Nenas…siiii! Aquí estoy de nuevo con un capitulo de Plugged.
No me enrollo, porque aquí la cuestión es leer lo antes posible y embarrarse bien con los protagonistas de esta historia. Besos y ya saben…
Plugged.
Puso sus brazos en jarras y nos acomodamos una a cada lado. Su aroma me aturdió un poco; recordándome a Edward. Deseché aquel pensamiento automáticamente y cuando Ben volvió su rostro hacia mí, lo miré a los ojos.
Conectamos; lo sé. Enarcó una ceja y antes de caminar hacia la entrada de "Caprice" me susurró suavemente, rozando mi mejilla con sus labios.
-Edward Cullen. Huías de Edward Cullen.
…
Capitulo 19
Tensé mi cuerpo de mi inmediato y su rostro se apartó lentamente del mío. Busqué la mirada de Bree para refugiarme, pero ella se hacia la desentendida mirando hacia otro lado…seguro que lo habían ensayado la mar de bien antes de que Ben me soltara aquello.
El capullo Buenorro, sonrió de medio lado y dió un paso hacia adelante.
-Vamos camino de la gloria.- sentenció Bree alucinada con la idea de subir a aquel antro.
-…o de la perdición.- susurró Ben, sin mirarnos.
.
.
.
.
.
-Cierra la boca Bella.- Miré a Ben. Se llevaba un canapé a la boca y sonreía con socarronería sin mirarme.
Le saqué la lengua y continué admirando el enorme local en el que nos hallábamos. Era asombroso. El revestimiento del área vip era de un rojo acolchado que me recordaba a los puticlubs de las películas de los años 60 ( en serio…).
Ben habló con un tipo al entrar al local, entre susurros, apartándose de Bree y de mí . Éste nos acompañó a los tres hacia un largo túnel lleno lámparas imitando a unas antorchas a cada lado de la estrecha pared. Cuando finalizamos el recorrido me quedé tan asombrada que todavía no había cerrado la boca.
Era magnífico…tanto que me quedé sin palabras. Nos habían instalado en la cumbre de algo y no sabría lo que era, hasta que no bajáramos hacia la enorme pista que había debajo de nosotros. La gente bailaba como loca, mientras que nosotros sólo podíamos escuchar el eco de la música, Aquella enorme sala estaba tapada con cristales insonorizados y como ya he dicho el ambiente era extremadamente cálido.
Sentí los ojos de Ben observarme y nuestras miradas se cruzaron en más de una ocasión, le ví hacer un gesto divertido y satisfecho. Sabía que no sólo había logrado dejar alucinada a su hermana, conmigo también lo había conseguido.
Nos sentaron en una mesa circular y poco a poco, llegaron camareros y camareras, super-mega-calientes, que nos brindaban un plato de delícias con una enorme sonrisa.
Las maldije a todas, no me hacía ninguna gracia como se comían al Rector con la mirada….esperen…esto…esto no debería de estar sucediendo.
Me llevé un sorbo de champange a la boca y sonreí a Ben que me miraba con una sonrisa de oreja a oreja…el muy cabrón parecía que habían terminado de contarle un chiste.
-Ben.- Bree llamó la atención de su hermano.
Ben giró su rostro hacia su hermana y pareció entenderla. Bree había terminado de cenar y estaba ansiosa por bajar a bailar a la discoteca. Ben miró hacia atrás y pude ver como un hombre alto y fornido, perteneciente a la seguridad del local, se acercaba a nosotros.
-No quiero que le quites la vista de encima, Louis.- dijo El Rector, con el semblante terriblemente serio.
-Si, señor.
Bree comenzó a saltar y caminó hacia mí, ofreciéndome su mano para acompañarla.
-No, Bree. Hay algo que Bella y yo debemos de discutir.- Ben agarró la mano de su hermana y entrelazó sus dedos con los de ella. Fué un gesto tan tierno que casi me derrito allí mismo. Bree miró a su hermano con una risilla pícara en el rostro y se dió la vuelta para seguir al guardia de seguridad que la escoltaba.
La miré tragándome un nudo seco en la garganta. Seguro que Ben querría tomar el toro por los cuernos y hablar de…
-¿De qué conoces a Edward Cullen?.- Ajá…eso es lo que yo quería decir.
Elevé una ceja e intenté parecer impasible, al parecer aquello no dió el pego.
