Bueno, déjenme decirles que medite mucho sobre si dividir este capitulo a la mitad o subirlo competo (es el mas largo hasta ahorita, aunque no es muy largo), al final decidí subirlo completo por que, ya me han dicho que los torturo, dejando los capítulos en los mas emocionante jejeje.
Gracias por sus reviews, ya supere los 100 por primera vez! Weeeeeee :D
l
Después de oír la seguridad en la voz de Haymitch presiento que sabe algo que yo no, así que me dirijo a su casa, está abierta la puerta y paso, aunque primero me aseguro de tener mi cara limpia, y un semblante inexpresivo. Esta solo un poco intoxicado, su dotación de alcohol debe estar acabándosele.
-Que pasa hermosa, ¿Problemas en el paraíso? – Dice burlón mientras le da un trago a su copa.
-¿A qué te refieres? – Me sirvo una copa para mí fingiendo no saber de que está hablando.
-Tú y el chico, vamos dime que paso, ¿le llamaste Gale, sin darte cuenta? – Mi rostro se sonroja cuando recuerdo aquella ocasión mientras comíamos fresas, y agacho la cabeza -¡Lo hiciste! – Ahora está riendo con ganas a carcajadas -No me extraña su actitud entonces.
-No fue eso, él quería respuestas que yo no tenía, y ¿a qué actitud te refieres? – Digo cortante
-Bueno como sabes el chico es mucho más amable que tu, el viene a verme y me trae comida de vez en cuando – Actuó indiferente a su acusación, y su mirada juzgándome, nuestras casas tienen la misma distancia una de la otra así que él es tan culpable de que no nos veamos seguido como lo soy yo -Un día apareció luciendo como un pobre diablo. Le pregunte que le pasaba y empezó a sollozar como un niño, luego le dio uno de sus ataques, y me he dado cuenta que ya no sale hacia tu casa, así que deduje que se refería a algo que paso contigo, algo que le hiciste, no quise preguntarle porque la verdad no tenía intención de tenerlo aquí llorando por ti 'buu buu buu, Katniss no me quiere' – Dice imitando la voz de un niño y tallándose los ojos.
-¿Por eso sabias que no me iba abrir?
-No, el es muy amable como para no abrirte la puerta, aunque le hayas roto el corazón – Me dedica una mirada acusadora, que esta vez si logra hacerme sentir mal, demasiado mal -Sabía que no te abriría por qué no está, se fue al Distrito 9 p-
-¿Qué? – Lo interrumpo alterada, el se fue, por mi culpa, y ahora si lo perdí, no regresara y me quedare sola toda mi vida lamentando el haberlo perdido, me siento igual que aquella vez durante los primeros juegos del hambre que mientras recolectábamos comida creí haberlo perdido, siento la necesidad de salir gritando, corriendo. Una ola de adrenalina invade mi cuerpo, debo ir a verlo, tengo que ir al Distrito 9. Suelto la copa en mi mano y me pongo de pie bruscamente, no quiero esperar ni un segundo más.
-¡Hey Espera! ¿Qué te pasa, a dónde vas?, ¡no derrames mi licor niñita tonta! – Me grita irritado
-Necesito ir por él Haymitch, consígueme transporte lo antes posible – Le digo agitada, lo que solo parece divertirle.
-¿Planeas ir al Distrito 9? – Dice riéndose mientras yo asiento -Déjame pensar que día es hoy...
-¡Que importa eso! – Estoy empezando a desesperarme, al parecer esta mucho mas ebrio de lo que imagine, parece que hace cálculos mentales por algunos segundos y luego sonríe.
-Está bien, te avisare cuando este todo listo, pero deberás agradecérmelo con licor, de ese que me gusta, escuche que es delicioso en ese distrito.
Digo que si con la cabeza y me voy a casa, mi respiración esta agitada, y aun aprieto el saquito de terciopelo. Camino como un animal enjaulado dentro de la casa. Saco la perla y la acaricio con mis dedos, saco la llave y la observo también, él prefería que lo mataran, estar encadenado a hacerme daño, y yo, por fin empiezo a entender que mi más grande temor todo este tiempo ha sido perderlo, que si cuidaba tanto su vida era porque quería, tenía la esperanza de que algún día la compartiera conmigo.
