Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.
¡A leer, chicas, ajajajjajajajaj!
PLUGGED.
- No sé como no te molesta "eso" atravesándote el pezón.- Intenté no mirar el pecho de Bree, pero fue imposible, tenía dos castañas inmensas…no es que yo me queje con lo "mío", pero lo "suyo" era espectacular.
Ella rió y caminó hacia los zapatos que reposaban encima del tocador para colocárselos.
-Tengo pensado ponerme otro piercing en el otro pecho.- volvió a reír al ver como yo ponía los ojos como platos.- Mira, Bella. Tengo que hacerlo….tú, no lo entenderías.
-¿Qué es lo que tengo que entender? .- La seguí correteando detrás de ella, que caminaba hacia el lavabo para retocarse el cabello. Tenía un cabello fantástico, de un marrón algo más claro que el mío y completamente liso, le llegaba a la cintura y su densidad me recordaba a el de los anuncios de champús y tintes .
Ella agarró el cepillo y me apuntó con él, seria.
-¡No te pongas pudorosa! ¿Ok? Si preguntas es para obtener respuestas, aunque no sean de tu agrado.- respiró y cerró sus ojos antes de soltar el cepillo dentro del lavamanos.- Me encanta el placer que pueden llegar a darte estos pequeños objetos agujereados en mi cuerpo…el simple roce de la camiseta en mi pezón me agrada, me pone cachonda…y no puedes imaginarte lo que es cuando te los comen….te arrancarías la cabeza del placer que obtienes.
Me quedé con la boca abierta y observé como ella pasó delante de mí para agarrar el perfume y ponerse delicadamente detrás de los oídos y el cuello.
-Cierra la boca, Bella…- dijo sin mirarme.
Caminé hacia ella, con los estiletes que me había regalado Ben y me pregunté si lo de agujerear el cuerpo de aquella manera era cuestión de familia. Me mordí la lengua. Aquella pregunta no era lícita…no, no lo era; pero yo me moría de ganas por hacerla.
-Dispara, Bella. Te conozco y cuando miras el suelo, arrastras la planta del pie y muerdes tu labio, eso es un claro síntoma de que estas preguntándote algo . Desembucha. Te contestaré.
La miré y abochornada negué varias veces con la cabeza.
Ella rió , echando la cabeza hacia atrás y unos suaves golpes en la puerta nos hicieron mirar a la puerta como si fuera el mismísimo diablo.
-Señorita Bella, los invitados están llegando.
Miré a Bree y ella a mí, elevamos ambas una ceja y nos preguntamos a la misma vez.
-¿Invitados?
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Me temblaban las piernas; al caminar hacia las escaleras que bajaban al salón. Se escuchaban varias voces y una….una en cuestión la conocía muy, muy bien. ¡El muy cabrón se había auto-invitado a la fiesta que "YO" le había organizado a Mi Abuelo, en el más absoluto de los ostracismos…¿Cómo coño se había enterado y quien eran todas aquellas personas que Bree y yo escuchábamos? Eché mano a mi reloj de Jack, aquel que siempre me había acompañado y horrorizada, noté que no lo llevaba puesto.
-No puedo bajar.- susurré a Bree, mientras detenía sus pasos para mirarme con cautela.
-¿Por qué, Bella?
-Yo…no llevo a Jack…mira, te parecerá una tontería, pero si …es como si formara parte de mí, es como un amul…
-Toma.- la sonrisa sincera y perfecta de Bree fue lo primero que mis ojos vieron, luego mi mirada se extendió hacia su brazo y así hasta su mano, y allí estaba él con su cara sonriente y aquella cuencas de ojos negros…sonreí llena de alivio y lo agarré, dando un fuerte abrazo a mi amiga casi inmediatamente.
-Gracias…sabes, Jack significa mucho para mí.- susurré mientras lo enroscaba en mi muñeca y lo ajustaba a la perfección sintiéndome entera.
-Espero que algún día me cuentes el porqué.- dijo ella agarrándome de la cintura y retomando el camino hacia las escaleras.- Debe ser épico.