-¿Bella?.- Acercó su rostro al mío y encaró su silla para quedar uno al frente del otro.
-Él ha sido mi jefe.- dije, llevándome de nuevo la copa de champange a los labios.
-Pregunta incorrecta.- susurró de manera cortante, entrecerrando los ojos.- Cuando me pidió explicaciones, no parecía un jefe…yo diría…- ladeó los ojos hacia un lado como si estuviese pensando y acto seguido su rostro se acercó más a el mío.- ¿Un amante?
-¡No!.- grité, llena de horror.
Ben se recargó sobre el respaldo de la silla y su mirada se volvió inescrutable.
-Parecía lo bastante desesperado para insultarme por teléfono….
-Edward Cullen ha sido mi jefe durante un tiempo.- Me miré las manos y comencé a retorcerlas la una contra la otra.- He trabajado a su lado, pero no estaba lo suficiente formada como para seguir sus pasos…eso es todo.- elevé la vista y allí estaban los ojos de Ben con millones de preguntas que yo no sabía si debía contestar.
-¿Tienes novio, Bella?.- su mirada intensa no dejaba que mis ojos descansaran de los suyos.
-No.- negué categóricamente.
-Entonces…- arrastró la silla unos centímetros más y nuestras rodillas se tocaron, miré como lo hacían y subí mi mirada para estrellarme con la de él.- seguramente que le has negado lo que todas le ofrecen.- Volvió a erguirse sobre el respaldo y se pasó una mano por aquel mechón que le tapaba un ojo.
-¿Qué te dijo?.- susurré, buscando algo que no sabía si encontrar.
Ben chasqueó la lengua y no me miró si quiera conforme iba relatando. Agarró un paquete de tabaco y sacó un pitillo de dentro de él, lo encendió en sus labios y aspiró una bocanada de éste, con una sensualidad natural.
-Me gritó tu nombre, con un derecho de amante… y casi mando llamar a Bree para que te despertase. Pero algo me dijo que no lo hiciera. Entonces me preguntó quién era y le dije mi nombre completo. Maldijo entre dientes y me gritó que hiciera el favor de ponerte al aparato que era urgente el hablar contigo. Me negué y le insté a que te llamara en otro momento, pero el jodido hijo de puta me preguntó que donde coño estabas y con quien. Cuando le grité que estabas en Vancouver con una amiga y su hermano, tuve tentaciones de colgarle, pero esperé pacientemente una reacción, parece que Cullen se calmó y volvió a preguntarme algo sin sentido.
-¿Qué?- suspiré.
-No estoy seguro que quieras escucharlo Bella.- Ben negó y sacudió la colilla del cigarro en un cenicero de Swaroski.
-Estoy segura que quiero escucharlo Ben. Suéltalo, sé de lo que es capaz ese hijo de puta.- Los ojos de Ben impactaron con los míos y me zambullí en la intensidad de su mirada. No tenía nada que ver con la fría mirada de Edward…aquella cálidez me envolvía abrasándome literalmente.
-"¿Te la estas jodiendo?"
Parpadeé un par de veces y sentí mi rostro arder. Desvié mis ojos de los de Ben y tuve ganas de llorar. "¿Te la estas jodiendo?"….
Mis ojos vagaron por los platos medio vacíos de comida y abrí la boca para hablar, decir algo…lo que fuese, pero las palabras no brotaban de mis labios.
-Mira.- La voz de Ben me dió escalofríos.- En Canadá tú aún no eres mayor de edad, Bella. Si ese hombre te ha hecho o dicho algo…Bella, mírame.- Su mano tocó mi mentón y giró mi rostro para enfocar sus ojos en los míos.- ¡Oh, Dios!, sus manos me rodearon la cintura y me agarró con fuerza para estrecharme entre sus brazos.- no llores….- ¿Desde cuándo lloraba? No me había dado ni cuenta. Pero la rabia era tan desquiciada en mi interior que no había advertido que tenía los ojos abnegados en lágrimas.
El cabello de Ben me rozaba los ojos y los pómulos, cerré los ojos e intenté recordar si en algún momento Edward me había abrazado así….no, no lo había hecho. Yo había sido para él, al margen de su sirvienta algo que había deseado y no había podido obtener. ¿Pero porque reclamaba ahora? ¡Se iba a casar con Victoria Gingandet!