Haymitch me llama y me dice que mi tren saldrá al siguiente día en la mañana, no quiero esperar tanto tiempo pero no tengo otra opción, así que me consuelo comiendo unos panes que Sae le compro a Peeta, o que él le dio para mí, no lo sé, cada tres días Sae llegaba con una canasta llena de distintos panes y nunca descifre la verdad, creo que en el fondo lo sé. Siento que al comerlos él está conmigo, huelen como él. Me como tres con un gran vaso de leche y siento que voy a reventar, me acuesto y pienso, ¿Cuántos días habría tardado en darme cuenta que él se fue si no hubiera ido con Haymitch? Tal vez lo suficiente como para que encontrara a alguien más, alguien que supiera demostrarle su cariño todo el tiempo, no una tonta que no sabe usar las palabras como yo. El solo pensamiento hace que quiera devolver el pan. Me cuesta mucho trabajo dormir pero al fin lo hago.
Me levanto al siguiente día, con más motivos para hacerlo que en mucho tiempo, tomo un baño, me cambio y alisto una pequeña mochila con algo de ropa, no sé cuanto estaré ahí, pero no puedo ser tan vanidosa o pesimista como para asumir que será un viaje de ida y vuelta.
Tomo la bolsa donde esta mi perla y la guardo en el bolsillo interior de mi chaqueta, bajo a desayunar, donde me espera la ansiosa nieta de Sae.
-¿Cuándo van a volver a ser amigos tu y Peeta el pandero? – No respondo, pero no por cómo me hiere la pregunta si no porque no se la respuesta.
-Ya te he dicho que te calles niña ¡o no volverás a venir conmigo! – Dice Sae, pero le digo que está bien, me acabo todo, las veo irse y espero que llegue la hora de mi partida sentada en la sala.
Pienso, pero solo un momento en Gale, y mis sentimientos hacia él, lo imagino rehaciendo su vida con alguien más, y me lleno de paz esperando que algún día lo haga, ahora siento que él fue como un hermano mayor para mí, la figura masculina que hacía falta en mi vida para brindarme seguridad. Si, lo bese en algunas ocasiones y tal vez lo disfrute, pero esos besos siempre fueron guiados solo para hacerlo sentir mejor, no porque dentro de mi hubiera hambre de ellos. Y mis celos hacia el eran los mismos celos que Prim sentía cuando yo me iba a cazar todo el día con él, dejándola a ella sola.
Gale es como el fuego, ardiente, temperamental y enérgico, mientras Peeta es como el agua, vital, transparente, tiene la capacidad de transmitir tranquilidad, es refrescante, pero también puede dar calor, volverse pasional y lo más importante neutraliza el fuego. Nunca necesite los brazos de Gale para dormir tranquila, nunca me hizo sentir lo que Peeta puede hacerme sentir con una palabra, con una mirada, con un beso.
Prendo el televisor un momento y sale un anuncio del nuevo programa de Plutarch, no más juegos del hambre, ahora hambrientos por cantar, la misma fórmula, dos miembros de cada distrito siendo transformados completamente ante las cámaras, con sus vidas monitoreadas 24 horas al día, y entrenados por personas que les enseñaran a no ser ellos para agradarle al público y conseguir votos, con la promesa de una vida lujosa después de la victoria, la única diferencia es que es voluntario y aquí no mueren, solo sus sueños. Se ofrecieron tantos voluntarios en los distritos que decidieron hacer audiciones y ahora están anunciado cuando serán en cada distrito. Por un momento contemple la posibilidad de aceptar la oferta de Plutarch, pero me alegro de haberlo reconsiderado.
Mis manos están sudorosas, mis rodillas me molestan, veo el reloj y es hora. Llego con Haymitch y me pide que esperemos afuera, al parecer un auto vendrá a recogerme para llevarme a la estación, nos sentamos en su porche, el tiene esa tonta sonrisa en el rostro, estoy segura que le divierte verme en esta situación.
-Ya se que crees que no lo merezco, pero ¿piensas que hago mal al ir por el, debería dejarlo encontrar a alguien mejor que yo? – Le pregunto con amargura después de varios minutos de silencio.
-Creo, que… Te he visto Katniss, hay cosas que no se pueden actuar o disimular, el en verdad te importa, lo quieres, tal vez hasta muchísimo más de lo que te animas a aceptar y me atrevería a decir que desde hace más tiempo del que crees. Esto – Me señala a mí y mi mochila -Es lo que demuestra lo mucho que te importa, tal vez nunca llegues a ser tan buena como él, pero ¡por dios! ¿Quien lo es?, el chico es un maldito ángel. No se trata de que encuentre a alguien como el, sino a quien lo haga feliz. Mientras le correspondas él será feliz, y hacerlo feliz, es tu mejor forma de merecerlo.
-Gracias – En realidad agradezco sus palabras, me tranquilizan en verdad.
Pasan los minutos y un automóvil empieza a detenerse entre las casas de Haymitch y Peeta
-Vaya, por fin llego, ya me estaba preocupando, creí que mi plan no resultaría – Dice Haymitch levantándose de su asiento y con la sonrisa aun más marcada en su rostro, no me molesto por pensar en lo que dice, tomo mi mochila y me pongo de pie también, nos dirigimos al auto aunque aún no se ha detenido por competo.
