Los personajes son de la saga Crepúsculo.


Casa de hombres

POV Bella:

Era jueves, noche de películas, y se suponía que esta noche estaríamos todos sentados delante de la televisión viendo la última película que Jacob había conseguido gratis comprando una revista de coche… no tengo que nombrar ni el título para imaginar de que trata.

Pero al contrario de tener que soportar a los chicos y sus películas de "a todo gas", me encontraba entre la comodidad del sillón y las dulces palabras de Romeo dedicadas a su eterno amor, metafóricamente hablando.

Hoy la suerte me había vuelto a sonreír después de mucho tiempo; Jasper se había ido a hacer un trabajo, Emmett había quedado con la chica del gimnasio, o también llamada por estos lares "la mofeta", debido al fuerte olor que desprendía toda su persona cuando acababa de hacer cualquier ejercicio físico. Claro está que su compañero de cama la defendía y decía que era su princesita; claro, su princesita, su princesita muerta porque ese olor no era posible que lo desprendiese alguien de este mundo. Por otro lado Jacob había quedado en ir a ver un espectáculo de coches ¿Con quién? No tenía ni idea. Seth había quedado con sus "colegas" a cenar y Edward estaba trabajando con su uniforme que tanto me recordaba a mi dulce infancia… como añoraba a piolín.

Así que estaba tranquilamente con mi pijama y viendo la típica película de pañuelos y mocos sin preocuparme de poder ser ridiculizada en cualquier momento.

La semana después del encuentro con Edward en las escaleras había sido tranquila, a excepción del casi ataque de corazón de Emmett por ver la factura que teníamos que pagar este mes; pero por lo demás todo bien.

Una hora después, mientras berreaba por la muerte de los jóvenes, Edward hizo presencia de su llegada con unos cuantos insultos y maldiciones.

—Gracias a Dios no voy a ser la mujer que te este esperando todas las noches en casa cuando vuelvas del trabajo—

—Gracias a Dios no voy a ser el hombre que vaya a soportar ver esa cara llena de mocos y lágrimas cuando vuelva a casa —Edward estaba de malhumor. Disimuladamente me limpie la cara con la manga del pijama.

— ¿Te ha ido mal? —pregunté consiguiendo una expresión de sorpresa y desconfiada por parte de Edward, y no me extraña si no le había casi dirigido la palabra desde nuestro encuentro, pero vivíamos en la misma casa y no podía ignorarle por más tiempo sino el resto de cavernícolas podrían sumar uno más uno y darse cuenta que había pasado algo incómodo entre Edward y yo.

— ¿Me hablas? Había albergado la esperanza de que el gato te hubiera comido la lengua —se sentó en el sillón soltando un pequeño suspiro.

—Y yo tenía la esperanza de que ese humor tan particular tuyo se hubiera ido junto con tu inteligencia, ¡Qué decepción la mía! —Edward, que estaba entretenido quitándose los zapatos, me miró antes de solar una pequeña carcajada.

—No tanta como la mía; por cierto hablando de decepciones ¿Dónde están los chicos? —Miré el reloj del video que marcaban las 00:00, dudaba que el resto del regimiento le faltase mucho por llegar.

—Se han ido… ya sabes, hay gente que tiene vida social —Contesté antes de coger un puñado de palomitas.

— ¿Vida social? ¿Diversión? Son palabras que me suenan, aunque dudo que tú ni sepas su significado —sin pensármelo dos veces y harta de esos sutiles insultos ante mi persona, le tiré el puñado de palomitas en toda la cara — ¡Mujer me has dado en el ojo! ¿Es que quieres que me quede tuerto? —

— ¿Era eso una pregunta retórica? —contesté, por fin le devolvía algo de su pequeña medicina.

—Isabella Swan —murmuró entre dientes mientras fijaba sus ojos en mí, bueno más bien un ojo porque el otro…

— ¿Edward? —pregunté preocupada por si mi pequeña venganza le hubiera hecho daño de verdad.

—Corre antes de que te coja y te estrangule con mis propias manos —No dudé en hacer caso a su consejo y sin más empecé a correr. Si giraba a la derecha Edward giraba a la derecha y si iba a la izquierda el también lo hacía, mi respiración era atronadora y mi corazón deseaba salirse de mi cuerpo, aunque aumentaba la velocidad, él seguía detrás mío con su ojo fulminándome.

Salí del salón sin saber si llorar o reír cuando oí la puerta abrirse y al instante siguiente me encontraba abrazando a mi salvador.

— ¿Qué pasa aquí? —preguntó Emmett interponiéndose entre aquella bestia de ojos verdes y yo.

— ¡Me amenazado! ¡Quería estrangularme con sus propias manos! —exclamé sin importar la mirada taladradora del tuerto.

— ¡Mira lo que me hizo! —dijo Edward señalándose el ojo, que a mi parecer lo tenía algo hinchado ¿Eso lo podía hacer una palomita?

—Tranquilo cíclope —me escondí en la espalda de Emmett para que Edward no viera la pequeña/gran sonrisa que dibujaban mis labios.

—Esto no hace gracia —gruñó Edward entre dientes.

