Gracias, llegue a los 200 reviews!, quería mandarle un adelanto de este capitulo al review 200, (como hice con el 100) pero no tiene habilitada la opción de recibir mensajes wua wua wuaaaa. Así que decidí en su lugar adelantar la actualización, que me sorprendió lo rápido que escribí por cierto. Oh y no se cuando acabara :-S yo empece la historia creyendo que haría 5 capítulos máximo pero ahora ya voy en el 11 :-S


l

Suena un anuncio en el tren que me despierta, estoy por llegar a mi destino, debí haber pasado demasiadas horas durmiendo, a cada musculo de mi cuerpo le toma más de un par de segundos despertar. Respiro hondo, siento como si me hiciera falta el aire, pero al inflar mis pulmones la tristeza entra de nuevo en mi, recuerdo hacia donde voy y que ha pasado, han pasado algunas horas pero ya extraño Peeta, pobre, me arrepiento de haberlo golpeado tan fuerte en el pecho cuando fue a verme.

»

-¿Estás bien? – Dijo casi tan consternado como yo

-¿A qué te refieres Peeta? – Pregunte, pero el solo titubeo nervioso y no contesto nada, logrando que mis nervios incrementaran haciendo conexiones con la visita previa de Haymitch -¡Respóndeme! ¿Por qué vienes corriendo con esa cara? ¿Qué está pasando? – Grite ansiosa, por su rostro sabia que algo andaba mal pero su silencio solo empeoraba las cosas

-Katniss… – No se atrevió a verme a los ojos pero el tono de su voz me decía que mis instintos estaban bien. Y luego como un latigazo me golpeo la imagen de la carta en mi puerta hace un par de días, y por alguna razón supe que ahí estaba la respuesta.

Me puse de pie, mis manos temblaban, mi respiración estaba agitada, mi cerebro imaginando mil posibilidades, los nombres de todas las personas vivas que aun me importan pasaron por mi cabeza, el capitolio, los juegos del hambre… El rostro compasivo de Peeta me transmitía ira, él sabía algo que yo, y no hablaba, mi ansiedad escapo en un nuevo grito

-¿Y bien? – Pero no respondió nada, solo se acerco a mí alzando los brazos para rodearme con ellos.

-Katniss yo… – Repitió mi nombre como si fuera la única palabra que se atrevía a pronunciar

-¡Deja de decir mi nombre! – Grite con lagrimas luchando por escapar de mis ojos, con ambas manos lo empuje del pecho, dio un par de pasos atrás casi perdiendo el equilibrio, me vio asustado pero al mismo tiempo comprensivo de mi actitud, eso solo incremento mi desesperación.

-Haymitch me dijo que ya había hablado contigo, supuse que sabías lo que pasaba, no es mi intención alterarte, siéntate – Intento tomarme del brazo y guiarme hacia la banca de nuevo.

-¡Lo que tengas que decir dímelo así y ahora! – Dije alterada arrebatándole mi brazo

-Es tu madre…

El tiempo se detuvo, sentí como si tuviera una gran roca sobre los hombros empujándome al piso, haciendo casi insoportable estar de pie, el aire dejo mis pulmones en una exhalación rápida acompañada de un grito sordo. Pude sentir una lagrima rodar por mi mejilla, y la limpie salvajemente, mis peores miedos rodeaban la imagen de mi madre en mi mente, no deje que siguiera hablando, me metí corriendo a la casa y busque la carta que había recibido antes, de repente recordé haber visto un numero 4 en el sobre. Aun estaba donde la había dejado, sobre la mesita.

...

Srita. Everdeen:

Me apena mucho que sean estas las circunstancias en que me comunico con Ud. Pero me siento en la obligación de informarme que su madre no ha asistido al hospital por más de una semana, no responde el teléfono ni atiende a la puerta, sabemos que no ha salido del distrito por que ningún boleto a sido comprado a su nombre, agradeceríamos cualquier información que nos pueda proporcionar.

