Los personajes pertenecen a la Saga Crepúsculo.


Casa de hombres

El nombrado se quedó congelado con el cigarrillo en la boca y entonces comprendí que aquella pregunta no debería haber salido de entre mis labios.

Jasper y Emmett se miraron mutuamente para luego dirigir la mirada hacia Edward, el cual no apartaba la mirada de mi persona. Me extrañó que dejara al silencio como único protagonista de los minutos sucesivos, puede que el golpe le hubiera afectado a algo más que a la nariz.

— ¿No decidimos informarle de esto más adelante? —susurró Emmett como si yo no pudiera escucharlos; patosa pero no sorda, haber cuando aprendían la diferencia.

— También decidimos no contarle lo de James —comentó Edward fríamente sin bajar el tono de voz.

— Sí, pero este tema todavía no está muy aclarado—intervino Jasper.

— Por mi parte sí que lo está, o ¿Es qué pensabais que me quedaría con los brazos cruzados teniendo la amenaza de compartir un piso con mi primo?

— Estás intentando decir que ya has encontrado otro lugar donde vivir ¿Tan rápido nos sustituyes? —exclamó Emmett con la sorpresa pintada en el rostro.

— Primero, tú eres el que ocasiono todo este problema, y segundo, si estuvieras en mi misma situación, harías lo mismo que yo.

— Lo siento por proteger nuestros derechos de inquilino—dijo con ironía Emmett—, pero como buen futuro abogado que soy no podía permitir que no disfrutáramos de una televisión por cable.

— Hemos tenido que soportar goteras, humedades, cañerías reventadas, plagas de todo tipo…y seguramente alguna que otra cosa más infrahumana para el alquiler que pagamos. Y a ti, señor futuro abogado, ¿Sólo se te ocurre quejarte sobre lo mal que ves a la chica del tiempo?

— Por lo menos si el señor Bartter no nos hubiera retirado la opción de renovar el contrato de nuevo… Recuérdame Edward que si algún día necesito un abogado, que no lo contrate.

— Ya os he dicho que ese hombre no atiende a razones —intentó justificarse vagamente Emmett.

Jasper y Edward se rieron a carcajada limpia como si lo que hubiera dicho fuese un buen chiste.

— ¿Significa que tendré que buscar otro lugar donde vivir? —pregunté, interviniendo por primera vez en la conversación.
— Bueno, piensa que así el año que viene no tendrás que soportarnos —me quedé callada sin saber que decir.

Una parte de mí—la parte norte—estaba más feliz que unas castañuelas. Pero por otra parte, mi lado… ¿Divertido?, por llamarlo de alguna manera, estaba decepcionado.

El curso que viene ya no habría más rosas en la puerta, ni palomitas letales, ni noches de película estúpidas, ni guerras de quien dice la mayor tontería, ni parque de atracciones… Ni besos, ni motes; todo aquello acabaría.

— ¿Vivir sin vosotros? Creo que será un gran descanso para mis pobres nervios —comenté con una sonrisa.

— Si yo también te echare de menos —murmuró irónicamente Edward.

La conversación desemboco en un tira y afloja de quién sería el desgraciado que preparase esa noche la cena, lo que se solucionó de la manera más justa y civilizada que conocían estos chicos; piedra, papel o tijeras

Y por una vez, fueron Jasper y Emmett los que acabaron en la cocina llorando, literalmente, por las cebollas que tenían que cortar para la cena de aquella noche, mientras que Edward y yo nos quedamos en el salón haciendo lo fundamental: Respirar.

Cada uno estábamos en un sofá sin dirigirnos ni una palabra; con disimulo me atreví a mirarlo. ¿Cómo pude pensar por algún momento que él fuera el acosador? Él siendo como es, tan estúpidamente cínico y orgulloso.

— Por cierto, tu pastilla… —murmuré al ver su nariz levemente hinchada recordando que entre tanto misterio no se la había entregado. La lancé esperando que él la cogiera en el aire.

— ¡Mi ojo! —exclamó cuando la pastilla aterrizó, al parecer, en su ojo y no en la mano como debería de haber sido. Tuve que morderme la lengua para no reír.

— ¿Estás seguro que ha sido la pastilla? Puede que fuera un indefenso bichillo…

— Puede que fuera un indefenso bichillo —imitó mi voz desastrosamente, rematándola con una risilla que se suponía que era femenina—. Niña del mismo demonio, ¿Es que no sabes apuntar para otro lado que no sea mi ojo?

— Tienes que reconocer que es algo extraordinario—murmuré, consiguiendo la mirada asesina de su único ojo sano—. Si se me diese tan bien encestar como tirar cosas a tu ojo ahora mismo podría estar en la NBA.

— Increíble—dijo irónicamente—, comprobemos si clavándote un paraguas en el ojo sigues teniendo tan buena puntería —no me gustó para nada su propuesta, sobre todo con esa mirada de loco que no hacía mucho juego con su nariz hinchada, por lo que, sin pensarlo mucho, corrí como alma que lleva al diablo.

— ¡Ha sido sin querer, tienes que creerme! —grité mientras subía las escaleras con Edward el psicópata pisándome los talones.

— Puede que la palomita fuera sin querer, ¿Pero la pastilla también? ¿Crees que soy tonto?

— ¿Eso era una pregunta retórica? —gruñó y tragué en seco; estábamos en el piso de arriba solos.

Acorralada como me veía—a un lado la pared y en el otro lado una ventana abierta—no tenía escapatoria alguna.

— Edward, vamos a tranquilizarnos —dije mientras daba algunos pasos pequeños hacia la ventana—. Ahora mismo pareces un ogro —levantó el paraguas apuntándome entre ceja y ceja. Rápidamente corregí mis palabras—, quiero decir que, técnicamente, eres un ser racional y tienes, bueno, más bien debes actuar como tal —frunció más el ceño—. ¡A un dios!, me recuerdas a un dios griego. Por favor, ¿Puedes bajar el paraguas? Me estas dejando bizca.

