No pensaba escribir hoy Plugged; pero algo se ha apoderado de mi y aquí estoy…jejejejjejejej! Bienvenido seas Halloween!

A mis queridas lectoras. Besos a millones y nos leemos abajito…espero que os guste el capi de hoy, es 13. Número mágico y también lo es el capi.

PLUGGED

La hija de puta que tenia enfrente me llevaba casi una cabeza. Llevaba una melena castaña que le rozaba las puntas de los pezones; de las ubres operadas por un mal cirujano. Ya que una miraba para Americaa y otro para Russia. Se habia colgado del brazo de Edward con la sensualidad de los amantes. Aquella era la tipa que tendría que aguantar todo el puto viaje….

-Esta es Carmen. – la voz de Edward sonó dura y me fijé en sus ojos que evitaban mi mirada.-Carmen, ella es Isabella. Mi secretaria.

La castaña de las tetas operadas y de dos metros de alto me miró como si fuera una puta rata y sonrió con prepotencia.

- Hola.- dije muy segura de mi misma, dando dos pasos hacia ella.- Te besaría; pero es que tengo alergia a los pelos de zorra.

Capitulo 13

La tia era grande, muy grande…pero tuve los suficientes reflejos para apartarme de ella antes de que cayera sobre mí, con sus manazas de tres metros y aquellas uñas que parecían sacadas de una fiesta de terror….¡Aghhh, que asco! …

La verdad es que Edward también hizo lo suyo, aparte de agarrarla por la cintura e intentar calmarla antes de que me callera la bronca del siglo.

Cuando ya la tuvo lo suficiente calmada; habiéndole susurrado que sé yo que cosas en su oreja de giganta, me miró con ojos de autentico bastardo y me agarró del codo hacia un rincón.

-¿Pero que te propones?.- me siseó, apretando la mandíbula y sin parpadear si quiera.

-Me ha insultado.- espeté. Casi me pongo de puntillas para nivelar sus ojos con los míos. No me gustaba nada tener que alzar la cabeza para poder mirarlo.

-No creo que sea para tanto….- se agarró el cabello; tirando de él y volvió a fijar sus ojos en los míos.- ¿Tan poca cosa te crees que te impactan las palabras de una fulana?

Parpadeé varias veces.

-¿Una fulana? .- giré el rostro y la miré de arriba abajo. Volví el rostro para mirarlo a él. A Edward.- ¿Es una prostituta…vas a llevar a una prostituta a Paris?

Él se tocó la boca con sus dedos y lamió sus labios un par de veces; nervioso.

-No es de tu incumbencia. Swan.- ladró.

-Por supuesto que lo es. No creas que voy a ponerme la cofia y el delantal para ti y tu putita, Cullen. Ni lo imagines.- le susurré mirando mi reloj de Jack.- Vamos a perder el avión y nos espera la ciudad del amor. Negrero.

El asomo de una sonrisa apareció por la comisura de sus labios y me quedé embobada con aquel gesto. Mirándolo….

-Me encantaría verte con una cofia y un delantal….sólo con eso; claro…- Se apartó de mí; dándome la espalda y caminó hacia la furcia que ensanchó su sonrisa al verlo acercarse.

Caminaron hacia la puerta y Alice se acercó a mí a hurtadillas. Casi habia olvidado que estaba allí.

- Diviértete, Bella.- me miró con sus ojitos chispeantes.- No todo será trabajar. ¿No?, Una semana en la ciudad del amor da para mucho….Ademas, Edward…

-¡Isabella, nos marchamos!.- él y su maldita voz dictatorial.

Puse los ojos en blanco y bufé siguiéndolos…aquello no habia hecho nada mas que empezar..

El vuelo de Air France hasta Paris me dejó Kao por la friolera de 6 horas. ¡Gracias a Dios! Era uno de esos vuelos largos; nada mas y nada menos que habíamos salido a las 19:30 de la tarde y llegaríamos sobre las 8:30 de la mañana; hora mediterranea. Las primeras horas las azafatas nos dieron algo de refrigerio y leí unas cien páginas de un volumen sobre vampiros increíblemente fuertes y atractivos que me tuvo al borde del colapso durante varias horas.

Antes de darme cuenta me quedé dormida con el libro en las manos y una serie de sueños me turbaron de manera inquietante.

