La historia aquí contada se basa en mi alocada imaginación y los personas son de nuestra inestimable Sthephenie Meyer y su saga Crespusculo.
Ben, va por libre…..
Plugged.
-Bella, Ben te ama..no sé desde cuando, pero te ama….el jodido cabrón ha tenido tias a tiro de piedra durante toda su vida y nunca miró a ninguna…no es que mi hermano sea un remilgado y no haya tenido sus escarceos, pero nunca ha amado a nadie, nunca hemos sabido de novias ni si quiera de amigas…tengo miedo, Bella. Tengo miedo por Ben.
La estreché mas entre mis brazos y comencé a llorar yo también…
… Estaba enamorándome como una loca de Benjamin Thomas Tunner.
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Capitulo 23.
Si tuviese que definir con una sola palabra los tres meses posteriores a aquella charla con Bree, no tendría calificativo…porque mi relación con Ben no pasaba de un simple beso a escondidas o un calentón de tres pares de narices cuando llegaba a mi cuarto y alcanzaba la cama.
Pero así era mi novio…contenido hasta lo insospechado.
Ben no estaba hecho de hielo ni mucho menos, pero sabía que ambos nos jugábamos mucho. Él, rector de la Universidad y yo una de sus alumnas.
En todo aquel tiempo de charlas a escondidas después de clases o visitas nocturnas a mi cuarto mientras Bree se hacia la desentendida leyendo un comic manga, me había dado cuenta del hombre con mayúsculas que tenía a mi lado…
…. Pero había un pero. ¿Por qué siempre tiene que haber un jodido "pero"?
El " pero", era que yo quería pasar todo el tiempo con Ben….todo el tiempo quiere decir …" todo puto día, con sus calientes noches" pero, el jodido pero, aparecía como un cabrón…. él se debía a su trabajo y yo a mis clases. A veces me escabullía , me metía en el pasillo que daba a la rectoría, miraba solapadamente si tenía la puerta entreabierta y lo observaba leer notas, escribir en su pc…o simplemente como recargaba su cuerpo firme, en el enorme sillón, relajado con la cabeza hacia atrás y respirando hondamente….. hermoso y descaradamente sexual…
A finales de Junio y con la fiesta de final de curso en puertas, casi se me cae la mandíbula al suelo cuando me estamparon en la cara una cuartilla con el tema de la dichosa fiesta.
"Fiesta de Disfraces".
-¿No podían haber sido más originales?.- Bree caminaba a mi lado y se levantaba las gafas de sol con un dedo para mirarme con unos enormes ojos negros.
-Todo está inventado Bree, cuando nos toque a nosotras hacerla, a ver qué ingeniamos…seguro que llegamos a los mismos tópicos que siempre…
Ella negó con la cabeza y sonrió.
-No. Cuando nosotras lleguemos a quinto, el evento será memorable…lo sé. Se recordará para siempre en esta Universidad…y todos los alumnos que sean posteriores a nosotros se harán eco de nuestro pedazo de fiestón.
-Bueno...de momento tenemos dos opciones, ir o no ir. Yo lo tengo claro. Nunca me he disfrazado; ni si quiera en Halloween. Decidido. No iré, seguro que no me pierdo nada…
-¡Estás loca! Es todo un evento social….hay infinidad de chicos de quinto curso, todos maravillosamente bien dotados y con ganas de fol…..
-¡Bree!.- grité poseída por un halo de castidad.- Córtate un poco ¿no?.- miré hacia los lados , preguntándome si alguien estaba escuchando nuestra conversación.- A veces vas más caliente que el pico de una plancha.- siseé.- Existen consoladores…ya sabes; ese tipo de cosas…
Bree chasqueó la lengua.
-¿No me digas, Bella? Si quieres te paso a "mi conejo rampante", seguro que te alivia de esos calentones ….- la miré asombrada; casi, casi sin pestañear.- Mira, haz el favor. No me mires así. ¿Quieres que te regale uno? .- preguntó, intentando no reírse….
Maldita cabrona…
Le palmeé la cabeza con la mano abierta y ella comenzó a reírse con ganas.
