Como veran no me tardo mucho en actualizar, pero es que luego pierdo la trama jajaja, espero disfruten :)

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Solo pasa un día para que Peeta, cumpla con su parte del trato, por alguna razón estoy nerviosa, como si no lo viera todos los días, como si nunca hubiéramos estados solos, como si tuviera miedo que quedar como una tonta frente a él, él que incluso me ha visto limpiarme los mocos con musgo.

Me imagino de nuevo en la arena, con un Peeta tirado en el suelo y el corazón muerto, lo recuerdo reviviendo y mi corazón reventando, llore tan violentamente aquel día, mi garganta ardía y mis ojos se sentían muy hinchados después, ¿Qué hubiera pasado si aquel día hubiera perdido a Peeta? ¿Me hubiera alterado así con la casi muerte de cualquier otra persona?

Imagino el resto de mi vida sin Peeta, ¿que hubiera sido de mí en aquellos juegos?, nunca hubiéramos tenido aquel momento en la arena, que sus besos calentaron todo mi ser y que me hicieron desear que nunca dejara de besarme, que me hicieron desear mas. ¿Que hubiera sido de mí después?, ¿qué sería de mí ahora?, quien estaría a punto de llegar a casa para enseñarme a hornear si no estuviera él. Pero no es así, lo tengo, y todo gracias a Finnick, aquel del que desconfié en un inicio, que estuve a punto de matar un par de veces y que ahora… extraño tanto, pienso en Anne teniendo que vivir sin él, y me pregunto si yo sufriría lo mismo que ella sin Peeta, Pero entonces aparece.

Llega ansioso, con una caja llena de toda clase de cosas, como harina, mantequilla, azúcar, moldes, especias, etc. Deja todo en la cocina y me dedica una gran sonrisa, está ahí, y está vivo, está conmigo y me está enseñando a hornear.

-¿Lista?

Hago un gesto que más bien parece una queja pero me acerco a el dichosa, realmente alegre de tenerlo.

-Empecemos – digo fingiendo indiferencia, se para frente a mí y pone un delantal alrededor de mi cuello, lo abrocha por detrás de mi cintura, pero sin moverse de su posición, lo que hace que me rodee por la cintura con sus brazos y tenga que ver sobre mi hombro para ver si lo está sujetando bien. Esa cercanía tan de repente me toma por sorpresa, casi estoy a punto de abrazarlo cuando me doy cuenta que el solo me está anudando.

-¿Así está bien? – pregunta alejando su cara de mi cuello y poniéndola frente a mi pero sin mover demasiado sus manos.

-Perfecto – digo en un hilo de voz mientras veo sus labios tan cerca de los míos, luego volteo a ver sus ojos que me ven como si sonrieran, da un paso atrás y hace una mueca graciosa sin ocultar su sonrisa, pereciera que me quiere decir algo pero se arrepiente, así que empezamos las lecciones.

Primero me pregunta que deseo hornear, me da tantas opciones, que me cuesta trabajo decidirme pero termino pidiéndole que horneemos, muffins de chocolate, el solo imaginármelos hace que se me haga agua la boca, y recuerdo las épocas en que hasta un mísero trozo de pan corriente para mí era un lujo.

El empieza muy en el papel de maestro, hablando de la importancia de las medidas, de cómo se debe precalentar el horno, tener a la mano los ingredientes, etc. Pero yo solo lo veo divertida, y al mismo tiempo siento como si fuera un momento intimo, el enseñándome lo que más ama, transmitiendo algo de su vida a mí. Sacudo la cabeza como tratando de sacar esos pensamientos de mi mente para tratar de poner atención. Y me recrimino a mi misma por pensarlos siquiera.

-¿Que tienes aquí? – le pregunto señalando una marca en su mano, mientras me enseña cómo debo revolver correctamente la masa.

-¿De verdad no sabes qué es? – me pregunta alzando una ceja pero huyendo a mi mirada.

-No, si lo supiera no estaría preguntando – digo un poco cortante, el detiene lo que está haciendo y me muestra la mano más de cerca.

-Coin, nigthlock – solo dice esas palabras tratando de hacer que yo las asocie, luego pone la mano marcada sobre mi hombro -¿Recuerdas?

Y todo viene a mí como una serie de flash backs, yo parada frente a snow, el con sus ojos sonriéndome, escupiendo sangre. Un arco y una flecha en mis manos, la flecha sale pero no hacia él. Mato a Coin, trato de arrancar la pastilla que me matara de mi traje, pero una mano me lo impide, mis dientes se entierran en ella hasta hacerla sangrar, y luego veo los ojos de Peeta y parece que lo escucho decirme de nuevo "no puedo". Mi cabeza da vueltas recordando aquel día, hasta el dolor parece real, y también noto una cosa, el me salvo la vida una vez más.

Tomo su mano la acaricio despacio y la acerco a mi boca, pongo mis labios donde están las marcas de los dientes y la beso, lentamente, como si besara sus labios luego aspiro su aroma y le digo -Lo siento – El me está viendo con los ojos bien abiertos, saltando de su mano cerca de mis labios a mis ojos, su boca entre abierta parece haberse quedado sin palabras, aprieta los labios y esboza una sonrisa.

