Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es completamente mía.
PLUGGED.
Ví con terror como se quitaba los zapatos lentamente, los calcetines , el cinturón, el pantalón…finalmente se zambulló en la bañera conmigo, haciendo que el agua surtiera por los bordes.
Parado en medio de mis piernas, de rodillas, su mano tocó mi mejilla y la acarició hasta la sien.
-¿Por qué huyes…?
Tragué la bola de fuego que se hacia mas y mas grande en mi garganta.
-No…no huyo.
-Mentira.- inquirió, acercándose mas a mis caderas.- Tienes miedo. Lo sé.
Lo miré a los ojos retándolo.
-No tengo miedo. Ni de ti ni de nadie….
Sus brazos se perdieron en el agua y sentí sus manos ceñirse en mis caderas.
-Demuestramelo
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Capitulo 16.
Me quedé como idiotizada por su acercamiento, por las palpitaciones allí donde sus manos me estaban tocando y mis ojos volaron hacia donde mi cuerpo y el suyo prácticamente se unían.
Suspiré haciendo que él, entornara lo ojos y sonriera de medio lado.
-¿Con qué derecho te metes en mi suitte?.- verbalicé con voz gangosa y mirando sus labios.- ¿Con que derecho vienes aquí…para hacerme "esto"?
Joder…me sentía débil, vulnerable y malditamente cachonda en aquellos momentos…si a él le daba la idea de pasar sus dedos por mi coño, se le pegarían los dedos …¡Mierda, parecía un surtidor!
-Señorita Swan…. Tengo un terrible problema ahí abajo por culpa de esos labios…uno muy grande….-susurró apretándose contra mí y sintiendo la totalidad de su verga rozando mi centro ardiente.
-¿Y eso…es suficiente para asaltar así mi intimidad?.- dije con un débil hilo de voz.
Sus manos avanzaron con fuerza hasta mi cintura y me apretó hacia él, sintiendo como su polla rozaba mi sexo con fuerza debajo del agua.
-¡Joder….!.- masculló fieramente, abriendo su boca y engullendo la mía sin sorprenderme lo mas mínimo.
La cabeza me daba vueltas y mi cuerpo parecía etéreo, demandante lo anhelaba a él, pero mi mente me decía una y otra vez que le metiera un puñetazo en las pelotas y saliese de allí corriendo. Pero antes de darme cuenta estaba tocándolo por todo el cuerpo igual que él a mí y gimiendo como una perra, cuando sus caderas comenzaron a bombear como si me estuviese penetrando.
Se oía el agua caer al movernos el uno sobre el otro…¿Cuándo mierdas me había sentado encima de sus pelotas? El maldito ahora se estaba destrozando la boca con mis pezones, absorbiendo y lamiéndolos como si fueran el mejor de los majares y yo, golosa me estremecía de arriba abajo, sintiendo su boca lamer y succionar aquella parte de mi cuerpo que hasta ahora había sido completamente virgen.
Lo escuché farfullar y me levantó en volandas para dejarme de pie y fuera de la bañera. Él se quedó dentro de ella como un pasmarote y mirándome como si fuese algo comestible.
Mi respiración era agitada por los besos, las caricias y todo lo que Edward estaba causando en mí, pero puedo asegurar que cuando ví lo que escondía debajo del agua la boca se me quedó seca y comencé a hiperventilar….¡Santísima mierda! El hijo de puta tenía una…joder…era enorme! Lo miré a los ojos asustada y él ladeó su boca , con la típica sonrisa. "Hey, tengo la polla mas grande del mundo y te voy a follar hasta que te destroce". Retrocedí dos pasos y me tapé las tetas como pude, para quedar estampada contra la pared del enorme lavabo salpicado de agua por doquier.
-No sabes lo cachondo que me pones mirando mi rabo así, nena. ¿No has visto uno tan espléndido como este en tu vida?.- Sacó una pierna de la bañera y luego la otra. Quedando parado delante de mí como su putísima madre lo echó al mundo.- Oh, claro…la virgencita no ha visto un rabo en vivo y en directo nunca. ¿Te asusta mi estoque?.- preguntó acercándose a mí lentamente, haciendo que bajase la cabeza y mirara sus pies….estaba comenzando a razonar y me estaba cabreando como una mona.- Déjame decirte que no debes temerle, porque mi polla solo te dará placer…solamente eso.
