Los personajes pertenecen a la saga crepúsculo.


Casa de hombres

Tres días habían pasado y los chicos se creían los reyes de la casa, pensaban que yo -la inocente y joven Isabella- nunca le devolvería sus incómodas e irritantes acciones ante mi persona.

Yo había acatado todas las normas sin ninguna objeción y ellos se las saltaban a la primera de cambio cogiendo la comida que yo compraba o hacía, vamos, por coger hasta cogían mi cepillo de dientes.

Las chicas que habían venido durante estos días me habían tratado como su asistente personal al igual que ellos.

Y realmente me tenían harta, cuando me quejaba a Jasper por todo lo que me hacían él solo respondía que solo era bromas sin importancia. Pero que bien le venía a él que le prestase mi rebeca para su novia o que fuese a hacerle la compra.

Hoy por la mañana me disponía a ir a la lavandería para limpiar mi ropa, por lo que no fue ninguna sorpresa cuando me acoplaron cinco toneladas de ropa.

Por suerte la lavandería estaba cerca y no tendría que ir en autobús, cuando llegué solo había una chica esperando que acabara la lavadora.

Dividí la ropa entre ropa oscura y toda la blanca que me habían dado, y las metí en dos lavadoras diferentes para ir más rápido, me negaba a meter la mía, no fuese que con mi mala suerte alguna ropa interior apareciese entre la colada de los chicos y eso no podría nunca perdonármelo.

-Parece que estás haciendo la colada para un regimiento- comentó la chica que había dejado la revista y me miraba curiosa.

-Creo que podríamos denominarlo así- comenté dividiendo mi ropa- aunque estos chicos no sobrevivirían en el ejército ni un día-

La chica se rió- Encantada soy Alice- dijo ofreciéndome su mano para estrecharla.

-Igualmente yo soy Bella- le contesté.

-Nunca antes te había visto en la lavandería ¿Eres nueva?- preguntó Alice.

- Me mudé tan solo hace una semana- le expliqué- ¿Y tú hace mucho que vives aquí?-

-No que va- negó con la cabezas- estoy compartiendo una casa con algunas personas, amigos de amigos ya sabes- contestó.

El pitido de su lavadora nos alertó de que ya había terminado. Se despidió de mi con dos besos.

Le sonreí esperando encontrármela alguna vez más, aunque con lo grande que era la universidad las posibilidades eran muy escasas.

Puse mi ropa en las lavadoras que había dejado libres y esperé mirando una revista a que terminasen.

El pitido de las lavadoras de los chicos sonó, rápidamente abrí la de oscuro para luego sacar la otra colada de colores claros.

-O Dios mío- exclamé- no, no, no, no esto no puede ser- toda la ropa estaba teñida de rosa, quería matarme. Me había distraído y no había revisado los bolsillos de unos pantalones blancos que contenían un puñetero pañuelo.

Y por ello ahora estaba toda la colada rosa, y lo peor es que la ropa era de los cinco orangutanes con los que tenía que vivir.

Pero ellos se lo merecían, intenté animarme, seguramente creerían que esto era la venganza por haberme tratado como una chacha y a lo mejor me dejarían o en el peor de los casos me harían la vida imposible, si eso sería lo más probable.

….

Cuando llegué a la casa tuve la suerte de no encontrarme a ninguno de los chicos, subí toda la ropa a mi cuarto.

Busqué en Internet algún truco para quitar el desteñido pero desgraciadamente no había nada de nada.

Mi mundo se desplomaba y no podía hacer nada. El ruido de la puerta principal y varias risas masculinas me hizo reaccionar.

Escondí sus coladas y crucé los dedos para que no se acordasen de ello.

Disimulé cogiendo un libro de mi estantería y me tumbé en la cama, como si en este momento pudiera concentrarme en lo que Julieta le dice a Romeo.

-Bella- Jasper abrió la puerta de mi cuarto y yo caí al suelo. Estaba demasiado nerviosa- vaya viajecito ¿Estás bien?- preguntó mientras me ayudaba a levantarme. Yo asentí con la cabeza pero sin mirarle a la cara.

-¿Qué quieres?- intenté sonar lo más normal posible.