—Vaya, pues entonces debo de tener un humor muy macabro porque a mi resulta muy divertido, ¿Por cierto con qué te ha golpeado el ojo nuestra pequeña guerrera?

—Con un puñado de palomitas —murmuré intentado controlar la carcajada que quería salir.
No pasó apenas ni unos segundos cuando Emmett empezó a reírse sin ninguna vergüenza del pobre Edward.

—Vaya, eso no me lo esperaba —dijo entre carcajada y carcajada. Al otro lado de la entrada Edward me miraba con furia; Oh si querido, Isabella Swan es mucha Swan.

….

A la mañana siguiente me encontraba feliz ¿Y quién no? Había pasado casi toda la noche recordando el incidente de las palomitas.

Me vestí rápidamente recordando que hoy había quedado con Jessica y con sus compañeras de casa: Tanya y Rosalie; un par bastante singular ya que unas chicas como ellas, me refiero a coquetas, no son las típicas que comprenden aquel residuo denominado hombre.

Así que entre saltos y sonrisas alegres llegué a la cocina para prepararme un súper desayuno para el día de chicas que me esperaba.

—Buenos días, Jacob, Seth, cíclope.

—No me llames así —gruñó Edward el cual se había puesto un parche en su ojo ¿lesionado?

—De acuerdo, entonces ¿Qué prefieres? Piolín, enano gruñón o... espera creo que el mejor que te define es palomita — contesté mientras alzaba las cejas, el gruñó y yo volví a mi tarea de hacer mi desayuno.

Jacob y Seth, los cuales se habían enterado del "accidente", cuando volvieron a casa intentaban esconder las sonrisas que se les dibujaban en sus caras. Edward no levantó en ningún momento la cara y por supuesto su lengua de doble filo no intento atacarme.

Comía una gran tostada de mermelada cuando Emmett entró a la cocina después de su rutinaria carrera de todos los días, pero esta vez iba acompañado de un gran ramo de rosas; mierda el acosador volvía al ataque.

— ¿Qué es eso? —preguntó Seth al ver lo mismo que yo.

— ¿Aparte de un ramo de rosas? —le respondió Emmett.

—A lo mejor es un intento de asesinato ante nuestra palomita —dijo Jacob refiriéndose al chico que empezaba a estornudar por el ramo.

—Me temo, querido Jacob, que esto es todo lo contrario; al parecer es un regalo de amor para nuestra querida guerrera —dijo Emmett mientras ponía el ramo entre mis manos.

Yo suspiré, cansada por aquellas tontas rosas que estaba acostumbrada a recibir, aunque prefería que no se saliese del listón de originalidad como la otra vez.

Cogí la nota y la abrí sin importar qué tres pares de miradas y un ojo me mirasen curiosos mientras leía la nota de mi particular acosador:

Querida Bella, deseo verte, deseo que me conozcas y que compartas conmigo este ardor que siento cuando te veo. Este domingo a las seis en punto yo y mi corazón te estaremos esperando tras el súper.

Además de saber elegir el regalo, sabía escoger el lugar perfecto para declararse. Oh sí, era todo un romántico.

Rompí la nota y me la guarde en el bolsillo, no quería que ninguno de los chicos tuviera la tentación de rebuscar en la basura y juntar los trozos de la nota y se enterarán de ésta situación tan ridícula.

— ¿Qué pasa? —pregunté al cuarteto que me miraba al otro lado de la mesa.

— ¿Quién es el qué te ha mandado las flores? —preguntó Jacob.

— ¿Te gusta? —preguntó Seth sin dejar que respondiera la primera pregunta.

— ¿Estudia en la Universidad?

— ¿Lo conocemos?

Pero antes que pudiera responder a esas preguntas que nunca pensé responder, Jessica llamó a la puerta para irnos a nuestra salida de chicas.


N/A: Capítulo 10 terminado, está vez me resultó más fácil escribir la relación de Edward y Bella, supongo que será porque ya empiezo a definir el carácter de Edward el cual había dejado un poco aparte como bien me dijo una de las lectoras (Diaz, en el capítulo 7) , por otro lado otra lectora ( RoseAng, en el capítulo 9) me ha preguntado sobre la relación del resto de los personajes (Jasper/Alice, Emmett/Rosalie…) y tengo que confesar que nunca tuve la intención de escribir de esas parejas (en este fics), aunque siempre habrá algún comentario sobre ellas.

Sobre si ahora vendrá algún chico más en la vida de Bella, la respuesta es sí, no obstante dudo que sirva mucho para poner celosos a los chicos, ya que eso significa alargar la historia como si fuera un chicle y lo que menos quiero es aburrir con tantos líos amorosos(Aun así muchas gracias por proponerlo elenabella23).

Por penúltima cosa que decir quiero pedir perdón a Karen por el comentario destructivo que escribió review number 300 hacía el suyo, y aunque lo habéis ya solucionado quiero disculparme si en algún momento te has sentido mal porque dudo que review number 300 lo hiciera a mala idea (Lo que ocurre es que tiene un humor bastante macabro).

Y está vez por último que decir quiero agradecer a Lucyhha por corregir tan rápido este capítulo y el de "Un par de mocosos" (ligera publicidad), eres un sol.

Sin más esta servidora se despide…

Lucy