Hola, welcome welcome!, primero que nada, una disculpa, por la ultima actualización, se que fue casi mínima para quienes ya habían leído el capitulo 13, en realidad creí que tardaría mas en llegar a los 300 reviews, pero por un lado es mejor, por que escribí este capitulo, y posiblemente de haber querido ponerlo todo en la actualización pasada no hubiera incluido varias cosas y seria solo como de un tercio de lo que es.

Esta vez deje pasar un poco mas de tiempo para actualizar, ya los tenia muy mal acostumbrados (5 act. en 2 semanas, ¿quien hace eso?). Espero que les guste, o si no les gusta háganmelo saber en los reviews, también es valido (aunque espero que si les guste)


l

-La cena estará en unos minutos, voy a revisarla – El asiente y yo me dirijo a la cocina, se que a la cena le falta alrededor de media hora para estar lista, y que en realidad no necesita que la revise pero lo hago más que nada para salir de ahí. No quiero comportarme como lo hago siempre que estoy molesta, y ahora me siento muy molesta, siento que Peeta es un malagradecido, o no sé si la culpa es mía, tal vez en realidad no fue una buena idea, ahora lo que esperaba fuera una… no se que esperaba que fuera esta noche, pero definitivamente esto no estaba en mis planes.

Me siento en un banco en la cocina, y muerdo mi lengua para contener cualquier otra emoción mientras trato de no sobre-pensar en lo que acaba de pasar, probablemente no debería darle tanta importancia, pero lo planee tanto tiempo, lo pensé tanto, que no puedo evitar hacerlo. No me doy cuenta del tiempo transcurrido hasta que de pronto siento una mano en mi hombro.

-¿Está todo bien Katniss? – Dice Peeta.

-Sí, cenaremos en el patio, ve saliendo, yo ahora voy – Le digo y le abro la puerta al jardín trasero, tomo una canasta de panes, y salgo, el está parado en el medio viendo todo. Puse una mesa con dos sillas en el medio del patio, rodeada por los dientes de león, colgué algunas luces y puse un lindo mantel en la mesa, el ve todo con detalle.

-Katniss, esto es… – Dice tomando mi mano con una gran sonrisa en los labios.

-Siéntate, traeré la ensalada – Suelto su mano, me gustaría poder disimular mi desencanto para no empeorar las cosas pero no puedo. Entro por la ensalada, la pongo en la mesa y le sirvo.

-Muchas gracias – Dice Peeta.

-De nada, ¿Así está bien o quieres más? – Pregunto dejando el plato en su lugar.

-No, digo, si así está bien, me refiero, gracias por todo, por esto, de verdad es muy lindo de tu parte – Acaricia mi mano mientras lo dice.

-No es nada, Peeta, de verdad – Digo yo, ya un poco más dócil.

Nos sentamos a comer la ensalada, o bueno los trozos de lechuga y pepino con aderezo, pero el pepino esta amargo, deja una sensación desagradable en la boca y es imposible de comer, así que solo picoteamos la lechuga "Genial otra cosa, salió mal" Pienso para mí. Aun así Peeta intenta comérselo todo, pero ambos necesitamos una copa de vino para quitarnos el mal sabor de boca.

-Traeré la cena, espero que haya quedado mejor – Le digo y me levanto por ella, luego sirvo su plato y lo observo expectante -Quise hacer aquel estofado que probamos en el capitolio ¿Recuerdas? – El asiente con la cabeza y una sonrisa -Bueno pruébalo y dime qué te parece.

Él lo prueba, mastica por un momento y luego dice: -¡Delicioso!

Así que me tranquilizo y sirvo mi plato, al menos algo salió bien, pero lo pruebo, y parece que vacié el bote de sal en la cena.

-¿No te parece salado? – Pregunto a Peeta.

-No, a mi me parece bien – Responde, pero noto que se pasa cada bocado con un trago de agua.

-Peeta, no tienes que comerlo sabe horrible.

-A mí me gusta – Dice, y lo observo llevarse a la boca un par de bocados mas, intento volver a comer, solo para corroborar que no fue una equivocación mía y que la comida está realmente mala y lo hago. Vierto el resto del agua en mi boca solo para que mi lengua deje de sentir la sal.