Que tenga un buen día

Sinceramente Hospital Distrito 4

...

Deje caer todo mi peso en el sillón más cercano, mientras Peeta se sentaba junto a mí, diciendo palabras que yo no oía, solo intentaba hacer memoria de la última vez que hable con ella.

-Lo siento tengo que colgar, Peeta vendrá y necesito cambiarme – Le dije apurada tratando de cortar la llamada telefónica con ella

-Está bien hija lo entiendo, solo quería saber si estabas bien, teníamos más de un par de semanas sin hablar – Dijo con voz baja y monótona

-Estoy bien, pero en serio tengo que colgar, yo te llamo después, adiós – Dije apresurada casi sin darle oportunidad de decir adiós, ni siquiera le pregunte a ella como estaba, ni le devolví la llamada.

Después con la carta ya en mis manos en todo en lo que podía pensar era 'no se qué hare si esa es la última vez que escucho su voz'.

-¿Por qué no me llamaron? – Pensé en voz alta

-Haymitch dijo que no tenían tu teléfono, y que en ocasiones son unos… son muy impersonales – Dijo sorprendiéndome con su respuesta, casi había olvidado que estaba a mi lado, y es hasta ahora que noto que esta sobando mi espalda y la fricción me ha dado una sensación caliente.

-Tengo que ir Peeta.

-Claro, yo iré contigo, todo estará bien Katniss, no te preocupes de verdad.

-No, iré yo sola – Dije con voz firme.

-Yo quiero ir contigo Katniss, no deberías ir sola, quiero estar contigo.

-No – Dije y me puse de pie, salí de la casa hacia la casa de Haymitch.

-¿A dónde vas? – Grito Peeta detrás de mí

-Con Haymitch – Respondí sin voltear a verlo ni detener mí pasó.

Una vez ahí le pedí a un sorprendido Haymitch que me consiguiera transporte al Distrito 4 cuanto antes, parecía asombrado de verme tan seria, y Peeta solo revoloteaba a mi alrededor diciendo cosas que yo no quería escuchar. Le explico a Haymitch que yo no sabia nada de lo que pasaba hasta hace algunos minutos, y también le reclamo el haberle dicho lo contrario. Después de un par de llamadas Haymitch resolvió que me fuera en un par de horas.

Con la misma determinación que llegue a su casa salí de ella, debía preparar mi maleta, y Peeta aun me seguía, y yo aun lo ignoraba hasta que me tomo por los hombros y me dijo serio

-Escúchame Katniss, yo no te dejare sola en esto, así que ni lo intentes.

-Escúchame tu Peeta, la última vez que mi madre me llamo por teléfono preferí colgarle por que iba a verte, así que creo que no es muy conveniente que me acompañes, podría distraerme y olvidar que voy a buscarla.

-No puedes estar hablando en serio, insinúas qu-

-Yo no insinuó nada, solo te digo que quiero ir sola, y ya no sé como decírtelo, así que déjame, necesito hacer mi maleta – Respondí cortante casi gritando y subí las escaleras hacia mi cuarto, pero esta vez note que no me seguía.

Termine de empacar y baje las escaleras, no quería seguir pensando en ninguna posibilidad, ni siquiera por un segundo, necesitaba ocupar mi mente.

Peeta estaba sentado en la sala, me vio acercarme y desvió la vista, mi actitud con Peeta, una cosa mas de que preocuparme.

-Lo de hace rato… esto es difícil para mí Peeta – Trataba que sonara como disculpa pero las palabras no me ayudaban.

-Lo imagino, pero no puedes reaccionar así cada vez que… estés preocupada, o pase algo, yo quiero estar contigo, apoyarte – Su voz trataba de sonar tranquila, pero su rostro me decía que estaba decepcionado.

-Bésame – Susurre sentándome a su lado.

-¿Qué? – Me vio extrañado.

