Hola nenas! Hoy Plugged….
Gracias por este firme apoyo al fic. La verdad es que divierto muchísimo escribiéndolo y me encanta saber que disfrutais tanto como yo.
Para las desquiciadas por Demon…( jejeejjej….sofia; esto va por ti) mañana actualizo. OK?
Nos leemos abajo mis preciosidades.
PLUGGED.
No vamos a una fiesta Isabella. Vamos a un centro de negocios a tratar temas serios y delicados….
Miré el reloj.
-Dame tiempo y me cambio.
Me miró largamente las piernas y tragó algo incomodo.
-No hay tiempo.- me cogió del brazo y tiró de mi ; acordándome que habia dejado mi pequeño bolsito a juego con mis peeptoes encima del tocador.
-Mi bolso…
-No.
-Llevo todo allí..- lo maldije interiormente, mientras tiraba de mi , por aquellos pasillos llenos de alfombras.
-Mandaré a alguien que lo recoja. Y ahora vamos a tratar el tema de Shioquin, si es que alguien puede hacerlo sin quitarte la vista de encima….
…
Capitulo 14.
-La Défense es un moderno distrito de negocios situado al oeste de París, como prolongación del "axe historique" (eje histórico) que comienza en el Louvre y prosigue por la avenida de los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, y hasta el puente de Neuilly y el Grande Arche. Se extiende sobre los municipios de Puteaux, Courbevoie y Nanterre (todos en el departamento de Hauts-de-Seine). Este distrito se compone esencialmente de rascacielos de oficinas, conectados por una inmensa explanada peatonal (Le Parvis) de 31 hectáreas. Los jardines colgantes y sesenta obras de arte hacen de él un verdadero museo al aire libre y un paseo muy apreciado por las personas que viven o trabajan allí. Junto con la City de Londres, son los dos distritos de negocios más importante de Europa. Los habitantes de La Défense y los que trabajan allí se llaman "Défensois".- Edward miraba hacia delante , su rostro sombrío hizo que me estremeciera ligeramente; eso sin contar por el agarre de su mano sobre mi codo y la manera en la que hacia correr por el largo pasillo hacia el increíble edificio que me relataba.- Su nombre viene del monumento La Défense de París creado como homenaje a los soldados que defendieron la ciudad durante la Guerra franco-prusiana de 1870. Se trata una escultura de Louis-Ernest Barrias esculpida en bronce e inaugurada en 1883 sobre lo que era la glorieta de Courbevoie y siempre visible sobre Le Parvis.
Las principales compañías instaladas allí son: Cegetel, la Société Génerale, Total, Aventis, Arcelor. La mayor torre es la de Total, construida en 1985. Con 48 pisos y 187 metros de altura, es la segunda mayor torre de Francia después de la Torre Montparnasse; hay que señalar que las dos torres son obra de los mismos arquitectos Roger Saubot y François Julien. Actualmente La Défense es el mayor distrito de negocios de toda Europa.
Hablaba atropelladamente y lo miré con sincera preocupación; parecía conocerse al dedillo todo lo que concernía a aquel edificio de negocios.
Se abrió una enorme puerta delante de nosotros y nos metimos en ella; haciendo que ésta subiera de golpe .
-¿Quién nos espera en la dichosa reunión?.- No lo miré si quiera; sentía su presencia tan cercana que un pánico inverosímil hizo presa en mí y casi comencé a hiperventilar sin saber porqué.
-Mi abogado Jasper Whithlock está reunido hace un rato con los antiguos dueños de Shioquin; hemos hecho varias auditorías respecto al valor real de las acciones de los antiguos propietarios; por lo visto nos están engañando y Shioquin no es una empresa tan fructífera como nos hicieron creer.
No podía creer lo que me estaba diciendo….
-¿Y todos los balances que me has pedido que hiciese? ¿Todos…en base a qué?...porque no había ni una sola cifra que no estuviese compensada…
-Isabella…solo Jasper y yo sabíamos lo que realmente ocurría. Ahora se supone que tú debes entregar tus informes y ellos se veran en el aprieto de no saber que hacer…
-¿No saber que hacer?.- lo imité como si fuera una cotorra. Las puertas del ascensor se abrieron y me dejé guiar mientras Edward continuaba hablando.
-Pensaran que compraremos totalmente la compañía…cuando lo que realmente vamos hacer es denunciarlos y dejar que las pocas acciones que tengan de valor se estrellen contra el parquet….entonces será hora de comprar y levantar Shioquin nuevamente; con una imagen nueva y sin ni una sola sombra de desfalco.
Parpadeé varias veces y caí en la cuenta que los informes estaban encima del tocador de mi suitte. El muy maldito no me había dejado volver a cogerlos.
-No llevo los informes encima, Edward..
Él rió suavemente.
-No te preocupes. Primero van a hacer un refrigerio y nos agasajaran con algunas delicias japonesas. Yo mismo iré a buscar los informes, tú no tendrás que moverte del centro neurálgico.
-Hum…vaya, veo que lo has maquinado todo a la perfección.