-Estoy bien…-susurré.- gracias.- Me separé lentamente de el cuerpo de Ben y bajé los ojos intentando no parecer incómoda; pues lo estaba enormemente.
El silencio inundó la estancia y sólo podía notar en mi corazón las vibraciones de la música que se escuchaba en la planta baja del "Caprice".
Un camarero apareció al lado de Ben y pude oír como descorchaba otra botella de champange. Levanté la vista y me encontré con la mirada tierna de aquel hombre que había aparecido en mi vida como el Rector de la Universidad.
-Puede marcharse.- ordenó al camarero sin mirarlo, sin despegar su mirada de mis ojos. Su brazo se alzó y con aquellas elegantes manos me sirvió un poco mas de aquella bebida de Dioses y sonrió.- Te queda recorrer un largo camino antes de volver a Cullen Ltd.- Ben sirvió también en su copa y la alzó. Yo lo imité, intentando sonreír.- Por ti, una próspera y fructífera abogada de empresa, Isabella Swan.- El sonido de las copas chocando la una con la otra me hizo ampliar mas la sonrisa.- ¿te gustaría bailar?
Abrí mucho los ojos y me quedé muda de nuevo. ¿Bailar? Aquello no estaba contemplado…no , no lo estaba. Era una patosa sin remedio. Ben pareció ver las dudas que me asaltaban y se levantó de un golpe de la silla, invitándome a hacerlo yo también.
-Ven conmigo.- me ordenó.
Me erguí y contemplé aquella mano fina y blanca y apoyé la mía en ella. Escuché el sonido de su risa al entrelazar sus dedos con los míos y sumirnos en una carrera hacia las escaleras que bajaban hacia la planta baja del la discoteca. Su mano se afianzó más en la mía y se paró al lado del guardia que había dejado custodiando a Bree. Distinguí a mi amiga entre un cúmulo de personas y ella alzó los brazos como poseída cuando nos vió. Nos acercamos a ella y comenzamos a bailar a su lado.
Ben se movía bien ,bueno…muy bien. Ambos hermanos parecían tener un don para bailar toda clase de música, yo en cambio me limitaba a arrastrar los pies y menear con una descoordinación total mis caderas.
Admiré el cuerpo de Ben, era casi tan alto como Edward, pero no tan atlético. Piernas largas, cintura estrecha…y aquella boca…una línea dura a veces y en muchísimas otras una sonrisa pícara. Levanté la mirada hacia sus ojos y me encontré con ellos. Desvié la mirada avergonzada….
-¡Bella!.- La voz de Bree fue mi salvación.- ¡Dime que te lo estas pasando bien, dímelo!.- gritó con énfasis en mi oído.
-¡Si!.- le grité.- Es impresionante.
La vista era fabulosa. Una pista gigante con haces de luz en decenas de colores, un gran escenario donde gogo´s bailaban hasta la extenuación al ritmo de la música. Pódiums con neones con el logotipo de la Discoteca y gente por doquier sonriendo y bailando sin sentido.
-¿Bailas?.- fruncí el ceño y miré hacia la voz que me había hablado.
Era un chico de mediana edad, alto y rubio. Su sonrisa era franca, aunque sus ojos me comían literalmente.
Negué sin hablar y antes de que el chico me soltara algún reproche , unas manos abarcaron mi cintura y me apresaron a un cuerpo duro. Aspiré profundamente y supe quien me había salvado. Ben, habia sido él.
-Yo…pensaba que estaba sola.- farfulló el chico, bajando la mirada y dándose la vuelta con la cabeza baja.
Elevé mi campo de visión y su cabello me acarició la nariz, cerré los ojos abrumada por aquel contacto y oí un gemido de fustración de los labios de Ben Tunner.
-¡Eyyyy! ¿Sabeís que haceís una pareja perfecta?.- Los gritos de Bree, me hicieron volver el rostro y mirarla a ella, un flash me golpeó la cara. La muy maldita nos había hecho una foto a traición agarrados de aquella manera.
Los brazos de Ben se soltaron de mi cuerpo poco poco y fuí hacia ella hecha una fúria.
-¡Borra esa foto, Bree!
Ella se escondió la cámara en su espalda y volvió reir.
-¿Por qué?
-¿No entiendes que esto le puede causar problemas a tu hermano? ¡Bórrala!
Bree se paseó la lengua por el piercing de la la boca y miró a mis espaldas. Su sonrisa se hizo mucho más amplia y saltó como una loca.