-Bésame – Repetí, no espere una reacción de parte de él, tome su cara entre mis manos y empecé a besarlo, pero él seguía intentando hablar -Por favor Peeta, te necesito – Dije con voz quebradiza y acerque de nuevo mis labios a él, sus labios se entreabrieron una vez más, pero esta vez solo para acariciar los míos, puse mis manos en su nuca y lo atraje mas a mí, el rodeo mi cintura con sus manos y continuo besándome, cada vez más intensamente.

Sus labios sacaban cualquier pensamiento de mi, solo podía concentrarme en lo que me estaban haciendo sentir, y era justo eso lo que necesitaba. Una sensación tranquilizadora y al mismo tiempo exaltante recorría todo mi cuerpo, y quería mas.

Mis manos en su nuca ya no eran suficiente, las baje por su cuello y acaricie su pecho, sentí su corazón latir acelerado, y eso me hizo sentir que él me necesitaba tanto como yo a él, pase mis manos a su espalda, acariciándola y acercándolo más a mí, sintiéndolo cada vez mas. Poco a poco me fui recargando hacia atrás, provocando que él se inclinara más hacia mí, hasta que yo estaba completamente recostada en el sillón, y él sobre mí, la ansiedad me había abandonado por completo, ahora muchas nuevas emociones me llenaban, subí su camisa y acaricie la piel de su espalda, fue la primera vez que alguno de los dos se atrevía a tocar al otro de esa manera, lo sentí estremecerse entre mis brazos, y si es posible nuestro beso se volvió más intenso, hasta que no le fue suficiente besar mis labios y beso mi cuello, un sonido que nunca había hecho salió de mi boca al sentirlo, y lo abrace más fuerte, el se detuvo y me devolvió el abrazo como pudo.

-Te quiero mucho, demasiado – Susurro en mi oreja, y se recargo en la orilla del sillón quedando recostado a mi lado, estábamos frente a frente, y ambos teníamos los brazos rodeando al otro sonrió y beso mi frente, yo escondí mi cara en su pecho y empecé a llorar.

El no decía nada, solo acariciaba mi espalda consolándome, de una manera muy diferente a la que yo lo hacía antes, acariciaba también mi cabello y posaba sus labios en mi cabeza, hasta que poco a poco deje salir todo.

-¿De verdad no quieres que vaya contigo Katniss?, estoy a tiempo de ir por mis cosas – Me dijo ya que mi llanto había cesado, y faltando algunos minutos para mi partida solamente.

-No Peeta, de verdad, debo hacerlo sola, solo… prométeme que estarás aquí cuando regrese – Le dije alzando la vista para ver sus grandes ojos azules

-Siempre – Dijo y me volvió a abrazar haciendo que casi nos fundiéramos en uno.

Un abrupto sonido nos separo, era Haymitch, con una cara de incomodidad y asco tosiendo lo más fuerte que podía

-Ah, ¿Me escucharon? Lo siento no quería interrumpir – Dijo fingiendo amabilidad en su voz pero al mismo tiempo poniendo los ojos en blanco -Es hora – Añadió después haciéndonos en gesto con la mano.

Peeta fue a dejarme a la estación, y pregunto otras cinco veces si estaba segura de ir sola antes de que estuviera a punto de abordar, entonces me beso tiernamente, y pude ver a Haymitch alejándose de nosotros, como queriéndonos dar un poco de privacidad.

-Me quieres ¿real o no real? – Dijo Peeta

-Real Peeta, ya lo sabes – Dije apenada en voz baja para que Haymitch aun a un par de metros no me oyera y empezara a burlarse o fingir que vomitaba.

-Nunca me cansare de oírlo – Dijo mientras me soltaba.

-Real, real, demasiado real – Dije ya un poco más segura al ver a Haymitch mas lejos, y Peeta me abrazo una vez más.