-Suelo anticiparme a lo que va a ocurrir. Me gusta preveerlo todo. No me gusta pillarme los dedos, y no hay situación que no imagine, cualquiera….
Sus ojos atraparon los míos y nos quedamos unos instantes mirándonos con insistencia.
No me gustaba mirar demasiado a Edward; porque la verdad es que estaba como un bollito de pan dulce…..¿Porque tenia que estar tan jodidamente bueno mi jefe? ¿Y porque Edward tenia que ser mi jefe? Si por lo menos no fuera Edward Cullen…aquel muchacho con aires de Casanova incipientes que me dio el beso mas asqueroso de mi existencia…
Pero ahora; tan solo pensar que él podía rozar sus labios con los míos; me ponía frenética…las mariposas en el estomago eran para las colegialas….cuando Edward me miraba a veces…como lo hacía en aquel maldito instante; mis bragas se mojaban a la velocidad de la luz; haciéndome ver las putas estrellas del gusto que me daba…era una contracción limpia en todo mi centro, que subía descaradamente haciendo bullir toda mi piel hasta escocer…y ahora escocía, escocía mucho.
-¡Cullen!.- la voz de alguien a lo lejos me sacó de aquella espiral de placer ; algo turbada, gemí incómodamente cuando él se giró completamente y ofreció su mano grande a un caballero que lo miraba como si fuera el mismísimo Dios.
El hombre en cuestión era regordete y debía de tener mas de sesenta años; con una calva reluciente, gesto de avaro y ojos de buitre…
Cuando hubo terminado de hacerle "la rosca" a Edward, miró hacia mi dirección y me devoró literalmente.
Oí un gruñido y el hombre se fue con paso ligero. Edward puso uno de sus brazos en jarra y me invitó a a rodearlo con uno de los míos.
Sentí aquella maldita corriente eléctrica; y noté como los pezones se erguían exquisitamente y se marcaban en la suave tela de mi vestido, sentí como mi rostro se ruborizaba levemente y acto seguido el brazo de Edward recorrió mi espalda y rodeó mi cintura.
-Ese ha sido el primero….no te preocupes, no todos son viejos, calvos, sebosos y con manos repugnantes…quizás sea un buen momento para ti, quizás esta noche el cabecero de tu cama se mueva " de verdad".
Me separé abruptamente de él y lo miré con enojo.
-He venido a acompañarlo señor Cullen; no a buscar el hombre de mi vida; sin duda no es de su incumbencia si muevo o no el cabecero de mi cama…
Era automático. Cuando Edward saltaba mis fusibles de enojo, volvía a llamarlo de usted con ironía.
Él quiso atraparme otra vez entre sus brazos con una sonrisa limpia y yo me negué, sin pensar quien nos rodeaba.
-Mmmm…que buena chica. ¿Ósea; que el hombre de tu vida, dices? ¿Ese será el que mueva el cabecero de la cama , Isabella?
-Cállese.- siseé, muerta de vergüenza.
-Si.- miró a su alrededor y cambió la expresión de sus ojos.- Maravíllelos señorita Swan. Estoy seguro que lo están deseando.
Ví como se marchaba y me dejaba allí tirada como una puta colilla. ¿Qué coño había querido decir con aquello?
Me moví con miedo hacia una de las mesas y pedí a uno de los camareros que rondaba a diestro y siniestro con sendas bandejas de bebidas, un Martini blanco.
Me lo bebí del tirón y busqué entre las mesas algún tipo de canapé que me entrara por la boca del estómago…
-Perdone. ¿la señorita Isabella Swan?.- Levanté el rostro y juro que casi me atraganto con una oliva rellena de anchoa y queso; sorbí de un tirón el relleno, dejando la oliva vacía. El chico se rió con ganas y me ofreció su mano con una sonrisa terriblemente sincera.-James Gigandet, he oído hablar mucho de ti.
Me tragué la oliva de una vez y sonreí sin comprender lo que me decía aquellos labios terriblemente sensuales….desde luego, parecían decir "cómeme"; cada vez que los movía.
-Yo…creo que te confundes…- dije apurada; intentando subir mi campo de visión hacia sus ojos…y lo hice…¡Y vaya ojos!; azules con una chispa de descaro que me hipnotizó.
-¿Eres la nieta de Aro Vulturi?
Ya estamos….
¿Este hombre que decía "follame" con los ojos y los labios, sabía que yo era la maldita enchufada en la empresa del todo poderoso Edward Cullen?
-Si.- dije bajando la vista; avergonzada.
Sentí su mano en el rostro e hizo que lo elevara, posando un dedo en mi mentón.
-Aún no entiendo que haces aquí con Edward Cullen….cuando ví las cuartillas de exposición no podía creerlo. Tú, la otra heredera universal del emporio Cullen Swan de secretaria de tu semejante. No debías de permitirlo preciosa. Déjame decirte que delante del mundo empresarial estás quedando como una boba.
Alcé las cejas algo incrédula. Y de repente aquel hombre con rostro atractivo comenzó a revolverme el estomago.
