Los personajes no me pertencen, son de la saga Crepúsculo .
Casa de hombres
Bella PVO
La tarde había resultado agotadora. Emmett, Edward y yo habíamos revisado la casa con un simple paraguas como arma, esperando que en cualquier momento apareciera el analfabeto que nos había personalizado la fachada.
Pero para desgracia, o suerte nuestra, el único momento estremecedor fue cuando Emmett se sobresalto con su propio reflejo, en el cuarto de baño, con la mala suerte de golpear con el paraguas, que tenía en las manos, la cara de Edward.
—Primero fue el ojo y ahora es la nariz. Decidme, ¿qué os he hecho para que me hagáis esto? —murmuró a la vez que yo le ofrecía una bolsa de palitos de merluza congelados para que se lo pusiera en su leve hinchazón.
—Simplemente, intenta no ponerte en el lugar inadecuado en el momento inadecuado y todo estará arreglado —sugirió Emmett.
—Claro, también puedo intentar no nacer ¿Qué te parece? Así arrancamos el problema de raíz —la ironía se mezclo con las palabrotas que brotaban de su boca cada vez que la bolsa de palitos de merluza se movía.
—No seré yo el que te lo impida —puse los ojos en blancos ¿Cuantos años tenían estos hombres? Me pregunté mientras buscaba en mi bolso una aspirina para Edward.
Se escucharon unos pasos subiendo rápidamente la escaleras del porche y segundos más tarde la puerta delantera se abría excesivamente golpeando en seco la pared.
— ¿Hay alguien? —gritó Jasper con el corazón en un puño.
—El asesino y los cadáveres de tus "amiguetes" —respondió Emmett.
—Que gracioso que eres —comentó fastidiado Jasper mientras ingresaba en donde estábamos: la cocina —. ¿Os habéis tropezado con alguien? —preguntó al ver la nariz de Edward.
—Con lo único que nos hemos tropezado ha sido con el reflejo de Emmett y con un paraguas —comenté divertida —, y luego dicen que yo soy patosa —murmuré a la vez que seguía con mi búsqueda de la pastilla desaparecida.
—Cállate y sigue buscando, Swan —murmuró Edward malhumorado.
Suspiré y proseguí con la búsqueda de la pastilla perdida. Tras sacar: una bolsa de caramelos de tiempos de la prehistoria (metafóricamente hablando), las llaves de la casa que apenas utilizaba, algunos pañuelos pegajosos de algo (que no quería ni imaginar lo que era) y mil y unas cosas más que no sabía ni que tenía en el bolso, me encontré, al fin, con la caja de las pastillas que tan exasperadamente necesitaba Edward.
—Creo que con una pastilla será suficiente —comentó el malherido al ver la caja entre mis manos, verifiqué que no estuviera caducada y luego sonreí para mis adentros.
—Por supuesto una pastilla... —murmuré mirándole disimuladamente, intentando esconder la sonrisa que mis labios querían dibujar —, pero antes, mi querido y detestable narizotas, tienes, bueno más bien, tenéis que contarme lo que está ocurriendo.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Emmett sacando algunas cuantas galletas de un bote.
—A la pintada que tenemos en la fachada —empecé a enumerar lo que había ocurrido durante todo este tiempo —, a la piedra que rompió la ventana, la visita de los hombres con nombre de mafiosos, al moretón en el ojo de Jacob, a vuestro cambios de humor… —cogí aire para zambullirme totalmente en la piscina —. ¿Quién, coño, es Adam? —pregunté entre dientes mirando a cada uno de ellos.
Emmett se atragantó con la galleta y al instante Jasper le paso un vaso de agua, antes de que ese rojo se convirtiera en morado.
—No creo que tenga que ver nada contigo — respondió Edward mientras me miraba ceñudo.
—Pues yo pienso que sí, desde en el momento que pisé esta casa es asunto mío —le contesté sin dejar ver los nervios que me carcomían.
—Eso es ridículo —bramó Edward levantándose de un salto de su asiento olvidándose de su nariz y de la pastilla.