-Está bien, no te preocupes Katniss – Quita su mano lentamente de entre mis manos con una sonrisa -Debo seguir batiendo o la masa no servirá – Asiento y lo observo unos segundos, pero de pronto siento una opresión en el pecho, en el pasado, estoy segura de que en un momento así Peeta hubiera dicho algo absolutamente tierno, que me detuviera el corazón y me hiciera sentir culpable de su bondad, pero esta vez no lo hace, se concentra en su trabajo, y apenas me ve. Entonces hago una recapitulación de las ultimas semanas y me doy cuenta del patrón, Peeta, aunque no me ha dejado sola y me ha apoyado en todo momento tampoco me demuestra su amor incondicional como antes. Ni siquiera me ha besado una vez.

Si bien nuestra relación no tiene nombre pienso en eso un momento, ¿Qué somos? ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué siento por él? De alguna manera me siento tonta y vanidosa por estar pensado en eso ¿Cuándo me convertí en una tonta sentimental?

-Katniss!, te estoy hablando, ¿le has llamado al doctor como te dije? – Proceso esas palabras antes de responder

-Lo siento no te había escuchado, si le he llamado – Digo en tono monótono

-¿Y? ¿Te ha servido?, ¿estás bien?

-No creo que un par de llamadas telefónicas borren los horrores que he vivido, y creo que solo borrándolos podría llegar a estar algún día "Bien" – Mi voz a sonado un poco dura, lo pudo notar por el cambio que hubo en su rostro -Pero al menos me dio una idea para sentirme mejor… – Trato de cambiar el tono de mi voz por uno más amable

-¿Qué cosa? – Me pregunta casi fingiendo interés

-Quiero hacer un libro, como el de mi padre sobre plantas, ¿recuerdas? El que me ayudaste a completar, – asiente interesado -Solo que sobre todo lo que paso, para tener un recuerdo de todas las personas que ya no están… Claro que también necesitare tu ayuda, solo tú sabes dibujar tan bien como para hacerles justicia, ¿Qué dices?

-Me parece bien, solo que necesitaremos algún material

-Sí, creo que en algunos días me llegara un paquete con algunas cosas

-Perfecto, entonces cuando llegue empezaremos, por ahora… ayúdame a rellenar estos moldes para meterlos ya al horno – Me acerco y le dejo que muestre como hacerlo, luego lo intento yo, de una manera más torpe, los mete al horno y esperamos.

Le explico un poco mas mis ideas para el libro, que podríamos incluir, que no podemos dejar fuera, el me da opiniones y me dice que es lo que necesitaría para poder hacer un trabajo de calidad, en caso de que no lo manden ya en la caja. Antes de darnos cuenta se oye un timbre, los muffins están listos, mientras Peeta los saca me acerco para ver como quedaron, y huelen tan bien, se ven muy esponjados, que tengo que contenerme para no tomar uno por que se que me quemaría la mano.

-¿Sabes? Si los volvemos a meter y dejamos que se tuesten estaríamos casados, como dijiste en aquella entrevista.

Cada palabra que dijo aun está en mi cabeza "-Caesar, crees que nuestros amigos podrán guardar un secreto?... Ya estamos casados… No fuimos al Edificio de Justicia ni nada. Pero tenemos este ritual de matrimonio en el Distrito 12. No sé cómo es en los otros distritos. Pero hay esta cosa que hacemos, se llama tueste… no se lo dijimos a nadie. Ni siquiera a Haymitch. Y la madre de Katniss nunca lo habría aprobado. Pero ya ves, sabíamos que si nos casábamos en el Capitolio, no habría un tueste. Y ninguno de los dos quería esperar más. Así que un día, simplemente lo hicimos."

Claro que en aquella ocasión, todo era mentira, un truco para las cámaras, una forma de manipular a los televidentes, y si alguien me hubiera dicho en aquel momento que un año después estaría recordándolo, bromeando sobre ello probablemente le habría insultado por su estupidez, pero henos aquí.

Peeta deja nerviosamente la charola sobre la mesa, y me mira fijamente, no logro descifrar que significa esa mirada, miedo? Sorpresa? Ansiedad? Confusión? -Es broma Peeta, solo fue un comentario, un chiste sin sentido, no te asustes.

El solo aprieta los labios -Ahora debemos esperar a que se enfríen un poco para poder probarlos y saber cómo quedaron – Digo que si con la cabeza pero una extraña sensación se apodera de mi.

Me acerco a él y lo beso, tan solo presiono mis labios contra los suyos, no puedo más, quiero saber cuál es su reacción a esto, necesito algo que me ayude a descifrar a donde va todo, que siento por él y que somos, el primer par de segundos que parecen eternos él no me da ninguna reacción, pero después la obtengo.

Se aparta de mí y me sostiene por los hombros

-¿Qué haces? ¿Por qué haces esto? – Su mirada es una mezcla de coraje con confusión, entonces no sé qué decir, y yo me siento más confundida aun, ¿cómo que, qué hago? Que es lo que hace el, por que reacciona así, acaso fue un producto de mi imaginación que el solía estar enamorado de mi? O la palabra 'Solía' es la clave en esta reacción.

Me siento avergonzada y humillada, y sin embrago no puedo hacer nada para salir de esa situación, sigo parada frente a él viéndolo como un cordero al que están a punto de matar ve a su verdugo.

Si, obtuve una reacción, definitivamente obtuve una reacción y una respuesta mis preguntas con ese beso, solo que no era la que esperaba.


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Ahhh no se lo esperaban verdad? que les pareció el capitulo? Gracias por sus reviews.