Sonreí.
-Lo es….
Reímos ambas y bajamos agarradas y sonrientes.
Me sentía segura con la mano de Bree sujetándome la cadera, bajamos lentamente, paseando la mirada por todas las personas que allí se hallaban.
-¡Bellaaaaaaaa! ¡Jodido Dios estas…estas…estas…!
Ya habíamos bajado completamente las escaleras…¡Gracias a Dios!
Miré a Bree y ella estaba riéndose a carcajadas mientras que una melena rubia me nublaba la visión y los gritos no cesaban.
-Rosalie…..
Bueno…no soy una borde, sin sentimientos, pero creo que había entrado en estado de shock…porque allí estaban todos…Rosalie, Emmet, Alice, Elizabeth, Tanya, Edward y…si, la recordaba…Victoria…también se encontraba allí, Victoria.
-Bella…Dios..joder…estas…estas…
-¿Perfecta?.- completó Bree, sonriendo a Rose.- Soy Bree Tunner, compañera y amiga de Bella en la universidad. ¿Tu eres?.- ella ofreció su mano.
Rose, la miró de arriba abajo y sonrió de manera cordial.
-Rosalie. Amiga de Bella.- enfatizó en la palabra. La muy imbécil estaba celosa; pero aún y así agarró la mano de Bree y la apretó.
-Rose, perdona, pero no esperaba encontraros aquí…-dije, intentando disculparme.
La voz de Tanya retumbó en mis oídos.
-Nena…estas jodidamente caliente …esa universidad te está cambiando.- La miré alzando las cejas y ella apartó a Rosalie con su brazo y me sujetó de la cintura para darme un firme beso en la comisura de los labios.- Estoy deseando que vuelvas, querida…aquello no es lo mismo sin ti.
Sonreí y arrugué la nariz; algo emocionada por sus palabras.
-Gracias Tanya.
-Hola Bella.- la voz de Alice era seria y la busqué con la mirada, ella me sonreía pero había algo en sus ojos que me decía que ella no estaba bien…
Caminé hacia ella y la abracé sinceramente.
-Hola Alice…
Ella escondió su cabeza en el hueco de mi clavícula y suspiró.
-Lo siento.- susurró
La separé delicadamente de mí y le pregunté con la mirada. Ella negó y se apartó. La voz de la pequeña Elizabeth me tomó por sorpresa.
-Me gusta tu amiga.- dijo mirando a Bree de manera muy especulativa.
-Vaya, Elizabeth…ella es Bree. ¿Y no estás contenta de verme?.- pregunté un poco teatral.
-Si, claro que lo estoy…pero también estoy enfadada, te marchaste sin despedirte. Después de ir con papá a Paris.- tragué en seco , "vaya con la niñita" pensé.- ¡Apuesto todos mis posters de Justin Biebber que…!
-Elizabeth…cariño.- Victoria, la agarro de la mano y me sonrió algo avergonzada.- Lo siento, ya sabes como es…y Tanya no le para los pies.- miró a Tanya con fúria contenida.- Soy Victoria. Te ví en "La Defénse"; pero no nos presentaron. Encantada de conocerte.- avanzó hacia mí y me dio un beso en la mejilla, yo sonreí y agradecida le dí otro a ella.
Desde luego no era como lo había imaginado. Conocerla, mirada de odio…todas esas cosas que a veces se habían pasado por mi cabeza llena de tonterías. Parecía una buena chica….y hermosa…muy hermosa.
-¡Ahora me toca a mi!.-Oh, Dios. Emmet.
Me abarcó de la cintura y me subió como si fuera una muñeca encima de una de las mesas donde había parados canapés.
-Eres una Diosa Bells….una diosa perfecta…- Rosalie , entró en mi campo de visión y le dio un fuerte codazo en la costillas, él casi ni se inmutó, pero agregó delicadamente.- Comparada solamente a mi bella novia Rosalie.
-¿Novios?.- me quedé helada.
Rosalie sonrió. Estaba feliz. Asintió con la cabeza y urgió a Emmet a bajarme de la mesa.
Estaba algo cohibida por ser el centro de atención y de repente sentí la falta de alguien importante…muy importante.
Jacob.
-¿Y Jake?
-Está fuera del estado.- contestó Edward. Ni si quiera me había dignado en mirarlo. Después de nuestro último encuentro, para mí era más fácil hacer como que no existía.- Irá a verte a la universidad un día de estos…
-Oh.
Nos miramos. Edward estaba espectacular. Su cabello desordenado, seña de identidad; vestido con una camisa y pantalón negro que abrazaban su atlético cuerpo como si lo amasen. Tragué forzosamente y me perdí en sus ojos. Él también me estaba observando y su mirada turbia me dió escalofríos al sacar su lengua y relamerse como gato esperando a la caza del ratón.
-Bella.- la voz de Bree, me sacó del encantamiento y le sonreí.
-Dime.
-Me extraña que Ben no haya llegado aún, han pasado más de cuarenta minutos desde que me mandó el mensaje. Estoy preocupada.
Me sentí culpable de no haber pensado en Ben, desde que habíamos parado los pies en el salón, miré mis zapatos rojos y la pulsera jugando con ella y suspirando.
-Si no ha llegado antes que venga mi abuelo, lo llamaremos a ver que ocurre…quizás no haya encontrado la casa…
La puerta del recibidor se abrió y el silencio se impuso mágicamente en el salón. Me quedé estática, esperando la aparición de mi abuelo y entonces lo hizo…allí estaba. Sonriente y mirándome como si yo fuese la más bella estrella del universo.
Sonreí llena de dicha y me lancé corriendo hacia él, lo abracé y lo besé por todo el rostro y él se reía como un niño pequeño , mientras balbuceaba.
-Bells…vale…- reía.-¿pero esta recepción?.- preguntó sin perder la sonrisa.
-Es por ti. Todo es por ti.
Me acercó a él y suspiró antes de besar la coronilla de mi cabeza.
-Eres tan especial….tanto… no sabes cómo te quiero, preciosa…- alzó su rostro y me elevó el mentón, para mirarme con ojos pícaros.- Pero no debo ser egoísta…no puedo tenerte para mí solo. Hay una persona aquí…que está deseando verte…de nuevo.
Mis cejas se juntaron extrañadas y el abuelo sonrió más abiertamente.
-Si la belleza es un pecado, no tienes perdón de Dios.
Busqué el dueño de aquellas palabras y me encontré con él. Con Ben, recargado en el marco de la puerta, vestido impecablemente, con una camisa blanca y pantalón negro. Los tres primeros botones de la camisa estaba sin anudar y me ruboricé al tenerlo expuesto ante tal escrutinio. Al mirarlo a los ojos se mordió el labio lentamente y sonrió descaradamente caminando dos pasos hacia mí.
-Que está pasando en el cielo…que los ángeles se están cayendo.- susurró antes mirar mi boca…si; porque Ben Thomas Tunner, me estaba mirando la boca...y noté que me faltaba la respiración.
-Hola Ben.- dije a duras penas.
Sonrió un poco y sus ojos sin parpadear si quiera, me observaron lentos.
-Hola .- sus manos apresaron mi cintura y me acercó a él sin despegar su mirada un segundo de la mía, noté sus labios en mi oído y cerré los ojos. Él rió nervioso antes de hablar.- Joder...Bella.
-¿Qué?.- suspiré con los ojos cerrados.
Él recompuso el gesto y se apartó de mí, haciendo que me volteara y mirara a todos los presentes. Casi todos estaban con la boca abierta; menos tres personas. Bree y el abuelo sonreían y Edward Cullen, miraba a Ben como si quisiera despedazarlo.
-Ben.- Bree, echó los brazos alrededor del cuello de su hermano y lo besó.- ¿Se puede saber dónde te habías metido?.- Regañó, arrugando la nariz.
Él se la besó y le regaló una de sus completas sonrisas.
-Pensé en ir a ver a el abuelo de Bella.- giró su rostro para mirarme unos momentos.- Quería agradecerle personalmente su invitación…de lo que no tenía ni idea era que esto iba a estar tan concurrido.
Bree alzó los hombros y bufó.
-Nosotras tampoco, pensábamos que iba a ser mas íntimo. ¿Pero que más da? Quizás sea lo mejor.- Ben rió gravemente y Bree le agarró la mano para llevarlo al centro del salón.
Yo caminé hacia mi abuelo y los miré enfurruñada. Se murmuraban palabras al oído y cambiaban las expresiones del rostro de un momento al otro.
-Nena.- La voz del abuelo, me llevó de nuevo a la realidad.
-Abuelo.- le sonreí.
-Estas fiestas son para los jóvenes, y aunque yo me encuentro mejor que nunca, no puedo obviar mi edad.- sonrió alcanzando mi mejilla y acariciándola.- El chico Thomas me ha hablado muy bien de ti.- Busqué a Ben automáticamente con la mirada, él estaba mirándome desde el otro lado del salón, con aquellos ojos negros profundos. Cuando volví la vista hacia el abuelo, él sonreía.- Creo que no le eres indiferente.
Tragué profundamente y bajé la mirada; ruborizándome. Los dedos del abuelo me agarraron el mentón y elevaron mi rostro.
-Eres tan hermosa.- suspiró.- Corre, ve con tus amigos, pásalo bien y deja a ese chico sin aliento.
-¡Abuelo!.- exclamé avergonzada.
-¿Qué? .- preguntó alzando las cejas.- La noche es jo…
-Aro.
Nuestras cabezas viajaron al dueño de aquella voz y juro que escuché farfullar algo a el abuelo entre dientes.
-Edward.- saludó el abuelo sin muchas ganas.- Veo que has traído a Victoria….por suerte no os acompaña el lastre de su hermano.
Edward apretó la mandíbula y no parpadeó si quiera.
-Me alegro que estés de vuelta a casa.- Edward parecía sincero, pero el abuelo apenas lo miraba , ya que buscaba a alguien entre la multitud mientras le hablaba.
-Saludaré a tu bella mujer, Edward.- Sonrió de pronto el abuelo a Edward. Ya hablaremos, chico.- el abuelo le guiñó un ojo y le dio un par de palmaditas en la mejilla. Me pareció que lo hacía con sorna, pero no quise darle muchas vueltas ya que iba a salir pitando de allí inmediatamente.
No alcancé dar dos pasos cuando me sujetó del codo.
-Huyes….como siempre.- susurró, tirando de mí y llevándome hacia un rincón. Sus ojos volvieron a repasar mi cuerpo al completo y sentí que frente a sus ojos parecía estar desnuda.- No hago otra cosa que recordarte.- dijo con los ojos enfrebrecidos.- Estas metida en mi cabeza como un puto fantasma atormentándome día y noche.- su cuerpo se acercaba cada vez mas y yo sentía que me iba a quedar tatuada en la pared, si seguía acercándose de aquella manera a mí.-Sueño con tu piel, con tu boca…con tu cuerpo retorciéndose debajo del mío, como hubo de hacerlo hace mucho tiempo..
-¿Bella?
Ben.
Edward se apartó riéndose de lado y mirando a mi Rector con los ojos entrecerrados, abrió la piernas y se cruzó de brazos ; analizando a Ben de cabeza a pies.
-Cullen.- le saludó Ben cortésmente, sin mirarlo y sonriéndome a mí.
-Tunner.- escupió Edward como un insulto.
Ignorándolo por completo, Ben me tomó la mano y contempló la pulsera, acariciándola.
-Yo…no te he dado las gracias, Ben. Me encanta…todo.- le dije, intentando no escuchar a Edward que tarareaba algo entre dientes, dando más por culo que siete.
Ben rió, apresando el labio inferior entre sus dientes y descansando su mirada en mis pies.
-Gracias a tí.- susurró.- Te quedan mejor de lo que imaginé.- Sus ojos viajaron lentamente por mis piernas, caderas, pecho y rostro.- Y ese vestido…mi hermanita en verdad, quiere matarme.- rió de manera golosa y no pude hacer otra cosa que cerrar los ojos y que aquel sonido me envolviese.- Tan tentadora como una Musa.- susurró Ben , muy cerca de mi oído, agarrando mi cintura y llevándome hacia él.
-Vaya….vaya…vaya…no creo que su Universidad vea muy bien que tenga tal afinidad con un alumno, rector Thomas.- La cabeza de Ben giró y su divino cabello me rozó los ojos como una pluma. Edward seguía allí como una garrapata.
-No es tu incumbencia, Cullen. – Ben dio dos pasos hacia Edward y su agarre se perdió.- Mira.-lo amenazó , señalándolo con un dedo a modo de advertencia.- No me jodas, te lo advierto, me importa un comino quien seas y lo que hayas significado en la vida de ella, si es que has significado algo….pero si la perdiste, déjala en paz. ¿Estamos?
Edward, lo miró con repugnancia y frunció los labios en una mueca altanera. Alzó la barbilla y sonrió pedante.
-Ella es mía.- sentenció. Estuve a punto de gritarle, pero
Ben rió de aquella manera suya tan sensual y me apresó una mano para llevarme junto a él. Alzó mi mano derecha y la expuso frente ambos.
-Creo que te has equivocado de mujer, Cullen. Bella no es la que lleva puesto el anillo gemelo que llevas tú. – Llevó mi mano a sus labios y la besó con la humedad de su boca, un escalofrío cálido me recorrió el cuerpo entero.- ¿Vamos?.- preguntó Ben con la mirada perdida en mis labios.
-Si.- le dije perdida en su boca perfecta.
A Ben no le dio si quiera tiempo a darse la vuelta, Edward lo cogió por un hombro y le lanzó su todo poderoso puño al rostro, haciendo que Ben trastabillara y casi cayera al suelo. Pero no se mantuvo quieto y se lanzó contra él asestándole un puñetazo en un ojo y enredándose en el suelo como dos chicos en el patio de un colegio. Yo comencé a gritar y mis ojos comenzaron a empañarse. Pude ver entre mis lágrimas a Emmet intentar separarlos, siendo agredido por Edward en el intento. La pequeña Elizabeth se agarró a mis piernas y miraba la escena como si le fuera indiferente. Tanya sacó un cigarro de su pitillera y se lo encendió, poniendo lo ojos en blanco y Alice miraba a su hermano sin pestañear.
La voz del abuelo fue la que dio fin a todo aquello.
-¡Basta!.- gritó con una voz potente y grave.- ¡Edward Cullen, Basta!
Pararon de rodar y los ojos de Edward se prendieron en los del abuelo. Tenía enganchado el cuello de la camisa a Ben, bueno…lo que quedaba de la camisa, porque estaba hecha girones y lo soltó de malas maneras, irguiéndose ambos lentamente y mirando a mi viejo abuelo con pena.
-Aro, yo….- la voz de Edward sonaba cascaba y lo miré. Una de las cejas le sangraba y el labio lo tenía literalmente partido.
-No, Edward. No.- Aro buscó a Victoria con la mirada y ella caminó hacia su marido con la cabeza baja.- Llévate a tu marido Victoria.
-Si, Edward,- dijo ella en un susurro apenas audible.- Vamos.
-Ben, lo siento.- El abuelo se dirigió a Ben, que intentaba colocarse bien la maltrecha camisa, su cara también tenía ciertos hematomas, pero no de la gravedad de Edward. Sus ojos se encontraron con los míos y corrí hacia él sumergiendo mi cabeza en su pecho, apenas cubierto con aquellos girones de tela. Sus brazos me rodearon y gemí rozando mis labios en su pecho.