—Por supuesto que es ridículo, vuestro comportamiento desde el principio ha sido totalmente infantil. Siempre con ese maldito secreto que no queréis contarme, pero creo que ya es hora que maduréis y me digáis lo que ocurre.
Mi exigencia fue escuchada por todos ellos, pero solo fue uno el que se atrevió a explicarme lo que ocurría con un tono tranquilo y pasivo, como tanto le caracterizaba.
—Escúchame Isabella, esto que voy a contarte no puede salir de aquí. No se lo puedes decir ni a tu madre, ni a Phil… ni a nadie ¿Lo comprendes? —asentí y Jasper sacó una fotografía de su billetera, me invitó a que me sentará y yo acepté sin rechistar.
Emmett se sentó justo enfrente de mí mientras que, por su parte, Edward se apoyaba en el marco de la puerta y encendía un cigarrillo con intención de matar a los nervios que le carcomían.
—Fue sacada el año pasado —comentó refiriéndose a la fotografía en donde salían ellos cuatro y un chico más, de cabellos rubios y ojos verdosos. Los cincos estaban sonriendo con las caras quemadas del sol de verano, o puede que fuera producto del alcohol que habían consumido.
— ¿Quién es?
—James, es James, un hombre extraordinario —murmuró Jasper mirando fijamente la fotografía.
—Era un verdadero rastreador para encontrar problemas —exclamó Emmett —, con él siempre te asegurabas la diversión en cualquier fiesta.
—Siempre se quedaba con las mejores mujeres- agregó para mi sorpresa Edward mientras tomaba una nueva calada —. Hermosas y tontas… perfectas para llevarlas a la cama —lo miré con una ceja levantada ¿Se había olvidado qué yo era una mujer o simplemente se había olvidado de mi presencia?
—Pero tenía un pequeño problema —prosiguió Jasper sin inmutarse de los últimos comentarios de sus amigos.
—El alcohol —respondió Emmett muy seguro de si mismo.
—Bueno ese también pero me refiero a otro.
—Su mal humor —señaló Edward.
—Tampoco me refería a ese —murmuró Jasper algo cansado de las interrupciones —. Estoy hablando de su problema con el juego —los otros dos asintieron con la cabeza como si en ese momento se hubieran acordado en ese problema en particular.
— ¿Y qué tiene que ver su problema con el juego? —cuestioné esperando impacientemente las respuesta a todas las preguntas que se habían formado en mi cabeza durante tanto tiempo.
—Dirás en qué no tiene que ver —repuso Edward mientras le daba una calada a su cigarro.
—Veras, Isabella; James tenía un problema con el juego, pero eso no era ningún secreto para nosotros —explicó Jasper.
—Pero sí la manera en cómo conseguía el dinero que utilizaba para pagar el juego y sus demás caprichos —murmuró Edward con un tono agrio.
Jasper prosiguió, ignorando la interrupción de Edward.
—Alec era uno de los compañeros del póker de James. Cuando se enteró que tenía problemas para pagar, le propuso un trabajo; rápido, sencillo y muy bien pagado.
—Supongo que él acepto —observé a los tres chicos que tenían adelante —, y deduzco que el trabajo no debía de ser legal.
—Muy bien pensado, Holmes —dijo Edward mientras se dirigía al fregadero para apagar su cigarrillo.
— ¿en qué consistía el trabajo?
— ¿No lo has averiguado? —preguntó Edward con una sonrisa socarrona, negué con la cabeza y comenzó a reírse —. Pero que ignorante e inocente eres —se acercó a mí y me dio un gran pellizco en mi mejilla antes de sentarse tranquilamente al lado de Emmett.
—Adam no es una persona, Isabella; es una droga, una droga muy solicitada en las fiestas universitarias: una mina de oro, quien dice.
—James se hizo socio de Alex; él las vendía en las fiestas y Alex las administraba, un negocio muy rentable.
— ¿Y qué paso?