-No tienes que hacerlo sola, solo dilo, si es por la panadería no soy indispensable, puedo irme algunos días sin ningún problema – Insistió mientras me subía al tren

-Si vuelves a repetírmelo te voy a golpear Peeta, por favor no hagas esto más duro, te llamare cuando llegue o en caso de que necesite algo, de verdad.

Casi al momento que me encontré sola en mi compartimento dentro del tren sentí como me faltaba el aire, apreté los puños como he visto hacer a Peeta cuando necesita controlar sus pensamientos y funciono lo suficiente como para que pudiera sacar una píldora que traje conmigo, la tome y mi espíritu empezó a flaquear, hasta que no pude mas, empecé a pensar en cuanto tiempo estaría lejos, que pasaría, y si yo sería la misma al regresar al Distrito 12.

Vi mi reflejo en la ventana del tren, todo se veía borroso con mis ojos tan llenos de lágrimas.

Empecé a sentir los efectos del morphling en mi sistema, mis lágrimas de repente dejaron de correr por mi cara, mis manos se sentían como entumidas, mi boca seca pero sin sed, poco a poco mi cuerpo se empezó a sentir liviano, mis parpados se cerraban cada vez más lentamente, y en mi último segundo de consciencia no pude sino recordar lo distinto que mi futuro se veía hace dos días.

Suena un anuncio en el tren que me despierta, estoy por llegar a mi destino, debí haber pasado demasiadas horas durmiendo, a cada musculo de mi cuerpo le toma más de un par de segundos despertar. Respiro hondo, siento como si me hiciera falta el aire, pero al inflar mis pulmones la tristeza entra de nuevo en mi, recuerdo hacia donde voy y que ha pasado, han pasado solo algunas horas pero ya extraño Peeta, pobre, me arrepiento de haberlo golpeado tan fuerte en el pecho cuando fue a verme.

Siento como el tren se detiene y me pongo de pie aun con la incertidumbre de que pasara. Bajo del tren con mi maleta en la mano y el clima me golpea de repente, hace mucho calor, esta húmedo, mi rostro helado por el clima controlado del tren se pone pegajoso al contacto con el aire caliente de afuera que más bien parece vapor.

No fue difícil dar con el hospital, ahí me dan la dirección de mi madre y algunas indicaciones de cómo llegar, debería ser fácil, pero al estar en un lugar tan diferente me cuesta trabajo orientarme, el sol brilla demasiado fuerte hasta pareciera que es más grande aquí, tengo que entrecerrar los ojos para ver.

Después de varios minutos doy con la casa, el frondoso árbol del que me hablaron que estaba afuera esta casi seco. Es mucho más pequeña que mi mansión en la aldea de los vencedores, es casi del mismo tamaño que la casa que teníamos en la veta, aunque con mucho mejor aspecto, y considerando que aquí vive ella sola el tamaño es suficiente.

La puerta y ventanas están cerradas, las cortinas impiden ver hacia adentro, efectivamente se ve como si no viviera nadie, hay un par de cartas tiradas en la puerta, las reviso y son del hospital algunas de 12 días de viejas, el piso de la entrada está lleno de polvo y hojas secas. Toco la puerta, y tal como lo esperaba nadie abre, pero yo no me conformare con eso como las personas del hospital, empiezo a patear la puerta, desquito mi furia contra ella, y se siente bien. Después de varios intentos la perilla de la puerta sale volando y esta se abre de par en par permitiendo que la luz entre, parece que por primera vez en varios días.

La humedad se ha encerrado en la casa y tiene un aroma a encerrado, todo se ve como si hubiera sido abandonado. Hay platos en la mesa con restos de comida secos y enmohecidos. Abro las cortinas y ventanas permitiendo que todo se ventile.

Se perfectamente lo que está sucediendo aquí, ya lo viví una vez. Me abro paso buscando el que debe ser su cuarto, entro a encontrarlo y la veo, esta apenas vestida con una vieja bata que al parecer ha traído varios días. Y a pesar del calor o la humedad en el ambiente ella está envuelta en una sabana. Su cuarto esta tan oscuro que si no supiera que es medio día creería que es de noche.

