Actualización al final del capitulo ¨.
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-¡Peeta! – Grito emocionada terminando de alejarme de Gale y corriendo hacia él para abrazarlo, hace una semana que no lo veo y realmente lo extraño. Pero el apenas me abraza y me suelta rápidamente, intento besarlo y sus labios cerrados me besan rápidamente, como si no quisiera hacerlo. Siento miedo de que haya malinterpretado mi abrazo con Gale -¿Peeta? – Pregunto intentando descifrar si hay algo mal, pero el solo me sonríe
-Tu mama me llamo Katniss – Dice y se acerca a darle la mano a Gale, se dan un apretón fuerte, casi presiento que quisieran lastimarse, se miran una fracción de segundo a los ojos y luego saluda a mi mama dándole un beso en la mejilla y un apretón de manos.
Conversan por algunos minutos sobre su recuperación, Peeta le habla de la panadería y luego los tres estamos sentados en el sillón, Gale, Peeta y Yo. La tensión en el ambiente es obvia ni Peeta ni Gale se ven el uno al otro, y es mi mama quien finalmente hace algo al respecto.
-Gale, ¿podrías llevarme al jardín trasero? A esta hora hay una clase de pintura a la que me gusta ir – Dice sentándose en su silla de ruedas.
-Mama yo te llevo – Objeto
-No hija, tú debes tener mucho de que platicar con Peeta, está bien a Gale no le importa ¿verdad Gale?
-Claro que no Sra. Everdeen, con mucho gusto, vamos – Dice Gale y salen de la habitación.
Entonces estamos solos Peeta y yo, no sé qué decir, no sé si está molesto, si creyó que pasaba algo, así que me quedo seria, esperando que llegue el reclamo. Pero este no llega, en su lugar Peeta toma mi rostro, lo voltea hacia él y me besa, un beso real, no como el que me dio cuando llego.
-Te extrañaba – Dice sin soltar mi rostro
-Pero, ¿no estás molesto? – Pregunto confundida pero alegre
-¿Quieres que este molesto? – Pregunta y niego con la cabeza -¿Tengo razón para estar molesto? – Vuelvo a negar con la cabeza -¿Entonces? – Pregunta sonriendo
-Cuando llegaste, no sé qué pudiste haber pensado, luego te abrace pero no parecías feliz de verme – Respondo nerviosa
-Se que abrazabas a Gale cuando llegue, y no me gusta, pero no me molesto, se que ambos son importantes para el otro, pero si quisieras estar con él lo hubieras buscado. Y no voy a esperar que actúes como si no lo conocieras por mí, o que creas que debes cambiar tu actitud hacia el frente a mi porque crees que algo me va a molestar, no quiero que sientas la necesidad de ocultarme algo, quiero que confíes en mí, como yo confió en ti, y claro que me dio gusto verte – Dice antes de volverme a besar
-Pero, entonces, ¿por qué reaccionaste así, cuando te abrace? – Pregunto muy aliviada después de oírlo
-Porque Gale estaba aquí, viéndonos, sé que es tonto pero, si fuera al revés le agradecería que no me estuviera restregando en la cara su relación, besándote frente a mí, lo he vivido, y se siente muy mal Katniss.
-¿Lo has vivido? – Repito confundida
-¿No recuerdas?, una vez te vi besarlo, cuando se estaba recuperando en tu casa por los latigazos…
-Oh… – Y entonces lo recuerdo, y me apeno, casi al instante me arrepiento de haberlo hecho que recordara eso tan cerca de Gale.
Lo abrazo, ya no quiero hablar, quiero abrazarlo, y reconfortarme en sus brazos, me recargo en su hombro y subo los pies al sillón, tal como lo hacía durante aquellas entrevistas en las que debía fingir estar enamorada de él, pero esta vez no hay nada que fingir.