Elevé el mentón y lo miré a los ojos. Los suyos estaban entornados y turbios. El jodido cabrón estaba que se moría de cachondo y solo tenía palabritas sensacionales para él y su fantástica anatomía de hombre de las cavernas. Esperé pacientemente que su pecho rozase el mío y paseé mi mano por su torso, haciendo que le temblara la boca y cerrara lo ojos, bajando y bajando hacia aquel cúmulo de rizos castaños que enmarcaban una enorme vara de dominar vaginas. La toqué levemente y me sorprendí de la suavidad de aquel miembro, pues era la cosa mas terrorífica que habia visto jamás…dura , fuerte y a la misma vez cálida y suave.
Apreté la base levemente y subí rodeándola con mi mano, haciéndolo jadear y buscar mis labios como un loco. Me sentí una Diosa al ver como sucumbía a aquel placer que yo le daba, su rostro parecía el de un niño tenso y su boca demandante me consumía como el mismo fuego.
-Joder…Bella.- farfulló entre dientes, bajando el rostro y mirando como mi mano rodeaba su miembro y lo masajeaba como una fiera.- Es perfecta para tu mano….para tí. Tómala con tu boca, quiero sentir esa boquita de zorra escupir en ella…
¿Queréis que os lo cuente a cámara lenta?
Pues queridas hermanas….En aquel instante me dí cuenta del enorme cabrón que tenía delante de mí….¡El jodido narcisista de mierda! Su polla era perfecta, él era perfecto…él…él…él…Sus pelotas también iban a estar perfectas cuando sintiera mi rodilla en ellas…¡Gilipollas!
Y así fue, encogí mi pierna y le metí tremendo golpe a sus cojones de machito, haciendo que se arrugara y comenzara a despotricar lindezas por su boca.
-¡Hija de la gran puta! ¿Se puede saber que coño haces? .- elevó el rostro y en sus ojos no había ni una gota de lujúria…se había esfumado. Ahora predominaba la ira, el odio…y no sé que sentimientos más.- No sé en que estaba pensando cuando vine aquí…pensaba…¡Maldita sea Bella! Yo pensé que tú…
-¿Qué coño pensaste?.- espeté alzando la voz.- ¿Qué me abriría de piernas para ti por lo que había ocurrido en el ascensor?.- En aquellos momentos me importaba un rábano estar desnuda delante de él. Jadeé al comprender lo que me estaba hiriendo aquello. Aquel hombre era una rata…un mierda. Primero sus palabras en el elevador, luego Carmen y ahora esto…. – Mi primera vez no será con una persona como tú, un cerdo que se cree que el mundo gira a su alrededor….¡Maldita capullo de mierda! Lárgate de aquí…estoy deseando perderte de vista, nunca debí dejar de estudiar y dar con mis huesos en Cullen Ltd hasta no estar lo suficientemente preparada para dejarte con los calzoncillos por los suelos….Me acerqué a él y le clavé un dedo en el pecho con fuerza.- Sólo deseo que te encuentres en tu camino alguien tan asquerosamente repugnante como tú y que babees por ella….así te darás cuenta de lo increíblemente fátuo y cerdo que eres.
Sus ojos verdes me miraron unos instantes y pude ver la sombra de algo que me hizo arrepentirme un momento….pero no. Su mirada fría volvió.
-¿Algo más?.- preguntó con voz ronca.
-No. Nunca habrá más.- dije sin despegar mi mirada de sus ojos como dagas.
Se dió la vuelta y tuve una vista magnifica de su trasero al recoger sus ropas del suelo. Caminó lentamente hasta que lo perdí de vista y oí la puerta cerrarse.
Grité, dí patadas a lo que pude y luego lloré acurrucándome en un rincón de aquel lavabo del Continental…Paris la ciudad del amor. ¡Y una puta mierda!
Me sentía mal por infinidad de razones, pero sobre todo por ser débil…por claudicar a sus caricias y a sus besos, después de verlo con Carmen; cuando en realidad debería haberme tirado a su cara y desfigurarle aquel rostro de ángel de los infiernos.
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Cerré la maleta…mi viaje de negocios con el Ogro no había durado mas que un dia…¡Menudo record Bella Swan Vulturi! Era hora de mirar un nuevo horizonte y olvidar todo lo que tenía que ver con la antigua Bella…no es que no estuviese contenta conmigo misma, pero quería volver mas segura de mis actos y bien surtida de objetivos para despacharme a gusto con aquel maldito hijo de puta pervertido.
Oí como el móbil sonó y fui a cogerlo. El abuelo estaba esperándome en el hall.
-Abuelo.- respondí.
- Bella. Estoy en la cafetería hablando con Edward. Baja.- Elevé las cejas. Sonaba preocupado.
Agarré la maleta y me miré un momento en el espejo antes de abrir la puerta.