Edward vestido como aquella gloriosa escritora describía a los protagonista de mi libro…lleno de armas sobre su pecho…

Edward sin camiseta y con sendos tatuajes…

Edward manteniendo sexo indisciplinado…

Edward besándome como un loco…

Edward entre mis piernas…

Me gustaba aquel sueño y no quería despertar…..

El amanecer hizo que mis ojos se abrieran y suspiré feliz. No habia perdido la virginidad, pero sin duda aquella noche en aquel avión habia sido lo mas parecido a tener una sesión de sexo desenfrenado con un hibrido de Edward y uno de los amantes de aquella colosal escritora.

Me desperecé con ganas y miré hacia un lado. Edward y la …furcia dormían. El rostro de él, imperturbable parecía el de un ángel en aquellos momentos, sonreí. Se veía tan vulnerable allí dormido, con aquellos cabellos despreocupadamente despeinados y el rictus de su boca completamente relajado. Suspiré y asombrada me dí cuenta que tenia una mantita puesta y la almohada en mi nuca. Yo no habia caído rendida así…. Por un momento pensé que Edward habia sido lo suficientemente galante como para adecuarme para dormir; pero tal y como vino aquel pensamiento a mi mente lo espanté de un manotazo.

Las azafatas llegaron y una de ellas me sonrió con amabilidad.

-Ha tenido suerte señorita. Se ha pasado toda la noche durmiendo…su jefe ha sido muy atento pidiendo para usted la almohada y la manta. Yo de usted se lo agradecería cuando despertara, no hay muchas personas que mimen tanto a sus empleados.

Me tensé y en ese momento me dí cuenta que tampoco llevaba los zapatos…no se me habían caído, de aquello no tenia ninguna duda. ¿Edward también me los habia quitado? ¿Y en que momento? La sangre comenzó a poblar mi rostro a diestro y siniestro y sonreí a aquella hermosa joven que se dedicaba a despertar a los que viajábamos en aquel avión de clase turista.

-Señor Cullen. En 20 minutos llegamos al aeropuerto de Paris.- le susurró la simpática azafata.

Él abrió los ojos poco a poco y me miró…me miró largamente y sonrió de manera maliciosa….Aparté la mirada de un golpe y comencé a hiperventilar, fue en ese mismo instante cuando me acordé que yo solía hablar en sueños y que si el muy mamón habia estado despierto; podría haber metido la pata hasta el fondo….mi sueño era de Edward completamente en pelotas y haciéndome el amor como un poseso y yo encantada de que lo hiciese.

No volví la vista hacia mi jefe y su compañera hasta que no pusimos el pie en tierra firme y Dios sabe que me costó horrores. El simple hecho de imaginarme que Edward…¡Ahhhhhh!

El hotel Intercontinental de Paris aparte de tener unas vistas maravillosas a los Campos Eliseos; era de un lujo sin parangón. Edward habia alquilado una de las suittes mas grandes para él y aquella furcia que llevaba del brazo como si los hubiesen pegado con silicona. Yo estaba justo en la de al lado y por lo que le oí murmurar al botones, la dos habitaciones se comunicaban por una puerta que tenia cerradura por ambas suittes.

Me hice la desentendida y cogí la tarjeta de mi habitación y la pequeña llave que correspondía a aquella puerta fantasma.

-Descansa.- dijo "mi jefe", antes de cerrar la puerta y meterme dentro de mi habitación.- Dentro de cuatro horas tenemos reunión en "La Dèfense".- lo miré algo perpleja.- Es un centro de negocios que está muy cerca, ni siquiera hay que salir del hotel. Vistete de cocktail…y no sufras por …ella. No vendrá.- dijo acercándose un poco mas a mí.

-No sufro por nadie…y menos por " esa".

Él caminó hacia atrás sin dejar de mirarme y sonrió enigmáticamente. Cuando cerré le puerta me quedé maravillada por la suitte tan hermosa donde me hallaba.

El suelo era como un tatami japonés y el dosel de la cama de un suave color crema parecían nubes del mismo cielo engarzadas expresamente para él. El techo tenia una serie de relieves sacados de la mente de algún bohemio frances como Tolousse.