-Ya Peeta, deja de comer eso, te vas a enfermar – Le digo y le arrebato el plato. El me mira apenado, sé que no quiere darme la razón y decir que sabe mal, pero agradece que no lo deje acabarse el estofado que parece cocinado en agua de mar -Traeré el postre, espero que eso si sepa rico – Le digo y me llevo los platos con los restos de comida.

El pastel se ve bonito, eso ya es ganancia, es redondo, el pan es de chocolate y en medio tiene ganache de chocolate y almendras, cubierto por una gruesa capa de betún blanco y adornado con jugosas fresas que yo misma recolecte. No puedo evitar sentirme orgullosa de mi creación.

Sus ojos se iluminan al verme salir con el pastel en las manos y se dibuja una gran sonrisa en su rostro, esta agradecido, feliz. Apenas me da oportunidad de dejarlo sobre la mesa, cuando ya esta abrazándome y besándome, yo lo abrazo y siento que no todo está saliendo mal, esto en realidad se siente muy bien.

De pronto siento algo en mi mejilla, pero estoy muy concentrada saboreando sus labios como para preocuparme, luego en mi cabeza, hombros, mis mejillas de nuevo, nos separamos cuando nos percatamos que está empezando a llover, parece que al momento de hacerlo suena un trueno y la lluvia empieza a intensificarse, los dos reímos y Peeta se apresura a la casa, yo voy detrás de él, recuerdo el pastel así que me regreso, lo tomo y corro hacia adentro, pero a unos metros de la entrada mis pies se enredan y caigo al suelo, el pastel termina boca abajo en el lodo.

-NOOO! – Grito desesperada, dejando salir toda la ansiedad y frustración del día, provocando que Peeta corra asustado a mi lado, mientras trato de regresar con las manos los trozos del pastel al plato.

-Katniss, está bien no te preocupes, te mojaras y te hará daño, vamos para adentro – Dice tratando de ayudarme a levantarme.

-No, tu no entiendes Peeta – Mi voz se quiebra, golpeo el suelo con mis puños y lagrimas caen por mi rostro, en estos momentos agradezco a la lluvia por disfrazarlas. El se inca a mi lado y pone su brazo a mi alrededor.

-¿Qué pasa? – Dice utilizando su tono de voz más comprensivo y tierno.

-Todo me salió mal, quise retribuirte los detalles que tú tienes conmigo, pero todo me sale mal, ni aunque lo intente, no puedo ser buena, quise regalarte una pierna, para que no tuvieras ese metal recordándote lo mucho que odiabas al capitolio y todo lo que te hicieron sufrir, pero tú la odiaste

-No la odie – Dice interrumpiéndome.

-Vi tu rostro, y lo hiciste, además, quise preparar el estofado que comimos juntos en el capitolio, el mismo de la lata aquella que me diste, que me hizo tener esperanzas que me recordaras, que volvieras a ser tu… Y por cierto, ya lo eres – Una sonrisa se dibuja entre mis lagrimas y acaricio su rostro. -Pero lo arruine, quise hacerte un pastel y se me cayo, ahora ni siquiera sabré si me quedo rico, también quise cenar bajo las estrellas rodeados de los dientes de león que me recuerdan a ti, ¡Y empezó a llover! – Una risa involuntaria escapa de mi boca mientras aun mis ojos lloran.

Sin advertirlo Peeta me acerca a él y me besa, sus labios se sienten tibios a pesar de la fría lluvia mojándonos, y parecen hambrientos de los míos. Cuando por fin me suelta para tomar aire, recarga su frente contra la mía, y mantiene mi rostro sujetado entre sus manos.

-Esto es lo más lindo que alguien haya hecho alguna vez por mí – Dice antes de volverme a besar dulcemente.