—Un mes antes de que empezaran las clases, nos establecimos en la casa con la intención de ir a las fiestas que se celebran para el inicio de curso y James puso en marcha su plan; peleo con Victoria y ella corrió a los brazos de Jacob con la desgraciada "coincidencia" que les pillara en medio del proceso de consolación.
—James se cabreo, tiró unas cuantas cosas al suelo y subió a por todas sus cosas. A los tres cuartos de hora después, cerró con un portazo la puerta de la casa sin dirigir la palabra a nadie sobre donde iba—
— ¿Y las drogas?
—Lo más seguro es que se las llevara con él, pero el muy cabrón dejo unas cuantas bolsitas de recuerdo para que cuando Alec y los suyos registraran la casa las encontraran en cada uno de nuestros cuartos —explicó Edward —, y así pareciera que nosotros fuéramos compinches de ese cabrón.
— ¿Por eso las amenazas y las peleas?
—Por supuesto; fue muy astuto al desviar la atención de Alec hacía nosotros —comentó Edward halagando aquel plan tan retorcido.
—Ahora mismo seguramente estará viviendo reposadamente, mientras que nosotros nos tenemos que comer toda su mierda. Si supiéramos donde está no tendríamos reparo en decírselo a Alec, pero ni su familia, ni sus amigos saben en donde podría estar.
—Pero tranquila Bella, esto pronto acabará —intervino Emmett mientras ponía unas de sus manos en mi hombro —, vamos a darle el dinero que costaba las drogas y así nos dejarán en paz- disimuladamente e intentando que no se notara mi incomodidad me safé de su contacto, todavía no podía olvidar que era el acosador.
— ¿Tenéis dinero suficiente? —pregunté; se miraron entre ellos antes de contestar.
—Durante estos meses hemos conseguido reunir bastante dinero haciendo pequeños trabajillos—intenté recopilar toda la información que acababa de reunir gracias a una bendita pastilla.
— ¿Y por qué Edward se está buscando otra casa para el curso que viene? —pregunté rematando la faena.
El nombrado se quedó congelado con el cigarrillo en la boca y entonces me di cuenta que esa pregunta no debía de haber salido en ese momento de entre mis labios.
(N/A): Lo primero que tengo que decir es un lo siento muy grande. Entre que me dieron las vacaciones y que tube: un viaje de fin de curso, un viaje con familia y un viaje con las amigas apenas he tenido tiempo para escribir y mucho menos para escribir este maldito capítulo, que me ha costado una vida entera para escribirlo.
En este capítulo la pregunta estelar era ¿Quién es Adam? Aunque más bien debería haber sido ¿Qué es Adam?
Me reido con eso de que Adam fueran las siglas de ,Anotaciones De Amores Maullados ¿qué retorcida mente puede llegar a esa extraña conclusión? La mía por lo menos no, también me ha gustado la que ha llegado a la deducción que debía de ser una mascota.
Por otro lado mucha gente ha comentado que nadie se esperaba a Emmett y os pregunto yo :¿No os parecía raro qué todos hubieran tenido su momento con Bella ecepto Emmett? ¡Hasta hay alguien que creía que era Alice! ( premio para la mente más ilogica/logica que he conocido en este mundo).
¿Emmett no puede ser romántico? Yo creo que sí, es más yo diría que es un romántico en edseso. No siempre Edward tiene que aparecer con un ramo de rosas y un peluche bajo el brazo y con un te amo escrito en la frente.
Agradecimientos a todos los RR y a los favoritos y por supuesto dar gracias por lo rápido que ha corregido Sol.
También informar que "un par de mocosos" será actualizado dentro de un par de días.
Me despido dejando con la tensión de ¿Por qué Edward se va de la casa? ¿Es por los chicos?, ¿Por su padre?, ¿Por Bella? o ¿Puede que sea por Alice?...Todo esto y mucho más los descubrireis en el siguiente capítulo de CDH , osea hace, "Casa de hombres"
Lucy
PD: Dedicado en la memoria de todos aquellos que han sufrido plagios o cualquier otra falta de respeto.
