Welcome, welcome! Aquí está el tercer capítulo, o la tercer viñeta :) Por fin vi la película, se que a algunas personas les súper fascino y era lo que estaban esperando y a otras las dejo muy decepcionadas, bueno debo decir que debido a mi experiencia en adaptaciones (libro a película), sabía que le iban a cambiar cosas y que eliminarían otras así que no esperaba ver el libro en la pantalla, posiblemente eso me ayudo a no ser decepcionada, de hecho me gusto mucho la película, no me volvió loca pero si la disfrute (se me antoja más leer el libro de nuevo que ver la película de nuevo, aunque no estoy diciendo que no la volvería a ver, ¡porque si lo haría!), hubo tal vez 3 cosas que en realidad me defraudo que no incluyeran, pero esperare a que salga la 2da parte para ver como manejan esos temas, pero no los diré por si no la han visto y se formen su opinión.
Sorry por tan larga introducción, ahora si aquí tienen:
l
Han pasado un par de semanas y creo que hemos creado una especie de rutina, Sae la grasienta viene con su nieta a hacer el desayuno y la comida, y un par de minutos antes de que estén listos los alimentos llega Peeta con su pan recién horneado. Desayuna y come todos los días en mi casa, en ocasiones también cena aquí. Se ha propuesto levantar de las cenizas la panadería de su familia, supongo que es una forma de preservar su memoria y de hacer lo que más ama, hornear. Yo me levanto aun con un poco de trabajo por las mañanas, las pesadillas roban gran parte de mis horas de sueño. Y si acaso lo dudo un poco más de la cuenta el simple olor al pan recién horneado me hace sentir fuerzas para hacerlo. También eh empezado a cazar más frecuentemente lo que me hace distraerme y ejercitarme un poco, aunque aun siento como si mi vida estuviera en automático, y constantemente me cuestiono cual es la razón para que yo siga aquí.
La nieta de Sae es una niña muy agradable y le trae muchas sonrisas a las paredes que me rodean, pero en ocasiones hace algunas preguntas de mas que me quitan el apetito: -¿No estaban casados?, ¿Qué se siente matar a alguien?, y esta mañana ¿Extrañas mucho a Prim?- Claro que en ocasiones la mano de Sae cae en su cabeza mas rápido de lo que puede terminar la frase, yo siempre trato de responderle honestamente.
-Claro que la extraño, era mi hermanita pequeña, la razón por la que no me deje morir de hambre cuando murió mi padre y mi madre enfermo, lo que me dio fuerzas para salir de los juegos del hambre viva, la alegría en mi corazón que me hacia cantar…- Volteo a mi izquierda al sentir una mano rozar mi mejilla, y noto que es la de Peeta, limpiando una lagrima que escurre por mi rostro sin haberme dado cuenta, volteo a ver a Sae y a la niña y las dos tienen la misma mirada de Peeta de compasión mientras me ven. No lo tolero más, me levanto y subo a mi habitación, mientras subo las escaleras, escucho la voz de Sae reprendiendo a su nieta, eso me hace sentir un poco peor.
Pasan algunos minutos y escucho como limpian la cocina y se van, honestamente no sé por qué me molesta tanto que me vean llorar, como si no lo hubiera hecho ya todo el mundo durante los juegos, llore y en más de una ocasión, de hecho las ocasiones que recuerdo haber llorado, fueron por Peeta, no sé cómo me hace sentir eso. No ha vuelto a tener otro episodio (al menos en mi presencia) pero lo siento distante a mí, desde el día que Haymitch nos interrumpió no hemos estado así de cerca, no sé si él lo ha evitado a propósito, si he sido yo o si simplemente las circunstancias, lo que si se es que el roce de su mano en mi mejilla causo algo en mi.
Tomo una lenta ducha y me preparo para ir a cazar, casi no tengo humor de hacerlo pero quiero llevarle un poco de carne a Sae, no para que me cocine a mí pero como agradecimiento por lo que ha hecho por mí, y que sepa que no estoy molesta, carne para que ella tenga, la venda, la coma la cambie, haga lo que quiera. No soy muy buena con las palabras, menos cuando deben ser amables, pero esto es algo que si puedo hacer.
Abro la puerta del cuarto y algo cae en mis pies, es la cabeza de Peeta.
-¿Qué haces ahí?- Pregunto como si me molestara verlo pero en realidad estoy sorprendida, llevara alrededor de una hora sentado afuera de mi cuarto.
-Nada, solo descansando- Me dice mientras se levanta del suelo.
-Está bien, quédate ahí te presto mi suelo, yo voy a cazar, no lo gastes mucho eh!- Le paso por arriba y bajo las escaleras, tomo mi arco y flechas, y lo veo de pie frente a mi.
-Quería asegurarme que estuvieras bien.
-Claro que lo estoy. ¿Por qué no tocaste?- Pregunto un poco decepcionada, por haber tenido que pasar aquellos minutos, sola y con él a unos centímetros de mi sin yo saberlo.
