Los personajes pertenecen a la Saga Crepúsculo.
Casa de hombres
POV Bella
El centro comercial más cercano al camping universitario se encontraba a diez minutos en coche, era un recinto pequeño con menos de quince tiendas pero con precios muy accesibles para la mayor parte de sus clientes.
Nosotras habíamos llegado a las once de la mañana disfrutando de todas las tiendas para nosotras.
— ¡Me encanta los días de fiesta! —Tanya saltaba de un lado a otro comprando a diestro siniestro; todo le gustaba y todo le sentaba bien.
— ¿Sabes qué celebramos?
—Y eso qué importa —y con esa emoción e ignorancia del mundo real que le rodeaba, siguió buscando prendas para ella.
¿Y está mujer estaba cursando el segundo año de periodismo? Me temo que si seguía así no saldría de las columnas de consejos para maquillaje.
Rosalie y Jessica miraban, se probaban y luego lo ponían en su sitio, porque no todas tenían un trabajo como el de Tanya; ser la única mujer de una familia llena de hombres.
Tanya Denali en todas sus vacaciones iba a visitar a su familia, y por lo tanto a su gran fuente de ingresos: sus primos, los cuales siempre le pedían consejos sobre las mujeres, y así la afortunada rubia podía embolsarse en quince días una suma de 500 dólares. Sí, tenía muchos primos.
Miré mi reloj aburrida, había pasado una hora y ya aparecía más gente y nosotras todavía no habíamos salido ni de la primera tienda.
Me levanté de la silla que me había apropiado cuando terminé mis compras, una camiseta rebajada al 50%, y dirigí mis pies a las dos chicas que hacían de jueces de los conjuntos que Tanya se probaba.
—Voy a salir a comprar un capuchino ¿Queréis algo?
—Otro capuchino —dijo Jessica mientras me daba el dinero.
—Yo un batido de frutas y a Tanya pídele un batido de chocolate con nata montada por encima sin trozos de chocolate —cogí el dinero que me ofrecía y salí de aquella tienda pensando en el aburrido día que me esperaba.
Entré en la única cafetería en todo el centro comercial —y la segunda más visitada por la gente de mi ambiente después de la cafetería de la universidad—. Me puse en la fila que la formaba un chico y tres amigas. Mientras esperaba mi turno me entretuve fijándome en la decoración del local.
La cafetería no estaba muy llena, solo una pareja y una chica que me resultaba extrañamente familiar… Y por supuesto que me resultaba familiar era la chica de la lavandería de la que nunca recordaba su nombre.
—Buenos días ¿Qué va a pedir? —La voz del dependiente me hizo romper el hilo de mis pensamientos y durante unos diez minutos estuvimos entretenidos con mi pedido —. Son diez dólares —su sonrisa en ese momento me sintió como un rayo, si lo sé me traigo el capuchino de mi casa ¡Qué cara está la vida!
—Aquí tiene señorita —con algo de coraje cogí el pedido y volví a mi anterior tarea: recordar el nombre de la chica de pelo negro. Sabía que tenía un nombre de alguna película ¿Los mundos de Coraline? No, no le pegaba ese nombre.
Y mientras mi mente luchaba contra la niebla del olvido para recordar aquel nombre, otra persona se sentó en su mesa y a esa sí que recordaba bien su nombre.
¿Pero que hacía aquí Edward? Y lo más importante ¿Qué hacía sentado en la misma mesa de mi "amiga"?
Ella sonreía mientras señalaba el reloj, al parecer le regañaba por llegar tarde, el se reía mientras movía las manos, después ella se acercó a el rostro de Edward y con su dedo índice señaló el parche que tenía en su ojo.
Él sonrío mientras le explicaba, supongo yo, que ayer noche se tropezó con un par de sicópatas que le intentaron violar amenazándolo con sus tacones de agujas, con la mala suerte de que uno de esos zapatos se clavara en su ojo.
¡Porras! ¿Por qué no se podría oír desde aquí la estúpida conversación?