-Gracias por venir – Susurro abrazada a el
-No tienes nada que agradecer, tu mama sabía que no me dirías que viniera así que ella me llamo, cree que necesitas descansar un poco, y yo ni siquiera sabía que estaban aquí, creí que seguían en el Distrito 4
-¿Y por cuantos días vienes? – Pregunto suspirando su aroma
-No lo sé, los que sean necesarios
-No Peeta, tú tienes responsabilidades que no puedes abandonar – Digo sentándome derecha para verlo a los ojos
-Sí y está sentada junto a mi – Me acaricia el rostro
-Yo no soy tu responsabilidad Peeta, no debes cuidar de mí, yo sé hacerlo sola – Respondo molesta
El no responde nada de vuelta, solo se me que queda viendo con una sonrisa en los labios, toma mi mano y la acaricia
-¿Que es tan gracioso? – Digo ya empezando a rendirme a su sonrisa
-Nada, solo tome una decisión, cuando note que quieres empezar una discusión sin sentido no responderé nada, hasta que te calmes
-¿Qué? – Digo molesta y me pongo de pie -¿Crees que empiezo discusiones sin sentido?
-No, a lo que me refiero es que, me quedare aquí contigo, no importa lo que digas, así que prefiero no discutir, solo dejar que lo entiendas – Se pone de pie también y toma mis manos -Te amo, y me quedare contigo.
Mi corazón late acelerado, como puedo oponer resistencia ante eso, mi rostro se relaja y no sé qué decir, así que me acerco y lo beso. Quisiera decir algo pero no puedo, el aprieta los labios y asiente, como si entendiera algo. Yo lo abrazo fuerte.
Cuando regresan Gale y mi mama al cuarto, Peeta y yo estamos acostados abrazados de nuevo en el sillón, ocupando casi todo el espacio, hemos estado así sin decir nada los últimos minutos, el rostro de Gale se pone dramáticamente serio al vernos, Peeta y yo nos sentamos inmediatamente.
-Creo que yo ya me iré, solo quería asegurarme que todo estuviera bien, espero que se siga recuperando Señora – Dice Gale a mi madre y besa su mejilla -Hasta luego –Dice viendo hacia el sillón, pero sin vernos a nosotros.
-Espera – Le digo mientras me pongo de pie, y le doy un abrazo, se lo merece, no sé cuando lo vuelva a ver y no quiero que piense que lo odio -Muchas gracias por venir, me dio gusto verte, cuídate mucho – El me devuelve el abrazo y parece que no me quiere soltar, hasta que entra una enfermera a cambiar el suero de mi madre y tenemos que quitarnos del paso.
Se acerca Gale a despedirse de Peeta pero este lo deja con la mano extendida -¿Qué le pasa? – Dice Gale
Y entonces puedo ver como mira la aguja entrando en el brazo de mi madre, y presiento que esto le trae algún recuerdo y tiene uno de sus episodios.
-No es nada – Le digo a Gale -Ahorita se le pasara.
-¿Aun tiene esos ataques? – Yo asiento nerviosa por el tono de su voz -¿Y aun así estas con él?, ¿Acaso se te ha olvidado que trato de matarte en más de una ocasión? – Su voz esta elevada, y mama nos ve alterada.
-Katniss, ¿es esto cierto? – Pregunta nerviosa, viendo de reojo a Peeta, con miedo.
-No te preocupes mama, Gale está exagerando, Peeta controla perfectamente sus ataques, míralo ¿Ya estas mejor verdad Peeta? – Le digo sentándome a su lado y acariciando su cabello.
-Sí – Dice avergonzado.
-¿Y eso debería tranquilizarnos? ¿Qué tal que un día despierte tratando de matarte y están solos sin nadie que te ayude? – Dice Gale apretando los puños.
-Eso no pasara – Respondo a la defensiva.
-¿Y tienes alguna razón para estar 100% segura? – Su cara está llena de ira y decepción, yo no respondo nada porque no sé si tenga la respuesta correcta pero le dirijo una mirada severa, haciéndole ver lo molesta que me pone su comentario -Supongo que de verdad lo amas, si prefieres estar con él aunque pueda matarte – Sus puños se han relajado, ahora su cara refleja tristeza y decepción y al escucharlo sorprendida de oírlo miro el piso, y luego volteo la vista hacia mi madre y luego a Peeta que solo mira el suelo.
-Gale, hijo muchas gracias por todo, en verdad, que tengas un buen viaje – Dice mi madre indicándole que es mejor que se vaya.
-Gracias Sra. Everdeen. Y tú, si algún día la lastimas… – Dice señalando a Peeta quien lo ve casi con la misma mirada que tiene un animal maltratado, pero Gale no termina la frase y se va.
-¿Nos permites? – Digo molesta a la enfermera que ha observado todo, y se va asustada, tomo la mano de Peeta que parece que en cualquier momento empezara a llorar, pero me la arrebata.
-Necesito aire fresco, con permiso – Dice y después sale del cuarto.
-Peeta… – Me paro detrás de el.
-No Katniss, déjalo – Dice mi madre y me vuelvo a sentar, hace que le platique todo sobre los ataques de Peeta, y parece un poco tranquila al escuchar que desde hace mucho los controla bien, y no ha vuelto a tratar de lastimarme desde antes de la caída de Snow, pero aun así se ve dubitativa.
Pero en realidad no me preocupa que se oponga a que este cerca de Peeta, se que aunque me lo dijera nunca la escucharía. Lo que me tiene pensando ahora son las palabras de Peeta antes de que Gale entrara al cuarto, y lo que el mismo Gale me dijo "Supongo que de verdad lo amas".
Tengo miedo de pensar demasiado en eso y descubrir que Gale está equivocado, tengo miedo de no sentir lo mismo que Peeta siente, que mis sentimientos por el no sean tan profundos.
-Me asusta no ser capaz de quererlo como él me quiere a mi – Digo después de pensarlo varios minutos, sorprendiendo a mi madre, quien después de pensarlo algunos segundos sonríe.
-Ya es buena señal que temas lastimarlo.
-Pero, ¿cómo sabré, si…?
-Mi madre decía: Sabes que es amor verdadero cuando puedes pasar toda la noche viendo dormir a alguien, cuidando su sueño. Aunque, que sabia mi madre de amor, ella desconoció a su hija por casarse con un minero – Termina de decir con un bostezo, y la persuado para que tome una siesta.
Justo cuando quiero aprovechar que mama está tomando una siesta y estoy a punto de salir a buscar a Peeta porque se ha tardado demasiado tiempo, y temo que este perdido, el entra al cuarto, pero su rostro ya no es el mismo con el que llego, tiene un ojo morado y el labio partido.
-¡Peeta!, ¿Qué te paso? – Pregunto alterada, me pongo de pie y corro hacia el tomo su cara con mis manos examinándolo.
-No es nada, Katniss, no hagas un alboroto, tu mama se despertara – Dice tomando mis manos y apartándolas de su cara.
-¿Pero qué sucedió? Fue Gale verdad, estoy segura, ¿sigue aquí? A ver si puede enfrentarse contra mí – Digo aun alterada y ahora molesta pero en un tono de voz tan bajo como un susurro.
Peeta me toma del brazo y me saca del cuarto, no se a donde me lleva pero lo dejo guiarme preocupada. Al fin llegamos a un cuarto que se ve desocupado y entramos ahí.
-¿Por qué me traes aquí Peeta? – Le pregunto extrañada.
-Por que no quería despertar a tu mama, ¿qué quisiste decir hace un momento? – Dice con lo que percibo es un poco de amargura en su voz.
-¿Qué? – Pregunto confundida, no se a que se refiere, creí que el problema aquí eran sus golpes.
-Sí, cuando pensaste que fue Gale quien me golpeo – Responde Peeta aun en el mismo tono de voz.
-¿No fue él? – Digo sorprendida.
-Sí, pero no me refiero a eso, sino a 'a ver si puede enfrentarme a mí', ¿crees, que me golpeo porque soy débil, crees que el inicio todo y yo no pude defenderme? – Empieza a sonar molesto
-No, no sé lo que paso, así que cuéntamelo – Respondo seria, molesta por su actitud, me siento en una silla cercana y me cruzo de brazos -Adelante.
-Está bien – Respira hondo y acerca una silla a mi -Salí del cuarto por que de verdad, necesitaba aire fresco, estaba molesto, avergonzado, cansado, casi no pude dormir en el viaje… Entonces, afuera, vi a Gale, sentí como la ira se apoderaba de mi, corrí hasta él y lo empuje por la espalda, el cayó al suelo, y yo, me quede ahí parado viéndolo, me sentí culpable de haberlo hecho y le ofrecí una mano para levantarse, el se puso de pie y me golpeo en el ojo, yo le devolví el golpe y sin darme cuenta ya estábamos rodando por el suelo golpeándonos, algunas personas empezaron a gritar, y alguien grito que venían agentes a detenernos, y ambos nos detuvimos, nos pusimos de pie y caminamos en direcciones contrarias sin decir nada.
-O sea que, tu lo ocasionaste ¿Qué pasa Peeta tú no eres así, fue un ataque un episodio de los que te dan?
-¿Qué? No Katniss, fui yo, su actitud en el cuarto, no sé, la manera en que te abrazo cuando te paraste a despedir de él, sentí que lo hizo para molestarme, y luego, lo que dijo, que corrías peligro a mi lado ¡enfrente de tu mama! Como si ahorita a ella le hiciera bien preocuparse, no tenía derecho a nada de eso. Pero lo siento realmente, ahora tu mama pensara que de verdad estoy loco – Dice preocupado.
-No sé qué decir, de verdad Peeta, tu actitud…
-¿Que, nunca has hecho algo así?, una vez me atacaste a mi por decir que estaba enamorado de ti, ¿yo no tengo derecho a reaccionar, a no ser un ejemplo a seguir todo el tiempo? No soy perfecto Katniss, pero si me avergüenzo mucho de lo que paso.
-Disculpen, no deben estar aquí ¿quien les dio autorización? – Dice una enfermera gruñona que entra al cuarto a interrumpirnos, nos salimos antes de que amenace con corrernos, no le digo nada a Peeta pero tomo su mano y lo guio al cuarto de mi mama, entramos y mi mama esta despierta, le digo que Peeta se rodo unas escaleras, no porque yo quiera mentirle, si no porque no quiero que Peeta se sienta más presionado, aunque sé que ella sabe muy bien que estoy mintiendo.
-Deberías intentar dormir Peeta, te ves muy cansado – Le digo mientras masajeo su cuello con una mano.
-Aun no busco en donde quedarme, tienes razón, tal vez sea mejor que vaya a buscar – Dice poniéndose de pie del sillón
-No, de que hablas te quedaras aquí, el sillón es suficientemente grande para los dos – Lo tomo de la mano deteniéndolo.
-No creo que sea apropiado Katniss – Dice viendo a mama
-¿Verdad que Peeta se puede quedar, No te molesta o sí? – Pregunto viendo a mi madre.
-Claro Peeta, has venido desde el Distrito 12 a cuidar a mi hija, tú crees que te dejare salir a buscar algo a esta hora, quédate aquí, y si no te sientes cómodo, mañana con tiempo puedes buscar algún otro lugar – Responde ella con una voz muy calmada
-No, todos los días se quedara aquí – Le digo a mi madre -Te necesito para dormir – Susurro cerca del oído de Peeta.
-Tal vez tú también debas buscar otro sitio donde dormir Katniss, estar aquí es muy cansado y yo duermo toda la noche, ya estoy en observación únicamente – Dice mama intentando no sonreir, por verme abrazada del brazo de Peeta.