-Creí que querías estar sola, como te subiste a tu cuarto…
-Ya lo he hecho antes y aun así entras- Lo miro de lado y el esboza una sonrisa- Además, huía de Sae, su nieta y sus preguntas no de ti- Miro hacia suelo mientras digo eso, pero cuando alzo la vista me está viendo fijamente y da un paso hacia mí, yo también camino, pero hacia la puerta- Voy a cazar algo para Sae, regreso más tarde.
-¿Puedo acompañarte? Podrías seguir enseñándome como lo haces- Pregunta casi como un niño pequeño pidiendo permiso.
-¿No tienes que hornear algo?-Tengo que evitar estas reacciones- Está bien puedes venir, toma un arco y flechas ahí están- Le señalo el lugar.
-Preferiría no llevar un arma- Dice consternado.
-Peeta, en serio, si me quisieras matar ya lo hubieras hecho, y si me quieres matar, te servirá igual, una piedra, un palo, una almohada o una flecha- Sus ojos huyen a los míos- Además no es como que seas una amenaza con el arco, vamos, te enseñare a usarlo, y te me enseñaras a hornear algo, ¿trato?- Le extiendo la mano esperando que la estreche, vacila un poco pero después sonríe y me da la mano.
-Está bien, solo porque quiero verte intentar hacer algo que no dominas para variar- Va por su arco y me acompaña.
-No me extrañaría ser mejor que tu haciendo pan, incluso decorando pasteles, tal vez solo deba intentarlo un par de veces para dominarlo- Digo bromeando mientras nos acercamos la reja
-Ya veremos, espero que no quemes la cocina, 'chica en llamas'- Me dice riéndose, pero mi risa se esfuma, recuerdo a Cina llamándome así, luego lo recuerdo siendo golpeado, y me recuerdo envuelta en llamas y recuerdo a Prim envuelta en llamas, como el sol, brillando como un ángel por culpa del arma que Gale ayudo a diseñar.
-Odio el fuego- Mi quijada se aprieta al hablar casi sin darme cuenta, y cruzo la cerca.
-Katniss, lo siento yo…- Me toma la mano y detiene mi paso.
-No tienes por qué sentirlo Peeta, nada fue tu culpa- Acaricio su mano y la suelto lentamente- Tu lo sentirás cuando todos quieran mis pasteles, y nade quiera los tuyos.
-Sigue soñan-
-Shhh, menos ruido ¿sí? Recuerda que vinimos a cazar, no de día de campo- Le guiño el ojo, para eliminar un poco la tensión, me siento ridícula al hacerlo pero su respuesta es guiñármelo de vuelta y me hace sonreír y sonrojarme un poco.
Cazamos durante un par de horas, de vez en cuando me volteo para decirle que no haga tanto ruido, pero más que nada es para molestarlo, cazo un par de ardillas y algunos conejos, el dispara a varias cosas sin dar en el blanco, hasta que logra atravesar una ardilla, lamentablemente queda casi inservible, aun así lo felicito y parece muy complacido consigo mismo, recolecta algunas fresas, creo que para no regresar con las manos tan vacías.
De pronto me siento como hace un par de años, como si el tiempo no hubiera pasado y estuviera buscando comida con Gale, recuerdo el lugar donde nos reuníamos, los secretos que compartimos, como reíamos juntos, todos esos años, hombro con hombro apoyándonos.
Me siento en una ladera y lo invito a sentarse junto a mí, comemos fresas sin decir nada, solo disfrutamos el aire fresco y el sol. Suspiro y me recuesto en la hierba con mi cabeza apoyada en mis manos entrelazadas, observando el cielo, escucho aves cantar y cierro los ojos. No quiero pensar en nada, quiero llenarme con esa escena, el bosque reverdecido, el sol brillando en el cielo azul, animales cantando, y mi estomago tranquilo. Abro los ojos y miro las nubes moverse lentamente.
-Mira Gale, esa nube parece una mano- Digo apuntando al cielo y miro a un lado, pero él no me responde- ¿Ya viste?- Pregunto para obtener su atención.
-Peeta, mi nombre es Peeta- Dice observando el cielo, y entonces me doy cuenta como lo he llamado. Fue solo una inocente equivocación, tal vez porque había estado recordándolo, cualquier otro nombre posiblemente no hubiera causado ninguna reacción en él, estoy segura, pero ahora no sé qué decir, pero de todos los nombres que existen tuve que llamarlo así.
Una sensación de mal estar recorre mi estomago, por temor a empeorar la situación guardo silencio, pero siento su incomodidad, esta rígido, y puedo ver de reojo que esta con la vista centrada en un punto en el cielo, pareciera que tratara de leer algo muy distante, y entonces recuerdo como me gusta cuando se concentra así, lo seguro e imponente que se ve, pero en esta ocasión quisiera que tuviera la mirada dulce de siempre.
-Me gustan tus pestañas- Digo después de varios minutos de silencio incomodo con la vista fija en el cielo, sacándolo de su estado me voltea a ver confundido como esperando una razón- Si, son muy largas y rizadas, a simple vista no se ven porque son muy rubias.
-¿Como sabes si no me estas mirando?- Dice con la vista clavada en mí, como si la respuesta no fuera obvia y de verdad la ignorara.