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El viaje hacia la Universidad fue horrible. No hubo una broma, ni una palabra si quiera que cortara aquel clima tenso, que nos envolvía.
Después de lo ocurrido en casa del abuelo, la gente se esfumó despidiéndose con los rostros serios y Bree y yo subimos a arreglar nuestras maletas para marcharnos con Ben hacia la Uni.
Cuando divisé las banderitas amarillas y azules del edificio, suspiré inevitablemente y Ben me miró e hizo el amago de una sonrisa.
-Bree, sube a tu cuarto. Quiero hablar un momento con Bella.
Miré por el espejo retrovisor a Bree y nuestros ojos se encontraron, ella sonrió y bajó sin decir nada, alejándose en medio del campus.
Ben carraspeó un par de veces y yo comencé a retorcerme las manos.
-Bella….- yo seguía mirando mis manos y apenas me dí cuenta que estaba comenzando a llorar.- Bella, mírame.
Alcé los ojos y él me agarró del cuello, para enterrarme en su pecho.
-No llores, no…no lo voy a permitir. ¿Es por ese hombre?
Negué con la cabeza, sintiendo su dulce calor en mi rostro.
-¿Entonces? ¿Por qué lloras?.- preguntó con una voz tan suave como una brisa cálida.
A regañadientes, me erguí y lo miré a los ojos…¡Dios, era tan bello! Incluso con aquella camisa hecha trizas y el moratón que se estaba formando al lado de su labio, me sentía tentada a besarlo, a acariciarlo.
-Me da pena que haya pasado esto…él no tenía derecho…no lo tenía…- balbuceé.- Tengo miedo, que esto…que…que…
Ben rió, alzando su mano y acariciando mi rostro.
-No llores más. por favor.- volvió a reír y se arrastró hacia mí.- Mira…sé que no debería de preguntarte esto ahora, pero ¿leíste la nota?
Tragué fuertemente y miré sus labios con los ojos entrecerrados.
-"Compláceme".- susurré.-
-Sí.- susurró él arrastrándose unos centímetros más hacia mí , haciendo nuestra distancia mínima.- Me gusta cómo me miras, Bella…me gusta cómo te muerdes ese labio- elevó su mano y tocó mi labio ,en un posesivo toque.-…me gusta todo de tí, maldita sea…me muero por probarte.- Repasó su lengua con el labio rápidamente y jadeó.- Compláceme, Bella.
Su boca llegó a la mía lentamente, tragándonos nuestros jadeos de anticipación, haciendo que mi cuerpo en ese recorrido lento, sintiera todas las terminaciones nerviosas y explotaran al sentir su poderosa boca en la mía. Suspiré, gemí e incluso creo que jadeé, al abrir la boca y sentir su lengua en mí, acariciándome con delicadeza al principio y poco después con voracidad, haciendo que enroscara mis brazos en su cuello y él me apresara por la cintura, levantándome y sentándome en sus caderas estrechas y perfectas. De su boca emanaba aquel sabor amizclado de varón que me hizo enrollar con ávidez su lengua con la mía para tragarme aquella esencia. Sus manos repasaban mi espalda de arriba abajo y las mías jugaban con aquel cabello oscuro que me enloquecía tocar, faltos de respiración nos separamos y él aprovechó la ocasión para morderme el mentón y lamerlo con ferocidad. Dándome el tiempo suficiente para volver a atacarlo y alimentarme de aquella boca perfecta. Él rió haciendo que yo frunciera el ceño y separa con enfado su boca de la mía.
-Creo que no es momento de reírse .- objeté, haciendo un puchero.
Ben, repasó con su mirada mis labios y mi rostro, sonrió apretando los labios y me abrazó con fuerza.
-Estoy loco por ti, jodidamente loco.- jadeó con voz grave.
Continuará….
Bueno….
Bueno….
Bueno….
Ya me diréis…necesito vuestro opinión en esto, es sumamente importante, ósea que sed buenas, ok?
Besos hermanas y que soñéis con Edward…o con Ben, con quien preferais.