-Por ahora Peeta, duerme – Le digo y me siento en uno de los extremos, ofreciéndole mis piernas como almohada, el apenado poco a poco se recuesta, y se pierde en sueños mientras acaricio su cabello. Lo observo dormir, hay algo en su rostro dormido que me tranquiliza, me hace sentir bien verlo tan sereno, y no puedo evitar sonreír al ver su ojo morado, me recuerda a un niño travieso.
Alzo la vista después de varios minutos y mi madre esta observándome, con una sonrisa en el rostro
-Ven Katniss – Me habla para que me acueste a su lado, con mucho cuidado quito la cabeza de Peeta de mis piernas y voy con ella, me abraza y me susurra -No tienes nada que temer hija, la respuesta ya está en tu corazón.
Tres días más son los que pasan para que por fin puedan dar de alta a mi madre, se queda una semana conmigo en el Distrito 12 pero después regresa al 4, ese chip que pusieron en su cerebro realmente la ha ayudado, esta vez la vi mucho peor que cuando murió papa, y se recupero en una fracción de tiempo. Me asegurare de visitarla más seguido, y ahora estoy en constante contacto con ella, ademas que el hospital le realizara evaluaciones constantes, y hasta a planeado compartir una casa con otra doctora.
Peeta no me ha vuelto a decir que me ama desde aquella vez, y no sé si es porque yo no respondí nada, aunque al menos no dije 'Lo sé'.
Mañana es el cumpleaños de Peeta, y para variar quiero ser yo quien le hornee un pastel, vendrán Haymitch, Sae, su nieta, y los que ayudaron a Peeta a levantar la panadería, pero esta noche, quiero que celebremos solos.
Me toma algunos días pensar que regalarle, se que a él no le importaría si no le diera nada, pero aun si quiero hacerlo, quiero retribuirle el detalle que el tubo en mi cumpleaños. Después de haberle contado una tarde mientras caminábamos, que nos topamos con un diente de león, lo que significaban para mí, el cómo al ver uno en el patio de la escuela mientras él me observaba me hizo recordar las horas pasadas en el bosque con mi padre y supe cómo podíamos sobrevivir Prim, mi madre y yo, y que me recordó que no estaba condenada, que había esperanza, en la mañana de mi cumpleaños encontré un diente de león en el pie de las escaleras, con una nota "Para que nunca pierdas la esperanza. Sal al patio trasero" y al hacerlo me encontré con un patio tapizado de dientes de león recién sembrados. Dure horas sentada ahí, rodeada de las brillantes flores amarillas, con una sonrisa en los labios, y el sentado a mi lado.
No soy buena con las manualidades así que solo hago un moño con un listón grueso alrededor de la caja de su regalo, y me termino de arreglar, cepillo mi cabello y lo trenzo, rizo mis pestañas, pinto mis labios pero me siento ridícula así que me despinto, pero la pintura deja un leve color rosado en mis labios que me gusta más. Bajo a terminar la cena, está casi todo preparado, aunque Peeta viene a comer todos los días, cena aquí y casi siempre duerme aquí, me siento nerviosa, siento que esta noche será especial, el no sabe que planee algo especial, el cree que será como cualquier otro día y que mañana será su celebración.
Camino frente a un espejo y me observo algunos segundos, deshago la trenza en mi cabello, siempre me ve así, así que por hoy dejare mi cabello seco, la trenza a provocado que tenga suaves ondas y se vea brilloso y manejable. Lo escucho tocar la puerta y mis manos empiezan a sudar.
-¿Katniss? – Dice sorprendido cuando abro la puerta.
-Sí, ¿Esperabas a alguien más? – Respondo burlona invitándolo a pasar, un poco alagada por lo manera en que me ve.
-Te ves… – Hace una larga pausa observándome de arriba abajo.
