-SPOILERS- Si no has leido la trilogia de los juegos del hambre y no quieres que te arruinen el final no sigas leyendo.
Esta historia empieza (no se que tan larga sera) el primer dia que Peeta va a desayunar a casa de Katniss despues de la rebelión.
Juego con mi desayuno, doy un poco al gato y tomo ocasionales porciones para evitar los constantes comentarios de 'Debes comer bien', 'Estas muy desmejorada', 'Necesitas alimentarte', que ya me tienen harta, ¿cómo se supone que quiera alimentarme cuando ni siquiera estoy segura de querer seguir viviendo?, ya no siento tantas ganas de morir, pero definitivamente tampoco tengo ganas de vivir, si es que es posible.
Mantengo la cabeza agachada evitando ver a Peeta, siento que si lo miro mucho tiempo podría activar algún botón en él y tener algunos de sus episodios de 'Odio a Katniss' y francamente no creo que podría soportarlo en estos momentos, quien antes fue mi roca ahora es quien me deja a la deriva, no a propósito, sé que esto no es su culpa y me siento mal de sentir coraje hacia él en ocasiones pero no puedo evitar sentir deseos de tomarlo de los hombros y gritarle 'Vuelve a ser el de antes, te necesito, necesito tus brazos para dormir tranquila'.
Sin darme cuenta lo estoy viendo, no sé de qué manera lo hice que Sae la grasienta salió a hurtadillas de la cocina casi sin darme cuenta. Pero en el momento que sus ojos encuentran los míos me volteo asustada, como si hubiera estado haciendo algo malo, y vuelvo a enterrar la cabeza en mi plato.
-Katniss, ¿te gusto el pan?, lo hornee yo mismo- Dice con ese tono dulce de voz que me calienta el corazón
-Supongo que está bien- No puedo evitar contestarle así, me gustaría tomar su mano y decirle que esta delicioso, que le agradezco que este ahí, pero no puedo, por que se que no está ahí, no al 100%, y lo extraño demasiado, mi mayor temor es que no regrese y yo me quede esperando que lo haga. Supongo que si creó un muro entre nosotros dolerá menos si esto sucede.
-Bueno, hacía tiempo que no horneaba, lo siento, tal vez entre tantas cosas perdí ese, el único talento que tenia- Aparta la vista y yo siento como si me hubiera caído un rayo en el estomago, aunque su corazón se hiciera jirones, el no me trataría así en mi lugar.
Tomo un trozo grande de pan y me lo meto todo a la boca- Me encanta, ojala pudiera comerlo todos los días- Zurrapas de pan salen volando de mi boca, al pronunciar las apenas entendibles palabras tratando de masticar al mismo tiempo, una desagradable imagen, pero lo logre, esta sonriendo.
Cuando se que por más que lo intente no comeré mas, levanto lo platos de la mesa, Peeta quiere ayudar pero prefiero hacerlo yo, quiero sentir que hago algo, últimamente lo único que hago es respirar, y en ocasiones hasta se me olvida hacerlo.
Lavo todo para aligerar el trabajo de Sae, quien todos estos días cocina y limpia todo sola, será una agradable sorpresa para cuando venga a hacer la comida que no tenga que limpiar todo. Al terminar me doy vuelta y lo veo sentado a unos metros detrás de mí, con los puños apretados y los ojos cerrados, casi por inercia camino hacia el, auqnue se lo que esta pasando y se que es peligroso, lo hago, casi como tentando al destino, lo peor que podría pasar seria que Peeta me matara, y aceptemoslo, tal vez en estos momentos seria un favor.
Pongo mi mano sobre su hombro y siento como se estremece al contacto, abre los ojos y me ve, tiene esa mirada un poco desorientada.
-Tu trataste de envenenarme para que muriera, ¿real o no real?- Pregunta después de lo que parecía una lucha interna que duro un par de segundos.
-No real- Hago una pausa recapitulando- En una ocasión te drogue, pero fue por tu bien, tenía que darte una medicina para salvarte y no me dejabas ir por ella- Poco a poco sus puños se relajan.
-Lo recuerdo, regresaste con una cortada en la cabeza, sangrabas mucho, pusiste tu vida en peligro para salvarme
-Si- Digo débilmente, lo unicó que puedo recordar es como me cuido cuando regrese herida, y ese primer beso que me dio, no el primero en realidad, pero si el primero que me hizo estremecer, suspiro y retiro la mano de su hombro, siento que me quema con solo tocarlo, camino hacia la sala y me tiro en el sillón.
Peeta llega algunos segundos después y se sienta a mi lado, quiero recargarme en su hombro, que me abrace y dormir tranquila, pero en cambio solo hay un silencio incomodo, tomo una manta y la envuelvo en mi cuerpo, me recargo en el otro extremo el sillón.
-Yo solía dormir contigo para que no tuvieras pesadillas- Dice en voz baja y sin voltear a verme, espero que siga el casi molesto 'Real o no real' pero no sigue.
-Real- Digo yo, el no responde nada, parece estar molesto de alguna manera, me incorporo para verlo con más atención, por un segundo sospecho que está teniendo un episodio pero no es así, su mirada, aunque llorosa, es la misma de siempre.
-¿Has estado teniendo muchas pesadillas?- Pregunta sin voltear a verme
La verdad es que las tengo todos los días pero no se que responderle, no quiero hacerlo sentir culpable, así que no respondo, tomo su mano y le doy un ligero apretón.
-Gracias, por los Primrose de afuera, fue un muy lindo detalle, no puedo esperar a que florezcan y espero me ayudes a cuidarlos, estos días me cuesta trabajo hasta cuidar de mi misma- me esfuerzo por ofrecerle una sincera sonrisa, el se lo merece.
Toma mi mano y entrelaza sus dedos con los míos- ¿Crees que algún día pueda ser el mismo de antes?
-Estoy segura- Y creo que tal vez lo estoy o quiero estarlo, ya no sé –¿Has seguido teniendo pensamientos extraños últimamente?
-Hace un momento en la cocina. Aunque cada vez son más leves y más fáciles de bloquear. De hecho ese fue el primero que tuve desde que regrese, todo este tiempo seguí en tratamiento.
-Tal vez te hace mal verme- Digo con dolor en la voz
-Claro que no, incluso creo que sentí alegría al verte ayer, con todo y el olor- Dice fingiendo seriedad y luego agrega- ¿Cuántos días tenias sin bañarte?- Lo empujo indignada, pero esto solo hace que los dos riamos. Reir, se siente tan raro reir de nuevo.
-¡Hablo en serio!, creo que ni siquiera vi a Haymitch alguna vez así, Oh ya se, ¿pretendías que te bañara como lo hice con el verdad? Bueno admito que sería mucho menos traumatizante- Y me cierra un ojo con una sonrisa en los labios que me hace sentir que es él, el de siempre, el chico del pan, enamorado de mi.
-Pues yo aun sigo un poco traumada de cuando te desenterré del barro, y tuve que asearte eh, no fue ningún paseo por la pradera- Acaricia mi mejilla y hace que un escalofrió me recorra el cuerpo, nos miramos a los ojos, y deseo, necesito que me bese, no estoy segura porque, quisiera estar segura de lo que siento. En cambio solo pongo mi mano sobre la suya y me recargo en el sillón, cierro los ojos un momento me inundo con su tranquilidad, pero él me la arrebata.
-Lo siento Katniss no puedo hacer esto- Dice antes de salir casi corriendo de la casa
Abro los ojos solo para ver su espalda cruzar la puerta, creo que esto se sintió peor que cuando intento ahorcarme, o al menos muy cerca.
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Que raro se siente escribir sobre algo que no sea Harry Potter! jajaja y de esta manera. Pero en ocasiones después de leer algo te queda una sensación, no se si les ha pasado como de incertidumbre o ansiedad (tal vez estoy un poco loca) de ¿Que paso después?, y esa sensación no se va hasta que lo plasmas. bueno eso me sucedió con estos libros. No tengo planeado cuanto durara o como se desarrollara la historia en realidad, esto lo acabo de escribir.