-¿Cocinarte una terrible cena, darte un mal regalo, y arruinar tu pastel de cumpleaños? – Digo sarcástica, lo que le provoca sonreír

-No, esforzarse tanto por darme un día memorable, y créeme que lo será, por el resto de mi vida recordare este día – Besa mis labios una vez más, y la extraña sensación se vuelve a formar en mi vientre, nunca pensé que pudiera necesitar tanto los labios de otra persona, luego se detiene dejándome deseando mas y dice -Además, ¿Quién dijo que no podemos probar el pastel? – Toma un puño de pastel y se lo mete a la boca sin importarle embarrarse el rostro.

-¡Peeta! – Grito sorprendida y riendo, probablemente es lo mas espontaneo, loco y dulce que lo he visto hacer -Esta mojado y sucio no tienes que comerlo.

-Esta delicioso, no me imagino como debió haber sabido seco – Dice riendo y con la cara aun sucia, aunque la lluvia le tumbo las migajas mas grandes, yo rio a carcajadas al ver sus dientes embarrados de chocolate -Pruébalo si no me crees – Sin darme tiempo de reaccionar toma más pastel y lo embarra en mi cara con el pretexto de darme a probar, y lo que alcanza a entrar a mi boca en realidad sabe bien.

Reímos como hace tiempo no lo hacía, si es que alguna vez había reído tanto antes, tomo un poco de pastel y me preparo para vengarme de él, pero es más rápido que yo y se aleja corriendo, nos perseguimos por varios minutos y terminamos llenos de chocolate y empapados con la lluvia. La siguiente ves que me alcanza me rodea con sus brazos y limpia lentamente una mancha de chocolate a un lado de mi boca con su lengua, pensar en una acción así en cualquier otro momento me hubiera parecido desagradable, pero ahora hace que crezca mi hambre de él, mis instintos se apoderan de mi y nos besamos intensamente bajo la lluvia, una sensación en mi crece cada vez más, no estoy segura que es, pero me hace sentir que es ahí a donde pertenezco, a sus labios, a sus brazos, y que todo estará bien mientras este ahí, el mundo no existe, mi dolor no existe, solo existimos él y yo, y quiero vivir así para siempre.

De repente empiezo a temblar de frio, ni siquiera el calor de su cuerpo puede vencer la fría lluvia y nuestra ropa mojada.

-Vamos adentro Katniss – Susurra Peeta mientras frota mis brazos tratando de hacerme entrar en calor. Yo lo sigo y entramos, nuestra ropa esta estilando agua en el piso.

-Deberías ir a tu casa a cambiarte mientras yo me quito esta ropa Peeta – Le digo para que no siga mojado.

-No quiero irme – Me dice con ese grave tono de voz y con esa mirada que hacen que mis rodillas tiemblen. Se acerca lentamente a mí y me toma de la cintura, acercándome a él.

-Iré a traerte una toalla o una manta entonces – Le digo soltándome de sus brazos, el hace una mueca de disgusto que me hace sonreír y voy a cambiarme antes de que me convenza de quedarme a su lado.

Cuando bajo me encuentro con que ha prendido la chimenea y está sentado en ropa interior frente a ella. Agacho la mirada, tengo miedo de observarlo demasiado mientras me acerco a él, finalmente pongo una manta sobre sus hombros envolviéndolo en ella.

-Puse a secar mi ropa, no te molesta ¿verdad? – Me dice sonriendo al percatarse de mis mejillas ruborizadas, yo niego con la cabeza, alzo los hombros fingiendo indiferencia, recuerdo cuando durante los primeros juegos lo encontré herido junto al arroyo y tuve que lavar su ropa sucia para que su herida no se infectara mas, y se burlo de mi por no querer atreverme a verlo quitarse su ropa interior, ahora por alguna razón, hasta el verlo con ellos puestos me hace sentir un poco a penada, de ninguna manera lo dejaría que se entere. Me siento junto a él -Tenía mucho frio, por eso prendí la chimenea – Agrega.

-Qué bueno que llegue entonces – Digo mientras suspiro y me recargo en su hombro.

-¿A si? – Dice con una sonrisa en los labios, que no puedo ver pero si escuchar en su voz -¿Por qué?

-Pues porque te traje la manta – Respondo como si fuera lo más obvio del mundo.