Pero mis ruegos fueron en vano. El plan "a" había sido un fracaso y ahora llegaba el descabellado plan "b"; me posicione de una manera que lo que siguiente que dijera pareciera resultase creíble.

— No te acerques más o me tiro por la ventana —aparentemente mi amenaza funcionó y Edward bajo el paraguas, pero en vez de alejarse, se acercó más a mí con una sonrisa bastante macabra—. Se supone que te tenías que alejar.

— Claro. Por cierto ¿Cuánto más me tengo que acercar para que te tires de una vez por la ventana?

— Serás sádico —murmuré entre dientes mientras que él seguía acercándose más a mí.

— No fui yo el que dijo que se tiraría por la ventana —murmuró a unos centímetros de mi rostro.

— Te voy a explicar algo del complicado código femenino; cuando una chica te dice que te alejes, significa que desaparezcas de su vista, no lo contrario —le informé mientras me alejaba lo más que pude de él, que no fue mucho—. Deja de mirarme así…

— Lo siento, te miraría de otra manera pero hay una persona que me acababa de tirar una pastilla en el ojo.

— Debe de haber sido sin querer, seguro que ella solo quería ayudarte a su manera —murmuré con los nervios a flor de piel, ya sin saber si era por él o por el paraguas.

— Puede… —fue su respuesta más original ¿Dónde estaba el chico que yo conocía? ¿La pastilla le había rematado su mono neurona?

Se inclinó más hacía mí y mi cabeza chocó contra la pared, estaba totalmente acorralada.

— Edward —lo llamé intentando que reaccionara, de sus labios salió un pequeño murmullo que no pude comprender lo que significaba, y tampoco le di mucha importancia cuando los pocos centímetros que nos separaban desaparecieron.

Mi corazón latía demasiado rápido, mi cara cogía un ligero tono de rojez, mis ojos se agrandaron por la sorpresa y mis labios intentaban acostumbrarse a los suyos.

Cerré los ojos despacio, con miedo a que si lo hacia completamente él se aprovechase para hacer algo contra mi persona, pero cuando los cerré completamente seguí sintiendo sus labios juntos a los míos.

Unos de sus brazos abandonó la pared donde se apoyaba para situarse en mi cadera. Insegura de mí misma y sobretodo de él, puse mis manos sobre su torso.

Sentí como moscas tontas revoloteaban en mi estómago sin saber por dónde salir; su lengua se abrió paso de entre mis labios, para profundizar el beso.

Y cuando pensé que esta era su táctica para matarme de asfixia, el beso terminó dejándome un pequeño cosquilleo.

Necesitaba aire , pero lo único que podía oler era la colonia de Edward.

— ¿Por qué te ríes? —susurré al ver su rostro.

— ¿Siempre tienes qué matar los momentos románticos?-preguntó como respuesta.

— Perdona, pero que una persona te persiga con un paraguas en mano con la intención de dejarte tuerta no entra entre mis planes de romanticismo —murmuré con la ironía palpable en cada palabra.

— ¿Y cuando te besan? ¿Eso tampoco entra en tu idea del romanticismo?

— Más bien parece una distracción para bajar la guardia —dije echándole una mirada al paraguas que todavía tenía en una de sus manos.

— Pues no creo que haya funcionado—susurró divertido advirtiendo la tensión de mis músculos.

— Suéltame.

— No quiero.

— No seas niño y déjame. Esto no tiene ninguna gracia —intenté liberarme, pero como era de esperar, no tenía la suficiente fuerza para hacerlo.

Sonrió de lado.

— ¿Y cuándo la ha tenido?

— ¿Esto es por la pastilla o simplemente lo haces por fastidiar?

— Por ambas.

— ¿Eres estúpido o q—

— Caliente, caliente —canturreó y cuando menos me lo esperé, volvió a juntar nuestros labios.


(N/A):Hola, de nuevo estoy por aquí principalmente porque no me gustaba como había quedado este capítulo así que durante dos meses he estado manos a la obra cambiando esto y lo otro para que acabara de gustarme, desgraciadamente no lo he conseguido pero pienso que he conseguido mejorarlo algo.

Gracias a los que siguen pasándose por aquí y escribiendo RR y por una amiga por corregirme tan rápido (los agradeciemientos no los he borrado que ya me costo escribirlos en su momento).

Gracias: a Sol por corregir este nuevo capítulo, A DolceAddiction por odiarme, A elenabella23 por recibir a Emmet con los brazos abiertos ( yo también lo haría), A L.J. Mackenzie por aceptar con tanto aprecio el premio de la mente más lógica/ilógica ¡Te lo mereces!, A laubellacullen94 por acordarse de siempre poner un RR (gracias ^^), A Aiiram porque después del ojo y la nariz viene el otro ojo (xD), A AbbyMalfoy porque ya comprendemos por donde va la cosa (=D),A gery02 porque me encanta que te encante, A ginebralocacullen ¿Con Rosalie? Algo retorcido tu pequeña deducción(xD), A ovejita-dm-cs por seguir manteniendo la intriga, A Camila porque yo no os dejo con ganas de más a propósito, A MeliicadyCullen porque yo también me proclamo Team aspirina, A porque esperabas algo más (lo siento) y A Tata XOXO porque no tengo ni idea como lo consigue pero casi siempre es la primera enviarme un RR.

Gracias a todas…y para las que quieran ser tan amable con esta pobre desquiciada mi cumpleaños es el 18 de agosto.

Y sin nada que decir y esperando alguna felicitación el día de mi cumpleaños me despido.

Lucy