-¡No la borraré!.- y comenzó a reír.
-Majareta.- susurré.
La música se fué volviendo más melódica y se iban formando parejas para poder bailar como convenía, yo me hice atrás y me escondí detrás de uno de los pódiums.
Bree había arrastrado a Ben hacia sí y habían comenzado a bailar. Eran tan perfectos los dos que casi daba rabia mirarlos. Aunque Bree estaba llena de piercings, su belleza natural resurgía como una flor en el desierto y Ben…bueno Ben era un total caballero, con su porte regio y su cabeza inclinándose levemente hacia la coronilla de su hermana.
Un aguijonazo de celos me invadió. Si era sincera conmigo misma me hubiera gustado ser yo la que bailaba con Ben….me hubiera gustado mucho…pero no tenía derecho, ningún derecho.
Cuando la pieza terminó ellos hablaron durante unos segundos y caminaron hacia mí.
-Es hora de marcharnos, Bella. "Caprice" cierra sus puertas a las dos de la madrugada.- dijo Ben mirándome con insistencia.
Yo asentí y busqué mi fiel reloj de Jack. Eran más de la una y media, antes de volver mi brazo en su lugar la mano de Ben me agarró la muñeca y estalló en risotadas.
-¿Pesadilla antes de Navidad?.- logró decir entre carcajadas.
Lo miré de mala manera.
.
.
.
.
El fin de semana en Vancouver fue estupendo…visitamos la cataratas de Niágara, nos bañamos en la playa y qué decir de nuestra visita a "Caprice"….Bree estaba tan ilusionada con aquello, que parecía un disco rallado, haciendo prometer a su hermano que cuando volviesen la llevaría de nuevo.
Cuando pisamos de nuevo Washington, fue como despertar de un sueño demasiado corto y vivido. Ahora, de nuevo, debíamos admitir los roles que teníamos dentro de aquel centro.
Bree y yo con la narices metidas dentro de los libros y Ben como Rector de la Universidad.
Una vez nos hubimos despedido de él en el aeropuerto, una limousine nos llevó a la Uni.
Era domingo por la noche y el guardia de la entrada nos saludó con un gesto serio.
Al entrar a nuestra habitación un aroma a flores inundó mis fosas nasales y cerré los ojos víctima del placer.
-¿Pero….?.- Bree dejó el equipaje en la puerta y ni siquiera la cerró.- Flores, Bella….esto está inundado de flores….
Bree comenzó a rodar sobre ella misma como una poseída y yo cogí su maleta con la mía, para cerrar la puerta de un sonoro golpe.
Nuestra habitación parecía una floristería…había flores por doquier…las camas, los dos escritorios de ambas….y en cada cama; sobre la almohada, descansaba una rosa con un tono distinto para cada una.
En la cama de Bree se hallaba una rosa blanca y en la mía un capullo semi abierto de una rosa de terciopelo en un fuerte y oscuro tono de rojo.
Un sobre a cada lado de ellas, nos invitaba a saltar sobre él y abrirlo con desesperación…y así lo hicimos, nos tiramos a la cama como dos niñas malvadas y rasgamos el sobre inhalando con la otra mano el perfume de la flor que nos habían regalado.
" Algún día te escribiré un poema que no
mencione el aire ni la noche;
un poema que omita los nombres de las flores,
que no tenga jazmines o magnolias.
Algún día te escribiré un poema sin pájaros,
sin fuentes, un poema que eluda el mar
y que no mire a las estrellas.
Algún día te escribiré un poema que se limite
a pasar los dedos por tu piel
y que convierta en palabras tu mirada.
Sin comparaciones, sin metáforas;
algún día escribiré un poema que huela a ti,
un poema con el ritmo de tus pulsaciones,
con la intensidad estrujada de tu abrazo.
Algún día te escribiré un poema, el canto de mi dicha. "
Edward A. Cullen.
Mis manos temblaban y el corazón rugía de ansia.
Miré a Bree y me encontré con su mirada insondable.
-¿De quién son las flores, Bella?
Tragué el nudo que se había instalado en mi garganta y parpadeé un par de veces aturdida.
-De Edward; las flores son de Edward….
Bree saltó de la cama y me puso dos tarjetas con dos anillos engarzados en la ilustración. La miré ceñuda y seguidamente acogí aquello que ella me brindaba. Desdoblé una de aquellas invitaciones y apreté la mandíbula hasta hacerla casi estallar.