La chica rió a la vez que cogía su bolso y de allí extrajo un papel de color rosa fucsia, desde mi posición parecía ser un anuncio pero no sabía de qué podría tratar, ella comenzó hablar mientras que Edward asentía cada x tiempo.
Un cuarto de hora después él miraba su reloj, parecía que mi querido tuerto tenía algo de prisa y eso no se le paso desapercibido a la chica del pelo corto.
En cinco minutos se despidieron con un gran abrazo y dos besos en cada mejilla, luego Edward salió corriendo de la cafetería.
-Señorita, aquí tiene su pedido- y sin mirar al chico de sonrisa agradable me di la vuelta con las bebidas y con mi mente apunto de explotar.
¿Cómo podía seguir ligando con aquel parche en el ojo?¿Cómo no podía recordar un ridículo nombre?.
—Bella —gritó alguien a mis espaldas para llamar mi atención, me di la vuelta rezando para recordar como se llamaba la sin-nombre que acercaba a mí a paso ligero.
—Hola —saludé con la sonrisa más simpática que pude.
— ¡Qué casualidad! —exclamó la chica dándome un fuerte abrazo, como si fuéramos amigas de toda la vida, más que conocidas de lavandería.
—La verdad es que sí. Qué, ¿estás aprovechando el día de fiesta para quedar con los amigos? —quién sabe a lo mejor tenía suerte y podía sacarle información.
— ¡Ojala! —respondió x. Bien, había que tachar que fueran amigos.
—Quien dice amigos dice novios, te he visto mientras pedía las bebidas —dije mientras resaltaba lo que llevaba entre las manos —, pero como vi que estabas en buena compañía, me dio cosa ir a saludarte —la chica que tenía delante soltó una pequeña carcajada.
— ¿Edward? ¿Mi novio? Más quisiera ese —sonreí, a lo mejor sí que servía como detective —, él es el hijo de unos amigos de mis padres —me informó. Bien, ya sabía de qué se conocían, ahora faltaba saber de que hablaban.
— ¿Y qué le ha pasado en el ojo? —aunque sonase algo impertinente tenía que saber que había dicho ese mal nacido de mí.
—El pobre está teniendo problemas con la gente que comparte su casa.
—Que pena ¿Y qué va a ser para solucionarlo? —aparte de cortarse la lengua.
—Fácil, irse de la casa- mi boca se abrió levemente —, dice que ya no puede soportar la presión en el ambiente — ¿Pero qué presión? Si era él el que empezaba las peleas —. Por cierto, ¿sigues con problemas con tus compañeros? —en ese instante me pregunté quién había dirigido a quién en la conversación, ¿ella o yo?
—Cinco chicos y una chica no es muy buena ecuación sobre todo si agregamos un único cuarto de baño —ella me sonrió como si tuviera todas las soluciones a mis problemas y yo la miré uniendo todas las piezas del puzzle.
Me entregó el mismo papel rosa fucsia que minutos antes había entregado a Edward.
—He decidido el año que viene irme a vivir a otra casa. Digamos que mis compañeros y yo no nos llegamos a conectar completamente —así qué el anuncio era para buscar compañeros de piso —. He hablado con el dueño de la casa y hemos llegado a un precio muy razonable; la casa está veinte minutos andando y tiene dos cuarto de baños y cuatro dormitorios, aquí tienes mi número de teléfono y también del dueño por si quieres más información.
—Gracias —susurre sin quitar la vista del papel, el precio era muy razonable y además parecía estar en mejores condiciones de donde vivía, pero aun así no entendía porque Edward quería cambiare de casa perdiendo su apreciada libertad de invitar a chicas cuando le dé la gana, ir el calzoncillos por toda la casa, no preocuparse de las tareas domésticas… A lo mejor era yo el único problema que le hizo decidir aquello.
— ¿Te lo pensaras? —Asentí levemente, con la mirada todavía fija en el papel —. De acuerdo, espero tu llamada —y con eso se despidió.