Llegamos a nuestro rincón en el campus y nos tumbamos sobre el césped absorbiendo toda la vitamina E de nuestro astro rey.
Después de un escaso silencio, que me supo a glória ( Bree, parece haber comido lengua a todas horas), abrió la boca para soltar un silbido. Abrí los ojos y juro que casi me da un patatús allí mismo. Me levanté rápidamente y corrí en busca de la figura vestida de negro que iba montada en una Harley Davisson.
-¡Jake!.- grité.
-¡Espera, maldita perra del demonio!.- gritó Bree a mis espaldas.- ¿Lo conoces, jodida por culo? ¿Tú no tienes amigos normales, por lo visto…?
Llegamos hasta Jake jadeando y con las miradas interrogantes de nuestros compañeros de facultad.
Jacob, embutido en un estrecho mono negro de motorista y su casco, parecía haber salido de una revista gay….¡Ay, Dios!
Se bajó de la moto, se quitó el casco y pude oír como Bree siseaba entre dientes, giré el rostro para observarla y estaba babeando…literalmente.
-Bree….quítate esas malditas babas de la boca, pareces un perro.
-¡Bella!.- la voz de Jacob, me volvió a la realidad…él estaba allí, Jake había venido a visitarme….
-¡Jake!,- me arrojé a su pecho y él elevó sus brazos para envolverme toda. Suspiré su dulce aroma y me sentí como en casa…como aquel día en el que comenzó todo. Nos separamos sin perder la sonrisa y comenzamos a hablar los dos a la vez.
-Te eché de menos…- dije yo, atropelladamente.
-Lo siento…pero no …- espetó él, de igual manera.
Reímos ambos y oímos el carraspeo de Bree a nuestro lado.
Elevé una ceja y puse los ojos en blanco. Jake, sonrió más abiertamente al mirar a Bree y se acercó a ella para presentarse….
-Hola. Supongo tú serás la famosa Bree Tunner. – Jacob se acercó más a ella y bajó el tono de voz.- Eres mucho más bonita de lo que imaginaba.
Bree comenzó a pigmentarse de un color carmín precioso y bajó la mirada batiendo las pestañas como un preámbulo de apareamiento.
-Yo…había oído hablar de tí…- ¡Vaya..si le había impactado Jake…la había dejado apenas sin palabras!
-¿Supongo que bien?.- Jake me miró elevando una ceja y sonreí.
- Eres mi Cullen preferido, no es un secreto.- dije, alzando las cejas.
-¿Él…Él…es hermano de …?.- Bree, enderezó un dedo y señaló a Jake, como si fuera un fantasma.
-Si.- rió Jake, mirando a Bree de manera cómica.- Lo admito, soy el hermano del" Ogro de los pantanos".
-¡Vaya genes..!.- susurró Bree, haciendo que Jacob se retorciera de la risa.
-Me gustaría invitaros a algo. A ambas.- dijo, dirigiéndose a Bree.- ¿A quién tengo que dirigirme para que abandonéis…?- hizo un gesto con las manos englobando toda el área de la Universidad.
-A Be…a el rector Tunner.- dije con tal eufória, que casi meto la pata
Jacob me miró con una semi sonrisa y elevó una ceja. Estuvo unos momentos valorando mi reacción y luego rompió a reír a carcajadas.
-Ya me contaras donde está el chiste…- siseé entre dientes caminando hacia la Torre Ivoy junto a Bree que seguía babeando…..
-El chiste es privado….y la verdad, muy bueno.- Jacob me cogió una mano y la apretó, soltándola casi en el acto. Bree me soltó un codazo solapado y antes de entrar a cubierto me siseó entre dientes. " Ya está bien de acaparar a todo tío bueno que tienes a tiro, Bella…deja un poco para las demás".
Reí, ensanché mucho la boca , imaginándome a Bree con Jake….
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La puerta de la Rectoría estaba abierta. Ben parecía estar hablando por teléfono, pero eran todo monosílabos. Miré a Bree interrogante y ella bajó la cabeza pareciendo entender con quién mantenía su hermano aquella conversación.