Agarré mi pequeña maletita y suspiré antes de pensar si quiera alzarla encima de aquella cama tan esplendida. Lo pensé mejor y me puse de rodillas en el suelo, que era confortabilísimo y la abrí recordando la clave de seguridad que llevaba impresa en un papelito dentro de uno de mis bolsillos.

Cuando la abrí; varias cosas saltaron por los aires.

Uno fue mi secador de pelo infumable que tenia mas años que yo misma y otra fue una bolsa mas o menos grande que estaba serigrafiada por unas letras iriscentes donde ponía "Victoria Secret", me levanté cabreada y cogí la bosa como si fuera algo asqueroso. Vacié el contenido encima de la cama y mi rostro comenzó a burbujear por el calor.

¡Alice! Cuando volviese a Whashington la iba a matar. Eso era seguro….

Todo lo que campeaban encima del espectacular edredón de aquella cama, eran tiras insignificantes de ropa que podían pertenecer sin equivocación ninguna a la señorita " me abro a todas horas de piernas" que Edward tenia a en su suitte. Tuve la tentación de zumberrearlas a la basura, pero lo pensé mejor y me senté en la cama, viéndolas con mas detenimiento.

Eran lo mas pendenciero y exquisito que habia visto y tocado nunca…pero también algo nuevo fluia en mi, al tenerlas entre mis dedos.

Sonreí y los aparté a un lado. Comencé a sacar toda la ropa de la maleta y la puse bien ordenada en uno de los grandes armarios que habían a un lado de una gran cómoda.

Me dispuse a relajarme un rato examinando la suitte y caminé hacia lo que muy posible podia ser el aseo….¡Dios mio era increíble! Habia un pedazo de jacuzzi como un demonio. Comencé a pegar saltos y a gritar… no podia creérmelo. ¡Nunca me habia bañado en un jacuzzi! Elegí el vestido de cocktail que habia encargado dos días antes de partir y uno de los conjuntitos casi trasparentes que me habia metido Alice dentro de la maleta. Abrí el grifo del jacuzzi y aquella maravilla comenzó a llenarse del liquido esencial, me desnudé a toda prisa y metí mi cuerpo en aquella bañera de lujo que me acariciaba con suaves chorros a presión por varias zonas de mi piel…..Aquello era maravilloso. Y si…después de esto si estaba preparada para una semana de autentico calvario con Edward Cullen.

….

Estaba perfecta…claro. Todo lo perfecto que yo puedo estar. No es que sea una chica guapa; pero si me saco un poquito de partido puedo llegar a ser bastante bonita. (eso no lo digo yo. Lo dice mi amiga Rosalie, que de eso sabe un rato).

El vestido de palabra de honor era de un rojo rosáceo que me hacia la piel increíblemente bonita, el tejido ceñido a mi cuerpo, parecía ejercer un sutil encanto en mi rostro pues el color de mis pómulos se acentuaba y a mi boca casi le era innecesario asistirla mediante un tono de lápiz de labios. Maquillé mis ojos con especial atención y me recogí el cabello en una alta coleta; despejando así todo el cabello de mi rostro. Con los tacones debia de ejercitar una guerra para la que no estaba preparada. Eran del mismo tejido que el vestido pero de un color parecido al cristal pero totalmente opaco. Descubiertos en plan peeptoes. Eran perfectos para la ocasión. Cuando tocaron a la puerta me contoneé comicamente antes de abrir y me encontré con los ojos de Edward Cullen que me miraron horrorizados.

-¿Dónde crees que vas?.- me gritó.

Alcé una ceja sin comprender.

-Un cocktail. Me has dicho que vamos a un cocktail….

-No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….

Miré el reloj.

-Dame tiempo y me cambio.

Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.

-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.

-Mi bolso…

-No.

-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.

-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….

Continuará…

Ahhhhhhhhhhhhh…bueno chicas. ¿Qué os pareció? Espero que bien no?

Sofia. nena….haz el favor de inscribirte y asi te podré contestar a los reviews. Me gusta tener trato con todas vosotras..ok¿? Me siento terriblemente mal cuando no puedo.

Como ella hay varias chicas que están igual y me siento mal por ellas.

Bueno preciosas; nos leemos corazones. Un beso muy, muy fuerteeeeeeeee!