Los personajes no me pertenecen, son de la saga Crespúsculo.
Casa de hombres
BellaPOV:
— ¿No te has ido con los chicos a la ciudad? Pensé que querías ir al nuevo restaurante—
—Primero: me duele la barriga; Segundo: no me confundas con Emmett, y tercero: tengo que arreglar un pequeño problema —«intentar terminar la no-relación que mantengo con un acosador.»
Sentí un fuerte pinchazo en el vientre bajo, ya no sabía si era producido por los nervios que me embargaba por culpa del psicópata pervertido que conocería para desgracia mía ésta tarde o por la inminente llegada de mi amiga la menstruación.
— ¿Estás bien? —me encogí en el sofá confiando que el dolor fuera pasajero, apreté mis piernas contra mi barriga y cerré los ojos, esperando que aquella pregunta hubiera sido retórica.
Oí como la persona se iba y mi cuerpo se relajó mientras mis sentidos volvían a centrarse en la comedia romántica más empalagosa y con menos gracia que había visto en toda mi vida.
—Toma, esto te calmará el dolor de barriga —miré indecisa la pastilla y el vaso de leche caliente que me ofrecía cuando entró de nuevo al salón —.Tranquila, sé lo que hago, aunque parezca mentira en mi casa predomina el sexo femenino—
—Gracias —susurré antes de coger la pastilla y el vaso de leche — ¿Seguro qué no le has echado sin querer arsénico u otro veneno que me lleve a la tumba?
—Por favor, Isabella, tu duda me ofende. Estudio medicina —por supuesto, puede que Edward fuera en ocasiones algo cabrón, pero cuando se trataba de la salud, la profesionalidad le invadía. Así que sin pensarlo dos veces, introduje la pastilla en la boca y luego la tragué con ayuda de la leche.
—Aunque claro, puede que haya escupido en la leche sin querer —escupí todo el contenido que mi boca retenía —. Vaya, Isabella, eres una verdadera caja de sorpresa; quien diría que tienes complejo de periquito, seguro que la leche ha llegado hasta casa del vecino.
Sonrió descaradamente, ojo por ojo diente por diente, pero será rencoroso.
—Eres un imbécil —me levanté de un salto cabreada, ¿es qué no sabía este hombre qué no se debía cabrear a una chica que está casi en sus días?
El sonrió esperando mi siguiente paso, iba a abalanzarme contra él pero el dolor de mi barriga me lo impidió haciéndome volver a la posición inicial para apaciguar el dolor, pero él bien lo sabía de antemano.
—Me encanta, puedo haceros de todo y vosotras lo único que podéis es intentar destruir mi ego con los típicos insultos y amenazas.
— ¿Así es cómo pasas el rato? ¿Fastidiando a las chicas con menstruación? —necesitaba distraerme con algo y si eso significaba tener una conversación decente con Edward sin palomitas por medio lo haría, además la película era demasiado predecible para hacerme olvidar el dolor.
—Por supuesto que no, solo me meto con mis hermanas y con las chicas tan ridículas como tú, es decir, solo mis hermanas y tú, ¿Por quién me habías tomado? —su sonrisa estaba tan desviada que podía hacer competencia con la torre de Pizza, respiré varias veces para tranquilizarme.
— ¿Por qué no has ido con los chicos a comer? Hasta Judas fue a la última cena —desviando la conversación conseguiría no perder los estribos y por lo tanto no matar a Edward, así mataría dos pájaros de un tiro.
— ¿Qué tiene que ver aquí la última cena?
—No intentes dar la vuelta a la tortilla, yo he preguntado primero traidor, lo sé todo.
—Si lo sabes todo, ¿entonces por qué me preguntas? —me quedé pillada, se suponía que tenía que ponerse nervioso; malditas películas.
—Así que admites qué te vas el año que viene a otra casa —lo mejor era que no diera cuenta que mi seguridad se había evaporado.
—Para que negar lo inevitable, será duro perder a todos mi compañeros de casas incluyéndote a ti, para que negarlo —vaya eso no me lo esperaba —, pero, por desgracia, ésta casa cuesta demasiado y se cae a pedazos, y en mi caso, mi padre se niega pagarme el alquiler; quiere que vaya a vivir con el capullo de mi primo: Mike Newton, puede que lo conozcas.
—Pensaba qué te ibas de la casa por problemas de convivencia —no hacía falta decir que me lo había dicho una fuente muy fiable.
—Claro, también es por eso —durante unos segundos esperé que siguiera—. Cualquiera se iría por ti —dijo rápidamente cogiendo la primera excusa que se le pasó por su cabeza, se levantó del sofá en donde se había sentado para salir del salón.
—Habló el más indicado —mi grito se perdió, una puerta se cerró y al instante la música del final de la película empezó a inundar el salón mientras que mi cuerpo se hundía en el sofá.
…
Después de dos horas, me levanté del sofá como nueva. La pastilla y la larga siesta que me había echado habían sido la fórmula perfecta para poder levantarme sin sentir ninguna molestia.
Lo primero que hice fue ducharme, para despejarme y hacerme espabilar, eran las cinco y media e iba perfecta para llegar justamente a la seis al lugar acordado.
Comprobé varias veces que en mi bolso estaba el móvil y el gas de pimienta contra violadores, repasé mentalmente la forma de inmovilizar a un hombre y luego en vez de arreglarme me puse lo más cómoda posible para poder correr cuando fuera la ocasión.
Antes de irme comprobé el correo electrónico, mi madre me enviaba un mensaje.