-¿Limpia? ¿Ridícula? ¿Cómo si me hubieran atacado preparadores del Capitolio?
-Hermosa – Dice con mucha sinceridad en la voz, viéndome a los ojos, mis mejillas arden, y me muerdo el interior del labio de nervios, el avanza hasta mí y me besa, ese beso solo consigue que mis mejillas ardan mas, y que una sensación en mi vientre crezca.
-Gracias – Digo en un susurro cuando sus labios sueltan los míos -Es para ti – Digo en un tono de voz aun más bajo.
-¿Mande? – Responde sonriendo, y sé que me oyó por que la sonrisa en sus labios es cálida, y su voz suena sorprendida.
-Esto es para ti – Digo alejándome unos pasos de él y tomo el regalo -Por mañana, pero preferí dártelo hoy.
-¿Qué es? – Dice con una gran sonrisa en los labios.
-Ábrelo si quieres averiguarlo – Le digo y extiendo el regalo hasta sus brazos.
Él lo toma y lo observa sus ojos brillan, y se ve contento, como un niño al recibir un obsequio, supongo que no somos más diferentes a un par de niños jugando a ser adultos. Es una caja grande así que la toma con ambas manos, acaricia la caja, como tratando de adivinar que hay adentro, pasa sus dedos por el listón que debido a su color rojo intenso hace ver su piel mucho mas blanca.
-Ábrelo Peeta! – Digo animándolo a que por fin descubra que hay dentro.
El se sienta en el sillón más cercano y pone la caja en sus piernas me ve y mi desesperación lo hace sonreír una vez más. Empieza lentamente a quitar el listón como si no quisiera arruinar nada.
-Déjame ayudarte – Le digo y arranco el listón de un tirón.
-¡Katniss! – Me dice alejando la caja de mí, mientras se le sale una carcajada.
Entonces por fin quita la tapadera, su rostro tiene una gran sonrisa, pero mientras observa adentro de la caja se desvanece, se que intenta lucir agradecido pero se ve muy extrañado, casi decepcionado.
-¡Es una pierna! – Digo yo señalando la caja, como si tal vez el no lo hubiera entendido ya.
-Sí, lo veo… Gracias… ¿Es para ocasiones elegantes? – Pregunta forzando una sonrisa en su rostro.
-No, es solo para que ya no necesites tener ese trozo de metal ahí, ¿Parece casi real verdad? Nadie podría notar que es falsa con pantaloncillos cortos, será como si fueras normal de nuevo – Me siento a su lado y él me voltea a ver, no termino de entender su mirada, solo sé que mi regalo no tuvo el éxito que esperaba.
-Gracias, ¿te costó mucho? No debiste gastar en mí.
-No hay problema Peeta, lo más difícil fue medir tu pierna mientras dormías, lo bueno que en el capitolio aun conservan el molde de tu pierna, y no has cambiado mucho desde entonces, ¿Te gusto? – No debí preguntar eso, pero es casi como un reflejo, puedo ver en su rostro la decepción, y algo dentro de mí se cae.
-Sí, gracias – Se que miente, pero prefiero quedarme con su mentira y no arruinar el resto de la noche.
-La cena estará en unos minutos, voy a revisarla – El asiente y yo me dirijo a la cocina, se que a la cena le falta alrededor de media hora para estar lista, y que en realidad no necesita que la revise pero lo hago más que nada para salir de ahí. No quiero comportarme como lo hago siempre que estoy molesta, y ahora me siento muy molesta, siento que Peeta es un malagradecido, o no sé si la culpa es mía, tal vez en realidad no fue una buena idea, ahora lo que esperaba fuera una… no se que esperaba que fuera esta noche, pero definitivamente esto no estaba en mis planes.
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Lo prometido es deuda, aquí esta la actualización, por cierto no se si notaron que cree una imagen de portada para la historia, jejeje esta medio chafa.