El verla así me provoca tristeza, coraje, desesperación y miedo. Es mi madre y se supone que ella debe ser fuerte, quisiera sacudirla y hacerla reaccionar. Doy unos pasos acercándome a la cama donde yace inerte y me estremezco, siempre fue delgada pero sus huesos sobresalen en todo su cuerpo, su cabello esta tieso descuidado. Mi corazón se detiene por un segundo cuando una idea cruza mi mente. ¿Y si esta… muerta?

Me acerco a tocarla con miedo de que compruebe lo que estoy pensando, toco apenas uno de sus hombros y se estremece haciendo que me sobresalte, suspiro al saber que al menos esta viva. Abro las cortinas y ventanas del cuarto, haciendo que la luz y el aire fresco entren, esto ocasiona que se retuerza como un gusano entre la sabana.

-Levántate – Digo seria

-¿Katniss? – Susurra

Le ayudo a levantarse y la guio al baño, lleno la bañera con agua tibia y le ayudo a entrar en ella, está demasiado débil y parece que en cualquier momento se caerá. Lavo su cabello, debo hacerlo un par de veces para que quede limpio, y mechones de su cabello se quedan entre mis dedos mientras lo hago, Me recuerda a mi cuando volví al 12 y eso me asusta. Lagrimas escurren por su rostro, está hablando tratando de decirme algo, pero su voz parece lastimada, solo entiendo -Lo siento…

No quiero oírla, no quiero ser mala con ella, pero este comportamiento de su parte solo me recuerda a todo el dolor que sufrí de niña, a como tuve que madurar 10 años en dos meses, como puso nuestras vidas en peligro al no cuidar de nosotros, se que nunca fue su intención y eso me hace sentir aun más miedo, solo reafirma que nunca quiero tener hijos.

La dejo descansando en la bañera mientras voy a cambiar las sabanas de su cama, Llamo a Peeta y le dejo un mensaje

Ya estoy en el Distrito 4, la encontré, estaba en su casa, todo esta... bien. Adiós, por cierto soy Katniss.

Hice lo posible por sonar tranquila, pero estoy casi segura que el escuchara la tristeza en mi voz. Busco algo de ropa limpia y luego regreso por ella al baño, apenas se puede parar tomándose de mis hombros.

La envuelvo en una toalla y la guio de vuelta a su cuarto, pero antes de cruzar la puerta se desvanece, se resbala de mis brazos y queda tendida en el suelo, la imagen de ella inconsciente atormentara mi mente mucho tiempo, intento hacerla reaccionar pero no se qué hacer, nunca estuve en una situación donde no fuera una herida el problema, esto no es detener una hemorragia esto es… como lo que le paso a Peeta durante los segundos juegos, repito lo que recuerdo haber visto hacer a Finnick, inclino su cabeza hacia atrás, tapo su nariz y soplo por su boca, luego presiono el pecho rítmicamente y repito. Los segundos son una eterna agonía, pero no puedo quebrarme, debo hacerla despertar.

Por fin reacciona, abre los ojos como si se le fueran a salir y jala una gran bocanada de aire, parece un cadáver volviendo a la vida. Esta vez no puedo más pongo mi mano entre mis dientes y la muerdo para no gritar, caigo sentada en el suelo, ya no puedo estar de pie, mi pecho se convulsiona violentamente mientras lloro sin control.

l


Espero que este capitulo no haya confundido a nadie, jejeje. Se que muchos morían por que la carta fuera de Gale, jaja ya se que no, me hubieran matado y dejado de seguir el fic si lo hacia. Y por cierto este es el capitulo mas largo hasta ahorita así que merece un review! díganme que les parecio.

Por cierto creo que la próxima actualización tardara un poco, dos capítulos en una semana secaron mi cerebro!