-Oh sí, claro por eso – Responde nervioso, yo le quito un pedazo de la manta y la envuelvo en mi, provocando que estemos más cerca.

El calor del fuego, el sonido de la madera tronando mientras arde y su cuerpo tibio junto al mío, me devuelven esa sensación que sentí hace algunos minutos cuando lo besaba bajo la lluvia, pasamos varios minutos en silencio.

-¿Sabes? No me importaría pasar el resto de mi vida así – Le digo.

-Hagámoslo entonces – Responde tomando mi mano, yo levanto mi cabeza de su hombro para verlo a la cara, para decir que lo hagamos, que es lo que deseo, pero al verlo, miro la luz de las llamas iluminando su rostro e imágenes perturbadoras acosan mi mente, dolor, tristeza, odio, miedo... Olvido lo que estaba a punto de decir y en su lugar contesto:

-Creo que deberíamos apagar el fuego – Me pongo de pie y oprimo un botón para apagarlo, Peeta me ve confundido con el seño fruncido tratando de descifrar que pasara por la loca mente mía -Tengo hambre, casi no pudimos cenar nada, vamos a cocinar algo – Le hago un gesto para que me siga a la cocina.

Lentamente me sigue envuelto en la manta, preparamos unos emparedados, casi sin decir nada, y nos los comemos sentados en la cocina.

-Nunca pensé que terminaríamos cenando esto, lo siento – Digo antes de darle una gran mordida a mi cena.

-Ya te dije, está todo bien, y mientras este contigo para mí es un gran cumpleaños, además, este podría haber sido el mejor emparedado que he comido, estaba muy rico.

-Siempre todo está bien para ti ¿Por qué siempre tienes algo lindo que decir Peeta, y estas siempre de acuerdo con todo? – Pregunto sonriendo, no por molestarlo sino por que en realidad me sorprende su actitud positiva algunas veces.

-No es así, por ejemplo, me gustaría que fueras más abierta con tus sentimientos, se que te importo y sé que quieres estar conmigo, pero por alguna razón tu actitud me hace sentir en ocasiones que estoy equivocado, y que en cualquier momento te pondrás de pie y me dejaras para siempre. No me gusta eso – Responde serio -Me gustaría no sentirlo.

Sus palabras me quitan el aliento, no sé qué decirle, pero si se lo que siento así que me acerco y lo beso.

-No me refiero a eso Katniss, tienes que aprender a decir lo que sientes, no solo demostrarlo físicamente, me encantan tus besos, no me lo tomes a mal, y no digo que nunca me hayas demostrado que me quieres, porque lo has hecho, en muchas ocasiones, preocupándote por mí, con la forma en que me miras, cuando te sonrojas porque te acerco a mí, tu sonrisa al verme, ¡Salvándome la vida mil veces! o tan solo esta noche, se que lo hiciste por mí, y eso me demuestra que debes quererme, pero, nunca lo dices si yo no pregunto, en realidad, nunca lo dices… – Hace una pausa y mira su plato vació -Y eso está bien supongo, no deberías decir nada para lo que no estés preparada, o segura de sentir, o solo decirlo porque crees que es lo que quiero escuchar, pero-

-Te amo – Lo interrumpo, las palabras llevan meses corriendo en mi mente, semanas haciendo cosquillas en mi boca, y al fin salen, como si las hubiera dicho mil veces ya, al terminarlas me doy cuenta que mi corazón late mas rápido que antes y mis palmas sudan, pero mi pecho se siente libre.

-Cuan… – Corta su discurso para verme fijamente, sus ojos parecen querer estallar, parpadea, y su boca se abre, parece que está hablando pero ningún sonido sale de su boca, ahora parece sonreír, se ve increíblemente tierno y por fin dice -¿Qué?

-Dije, que te amo – Respondo fingiendo estar tranquila y meto a mi boca mi último trozo de emparedado, Peeta se queda inmóvil unos segundos y luego se abalanza sobre mí y me besa -¡Peeta estoy comiendo! Tienes que aprender a decir lo que sientes, no solo demostrarlo físicamente – Le digo riéndome de su actitud, apenas alcanzando a separarme de él, pero no me hace caso y sigue besándome. Cuando termina de hacerlo puedo ver que sus ojos brillan. Luego me abraza por algunos minutos, susurrando cosas lindas en mi oído, me besa una vez más antes de volver a su lugar.

