Pokemon robados para ganar el campeonato de Kanto. El gobierno de la región de Kanto, por presiones de ciertos grupos de poder de la Liga había resuelto el tema de manera muy cuestionable, causando gran molestia e incluso protestas organizadas por los entrenadores Pokemon profesionales y aficionados: la Liga había concluido abolir la necesidad de una licencia para entrenar Pokemon.
El resultado había sido catastrófico, haciendo que las bandas de motociclistas de la ruta 16 y 17 de Kanto se convirtieran en verdaderas amenazas que se esparcieron por todo Kanto, saqueando de vez en cuando las localidades más desprotegidas como Ciudad Plateada o Pueblo Lavanda. La policía apenas y podía contenerlos, además de que se rumoraba que el Team Rocket había regresado, pero esta vez estaban operando con mucha mayor discreción, debido a las presiones del gobierno de Johto por solucionar el tráfico de colas de Slowpoke entre ambas regiones. Las rutas se habían vuelto sumamente peligrosas, aún cuando los entrenadores de los gimnasios Pokemon de las principales ciudades de Kanto, colaboraban con la policía para mantener los camino entre ciudad y ciudad lo más seguros que podían. Y para empeorar las cosas, los ataques de los motociclistas y la suspensión de las licencias, habían provocado una carestía de artículos Pokemon empeorando la economía de Kanto, reduciendo los salarios de los líderes de gimnasio, empleados del Poke Center, Poke Mart y todos aquellos cuyas actividades laborales dependían de las misteriosas criaturas.
Por si fuera poco, Ash vió sus sueños de ser un líder de gimnasio o de ser parte de la Elite Four interrumpidos debido a un truco cruel e inesperado del destino. Delia Ketchum había enfermado de una forma agresiva de cáncer que resultó inoperable. Aunque el profesor Oak trató de ayudarla usando remedios para los Pokemon y junto con Ash viajaron por todas las regiones cercanas buscando una cura, no lograron alentar o curar la terrible enfermedad de la madre del joven campeón. Delia Ketchum murió en paz, rodeada de sus seres queridos, a pocos meses de haber recibido el diagnóstico de cáncer. El luto y la pena habían deprimido muchísimo a Ash, quien solamente tuvo la breve visita de Misty en el funeral, debido a que Brock tuvo que testificar en un juzgado para defenderse de los cargos en los que estaba siendo acusado de manera injusta por el fraude de la liga Pokemon.
Misty, sin embargo, tuvo que marcharse de inmediato de regreso a Ciudad Cerulean debido a que en la ruta 24 aparecieron bancos de Goldeen varados, según la policía posiblemente habían tratado de capturarlos en masa de manera ilegal. Tras el sepelio de su madre, no había vuelto a ver a Misty ni a Brock. No tenía ganas de ello tampoco. No lo llamaban por teléfono ni tampoco le enviaban una carta para saber cómo estaba, así que él tampoco quería ponerse en contacto con ellos. Estaba molesto con ellos, y prefería seguir así.
Estaba cansado física y mentalmente. El futuro se veía cada vez más negro. Sin ningún interés en continuar trabajando en el negocio familiar del restaurante de su madre, lo rentaba a Daisy, hermana de Gary Oak quiera ahora se había convertido en la encargada y cocinera principal. No obstante, las ganancias del restaurante habían bajado y éste estaba en peligro de quebrar debido a la crisis económica que azotaba a Kanto. Pikachu se había contagiado también de la apatía de su dueño. Ahora dormía la mayor parte del día y se había vuelto algo irritable, lo que le costaba muchos choques eléctricos de imprevisto a Ash. Al diablo el mundo, se decía Ash a si mismo mientras desayunaba perezosamente el cereal con leche fría. Sólo noticias malas, todos los días, mientras Ash pasaba distraídamente los canales de su televisor. Los pocos entrenadores que había en Pueblo Paleta además de él, se habían retirado a colaborar con las brigadas de defensa en las rutas interciudad. No quedaba demasiado que hacer en el pequeño pueblo de Kanto.
Su vida se había vuelto monótona y no parecía haber nada más de interés para él allá afuera. Comer, dormir, jugar videojuegos y repetir todo al día siguiente. No había aceptado, para no humillarse frente a su viejo rival, un puesto como entrenador en el gimnasio de Ciudad Viridian. No podía permitirle a su orgullo ser un simple subalterno de Gary, y menos aún que se sospechaba que Gary había sido uno de los que habían encubierto al campeón fraudulento en la Liga Pokemon, lo que había ocasionado que Ash se sintiera aún más repelido por él, aunque el profesor Oak confiase plenamente en su nieto. Por no decir que la paga no era tan buena y las ganancias de restaurante le daban bien para vivir de manera muy austera solo con Pikachu y Mr. Mime. Quizás si regresaba de nuevo a las batallas Pokemon, encontraría algún motivo para vivir de nuevo,aunque Kanto era una región cada vez más insegura para viajar solo. Sentía que había perdido su experiencia para las batallas Pokemon y seguramente fracasaría si volvía a intentarlo. Era un náufrago en su propia casa. Desprovisto de sueños y olvidado por todas las personas que alguna vez había considerado amigos.
*La canción sonaría aquí*
Se miró al espejo. No tenía mucho que perder en realidad. Un impulso autodestructivo quizás, le estaba diciendo que no sería una mala idea dar una vuelta por allí en busca de aventuras aún con todos los problemas que podría encontrarse en el camino. Era eso o quedarse eternamente en su casa a morir lenta y dolorosamente por dentro hasta que la situación en Kanto se volviera verdaderamente insoportable. Pero la verdad es que la rutina lo había hartado. Quizás un poco de acción lo entusiasmaría.