-¿Has conocido a Tanya? Es raro que ella no esté aquí. Normalmente es el brazo armado de Edward cuando él no consigue lo que quiere…siempre hay diferentes maneras de cerrar los tratos…y ella tiene sendas habilidades de dejar contento al socio….
-¿Qué esta tratando de decirme, señor Gigandet?.- Erguí la cabeza y lo miré con altanería. No podia creer que me estuviera tratando de asustar de aquella manera. …parecía tener miedo de algo.
-La firma Cullen Swan se desmorona, Isabella….Victoria se encargará de eso; tenlo por seguro.
Se marchó dejándome de un pasmo de narices. No había entendido nada de aquello, pero sinceramente me daba igual. Si aquel mamarracho había intentado meter cizaña para cabrearme con Edward, lo tenía muy, muy mal.
Si algo habia aprendido en aquel tiempo al lado de Edward, es que era metódico en su trabajo. Sabía que llevaba sobre sus espaldas una dura responsabilidad. El empleo de cientos de hombres y mujeres pendía de una mala gestión suya o de algunos de los que él mismo llevaba al mando y eso era algo que no se podía permitir.
Edward Cullen podía ser un hijo de su madre; pero era digno de mi confianza y un buen profesor. Si algún dia tenía que llevar las riendas de aquella empresa junto a él ,sin duda iba a aprender del el mejor.
-¿Qué ocurre Isabella?.- la voz de él, retumbó en mis oídos y alcé el rostro para encontrarme con el suyo, tan perfecto…tan..tan…. suspiré lentamente y cerré los ojos. Era increíble lo bien que podía oler un hombre en toda su plenitud; había bebido algún tipo de licor que me engullía de nuevo al abismo del placer.- ¿Isabella…que te ha dicho Gigandet?
Abrí los ojos de golpe.
-Pregúntale a él si tienes tantas ganas de saberlo. .- el Martini comenzaba a hacer de las suyas en mi cerebro; lo había bebido demasiado rápido y aquello era malo…muy malo…
-¿Qué coño has bebido? ¡Eres una imprudente! ¡He confiado en ti para este proyecto y es así como me lo pagas! .
Saqué pecho y él inclinó los ojos hacia aquella parte de mi anatomía que exponía orgullosa.
-No me vengas ahora con cuentos Edward Cullen, si no hubiese sido por mi abuelo, tú no me hubieras traído aquí. Lo sabes bien. Después de saber que yo era la chica Swan, tuviste que tragarte tu orgullo y no darme la patada en el culo como creías haberlo hecho. ¿O debo recordarte como me trataste cuando llegué con Elizabeth y Aro? ¡me acusaste de ser la amante de mi abuelo!
-Estaba ciego.- sonaba algo angustiado; ahora.- No entiendo como no te reconocí…debería haberlo hecho.
-Dios mio… Edward….- sonreí al ver aquel hombre guapo entrometerse entre nosotros dos, para coger mi mano y llevársela a los labios.- Una joya escondida ….¿Es ella tu secretaria o es…?
-No soy la puta.- dije; haciendo que Edward se sonrojara levemente.- Soy la secretaria del señor Cullen.
-Ohhhh…¿Señor Cullen?…..- el hombre miró a Edward y le guiñó un ojo sin dejar de sonreir.- Isabella ¿entonces?
-Bella.
-¿Bella?.- dijo sin soltar mi mano.
Edward miraba su mano y la mía entrelazadas…¿Parecía estar lívido?
-La gente que me ama, me llama Bella.- espeté algo hosca; intentando darle a entender a Edward que él nunca me llamaría así.
-Sin duda yo te amaré hasta el fin de mis días….te llamaré Bella. Si, por supuesto. Soy Jasper Withlock.- volvió a llevarse mi mano a sus labios y la besó lentamente. Sonreí de manera sensual y Edward me agarró de un codo haciéndome salir de allí literalmente arrastrada.
-¿Dónde vamos? Y ¿Se puede saber que puta manía tuya es esta? ¡Me vas a arrancar el brazo!.- siseé, intentando no matarme con los zapatos.
-Vamos a por los documentos ….
Salimos de allí en un pis pas y cogimos rápidamente el ascensor. Allí dentro hacia un calor sofocante y mordí mi labio abanicando con una mano mi rostro.
De repente el cuerpo de Edward cayó hacia mí y me encarceló entre la pared del ascensor y su cuerpo.
-No puedo mas….me vuelves loco…he querido luchar…pero no puedo…es mar fuerte que yo….¡Dios Bella! ¿Qué mierda me has hecho?
Lo miré con los ojos como platos; tenía una expresión atormentada y me sentía realmente pequeña a su lado; lo oí suspirar sin dejar de mirar mis labios, se acercó lentamente y su boca me engulló como lo hace la lava de un volcán; con todo lo tiene a su paso ….
Continuará….
Ahhhhh….Dios…..lo hizo… esperemos que Bella no vomite esta vez…sabemos que no, eh chicas? Besos mis amores.