-Por que te he visto, cuando te da el sol pareciera que brillaran, y también cuando te concentras en algo como ahora cambias tu mirada, a veces también lo haces cuando hablas.
-¿Y porque me ves?- Dice volviendo a ver el cielo.
-No lo sé, creo que te veo más de lo que crees, te veía desde antes de los juegos, te debo mi vida y eso nunca lo olvidare, lamente mucho cuando salió tu nombre sorteado, desde antes sabia quien eras y no quería que murieras.
-¿Por qué me dices todo esto Katniss?
-Porque, tal vez debería habértelo dicho ya, ese pan, significo algo para mí, cambio el rumbo de mi vida Peeta, yo ya me había dado por vencida, estaba lista para morir tirada ahí.
-Fue solo un pan, ¿cuantos días pudo haberte alimentado?- su voz parece empezar a suavizarse un poco.
-Por el resto de mi vida… ese acto, me dio esperanzas para vivir, no solo alimentaste mi estomago alimentaste mi espíritu, siempre quise acercarme a hablarte y decir algo, pero el tiempo paso y creí que ya lo habrías olvidado, luego tu nombre salió y todo lo demás paso, pero quiero que sepas que yo también te veía Peeta, y aun lo hago- Su mirada dulce regresa y me dedica una sonrisa.
-Ojala algún día te hubieras acercado a hablarme, ¿sonaría muy patético si te digo que aquel día que salió mi nombre sentí un poco de alegría de saber que pasaríamos tiempo juntos?- Quiero decir que si pero solo consigo sonreír- Claro que después sentí miedo de cómo me matarías
-¡Ay Peeta!, yo nunca hubiera sido capaz de hacerlo- Me acerco a él y pongo mi cabeza en su pecho abrazándolo con mi brazo izquierdo, el pone su brazo alrededor de mis hombros y me aprieta hacia él. No decimos nada durante varios minutos, pero puedo sentir su corazón latir contra mi oído, y como ocasionalmente besa mi cabeza y acaricia sutilmente mi espalda, realmente no quisiera estar con nadie más en ese momento.
-Desearía poder congelar este momento, justo aquí, justo ahora, y vivir en él para siempre- Digo en medio de un suspiro.
-No robes mis palabras Katniss- Dice Peeta dándome un apretón como si me reclamara jugando.
-Es lo que siento- Entierro mi cara entre su cuello y él me abraza con ambos brazos
-Entonces hagámoslo- Me susurra suavemente mientras acaricia mi cabello. Él tiene esa cualidad de con una simple palabra, un simple movimiento desarmarme por completo, y aunque aun no me acostumbro a sentirme vulnerable, creo que empiezo a disfrutar esa sensación de cosquillas en el estomago
-Hagámoslo- Respondo alzando la cara para verlo a los ojos, me quita un mechón de cabello del rostro y me sonríe de la manera más endemoniadamente dulce, puedo sentir el calor acumularse en mis mejillas, repito su acción y quito un rizo dorado de su frente, dejando mi mano en su sien, acaricio su mejilla con mi pulgar, el cierra los ojos al sentir el contacto, como queriendo apagar sus otros sentidos, concentrándose en esa sensación. Me acerco lentamente a él admirando su rostro, y beso su mejilla suavemente, el abre los ojos y me pregunta:
-¿Por qué hiciste eso?- Su rostro se ve contento.
-No lo sé- Respondo encogiéndome de hombros- Me dieron ganas- Pongo mi cabeza de nuevo en su pecho y me pierdo entre sus respiraciones y el sonido de sus latidos.
Mi estomago hace un sonido extraño, no soy una chica que se apena fácilmente pero por una razón, me siento avergonzada de que el haya oído.
-Tal vez ya deberíamos regresar, para llevarle esto a Sae- Digo sentándome y dándole un golpecito en el estomago, nos ponemos de pie, recogemos las cosas y mientras nos adentramos en el bosque de nuevo me pregunta
-Te gusta estar conmigo, ¿Real o no real?- Detengo mi caminata y lo volteo a ver extrañada, por la sonrisa en su rostro no sé si lo pregunta en serio o esta bromeando, pero aun así le respondo
-Real.
l
Gracias por sus reviews!, de verdad son el mejor insentivo :)
Claudia: Que bueno que te guste la historia, claro que seguire escribiendo de HP, bueno eso creo, yo escribo cuando me viene una idea a la mente, a veces pasa seguido a veces pasan meses y nada, ahorita estoy con esta asi que no se si empiece otra pronto, pero si quieres pasa a checar mi repertorio, nada mas lee la descripción y clasificación antes :)
Cuba: Gracias, no se que tan larga hare la historia o que tan seguido actualizare, pero no planeo dejarla incompleta :)
Gogi88: Es el riesgo cuando vemos una pelicula basada en un libro, los escritores consideran mas importantes otras cosas, y a veces nos decepcionamos con el resultado, aunque como dices si es buena y esperemos que siga mejorando. Gracias por tu review :)
nina: Gracias, lo intentare
