Y ahora, el Monstruo de Monster (Valga la redundancia xD). A lo mejor no lo notaron, pero la clasificación pasó de ser K+ a T, debido a que este capítulo tiene un poco de lime sin llegar a ser lemmon. A ver cómo me sale, ya que no tengo mucha experiencia escribiendo sobre algo así xD.
Disclaimer: Nada es mío, sólo lo tomé para divertirme un poco.
Monstruos
I wanna just dance but he took me home instead
Uh Oh! There was a Monster in my bed
We french kissed on a subway train
He tore my clothes right off
He ate my heart, then he ate my brain
(En Español)
Sólo quiero bailar pero en cambio él me llevó a casa
¡Uh Oh! Hubo un Monstruo en mi cama
Nos besamos a la francesa en el tren subterráneo
Él rasgó mis ropas enseguida
El se comió mi corazón, después se comió mi cerebro
Monster - El Monstruo Del Sexo
1995
-Ron, no es 'Le-viou-sá', es 'Leviousa '-Hermione tenía una sonrisa amable -¿Porqué se te dificulta tanto? Ya estás en cuarto, ya deberías de saber –la voz de la chica fue bajando hasta un susurro poco audible, Hermione se acercó a la oreja de Ron –ya deberías saber manejarlo un… poco –Hermione se mordió el labio inferior mientras parpadeaba suavemente –inténtalo de nuevo.
El pelirrojo tragó saliva. La castaña se separó y se sentó en una de las mesa de la biblioteca con las piernas cruzadas. Ron notó que la falda escolar estaba más corta de lo normal. Las piernas de Hermione parecían algo perfecto: bronceadas, sedosas y brillantes. Ron, con cierta dificultad, apuntó al libro. Pronunció el hechizo y movió la varita, pero nada de nada.
Hermione sonrió una vez más.
-Hace demasiado calor, ¿No crees? -levantó su mano derecha y tocó los botones de su blusa –Detesto los días calurosos –se desabrochó los primeros botones. Ron tragó más saliva. Así, podía ver el valle que separaba sus pechos. Hermione se levantó y se acercó de nuevo. Se inclinó hacia él, poniendo las manos en sus piernas y sus narices se rozaron. Ron podía oler el suave aroma frutal y el aliento fresco que la chica despedía. Se le erizaron los cabellos de la nuca, y podía sentir sus orejas muy calientes –Creo que necesitaremos que practiques más. –la mano de Hermione fue subiendo sutilmente por su pierna…
Ron abrió los ojos repentinamente. Sentía mucho calor. Tocó la almohada, estaba mojada. Pero lo más importante, sentía incomodidad en su entrepierna. Incomodidad que se veía a simple vista.
¿Qué había soñado? Una sesión de estudios como las que comúnmente tenían. Pero no recordaba que Hermione susurrara a los oídos de la gente. Tampoco recordaba que se subiera la falda o se desabrochara más botones de lo necesario. Ron sonrió sin darse cuenta al acordarse de la mano de Hermione subiendo por su pierna. Sus narices rozándose. El contacto había parecido tan real, que podía recordar perfectamente como había sido.
Y entonces, oyó ruidos: sus compañeros se estaban levantando. Y con los ruidos, Ron se fue tiñendo de culpa. ¿Qué clase de amigo era ese que soñaba que su amiga se veía… apetecible? Ok. Siempre se había dicho que Hermione era bonita. Bonita como las chicas que se arreglaban, no. Pero era bonita aún sin acomodarse su cabello enmarañado. Y si lo hacía, podía verse mucho más hermosa que la mayoría de las muchachas. Ya lo había comprobado en el Baile. Pero, ¿Pensar en sus piernas bronceadas en Francia? ¿En el valle de sus pechos? ¿En sus labios? Se puso una mano en la frente y negó con la cabeza. 'No pienses en eso, Ronald Bilius Weasley', se reprendió. Pero en seguida se le vino a la mente Hermione mordiéndose los labios. Gruñó.
Quince minutos después bajó al Gran Comedor con Harry. Con alivio comprobó que Hermione todavía no estaba.
Pero la paz no podía durar tanto. Ron pudo notar el aroma frutal antes de que Hermione se sentara entre él y Harry.
Y se puso nervioso repentinamente, recordando de golpe todo el sueño.
-Buenos días –saludó la chica. Harry le respondió, pero Ron no pudo. Sentía que no merecía hacerlo. Sentía que nunca más podría ver a la castaña a la cara nunca más en toda la vida –Gracias Ron, yo también espero que hayas podido dormir bien –dijo sarcásticamente la castaña con los ojos entrecerrados y la cabeza ladeada. El aludido tragó saliva, levantó la mirada e intentó sonreír. Sentía que Hermione podría meterse en su mente y ver absolutamente todo.
-L-lo sie-e-ento –no pudo evitar tartamudear –H-hola –volvió a bajar la mirada.
-¿Ron, estás bien? –preguntaron sus dos amigos al mismo tiempo.
Ron asintió sin quitar la mirada del plato, como si fuera lo más interesante. Hermione y Harry se voltearon a mirar con interrogantes en los ojos.
-Muy bien chicos, ahora vamos a empezar a ver la teoría de los encantamientos repulsores, que por cierto, son la contraparte a los encantamientos convocadores, durante estas dos semanas. –Comenzó a explicar el profesor Flitwick -Y después haremos la práctica. Abran su libro en la página… cuatrocientos ochenta, por favor.