-Volveras. Y cuando lo hagas, ya no serás la misma.- sentencié como si estuviese hablando con otra persona.
Pasé la tarjeta por la hendidura de la puerta y salí por el largo pasillo en busca de mi nueva realidad.
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Al llegar a la cafetería ví a el abuelo y al Ogro Cullen hablando entre susurros. Ambos estaban sentados en una minúscula mesa redonda y estaban tan cerca que sus cabezas casi se tocaban. Supuse que hablaban de temas de la empresa y decidí esperar un momento.
Me quedé a cuadros al ver como el Ogro daba un puñetazo a la mesa ( que casi derriva) y se levantaba aireado. Cruzamos nuestras miradas, cuando pasó a mi lado…y eso fue todo, pese a lo que sintió mi corazón. ¡Joder….nooooo! ¿Me había colgado de él? No….mierda..no podía ser. Tenía que estar confundida…yo lo odiaba maldita sea. Lo odiaba como la puta mierda de escória que era.
Carraspeé y alcé el mentón caminando hacia la mesa donde estaba alojado el abuelo.
Su boca y sus ojos sonrieron al verme llegar.
-Nena. – Se levantó y me dio un abrazo.- Vamos. Ya no tenemos nada que hacer aquí. – Me miró detenidamente.- ¿Ocurre algo nena?
-No.- susurré mirando hacia otro lado.
-Isabella.- sus dedos alcanzaron mi barbilla y me hizo mirarlo a los ojos.-Dime que estas bien, Bella…No te lo voy a preguntar dos veces. ¿Ocurrió algo que no me has contado con Edward?
Fruncí el ceño. ¿En realidad había ocurrido algo? Me pregunté. No. No había ocurrido absolutamente nada.
-¿Qué va a ocurrir abuelo? Nada.- sonreí desviando otra vez mis ojos de los suyos.- El puto Ogro Cullen se come a las niñas que no saben hacer bien el trabajo.- dije con la mayor gracia que pude.
-Es extraño. Edward me ha hablado maravillas de ti. Me ha advertido que sería mucho mejor que aprendieras como manejar la empresa a su lado, que en una escuela de finanzas Bella. Mira…sé los rumores que corren por ahí de Edward y la verdad no me gustaría pensar que tú te has enamorado o te has hecho ilusiones con él.
Noté como el rubor teñía mi rostro.
-Nunca he mirado a Edward de otra manera, como lo que es: Mi jefe.
El abuelo rió aliviado y cogió uno de mis hombros para caminar juntos hacia la salida del gran hotel Continental.
Al salir nos esperaba un taxi; sabía que lo era por el letrero que llevaba que los distinguía de los demás. En Francia los taxis no son de un color determinado como en otras ciudades del mundo.
El camino hacia el aeropuerto fue en silencio; haciendo que rememorase a mis compañeros de trabajo; Angela, Mike, Tyler, Lauren, Jessica, Tanya y Jake…la avispada de Elizabeth y la demente de Alice Cullen.
El abuelo habló y me sacó de aquellos pensamientos de golpe.
-Ese muchacho es terco como una mula….- suponía que se refería a el Ogro.- Y bipolar…..- respiró hondo y cogió una de mis manos para darle golpecitos leves.- Si he de serte sincero pensé que había ocurrido algo entre Edward y tú cuando me llamaste , Isabella. Te conozco y lo conozco a él…sé que se desvive por todo lo que lleve faldas….
-Yo no me desvivo por todo lo que lleva pantalones abuelo…- susurré medio mosqueada.
-Ya.- rió.- Pero Edward encandila a las mujeres y pensé….bueno.- dijo haciendo un aspaviento con la mano.- Hubiera sido un tremendo error…
Me quedé en silencio unos segundos , preguntándome que quería decir el abuelo con aquella frase.
Sonreí como una embustera de mierda y pregunté enseñando los dientes.
-¿Por qué hubiese sido un error abuelo?
Aro me miró serio, terriblemente serio y a los ojos, como si pudiese ver la terrible verdad que habitaba en mí.
-Edward se casa con Victoria Gingandet dentro de seis meses Bella. Si te hubiese seducido lo hubiese hecho por el mero hecho de ser una conquista más a su gran lista.
Trague fuerte y miré hacia la ventanilla. No hablé en mas de quince horas, hasta que llegue a mi país , tragándome las lágrimas que se atoraban en mi garganta. ¡Maldito hijo de la gran puta!
Continuará…
!
Hijo de perraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Se va arrepentir. Os lo jurooooo!
Decidme que os pareció, nenas. Besos enormes!
