Y aquí vamos con el siguiente Monstruo. Espero que lo disfruten (:
Disclaimer:Todo lo que reconozcan es de J.K. Rowling o de Lady Gaga.
Monstruos
You know that I love you, boy
Hot like Mexico, rejoice
At this point, I've gotta choose
Nothing to lose
Don't call my name, Alejandro
(En Español)
Sabes que te amo, chico
Caliente como México, alégrate
A este punto tengo que escoger
Nada que perder
No digas mi nombre, Alejandro
Alejandro - El Monstruo Del Hombre
1996
-Para terminar el semestre, comenzaremos a practicar los hechizos de transformación corporal que vimos en teoría el mes pasado –la profesora McGonagall comenzó a hablar una vez que todos habían tomado sus lugares. Hubo un murmullo de interés, mientras todos se miraban.
-Sería interesante. Imagínate. Cambiar el color de mi cabello cada día. –comentó Lavender a Parvati. Ron rió tontamente. 'Estúpida', pensó Hermione, rodando los ojos.
Había pasado una semana desde aquel momento en el que Ron decidió echar todo por la borda e irse a besuquear con una rubia hueca. 'Hermione, contrólate, deja de insultarla', dijo la vocecita racional en su cabeza. '¿Por qué? Si eso es lo que es, una niña tonta que sólo piensa en verse bonita y en nada más'. Dijo la voz más instintiva de Hermione. 'No Hermione, simplemente estás despechada por todo lo que pasó, pero no debes dejar que el enojo te controle. Tienes que poner la cabeza en alto como siempre has hecho. Con Dignidad'. Hermione sonrió. 'Así es', Las dos voces estaba por fin, de acuerdo, y añadió 'Ron no merece tu atención. No puedes caer en juegos de tontitas'.
-¿Hermione? –era Harry, que estaba a su lado, la miraba con cierta preocupación. Hermione alzó la cabeza y vio que todos, incluyendo a la profesora, la miraban.
-Lo siento –se disculpó la chica- ¿qué pasó?
-Estábamos hablando de la teoría y entonces le pedí a usted que mencionara tres ejemplos de hechizos, pero al parecer no estaba aquí. –le contestó la profesora con una voz algo severa, aunque su rostro denotaba algo diferente: divertimiento.
Hermione se sonrojó más y se apresuró a contestar. Poco después, la profesora los asignó en parejas (a Hermione le tocó con Harry), tenían que empezar con algo sencillo, cambiar el color y forma de las uñas.
-Hermione, ¿de verdad te sientes bien? –preguntó el chico con aprensión.
-Si claro, ¿Por qué no habría de estarlo? –le sonrió la castaña. Movió la varita, pronunció el hechizo y logró que las uñas de Harry cambiaran a un color azul y se volvieran picudas. Harry se las miró extrañado e intentó hacer lo mismo a las uñas de Hermione.
-Pues no es normal que te sucedan esos lapsus en medio de clases importantes. Por Dios, mis manos parecen manos de muerto. – Hermione rió.
-Fue sólo un lapsus. No volverá a suceder. Pero, tu sabes, fue por… - con la cabeza señaló en dirección a Ron, que estaba practicando con Neville a un lado de Lavender y Parvati, aunque en realidad se estaban echando miradas muy cariñosas. Hermione volvió a rodar los ojos. Harry rió. Hermione añadió –Por cierto, ¿Porqué no estás con ese patán? –Harry no pudo evitar una carcajada e hizo que las uñas de Hermione crecieran cinco centímetros y se volvieran rosas. Hermione sonrió.
-Porque es un poco insoportable estar con él y Lavender a un lado. Demasiadas nauseas.
McGonagall se acercó y le dio cinco puntos a cada uno. Despues de practicar un rato más los hechizos, el timbre sonó. Ambos recogieron sus cosas.
-¿Hermione? –'Oh Dios, no'. Si, era Ron.