Jacob dió dos fuertes golpes en el marco de la puerta y Ben se despidió secamente de la persona que estaba al otro lado de la línea telefónica.
-Adelante.- Cerré los ojos al escucharlo y suspiré pesadamente; ganándome una mirada reprobatoria de mi amigo Jake.
Cuando entramos los tres, Ben se levantó de golpe. Casi cómicamente. Miró al muchacho de casi dos metros, a mí y de últimas, a su hermana que estaba medio idiotizada.
-Señor Thomas.- comencé, casi atragantándome con aquellas palabras.- Él es Jacob Cullen.- El gesto de Ben cambió y sus preciosos ojos negros se velaron. – Ha venido a invitarnos a salir del campus.
Ben, caminó rodeando la mesa de caoba y se paró delante de mi amigo, valorando, escrutando, estudiándolo lentamente. Estaba sin respiración, notaba como mi novio estaba tan tenso como una cuerda de violín….y Jake, podía asegurar que éste se estaba preguntando de que iba todo aquello.
-Hola Benjamín.- se presentó Jake, con toda la naturalidad del mundo.- He oído hablar mucho de tí, últimamente….
Ben sonrió de aquella manera suya que me retorcía las entrañas de puro placer y ofreció la mano a mi amigo.
-Supongo que no muy bien.- exclamó como si aquello fuera realmente gracioso.
Jake estrechó la mano con fuerza a Ben y sonrió mucho más abiertamente. Bree y yo nos miramos y sonreímos poco a poco; como tranquilizándonos la una a la otra. Finalmente cuando vimos como Ben dió dos palmadas en la espalda a Jake ; como verdaderos camaradas, soltamos todo el aire del cuerpo y decidimos recargarnos en la pared…
-Si te dijera que mitad y mitad. ¿Me creerías?.- preguntó Jake tomando asiento y repantigándose como si estuviese en su casa.
Ben me hizo una señal para que cerrara la puerta, soltándose la corbata y la tirándola encima de la mesa.
-Puedes apostar que si. Te creo. No soy santo de la devoción de algún que otro Cullen.- siseó sin mirarme y abriendo un cajón de su mesa. Sacó un paquete de tabaco y ofreció a Jake. Éste se negó y mi Ben, se encendió el pitillo de manera natural.
Joder….esa pose, me mojaba tanto las bragas que decididamente debía de hacer algo con mi cuerpo con urgencia. Miré a Bree y casi estallo en carcajadas al ver como miraba a Jake.
-Dejemos temas que no merecen la pena.- cortó Jake.- Bueno…¿vas a dejar que me lleve a las chicas?
Ben aspiró de su cigarrillo y me miró unos segundos.
-¿Dónde y cuándo?
-¿Puedo elegir?.- Jake sonaba divertido.
-Puedes hacerlo si no llamas mucho la atención…aunque lo dudo, con esas pintas….- dijo con voz ronca.
-¿Qué pintas?- vociferó Jake, algo cabreado.
Ben comenzó a reír e hizo un gesto con la mano.
-Apuesto que llevas una chica espectacular…
Bree y yo nos miramos e hicimos un mohín.
-Si, desde luego.- espetó Jake mucho más sereno; casi cómplice de Ben.
- Me gustaría verla en acción.- susurró Ben, mirándome absorbiendo aquel cigarrillo…joder, se lo estaba follando; prácticamente….
-¿Esta noche?
-Esta noche.- susurro Ben.
-¿Y las chicas?.- preguntó Jake, sintiendo nuestras miradas envenenadas matándolos lentamente.
-Apuesto a que les encantan las sorpresas.- Bree miró a su hermano y cambió toda expresión de odio. Estaba sonriendo encantada….aquello iba a ser bueno…muy bueno…
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-¿Qué coño haces?.- susurré al otro lado de la puerta del servicio.- ¿Bree? ¡Vamos a tomar algo no a la discoteca!
-¡Ah, cállate Bella….!
La puerta del lavabo se abrió y para mi estupor Bree salía tal y como había entrado.
-¿Qué has…?
Me lanzó una mirada foribunda y bajó el elástico de sus mallas color morado.
Comencé a reír, alzando las manos para que también me enseñara la parte de arriba de aquel conjunto de infarto. Ella elevó su camiseta de tirantes color frambuesa y casi me tiro al piso y me descojono de risa.
-No te rías mas, Bella o te mato. Te lo juro.
Intenté sofocar mi risa , pero fué imposible. Una llamada nos alertó. Debíamos salir del edificio de la facultad en esos momentos.
Cogimos ambas nuestras bandoleras y caminamos hacia la salida. Yo sin perder la sonrisa y Bree con el rostro tiznado de grana.
Al salir fuera del campus, el azote de una suave brisilla fresca nos pegó en la cara , casi nos sentimos liberadas al ver al otro lado de la calle el enorme campus y las varias áreas de la Universidad.
-Jake debe estar a punto de llegar.- siseé, estaba comenzando a castañear los dientes . ¡Mierda, mierda, mierda…!
Miré a Bree y la ví resplandeciente. Feliz, descaradamente feliz…y luego estaba aquel conjunto de lencería que había debajo de aquella ropa…¿Pretendía enseñarle a Jake, todo aquello la primera noche? Apuesto a que si, andaba más caliente que una perra y Jake…bueno estaba clarísimo que jadeaba por él.
Un silbido nos alerto. La noche estaba muy cerrada y apenas pasaban coches por aquel área del distrito. Ambas miramos el lugar de donde provenía el silbido.
-Es Jake.- Saltó Bree.- ¡Y ha traído un coche!
Me agarró del codo , arrastrándome hacia el otro lado de la carretera. Menos mal que ambas llevábamos las deportivas Conversse, si no me hubiera estampado contra el asfalto.
Jake salió del auto negro descapotable y se recargó en la puerta mientras llegábamos hasta él, cuando lo hicimos nos recibió con una sonrisa.
-Buenas noches damiselas.- comenzó en un tono gentil, mirándonos a ambas.- Pasen dentro del auto.- Abrió la puerta trasera y nos hizo una reverencia de lo mas cómica, antes de entrar. Bree rió y se puso una mano en la boca, toda atacada de los nervios.
Al entrar y sentarnos le propiné un codazo y arrugué la nariz. Jake ya se había sentado y comenzaba a arrancar el coche.
-¿Dónde vamos Jake?.- pregunté.
-Respuesta incorrecta, querida.- contestó en tono alegre.
Miré a Bree y ella movió los labios. Fui incapaz de leerlos, pero ella me agarró la cabeza con fuerza y puso su boca muy cerca de mi oído.
-Ese tío me vuelve loca.
No era un secreto, sabía que el corazoncito de Bree había saltado, aquella tarde al ver a Jake, desmontar de su moto…pero pensar que podía enamorarse de él, tener algo serio….un estremecimiento me recorrió la espina dorsal y suspiré fuertemente.
-¿Te gustaría dar un vuelta en mi moto, Bree?.- la pregunta de Jake dejó a mi amiga en un estado de catatónia unos segundos. Estuve tentada a darle un guantazo a ver si despabilaba, pero lo hizo antes de llegar a males mayores, contestando con voz estrangulada.
-Si, claro.- susurró ,amparada por la oscuridad del auto. Aunque podía jurar que le ardía el rostro de rubor.
Miré hacia la carretera, aplastando mi frente contra el cristal. Me encantaba el silencio y en aquel momento estábamos sumidos en uno profundo, la clara vergüenza de Bree la obligaba a cerrar la boca y el mutismo de Jake desconocido…me hizo pensar en Edward y si estaría enterado que su hermano había venido a visitarme.
Aparté ese pensamiento, que sin duda me pondría de mal humor e intenté prepararme para la noche que teníamos por delante.
El coche comenzó a disminuir la marcha en un paisaje bastante rocoso y Jake giró el rostro para observarnos con una impecable sonrisa.
-¿Preparada, Bree?.- Bree saltó del sillón del auto sin recordar que aquello tenía un techo y que podía toparse los cuernos con él. Jacob no se rió…era un caballero, pero yo me relajé en el respaldo del sillón y me carcajeé a mis anchas.