Después de abrir el libro, tenían que leer el texto en silencio y sacar ideas principales, pero Ron tenía su mente en otra parte. Hermione, dos bancas adelante, leía totalmente concentrada el texto y anotando en un pedazo de pergamino de vez en cuando. Ron podía ver que Hermione cambiaba la posición de sus piernas cruzadas para no acalambrarse. La túnica abierta podía dejar verlas. Ron sonrió débilmente… Y entonces se reprendió 'Ron, no deberías de estar mirándola… ¡Es tu mejor amiga! ¡Y haz lo que dejó Flitwick!'
Y la culpabilidad volvió de nuevo.
Ron no entendía que demonios le estaba pasando. Ya habían pasado dos semanas, y todavía se sentía raro con Hermione. Sentía que no era digno de compartir las cosas que compartían con ella, pues seguía teniendo sueños bastantes raros. Sentía que mancillaba a su amiga con esos sueños. Pero no podía evitarlo. No podía evitar que un día soñara que él le sacaba la ropa con una expresión bastante cercana al hambre en uno de esos raros trenes subterráneos de los muggles. O que otro día soñara que ambos se besaban con pasión en el sillón de la Madriguera a la vista de toda su familia y Harry. Incluso una vez el sueño era sobre que ambos estaban en un campo de flores muy extenso, recostados con las manos entrelazadas sobre él, y señalando las nubes y sus curiosas formas.
Pero, de alguna u otra manera, aunque no viera a Hermione de la misma forma, todo seguía como antes. Y por cierto, odiaba a Viktor Krum.
2000
-Da pidza esdá dedicsiodsa –comentó Ron con la boca llena y una cara de placer.
-No hables con la boca llena, Ronald, ya te lo he dicho miles de veces desde que te conocí –le reprendió con un tono algo severo, pero divertida. Ron tragó el bocado.
-Lo siento, decía que la pizza está deliciosa. Gracias por llevarme a conocerla Hermione, es por esto que te quiero –le respondió el pelirrojo.
-De nada Ron, yo también te quiero sólo porque me regalas cosas y me llevas a buenos lugares –contestó irónicamente la castaña pero con divertimiento. El pelirrojo levantó el envase de Coca Cola en señal de asentimiento.
Estaban en el corazón del Londres nocturno, en una pequeña pero acogedora y atiborrada pizzería, era uno de esos pocos momentos en que podían estar juntos y salir, pues los estudios para auror de Ron y la ascendente carrera de Hermione en Leyes les dejaban poco tiempo.
Ambos terminaron, pagaron y salieron de la pizzería. Ron le pasó un brazo por los hombros, y Hermione puso una mano en la espalda del pelirrojo y recostó su cabeza en el hombro. Hacía mucho frío, pues ya eran los últimos días del otoño.
Entraron a un callejón y se desaparecieron, para aparecer en el suburbio donde vivía Hermione con sus papás. Llegaron a la casa y se detuvieron en la entrada.
-Bueno Ron, se acabó por hoy. Y recuerda que hay más ingredientes para una pizza que solamente salami –Ron sonrió, se acercó y rozó sus labios con los de ella y luego la abrazó fuertemente.
-Lo tendré en cuenta para la próxima vez que me lleves –los ojos del pelirrojo brillaron un instante como si fuera un niño pequeño ávido de dulces. Hermione sonrió aun más. Ese chico tan idiota, podía desarmarla con una simple mirada azul. Él volvió a besarla. Había algo esta vez, que no podía detenerlos. La castaña estaba perdiendo la razón, y prueba de ello fue cuando empujó al pelirrojo (a su pelirrojo) contra la puerta de madera. Ron se separó.
-Despacio, Hermione, no querrás que me lastime la espalda ¿Eh? –rió estúpidamente.
-Cierra la boca –le contestó Hermione y recomenzaron el beso. Ron la atrajo más hacia sí. Hermione llevó ambas manos a la cabeza del chico, enterrándolas en el cabello rojo fuego. Y entonces, Hermione se separó esta vez –No están mis padres –ambos, perdidos en el poder de ese beso tan pasional entraron a la casa. Cerraron la puerta y la chica lo volvió a empujar, al sofá.
-¿En el sofá? –se separó Ron de nuevo, extrañado.
-¿De verdad Ronald? ¿Quieres comenzar a discutir sobre eso? –le contestó la castaña con los ojos entrecerrados, mientras se sentaba en él y se acomodaba el cabello. El chico negó con la cabeza frenéticamente.
Y esa noche, sería descrita en la mente de ambos como una noche única e irrepetible. Única e inolvidable. Pues ambos se convirtieron en unos Monstruos que si bien, ya se habían comido el corazón y la mente del otro… También se comieron su cuerpo.
No sé por qué, pero el párrafo final, se me hizo un pelín raro. En fin, este capítulo me costó un poco, ya que intenté poner un poco de lime y en otras partes ver como Ron iba sintiendo cosas raras que estaban guardadas muy en fondo por Hermione. Pero espero que les guste. A todos ustedes que me dejan reviews y siguen la historia, muchas gracias, me alegran mucho y dejan que me emocione, que disfrute con cada palabra que escriba en éste fic. De verdad, muchas gracias por su apoyo y sus críticas.
Y Wow! Pasado mañana ya es el preestreno de la última película... Se siente raro saber que algo con lo que creciste ya va a acabar... Pero chicos, ustedes disfruten la película! :D
Nos vemos en el siguiente Monstruo. El Monstruo de la Soledad. Lebewohl!