-Mmm definitivamente el mejor sándwich que he probado – Dice saboreándose los labios.

-Asqueroso – Le digo riendo, y me levanto a lavar mi plato sucio, mientras lo hago siento como me abraza desde atrás, rodea mi cintura con sus brazos y entrelaza sus dedos en mi abdomen, su pecho esta contra mi espalda, y su barbilla recargada en mi hombro.

-Este ha sido el mejor cumpleaños que he tenido, gracias, te amo – Dice susurrando en mi oído, provocando que mi piel se erice.

-Y ni siquiera es tu cumpleaños aun, son las once de la noche – Le respondo, me volteo, lo beso suavemente, el sonríe y me abraza.

-¿Que podremos hacer hasta entonces? – Dice inclinando la cabeza hacia un lado, fingiendo pensar profundamente y muerde su labio para no sonreír

-Tengo una idea – Digo en un suave tono de voz y tomo su mano para que me siga, sin pensarlo lo hace, aun deteniendo la manta alrededor de su cuerpo semidesnudo.

Sus manos parecen tener vida propia, yo las guio pero todo lo que tocan cobra vida, y ese es merito suyo, muerdo mis labios y aprieto mis ojos un momento puedo sentir como me estremezco, pero él desea saber si lo está haciendo bien, yo solo logro asentir, el sonríe y besa mi frente, pero no se detiene, sigue haciendo magia con sus dedos.

Un suspiro escapa de mi boca al ver el resultado final, es tan real, que me conmueve, mis ojos se humedecen y Peeta me abraza.

-¿De verdad se parece? Como yo nunca he visto al hijo de Finnick no se que tanto se parezca – Dice Peeta al terminar su dibujo.

-Créeme, te quedo igual, me dan escalofríos al ver el dibujo con los tres, Annie, Finnick y su hijo, es como si fuera real, como si alguna vez los hubiera visto juntos y este dibujo fuera un recuerdo de ese día – Le digo al ver el hermoso dibujo que creó para nuestro libro, Annie con el niño en los brazos y una imagen de Finnick parado detrás de ella observándolos con amor.

-¿Crees que ella esté bien? De por si quedo mal después de participar en los juegos, y luego perder a Finnick… – Hace una pausa y mira el suelo, se que el recordarlo también le trae tristeza, Finnick le salvo la vida y aun cuando Peeta no confiaba en el después de ser rescatado del Capitolio, el seguía intentando ayudarlo.

-Ella dice que ese niño es el resultado de su amor, y lo ve como una parte de él que aun vive, así que sí, creo que está bien, al menos tanto como pudiera estarlo después de haber sufrido lo que ella – Peeta parece tranquilizado con mi respuesta,

-Debe ser increíble crear a otro ser humano con la persona que amas… – Dice tomando mi mano y viéndome con dulzura.

-Peeta, ya hablamos de eso – Suelto su mano.

-¿Qué? Yo no estoy diciendo nada, no te presiono solo digo que si incluso a Annie le ayudo el tener un hijo con Finnick, para sentir que aun tiene algo de él en su vida… deber ser algo hermoso.

-Aun estas a tiempo de buscar a alguien que te lo pueda dar – Le digo con dolor dentro de mí, pero con honestidad, y tratando de sonar tranquila.

El se queda callado, y siento temor de que haga caso a mis palabras, que siquiera las considere, no porque no las haya dicho en serio, sino porque no lo quiero perder.

-No puedes estar segura de que en cinco, diez, quince o en veinte años pensaras igual – Dice al fin acariciando mi mano, y tratando de sonreírme.

-Y tú no puedes estar seguro que no lo hare – Respondo seria

-Esta noche va muy bien, no hay que discutir algo que por el momento es inútil, incluso si ambos quisiéramos hijos, tendríamos que esperar al menos años, ni siquiera hemos hablado de casarnos, ni siquiera… – Titubea nervioso -Así que, ¿cuál es el caso? – Dice tratando de besarme, pero yo lo esquivo.