Se abre la puerta de atrás y sale alguien.
-¡Oh Peeta, pero que sorpresa! – Dice Haymitch con una exagerada actuación ante un confundido Peeta -Bueno en cuando termine de sacar sus cosas del auto, podrás subirte para que te lleven a la estación – Dice esta vez dirigiéndose a mí, pero aun con su fingido entusiasmo, casi gritando, me recuerda a Effie.
-¿Te vas? – Pregunta Peeta con un tono de tristeza, eso me rompe el corazón, casi puedo oír lo que debe estár pensando "Va con él, va al Distrito 2" Odio a Haymitch por haber planeado esto, me siento tan avergonzada, tan puesta en evidencia, pero tan agradecida, que haría sin el viejo Haymitch.
-Si – Responde Haymitch por mi -Va al Distrito 9 ¿sabes? Menciono que quería algo de ahí que creyó que no regresaría, muy importante al parecer – Su actuación es ridícula, mueve las manos y hace gestos, pero estoy demasiado impresionada como para reírme.
Se dibuja una sonrisa en el rostro de Peeta, mira el suelo y luego levanta la vista a mí.
-¿Es cierto? – Su rostro, su dulce rostro me está viendo de nuevo, y esta vez es con esa mirada tierna que él tiene, sus grandes ojos azules parecen sonreír, y sus labios tienen una sonrisa sincera y cálida, que hace que mis rodillas deban recordar su función de mantenerme en pie.
-No – Respondo seria viendo a Peeta, y luego a Haymitch a quien puedo ver que hace una mueca como si acabara de golpearlo en la espinilla, como si hubiera arruinando todos sus planes -Ya no necesito ir – Digo quitándole una maleta de la mano con una sonrisa -¿Verdad? – Puedo notar que esta sonrojado mientras niega levemente con la cabeza.
-Bueno, bueno, bajemos esas maletas, que no se bajaran solas ¿sí? – Dice Haymitch dándonos una palmada en el hombro a cada uno y respirando aliviado.
Bajan algunas pesadas cajas mientras yo meto la maleta a la casa de Peeta, se siente tan cálida, en verdad da la sensación de hogar, tiene fotos de su familia, cuadros de ellos y de otras cosas pintados por él, plantas y aunque no ha cocinado en días se percibe un sutil aroma a canela en el ambiente.
-Y bien, ¿cuál es la mía? – Pregunta Haymitch una vez que bajaron todo, Peeta señala una caja pequeña y él la toma -Bueno, que se diviertan con permiso, no olvides Katniss, ¡me debes una caja de esto! – Se da la vuelta y se va hablando con su caja como si fuera una madre reuniéndose con su bebe.
Estamos solos, puedo sentir la mirada de Peeta quemándome, lo volteo a ver y camina lentamente, como pensando cada paso hacia a mí.
-A sí que, ¿solo te ibas por algunos días? – Digo nerviosa
-Sí, solo fui por unas recetas, ¿Creíste que no volvería? – Pregunta parado a solo unos pasos frente a mí
-Lo temí. Peeta, ¿por qué te alejaste de mí? – Digo en un inexplicable momento de valor
-Ya te dije que fui por recetas e ingredientes, los panes en el distrito 9 son los mejores, planeo vender panes de todos los distritos.
-No, ¿por qué dejaste de ir a mi casa? – Su rostro ahora se pone un poco serio y extrañado
-¿Cómo que, porque? – mi mirada se fija en el esperando una respuesta, el niega con la cabeza y se encoje de hombros -Después de nuestra platica, me convencí de que, mientras yo siguiera a tu lado todos los días, seguirías conformándote y al mismo tiempo ilusionandome, no se, pensé que era lo que hacia falta, que tal vez… al darte cuenta que no me necesitabas, que podías vivir sin mi y yo sin ti, tendrías el valor de ir por él y ser feliz a su lado.
-Peeta… – Siento deseos de eliminar ese par de pasos que nos separan y abrazarlo, estrecharlo entre mis brazos, esas palabras me enternecen, pero permanezco en mi lugar, no sabe que, incidentalmente fue lo que pasó, despertó el valor en mi para buscarlo y ser feliz a su lado, pero no de Gale sino al lado de él, el chico del pan. -...No soy buena con las palabras como tú, no soy una persona encantadora, tierna y empalagosa llena de detalles para ti, y no tengo las respuestas a todas tus preguntas, no se que nos depara el futuro, pero si puedo decirte que te quiero a mi lado, a ti, a Peeta, Mi chico del pan mientras lo descubro ¿Es que acaso no puedes sentirlo? – Tomo su mano y la pongo sobre mi corazón presionándola, para que sienta mis latidos por algunos segundos -Pee-ta, Pee-ta –Digo simulando el sonido de mis latidos, los dos reímos, y nuestros ojos se ponen húmedos, aunque no sé si por el esfuerzo de reírnos o nuestros sentimientos.