"Querida Isabella:
¿Cómo estás? Nosotros estamos genial, la verdad es que nunca me imagine que sería tan divertido ir de viaje con un grupo de cincuentones, el viaje a Italia fue tan romántico y perfecto, exceptuando el ataque al corazón del pobre de Harry.
Philip está bastante preocupado por ti, dice que vivir con tantos hombres debe ser muy complicado para ti, no es ningún secreto que seas una maniática de la limpieza, pero yo estoy tranquila seguro que ya habrás encontrado la forma para controlarlos.
Hace unos días, estuve hablando con Lilian ¿Te acuerdas de ella? Conociendo tu memoria para recordar a las personas lo dudo, es la hermana de Philip. Pues bien Lilian, la madre de Jasper, nos ha invitado para pasar las navidades en su casa.
¿No te parece fantástico?
Besos de tu única madre."
Sin palabras; así es como me quedé al terminar de leer el correo, pero desistí de inventarme en ese momento alguna respuesta al no muy elaborado mensaje de mi madre y decidí que ya era hora de retomar la partida.
Cuando salí por la puerta principal, al instante me di cuenta de la presencia del chico sentado en las escaleras del porche.
— ¿Qué haces aquí afuera?
—Leyendo un libro —que escondió en el bolsillo de atrás de su pantalón mientras se levantaba — ¿Sorprendida?
—Si Emmett y Jacob leen, ¿Por qué debería sorprenderme de qué tú también leas? Al parecer se ha puesto de moda entre los idiotas —este chico se creía muy especial, seguro que era uno de esos que recitaban parte de obras clásicas para embaucar a las chicas.
— ¿A dónde vas?
—Al supermercado, he quedado con alguien allí —No tenía razón alguna mentirle, tampoco es que estuviera haciendo algo para avergonzarme.
—Te acompaño —su ofrecimiento no me gustó, sobretodo imaginandome las bromas que haría a costa del acosador.
— ¿Y hacerte perder quién se encuentra en el bosque caperucita? Anda, quédate aquí leyendo tranquilamente, no tardaré mucho, ya me contarás el final del cuento—y tras decir aquello empecé a correr para que no intentara seguirme. Cuando pensé que ya había corrido suficiente y mis piernas no podían más, paré para coger algo de aire.
Tardé bastante más de lo normal en llegar al aparcamiento del supermercado; y aunque fuera imposible, mi corazón empezó a palpitar más fuerte cuando capté la figura que estaba allí esperándome, o por lo menos eso creía.
No sabía si correr hacía él o hacía la dirección contraria, pero no, tenía que parar esta ridícula situación. No podía permitir más ramos, aunque me encantase ver a Edward continuamente estornudando, y por supuesto no podía aceptar regalos como el consolador.
Así que decidida, respiré varias veces antes de acercarme al chico de la capucha azul, pero a cada paso que daba me arrepentía más y más. Miré mi reloj, eran las seis y cuarto, había tardado mucho, sobre todo porque durante mi carrera para despistar Edward me había pasado la calle por donde debía de ir.
Un suspiro y mi decisión estaba tomada; llegaría hasta el chico, le amenazaría con una orden de alejamiento, luego me iría corriendo hasta casa, pondría el pestillo y dormiría con el bate de béisbol en mano. Era un perfecto plan.
El chico estaba a espalda mía.
—Hola —lo saludé para captar su atención y así poder encararnos, por su puesto yo estaba a una distancia meramente razonable.
Podría haberme creído antes: que las ranas tenían pelo, que las vacas volaban y hasta que mi madre tuvo una relación amorosa Matthew Bellamy. Pero que aquella persona que tenía delante fuera mi acosador, nunca podría habérmelo creído.
— ¿Edward? ¿Pero qué haces aquí?
—Isabella mira que has tardado en llegar, he llegado yo antes y eso que has salido tú antes de casa —mis ojos estaban como platos y mis pensamientos se negaban a que fuera él.
¿Edward Cullen interesado en mí?, eso debía ser una broma de mal gusto. — ¿Qué haces aquí? —para creérmelo debía de escucharlo por mis propios oídos.
—No está claro: esperándote —buscando el lado positivo, el acosador había resultado meramente guapo; aunque buscando la parte mala, había resultado ser un verdadero capullo.
(N/A): Buenas tardes, mis queridas estamos a 10 del 6 del 2011, esta fecha tiene algo de importancia; aunque parezca mentira, el curso 2010-2011 está llegando a su fin. ¿Qué quiere decir eso? que como estudiante debo abrir algún que otro libro para ponerme al corriente de lo que hemos dado en el curso, es decir, mis adorables exámenes finales han vuelto para hacerme la vida imposible.
Algunas pensareis que la generacíones actuales, más especificamente la recolecta del 1994, nos tocamos las narices, en parte es cierto, pero no obstante no quita que aunque seamos unos perrazos no tengamos algo llamado responsabilidad.
Mi prioridad en estos momentos son los exámenes, porque soy estudiante y no pertenezco a la generación Ni-Ni...
Por eso os quiero pedir que comprendais mi retraso ante la historia; aunque realemente la que ha tardado aquí ha sido mi Beta Reader, Sol, pero comprendo su situación porque todas hemos tenido esta edad y todas hemos pasado por algún que otro profesor que nos saca de nuestras casillas.
Sin comentar el capítulo porque os podría fastidiar el siguiente y agradeciendo por los RR y los Favoritos y pidiendo perdón por el retraso me despido.
Lucy