-Por que si no lo hacemos ahora Peeta, después será muy tarde – Intento alejarme de él pero toma mi mano.

-Ok, entonces te diré una cosa, yo estoy contigo porque te quiero a TI, no porque quiera que me des algo, nunca me cuestione antes si tener hijos era algo importante para mi, y ahora que lo pienso no preferiría tener un hijo con alguien más y perderte a ti, eso no tendría caso, yo hablo de hacerlo con alguien a quien amas, y a quien yo amo es a ti, y si nuestro destino es estar así, como estamos ahorita – Se acurruca junto a mí y me besa -Eso me bastara para ser el hombre más feliz del mundo.

Sus palabras me tranquilizan, me recuerdan el maravilloso hombre que es y lo afortunada que soy de estar con él. Tomo su rostro entre mis manos y lo beso, lentamente para sentir sus labios.

-Además será divertido convencerte – Dice riendo y quitando un mechón de cabello de mi cara

-Ja! ¿Convencerme a mí? lo dudo, primero te cansas y me dejas – Le respondo cínica

-Creo que eso es menos probable, por eso creo que tengo una oportunidad, si logre que te enamoraras de mi, puedo lograr cualquier cosa, no importa cuánto tiempo me lleve, es mas, estoy casi seguro que lograre que seas tu quien me proponga matrimonio, no te preocupes lo mas seguro es que diga que si – Dice con una gran sonrisa en su rostro e inflando su pecho como un animal orgulloso.

-¡Cállate! – Le digo riendo y le doy un manotazo suave en el pecho, y siento nervios al darme cuenta que tal vez no esté tan equivocado, el tiene un poder sobre mi que no puedo explicar. Pone su brazo a mi alrededor y mis ojos rápidamente viajan alrededor del cuarto buscando el reloj -¡Peeta la hora! Ya pasan cinco minutos de la media noche, Feliz cumpleaños – Lo beso y lo abrazo el me devuelve el beso y me abraza aun más fuerte, sin quererme soltar me dice:

-Es el mejor cumpleaños, gracias

-Entonces intentare seguir arruinando tus cumpleaños – Respondo y el me suelta un poco para poder ver mis ojos, me observa, pasa sus dedos por mi rostro, como si me estuviera reconociendo, como si quisiera constatar que soy yo la que esta frente a el y que soy real, yo lo veo un poco confundida y un poco nerviosa, el me sonríe, no solo con sus labios, sonríe con sus ojos, con sus manos, con su piel, me hace sentir segura, contenta, sin notarlo yo también estoy sonriendo, inclina la cabeza y me dice:

-Me amas, ¿Real o no real?

-Real – Respondo con una sonrisa, y él me besa, me besa como si no planeara dejar de hacerlo en toda la noche, como si no planeara dejar de hacerlo nunca.

Fin.

l


Si hay algo que supe cuando empece esta historia es que quería que terminara así, con esas palabras, no sabia como llegar a ellas o cuanto tardaría, pero sabia que terminaría con ese famoso intercambio de palabras, decidí cortar la historia aquí antes de arruinarla, no quiero estar dando vueltas y vueltas sin llegar a nada. No prometo seguirla más adelante pero nunca digas nunca (palabras sabias). No quise decir antes que la historia terminaría aquí por que no quería que leyeran el capitulo sabiendo que seria el ultimo, para que no tuvieran una expectativa de lo que iba a pasar ¿Tiene sentido?

Gracias por leerme estos meses, gracias por sus reviews, y no olviden decirme que les pareció este capitulo, díganme cual fue su momento favorito en toda la historia, o el que menos les gusto eso seria reconstructivo también :-)

En fin Adiós, Bye, Tchau, Au revoir, auf wiedersehen, αντίο, 再见, Addio, nos leemos luego :D

All was well… Ah no verdad?

May the odds be ever in your favor!

Disclaimer: Los personajes fueron inventados por Susanne Collins, yo solo rellene un pequeño espacio en su historia.