"La Familia Cullen y la familia Giganget les invitan al enlace de sus hijos:
Edward y Victoria.
El próximo 3 de Marzo a las 12 y 30 p.m."
Estrujé el papel con fuerza y lo lancé contra la pared.
-Ese hombre debe de estar loco.- volví la mirada y me llevé las manos a la boca. Bree estaba leyendo lo que el cabrón aquel me había escrito.- Elevó sus ojos hacia mí y tiró el papel como algo repugnante.- Bella….vamos a deshacernos de todo esto y tú vas a llorar…lo necesitas. ¿Verdad?
Yo asentí y me sumergí en sus brazos que se alzaron para protegerme. Sollocé, lloré y grité…y ella lo hizo conmigo…
…Y me hizo jurar que sería la última vez que llorara por Edward Cullen.
.
.
.
.
.
.
.
"Derecho Procesal".
Oh…estupendo Isabella, Bienvenida al derecho procesal….
Me había metido con todas las de la ley, (véase el sarcasmo). En esta asignatura. Bree me había cedido sus apuntes, el profesor Molina me tenia enfilada, siempre estaba pendiente de mí en todo momento y me preguntaba continuamente sobre esta asignatura, era la que llevaba más atrasada y por la que tanto Bree como yo nos desvelábamos más de la cuenta.
Ya estábamos cerca de últimos de Abril y el abuelo no me había llamado en todo este tiempo.
Al innombrable, no quería si quiera recordarlo, después de aquel Domingo.
Y Ben se mostraba infranqueable dentro de las muchas paredes de la Universidad.
-Me duermo.- Bree bostezó sonoramente y se quitó las gafas de estudio, caminó hacia su cama y se tiró encima de ella sin tan siquiera abrirla.- lo siento, Bells, pero hoy he tenido un dia de infarto…además estoy algo adolorida…- Bree sonrió de manera pícara y yo elevé una ceja interrogante.
-¿Adolorida? ¿Qué quiere decir eso de adolorida?.- Me giré para observarla y escondió su rostro en la almohada.
-Me muero de vergüenza….
-Si te sientes violenta no me digas nada Bree, pero si has comenzado te rogaría que me dijeras algo, porque si no voy a acabar con mis dedos de tanto morderme las uñas.
Ella comenzó a reír y se elevó ligeramente para levantar su camiseta y enseñarme un pecho desnudo, en el pezón se veía claramente un anillo y me llevé la mano a la boca.
-¡Te has agujereado un pezón! ¡Estas loca! ¿Qué te va el sado o algo parecido?.- grité, ella corrió hacia mí y me tapó la boca de un empellón.
-Tú si que estás loca…¿Cómo se te ocurre gritar de esa manera a las…? Miró mi reloj de Jack y suspiró.- las diez y media de la noche….si lo sé no te digo nada…- bufó.
-¿Duele?.- pregunté, alucinada mientras se marchaba de nuevo a la cama.
-Un poco….
-¿Y para que te lo has puesto?.-
-Dicen que cuando te lamen las tetas te da mucho mas gusto, Bella….- Una mirada de picardía la invadió y rompimos a reír ambas.
-Estás loca.- susurré.
-¿Loca? No, lo que estoy es necesitada…
Alcé las cejas, vaya…tenía una idea muy equivocada de Bree, aquella jovencita parecía haber tenido ya alguna experiencia sexual…¡Genial!
Intenté cambiar el tema de conversación, pero me salvó el teléfono de nuestro cuarto. Nos miramos ambas y no cagamos de miedo. Quizás estábamos armando demasiado escándalo y habían decidido llamar a Ben, alias Señor Thomas, cuando estaba en la Uni.
Bree caminó hacia el teléfono y se lo pegó al oído sin contestar.
-Si. Está despierta. Bien, gracias Ben.
Bree no pestañeó si quiera.
-Tienes una visita Bella. Puedes negarte, aunque yo de tí, no lo haría.
-¿Visita? ¿A estas horas?.
-Edward Cullen te está esperando en el despacho de Ben.
Continuará…..
Jejejejjeje….¿Os ha gustado?
Espero que si.
Mil gracias por todos vuestros reviews del capitulo pasado y como prometí aquí teneis otro capitulo, cuantos mas reviews antes actualizaré. Lo prometo!
Besos y espero vuestros coments!