Hermione alzó la cabeza y siguió caminando. 'Vete al demonio, Ronald'. Alcanzó a ver qué Ron tenía una mirada confusa y a Harry sonriendo y encogiéndose de hombros como queriéndose disculpar.
-¿Tiene "Las cien plantas más peligrosas" de Helena Von? –preguntó Hermione días después en la biblioteca.
-Claro que lo tenemos –le respondió Madame Pince con un tono como si la hubiera ofendido. Salió de su escritorio y al cabo de unos minutos, regresó con un ejemplar. Hermione le dio las gracias y se fue a sentar detrás de la sección de invisibilidad.
Después de quince minutos, ya llevaba poco menos de la mitad de la redacción de dos metros que la profesora Sprout les había dejado. Decidió darse un premio: una pluma de azúcar. Sabía que estaba rompiendo las reglas de la biblioteca, pero era una regla menor, era adicta a las plumas de azúcar, no iba a hacer desorden, y nadie tenía porque enterarse que la sabelotodo obsesa con las reglas las estaba rompiendo.
-Vaya, vaya, Hermione rompiendo las reglas de la biblioteca. –Hermione se sobresaltó y se dio la vuelta, era Harry acercándose con su mochila, dispuesto a terminar la redacción de Encantamientos y empezar la de Herbología.
-Cállate, Harry o le diré a Pince que llegaste a molestar –lo amenazó sonriente. Aunque la distrajera, un poco de compañía mientras hacía la tarea, le encantaba. Le ofreció otra pluma de azúcar que Harry aceptó.
Duraron otros quince minutos entre susurros de chistes, chismes y otras cosas y Hermione por fin terminó, mientras Harry ya había acabado la tarea de Encantamientos y llevaba la mitad de Herbología. Tener a Hermione de amiga suponía muchísimas ventajas con respecto a eso.
-Hermione… eh… te quería preguntar… -comenzó el chico, dudoso, Hermione asintió mientras disfrutaba de una nueva golosina. –Eh… es sólo que Ron lleva estas semanas intentando hablarte, pero siempre estás desaparecida… ¿No podrías llevarte aunque sea un poco…?
-No –contestó Hermione secamente. Tenía una cara inexpresiva –A éstas alturas, Ronald debería saber que no le voy a hablar. De verdad, Harry, sé que para ti es raro puesto que siempre habíamos estado juntos, pero, ¡Simplemente no puedo estar cerca de él!
Harry sólo bajó la mirada, Hermione le lanzó una mirada compasiva. Pero Harry tenía que entender. Aunque ella también tenía la esperanza de que todo volviera a ser como antes… Esas miradas que se lanzaban, esos abrazos, esas sonrisas… Esos ojos azules. Y él quería seguir teniendo contacto con ella, pero no. Por más que lo quisiera, después de lo que le hizo no tenía sentido hablarle. Y tenía que darse a valer.
-Hablando del rey de Roma… –susurró Harry. La chica volteó, y efectivamente iba entrando Ron con Lavender colgada de un brazo. Madame Pince les lanzó una mirada reprobatoria, pero no dijo nada. Entonces, Ron los vio, a pesar de estar detrás de la sección de invisibilidad y sonriente se fue acercando.
-Me voy a la sala común, Harry, espero que termines tú redacción. –Harry torció la boca y asintió, resignado. Hermione se levantó y tomó sus cosas, ignoró el alegre "¡Hermione! ¡Quería hablar contigo!" del pelirrojo y salió de la biblioteca.
Lo quería, pero a ese punto había tenido que escoger.
Listo. Siento no haberla subido rápido, peor había salido, pues ya estoy de vacaciones (Yeah!) Espero que les haya gustado. Un Review no hace mal. Agradezco todos sus reviews que me animan a seguir escribiendo y me inspiran. :D
Lebewohl!
Nos leemos en el siguiente Monstruo (:
