Los personajes no me pertenecen, son de la saga crepúsculo.
Casa de hombres
Bella POV
Cuando salimos afuera, corría una ligera brisa, acompañada por los agradables cantos de los pájaros y los susurros del grupo de alumnos que se reunían antes de los exámenes para comenzar a realizar las chuletas que les librarían de un verano entre los libros sin tener que sacrificar ninguna de las fiestas que se celebraban en el campus durante la semana de exámenes.
Edward y yo saludamos a Emmett con la mano mientras cogíamos el camino para llegar a casa. Él nos devolvió el saludo con una gran sonrisa antes de volver a concentrarse en el pequeño papel donde escribía.
Durante la mañana se habían formado algunos charcos, lo que hacía más peliagudo el trayecto a casa. Pero todavía mantenía la esperanza de no caer en ninguno de los charcos, como corrientemente me ocurría.
—Tenemos que hablar —comentó distraídamente, a la vez que yo intentaba pasar un charco que podría ser considerado el nuevo atlántico. Se pasó una mano por su pelo, despeinándolo más de lo que ya estaba, y posó su mirada en un anuncio del otro lado de la carretera.
— ¿De qué quieres hablar? —le cuestioné; aunque podía imaginar el tema del que quería hablar.
El cielo cada vez se estaba encapotando más y ninguno de los dos llevábamos un paraguas para resguardarnos de la lluvia desgraciadamente. Debíamos de aligerar el paso si no queríamos llegar empapados a casa.
— Hoy por la noche arreglaremos el asunto de Alec —aquello me cogió con la guardia baja—. Ya hemos conseguido reunir dinero suficiente para que se planteé dejarnos en paz.
Abrí la boca para decir algo, pero no podía formar ni media palabra. Miré a Edward en un intento de recuperar el sentido común; caminaba con andares seguros sin importar pisar algún charco, parecía estar muy acostumbrado a la lluvia en comparación mía.
— Pensé que esperarías algo más, por lo menos hasta después del segundo cuatrimestre.
— Cuanto antes zanjemos este problema mejor que mejor.
— Tiene que ser mucho dinero el que vais entregar ¿Cómo habéis podido cinco universitarios conseguir tanto dinero en tan poco tiempo? —cuestioné, calculando cuánto dinero podría ganar un repartidor de pizza.
— Vendiendo al mejor postor las respuestas de los exámenes y la moto de Jacob.
— Pero, ¿Cómo podéis saber las respuesta de los exámenes? Y… ¿Jacob tiene una moto?
— A Jasper se le dan muy bien los ordenadores —se encogió de hombros—. Dice que conseguir las respuestas de los exámenes es como quitarle la piruleta de un niño —nunca podría alcanzar a imaginar al tranquilo de Jasper robando una piruleta aun niño, era demasiada imaginación hasta para mí.
— Y Jacob tenía una moto. Tenía, no tiene —dijo como si estuviera explicando a un niño porqué uno más uno eran dos.
Reprimí el impulsó de soltarle un cometario borde, tenía que mantener la conversación como una persona civilizada.
— Deberíais llamar a la policía, al fin y al cabo, Alec es un delincuente. Ellos sabrán como manejar este asunto…
— Isabella, te he contado esto porque sé que no quieres que te ocultemos nada; pero no puedes decírselo a nadie —me interrumpió Edward.
Pude ver como se había arrepentido de habérmelo contado. Él nunca había querido que yo supiera el asunto de James, nunca pensó en mí como alguien de confianza y puede que en parte tuviera razón.
— Tranquilo, no se lo contaré a nadie —dije intentando sonreír lo más despreocupadamente posible—. Pero tenéis que llegar a casa lo antes posible, os prohíbo que me tengáis toda la noche despierta.
— ¿Estás preocupada por nosotros? —preguntó con una sonrisa ladeada. Esquivé su mirada, avergonzada—. Creía que pensabas que éramos unos orangutanes que no sabían ni como encender una bombilla sin electrocutarnos.
— Por supuesto que pienso así, pero no todos tenemos el privilegio de poder controlar nuestros sentimientos.
— Sabía que en el fondo nos querías —posó uno de sus brazos sobre mis hombros—. Pero ¿Quién es tu favorito? —susurró junto a mi oreja. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo; odiaba esa sensación.
— ¿Qué hacéis ahí, parado? ¿Es qué no veis que está empezando a llover? —Preguntó Jacob a nuestras espaldas. Le sonreí sin ganas—. Anda, ven Bella. Yo te protegeré de la tormenta —comentó burlonamente, apartándome de Edward y arrastrándome con él dentro de casa.
….
Cuatro horas después, todos los chicos estaban en casa preparándose para el encuentro. Yo me encontraba tumbada en el sofá observando como Seth rellenaba de amoniaco una pistola de agua.
— Explícame de nuevo por qué malgastas tu tiempo en esto.
— Porque debemos de protegernos de los matones de Alec —contestó cansinamente Seth, después de repetírmelo como octava vez en la tarde.
— Pero ¿No crees que lo matones de Alec tendrán pistolas de verdad?
— Por supuesto ¿Pensabas que tenían pistolas de agua? Ellos son profesionales, Bella—desistí de entender la extraña lógica de Seth.
— ¿Alguien ha visto mi sombrero de chulo? —preguntó Emmett, mientras rebuscaba entre el montón de ropa que teníamos aun lado de la sala (algún día tendríamos que ir a hacer la colada… Algún día) —. Necesito ese sombrero, o de lo contrario no podré conseguir meterme en mi papel —alucinaba viendo como los chicos se tomaban esto como si fueran actuar en una obra teatro.
— Señoritas, vámonos —gritó Jasper, dejando junto al montón de ropa la maleta donde estaba todo el dinero—. Tenemos que estar allí antes que ellos.
— Cinco minutos más, todavía tengo buscar mi camiseta de la suerte —gritó Jacob desde el segundo piso.
Edward apareció con un cigarro en la boca para variar.
— ¿Crees qué llegaremos a tiempo? —le preguntó a Jasper.
— Lo dudo —murmuró nerviosamente—. Iré arrancar el coche, tú encárgate de que terminen de arreglarse las niñas —y luego se fue.
— ¿De qué te ríes? —me preguntó.
— No sabía que los chicos tardasen tanto en arreglarse.
— Para tu sorpresa, hace algunos años descubrimos el desodorante.
— ¿En serio? —seguí la broma.
— Sí y también el cepillo de dientes.
— Es alucinante lo que han avanzado los hombres desde estás ultimas décadas. Puede que dentro algunos años estéis a nuestro nivel.
Por primera vez, nuestra conversación acabo pacíficamente.
Edward tuvo que ir arriba a coger a Jacob de los pelos para arrastrarlo al coche, mientras Emmett ya se iba con su sobrero de chulo y Seth cogía su arma letal.
Con un "hasta luego" me despedí de ellos.
Con la intención de distraerme y no pensar en los chicos, me dirigí a mi cuarto para ordenar el desastre que había formado esta mañana en el trascurso de elegir que ponerme.
Primero, empecé guardando toda mi ropa en el armario. Tuve que poner una silla en las puertas para mantenerlas cerradas, era un mueble demasiado pequeño para guardar tanta ropa… Maldita Tanya.
Luego barrí debajo de mi cama, encontrando una mini población de pelusas, y terminé ordenando los libros mi estantería por orden alfabético.
Me dejé caer sobre cama cuando terminé. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero no el suficiente para que los chicos pudieran haber llegado al sitio acordado con Alec.
Observé lentamente cada rincón de mi cuarto, encontrándome de improviso sobre mi mesa el estuche de maquillaje. Suspiré; ahora tendría que coger la silla para colocar la bolsa en su sitio.
Casi arrastrándome, coloqué lo que había resultado como muro de contención en el armario y luego me subí para colocar la bolsa, pero antes de bajarme vi algo que me extraño.
Uno de los ladrillos parecía estar suelto.
Con cuidado de no caerme y con miedo de encontrarme un nido de rata o murciélago, aparté el blanco ladrillo y lo que vi me dejo anonadada.
El ruido de un cristal rompiéndose en la planta baja fue lo único que me saco de mi asombro.
(N/A): Hola de nuevo por aquí. Ya sé que Edward y Bella no han tenido una gran interacción en este capítulo pero ahora se llevan mejor que antes…creo que eso es fundamental para poder llegar a algo.
Ahora la ronda de preguntas: ¿Qué es lo que ha encontrado Bella? ¿Quién está abajo? ¿Qué le pasará a los chicos? ¿Alguien saldrá herido? …todo esto y mucho más en el siguiente capítulo de CDH, es decir, Casa de hombres.
Antes de despedirme agradecer a quien me ha corregido que tengo que reconocer que lo ha hecho en tiempo record y a todas las personas que me han mandado un RR en el pasado capítulo, sé que es cansino detenerse y escribirle a una desconocida… pero realmente lo aprecio ¡Muchas gracias!
Y sin más que decir y recordando que este capítulo de lo dedico a mi asesina favorita, bloody capricieuse principessa, me despido…
Lucy