Al arrastrarse para salir del auto, Bree me miró mal y me habló peor.
-Te vas a enterar maldita cabrona….recuerda que sales con mi hermano.- Una risilla de demonio se formó en sus labios y perdí de vista su rostro.
Jake estaba allí sujetando la puerta y esperándola. Yo también salí y ví la Harley recargada a un lado de la carretera.
-¿Y el auto?.- pregunté.- ¿Has dejado la moto aquí a la buena de Dios?
Jacob negó, sonriendo, enseñando sus dientes perfectos y su sonrisa lobuna.
-Alguien me ha prestado ayuda.- elevó las cejas un par de veces sin perder la sonrisa.
Miré hacia los lados , buscando a Ben. Mi Ben lo había ayudado…seguro.
Antes de darme cuenta Bree ya había subido detrás de Jake en la moto, volviéndome sorda con el ruido del motor. Los ví alejarse y maldije en voz baja.
El ruido de otro motor dejó a medias mis maldiciones y me giré en redondo….¡joder…allí estaba él, mi Ben!. Con el cabello algo mojado, una cazadora de cuero negro y unos jeans que bien podían ser su propia piel, porque no dejaban nada a la imaginación. Me miraba…si, me miraba y ¡Dios como lo hacía!
Con las piernas abiertas encima de aquel monstruo de dos ruedas, envidié cada tramo de aquella bestia de acero…
Se recargó con una pierna y aceleró la moto hasta llegar hasta mí, cuando lo hizo no dijimos nada. Tan solo nos observamos, devorando nuestros rostros con la mirada.
-Creo que Bree, se merece una buena azotaina.- comenzó a hablar él, sin despegar su mirada de mis labios.-No ha dudado ni un segundo en montarse con tu amigo en su moto.
-Jake es un buen chico.- susurré, deshaciéndome entera por él.
-No, si no es tu amigo el que me preocupa….
Reí dejando caer la cabeza ligeramente hacia atrás y sentí su mano en mi cuello, entrelazando mis cabellos y pegándome a su rostro con urgencia. Nos miramos a los ojos unos instantes antes de besarnos como locos….fieros, desesperados.
La técnica de Ben con la lengua era muy buena y me dejaba con los huesos hechos gelatina, comenzaba de manera lenta y luego aquella posesividad , casi arañaba de mi boca el último hálito de respiración.
Jadeantes nos separamos y él se arrastró hacia atrás, indicando que me sentara delante de él. Yo negué y él rió, agarrándome de la cintura.
-Quiero que veas algo.- me susurró, antes de dar mi brazo a torcer y abrir las piernas para montarme en su despampanante moto BMW.- Sujétate a los manillares. ¿Has llevado alguna vez un trasto de estos?.- preguntó rozando sus labios contra mi mejilla.
Negué con la cabeza y él rió de aquella manera suya tan ronca; tan sensual. Me estremecí y cerré los ojos de puro placer al sentir como pegaba su carne a la mía. Su pecho tocaba mi espalda…su rostro mi oído y mi mejilla y ¡Dios! aquello duro y delicioso que me acariciaba el final de la espalda me hizo gemir sin proponérmelo.
-Vamos Bella.- urgió con voz ronca.- Necesitamos que nos dé un poco el aire.
Arrancó de manera elegante y nos dejamos ir por aquella carretera suavemente, mientras que el viento azotaba nuestros cabellos y el cuerpo de Ben se pegaba al mío, de manera fuerte y viril.
El paseo fue fabuloso. Reía en mi oído, me besaba la cabeza y lo que alcanzaba de mi rostro, jugueteamos con algunas curvas y vimos a lo lejos la moto de Jake parada en una colina.
-¿Vamos hasta allí?.- grité.
-No, nosotros pararemos de aquí a nada….
Sonreí…Ben quería enseñarme algo y quería hacerlo en completa intimidad, estremeciéndome de arriba abajo, víctima de la anticipación, cerré los ojos y pensé en posibles regalos…nada era comparable a tenerlo a él, de todas las maneras posibles que podía tener un hombre a una mujer. Respiré profundamente y abrí los ojos. Habíamos aminorado la marcha y ya casi completamente parados encima del asfalto, Ben me urgió a abandonar la moto.