Jasper puso sus manos en mis hombros y me guió- Bueno los chicos y yo hemos estado hablando sobre como te tratamos- comentó mientras bajábamos por las escaleras- y pensamos que lo mejor que podíamos hacer es…- pero Jasper no pudo terminar la frase cuando Emmett se abalanzó hacía mí.

-Bella hemos hecho una comida en tu honor- dijo mientras me abrazaba, cuando se separó pude ver la mesa de la cocina llena de comida.

La culpa llegó a mí como un huracán. Ellos me hacían una comida y yo les teñía los calzoncillos de rosa.

-Os lo dije se iba a quedar de piedra- dijo Seth.

-Yo…realmente no sé qué decir-dije sin saber si confesarme en esos momentos o cuando estuvieran por la octava cerveza –yo quiero que…-pero antes de poder decir nada las risas de Emmett y Jacob me interrumpieron y con comentarios de "que chica tan agradecida, parece una niña de cinco años el día de Navidad".

El ruido de un matasuegras hizo que se callasen- ¿Podéis dejar de hablar como dos madres?- preguntó Edward con el matasuegras en las manos- ¿Y ponernos a comer?- preguntó mientras señalaba a la cantidad de comida que nos esperaba- se va enfriar con tanto pavoneo-

Todos hicimos caso a Edward y no sentamos a comer.

-Toma Bella esto lo he hecho yo con mi sudor y lágrimas- dijo Seth mientras me ponía en el plato una cucharada de puré de patatas.

-¿Sabes Seth? A mi este puré de patatas me recuerda mucho al bar que hay enfrente del videoclub- comentó Jasper mientras probaba un poco.

-¿Y desde cuando tú sabes cocinar?- le preguntó Jacob mientras se echaba unas cuantas patatas fritas.

-De vuestra envidia nace mi fama – dijo Seth falsamente indignado- ¿A qué te gusta?

-Si- dije mientras intentaba tragar un trozo de carne- está bueno todo, ha sido un detalle-

-Querida- dijo Emmett mientras me cogía la mano- tú eres como una florecilla en un desierto…-

-O como una oveja rodeada de una manada de lobos- susurró Edward para sí mismo.

-Nosotros tenemos la obligación de cuidarte y protegerte-

-O de destrozarte y comerte- volvió susurrar Edward.

-Es lo menos que podíamos hacer- dijo con una sonrisa encantadora.

-Tú espera a quedarte en casa solo con alguno, entonces verdaderamente sabrás lo que pueden hacer- susurró Edward distraído mirando una de las manchas de la pared

-Esto… bueno la comida estaba buenísima- comenté mientras me levantaba.

-¿No vas a comer más?- preguntó Seth haciendo un puchero lleno de puré de patatas.

-No que va, estoy totalmente llena- respondí- si como algo más exploto.

Tenía que salir de allí como alma que lleva al diablo, sino quería confesar mi acto de vandalismo.

-Bella- me llamó Edward antes de subir por las escaleras- me preguntaba si podrías darnos nuestra ropa-su sonrisa no me gustaba para nada- necesito mi camiseta blanca- sacó de su bolsillo trasero un calcetín.

Pero no era un calcetín cualquiera, no, era una de las prendas teñidas de rosa. Tragué saliva y esperé a la tormenta.


(N/A): Lo siento por tardar en actualizar pero en mi defensa (realmente pobre) tengo que decir que estoy preparandome para volver al instituto y tengo que ir ha comprar libros y ayudar en casa.

Por otro lado doy las gracias a la gente que me ha mandado rr ( dos capítulos y tengo 43 mensajes) ni en mis mejores sueño hubiera esperado tal resivimiento...

Bueno por otra parte carO21 me preguntó si la historia solo se centraría entre Bella y Edward o si los demas chicos tendrían sus momentos de protagonismo en la vida de Bella. Ante esta pregunta, tengo que responder que mi idea desde un principio ha sido meter a Bella en situaciones verdaderamente comprometidas (dentro de lo que cabe) con cada uno de sus compañeros. Pero puede dar la situación en la que me arrepienta y no lo haga con todos.

Y por último pero no menos importante mi querida Beta (la chica del pozo) se disculpa por haber tardado tanto en corregir este capítulo. Si más que decir por hoy me despido

Lucy