-¿Por qué no me dijiste eso antes Katniss? – Dice a ya peligrosos centímetros de distancia de mí, acariciando mi mejilla.
-Por tonta, mi mente es un torbino, y porque creí que tal vez, así te darías cuenta que no me necesitabas y buscarías a alguien que te hiciera realmente feliz – El me sonríe, toma mi mano y la pone contra su corazón
-Kat-niss, Kat-niss – Dice en un susurro imitando a su corazón, sonreímos, lo veo a los ojos, sus ahora sonrientes ojos azules, el se acerca y me besa, empieza despacio dándome la oportunidad de saborear sus labios, son tibios y dulces, suaves y al mismo tiempo intensos, una sensación va de mis labios a cada rincón de mi cuerpo, es como una onda cálida que me abraza desde adentro -Nunca podría ser feliz con alguien más, sin ti a mi lado esa palabra no existiría – Dice apenas separándose de mí, como siempre me ha vencido con las palabras, ahora me tiene completamente rendida entre sus brazos, y me besa de nuevo, no es un beso tan apasionado como los de la playa, es tierno y sutil, pero también voraz, es un beso que logra que mi piel se erice y todos mis sentidos despierten, puedo sentir como va aumentando su necesidad de mi y no quiero que se detenga.
Esta vez no estamos fingiendo, no hay cámaras grabando, no están nuestras vidas en peligro, no estamos en medio de una guerra, no nos interrumpe nada, estamos solos, y disfruto cada instante. Pero es él quien tras unos minutos deja de besarme.
-Esto, es todo lo que necesito – Me susurra agitado mientras me abraza, y yo lo abrazo con tanta fuerza que siento que nos fundimos en uno solo -No quiero que este momento termine – Dice antes de volverme a besar.
Inevitablemente, después de varios minutos abrazados y besándonos, nuestro momento tiene que terminar, aunque no para siempre. Peeta debe ir a la panadería a dejar las cosas que trajo. Intento sobornarlo con besos para que no se vaya, acepta cuantos puede antes de irse pero me recuerda su responsabilidad en el negocio.
-Además, tal vez deberías empezar a interesarte más en la panadería, algún día talvez también será tuya – Dice mientras me deja en mi casa, tiene una mueca de seguridad en su rostro que me recuerda a cuando Ceasar lo entrevistaba, con esa sonrisa tan altanera y coqueta, que si no me pusiera tan nerviosa seguro me molestaría. No le respondo nada, la sola idea de ese futuro me pone nerviosa, feliz, pero nerviosa.
Me asegura que esa tarde ira a cenar, y se despide de mi dándome una docena de cortos besos bajo el umbral de mi casa, y me dice mientras se esta yendo
-Me quieres, ¿real o no real?
-Real – Respondo con una sonrisa, y puedo ver como su rostro se ilumina con esa gran sonrisa suya, se aleja de mi sin darme la espalda y su sonrisa no desaparece, suspiro viendo su silueta hacerse cada vez más pequeña, mientras me acaricio los labios con la punta de mis dedos, extrañando ya sus besos.
Veo hacia la casa de Haymitch, tengo que ir a reclamarle que se haya reído de mí, que me haya engañado, tengo que ir a agradecerle.
l
*Bueno en el libro dan a entender que Katniss acepto entrar al programa ese de Plutarch pero no, lo siento si no es fanon yo no podía hacerlo. Y también a lo mejor no todos están de acuerdo conmigo sobre lo que Katniss piensa de Gale, pero bueno, yo creo que en realidad así era.
Maribel-chan: Encontraste tu frase en el capitulo? te imaginaste que estaba en ese contexto? (Ganadora de una frase de este capitulo por ser el review numero 100 jejeje). . . . :-)
Maria: Que bueno que te guste la historia gracias por tu review, jajaja respecto a lo del maratón de 5 capítulos... no lo creo :-P mi mente no es capas de tanto
Ayame Chan: Gracias por tus reviews, me halagas, estoy segura que encontraras mas fics. Y me encanta saber que pongo tristes a mis lectores y les ocasiono nudos en la garganta (no en serio jajaja), y sonrisas también :)
Gogi88: Gracias, no hay problema :)
Susan: Gracias por el review, creo que ya en este capitulo Katniss se ordena la mente un poco :-P espero te haya gustado.