Sin decir nada lo seguí. El faro de la moto encendido nos hacía de linterna y mi Ben caminaba llevando la moto agarrando fuertemente los manillares hacia donde quisiera que debíamos de ir.
-Aquí.- susurró, dejando la moto perfectamente inclinada y dándome directamente con el faro en el rostro.
-Apenas se ve nada, Ben.- susurré, ahora un poco intimidada por el sonido de los animales de la noche.
-Es un claro del bosque…cuando quiero salir de la Universidad cojo el coche y vengo hasta aquí, este trozo de tierra ha sido mi confidente durante mucho tiempo, Bella.- Ya estaba junto a mí, y sujetó con ambas manos mi cintura para pegarme totalmente a su cuerpo.- Ahora quiero compartir este lugar contigo. Que te rindas a su misterio como yo lo he hecho….- sus labios besaron mis ojos.- Cierra los ojos, respira hondo y anhela algo con fuerza…
Lo miré intensamente.
-Lo único que deseo esta aquí conmigo.- susurré muy cerca de su boca.
-Oh, Bella.- gimió con dolor.- Estas matándome lentamente…tus miradas, la manera en cómo te muerdes ese labio cuando te miro, o lo increíble que se siente tu cuerpo cuando está pegado al mío…¿sabes lo difícil que es para mí?
-Sé lo difícil que es para mí…y táchame de egoísta si quieres…pero para mí también es insufrible.- alcé las manos y agarré su cabello con fuerza para besarlo.- Te deseo.
Lo besé con gula, con hambre…y él se dejó llevar por aquella fiereza que recorría mi cuerpo. Junto a Ben me sentía una Diosa erótica hinchada de feminidad , sonreí cuando sus labios recorrieron mi cuello, avanzando poco a poco hasta el canal de mis pechos. Jadeé de pura ansia y él se detuvo de golpe haciendo que mis dientes chirriaran.
-Bella…- su respiración agitada, sus labios hinchados y aquel cabello que casi estaba totalmente mojado por la humedad me estaba empapando las bragas de una manera bestial.
-No pares…Ben, por favor…
Él negó con la cabeza, llevándose una mano al bolsillo de su cazadora y elevando un paquete en forma rectangular. Sonrió.
-Ábrelo.- ordenó.
-Pero….- espeté.
-Por favor.- rogó, paseando la lengua por sus labios.
Agarré el paquete envuelto en un papel de fantasía precioso y los rasgué con nervios. Era una caja de terciopelo azul marino…casi negro. Elevé la tapa y encontré una maravillosa cadena de oro, del que pendía un zapatito del mismo mineral. Lo sujeté con las manos temblorosas y negué al tiempo que él me lo retiraba de las manos.
-Ni se te ocurra decir que no.- Ya lo tenía sobre mi cuello y sentí el frio de la cadena, sobre mi piel caliente.- No puedo quitarme de la cabeza la imagen de aquellos zapatos en la fiesta de tu abuelo….
-¿No?.- elevé una ceja, malvada.
Rió, besándome el escote.
-No.
-Yo en cambio no puedo olvidar lo importante que fue esa noche para mí.- susurré tocando con mis dedos el taconcito de oro.
-¿Qué tan importante, Bella?
-Todo lo importante, Ben.
-Bella….- se pasó una mano por su cabello y apretó la mandíbula en un gesto atormentado.- Sé que es muy pronto para esto, pero yo...
-Tú ¿Qué, Ben?
Atrapó mis manos entre las suyas y las posó sobre su pecho, tan caliente como el mío.
-No quiero asustarte y si no sientes lo mismo, lo comprenderé…te amo Bella…te amo como nunca pensé amar a nadie….
Continuará….
!
Que haremos con estos dos chicas….
Team Ben o Team…como se llamaba este chico…ahhhh, ah si! Edward?
Jajajajaj
Pobre…
Me diréis que os pareció?
Besos hermosas y no olvidéis que me desvivo por vosotras, en serio.