…
Llegué a la tienda de nuevo con las bebidas algo frías, pero al parecer ninguna chica se dio cuenta ya que se encontraban en una leve discusión sobre uno de los conjuntos.
Me senté con mi capuchino, antes de que Tanya me acompañara con su batido de chocolate con nata montada pero sin trozos de chocolate.
— ¿Aburrida? —Asentí con la cabeza mientras bebía el capuchino—, ya somos dos.
— ¿Cómo pueden pelear por un conjunto que no es para ellas? —pregunté refiriéndome al par que teníamos enfrente.
La risa irónica de Tanya me hizo caer en la cuenta; claro, las amigas se suelen prestar la ropa.
— ¿Qué te has comprado? —preguntó la rubia para cambiar a temas más agradables, le señalé la bolsa donde estaba mi camisa; no necesitaba ser muy lista para leer la expresión de Tanya cuando la vio.
—Sé que no es muy femenina o como quieras llamarlo, pero tienes que reconocer que es muy práctica —intenté defenderme. Estaba harta que las chicas con las que cogía confianza me intentaran entrar en razón para cambiar a una forma de vestir más ¿Provocativa?
—Si es muy práctica, si trabajas recogiendo basura —fruncí el ceño.
—No quiero que me compres ropa —le informé antes de que apareciera mañana con media tienda comprada.
—No pensaba hacerlo —la miré confundida—, te la vas a comprar tú —una ceja se alzó involuntariamente de mi rostro.
— ¿Y qué te hace pensar eso? —se notaba que esta chica no me conocía.
—Porque tengo esto —dijo con una gran sonrisa mientras me enseñaba mi monedero que se suponía que tenía que estar dentro de mi bolso. Se suponía… mierda.
Y es de esa forma fue como Bella Swan por primera vez llegó a su casa con las manos llenas y con el monedero vació.
— ¿A quién has atracado? —preguntó Emmett mientras salía de la cocina.
—Dirás quién me ha atracado a mí —gruñí intentando andar con la multitud de bolsas en mis manos.
Él me sonrió y yo seguí mi camino hasta mi cuarto encontrándome por el camino al resto de los chicos.
Cuando vi a Edward tuve la tentación de preguntarle sobre el asunto de la mudanza, pero rectifiqué imaginando que no sería buena idea que los demás se enterasen todavía, quién sabe a lo mejor convencía a Edward para que se quedará aquí.
Aunque eso significase tener que verlo todos los días ¡Qué sacrificio!
(N/A): ¿Sorprendidos? Yo también, no pensaba publicar tan pronto pero como "Casa de hombres" ha llegado y sobrepasado los 200 RR pues tenía que celebrarlo de algún modo.
Como siempre muchas gracias por vuestros favoritos y RR…
En el siguiente, capítulo aparecerá el acosador ¿Nerviosas? Yo sí, porque eso significa que entramos en la recta final, en los siguientes capítulos se resolverán las dudas que se han ido acumulando a lo largo de estos diez capítulos.
¿Con quién se irá Bella? ¿Será con uno o lo hará con varios (haber si te atreves a criticar no sé que 300)? ¿Quién es el acosador? ¿Habrá aparecido? ¿Qué será el secreto de los chicos? Y lo más importante ¿Por qué Edward se va el año qué viene a vivir a otro lado? ¿Será por Bella? ¿Por Alice? ¿O por alguno de los chicos? La "intriga" está servida ¿Podréis deducir lo que pasará antes del próximo capítulo?
Antes de irme dar gracias a mi Beta Reader la cual la bautizaré como Sol (porque lo es), la gente que lee "Un par de mocosos" (directa para que la gente pase y mande algún que otro RR) decir que subiré el siguiente capítulo dentro de dos días.
Y sin más está chica/mujer se despide a lo bestia con un gran abrazo…
PD: quejas de expresión y de ortografía, deberán ser dirigidas a Sol (Algo malo tenía que tener ser mi Beta…además de leer mis tonterías).
Lucy
