¡Buenas! Aquí les dejo el siguiente Monstruo. ¡Disfrútenlo! :)
Disclaimer: No soy dueño de la franquicia de Harry Potter, ni de la de Lady GaGa.
Monstruos
Just a second, it's my favorite song they gonna play
And I cannot text you with a drink in my hand, eh?
You shoulda made some plans with me, you knew I was free
And now you won't stop calling me, I'm kinda busy
(En Español)
Solo un Segundo, es mi canción favorita la que van a poner
Y no puedo textearte con una bebida en mi mano, ¿eh?
Debiste hacer algunos planes conmigo, sabias que estaba libre
Y ahora no dejarás de llamar, estoy algo ocupado
Telephone – El Monstruo Del Compromiso
2002
Ginny llegó al Caldero Chorreante muy cansada y se sentó soltando un gruñido al lado de Hermione, que leía "El Profeta" de esa mañana. Ésta sorbió un poco del café.
-¿Qué pasa? –preguntó mientras observaba la foto de uno de los encabezados.
-Pasa que estoy cansada de esto –respondió Ginny, señalando su panza de seis meses –A veces pienso que Harry y yo debimos ser más cuidadosos. ¡Mínimo esperar a casarnos! –se tapó la cara con las dos manos y soltó otro gruñido. Y entonces levantó la cabeza y añadió –Y ahora… ahora… ¡soy una fracasada, y no voy a tener la boda de mis sueños! –Y empezó a llorar.
Hermione rodó los ojos, dejó el café y el periódico, y la abrazó, palmeándole suavemente la espalda.
-No Ginny, no digas eso, estamos hablando de Harry, y Harry te dará la boda del siglo, quieran o no quieran ustedes.
-¡Pero tendremos que criar a éste bebé! ¡No tendremos tiempo ni dinero para casarnos! –siguió llorando Ginny.
-Mira, hasta eso, han ganado dinero muy bien ustedes dos, seguro que la tendrán –Hermione le rebatió mientras volvía a rodar los ojos. Tratar a Ginny embarazada era como pisar en un camino con huevos, pero al mismo tiempo no podía tomarla tan en serio. Se separó de la pelirroja y tomó otro sorbo de café.
Ginny no dijo algo más, se secó las lágrimas y se dirigió a una amable camarera para pedirle un té como si nada. Hermione elevó las cejas un poco. Los cambios repentinos de humor de su amiga eran todo un espectáculo. Pasaron cinco minutos cuando la mesera regresó con el té de Ginny y ésta le hizo una pregunta a su amiga que la dejó de piedra.
-¿Y cuando te casarás con Ron? –le preguntó casualmente.
Hermione se atragantó con el sorbo de té y empezó a toser sobre el periódico. Ginny rió.
-¿Y a qué se debe esa pregunta? –preguntó después del ataque de tos y riendo falsamente.
Ginny la miró con los ojos entrecerrados.
-Pues ya es hora ¿no crees?
Ésta vez fue turno de Hermione de mirarla, incrédulamente. ¿Casarse? ¿Justo cuando estaba teniendo una meteórica ascensión en el Ministerio? ¡JA!
Esa noche en la Madriguera, pocas horas antes de la cena, Harry y Ron llegaron. Éste último cansado. Su primer año de auror era emocionante, pero al final de la jornada siempre terminaba agotado, sobre todo si había alguna misión. Harry que ya llevaba dos años en la oficina de aurores (Ron iba un año detrás puesto que ayudó a George con Sortilegios Weasley después de la guerra), estaba más acostumbrado al ritmo de la misma, y por lo mismo, venía más despierto.
Ron intentó escabullirse a su pieza para tomarse una siesta, pero desafortunadamente su madre lo descubrió.
-¡RONALD BILIUS WEASLEY! –Molly Weasley había aparecido en el primer descanso de las escaleras con las manos en la cadera. – ¡Te dije que no volverías a quedarte dormido cuando todos están a punto de llegar para la cena!
-Pero mam… -comenzó Ron, pero su madre lo interrumpió.
-¡Nada de peros! Necesito que me ayudes a acomodar la mesa afuera en el jardín porque… -se dirigió a Harry con el tono más tierno y maternal -…Andrómeda vendrá con Teddy. Tú si puedes dormir, querido. Yo subiré a despertarte cuando sea la hora.
-¡Oh no! –Le respondió Harry –Yo le ayudaré a Ron, no estoy cansado –esbozó una sonrisa con los dientes –y no puedo esperar a ver a Teddy, gracias Señora… quiero decir, Molly.
Molly asintió sonriente y pasó por en medio de los chicos. Ron le lanzó una mirada asesina, pero bajó de todos modos detrás de Harry.
Con las varitas hicieron aparecer las mesas y las juntaron, y se pusieron a conjurar lámparas y sillas cuando Ginny y Hermione salieron de la casa.
-¿Cuándo llegaron? –preguntó Harry, acercando las sillas a la mesa.
-Ahorita –le contestó Ginny, dándole un beso en la mejilla –sólo salimos a ayudarles –Y se sentó en una de las sillas.
Ron iba a decirle algo cuando vio la mirada de Hermione.
Al cabo de media hora, la mesa estaba dispuesta y ya estaban todos sentados en ella. La pequeña Victoire, de tres años, parpadeaba coquetamente con sus pestañas de jirafa a todo mundo, cuando soltó un gritito y salió corriendo al edificio.
-¡Teddy!
El niño de cinco años sonrió ampliamente cuando Victoire lo abrazó. George soltó una risita y con voz bastante audible se dirigió a Ron y Hermione.
-Mira, me parece que ellos se casaran antes que ustedes.
Los que estaban cerca estallaron en una carcajada. Ron enrojeció de golpe y Hermione esbozó una sonrisa nerviosa.
-¡Claro que no! –le respondió ella con una voz que intentaba sonar casual.
-Eso fue precisamente lo que le decía a Hermione en la mañana –atacó Ginny –pero dijo que no, que aún faltaba para eso. Estoy de acuerdo con George.
Hermione le lanzó una mirada asesina y contraatacó.
-¡Claro que nos casaremos antes que los niños! Es solo que ahora estamos concentrados en nuestros trabajos y no nos podemos permitir pensar en eso ¿No es así, Ron?
-¿Eh? –El aludido levantó la mirada –Claro, claro.
-Oh, no es eso –dijo Harry con malicia –es que tienen miedo.
En eso llegó la Señora Weasley con los platillos flotando detrás de ella y no pudieron rebatirle. Pero Hermione pensó que Harry tenía un poco de razón. ¿Cómo es que a Hermione, la persona más responsable, pulcra y meticulosa, le daba miedo ese tipo de compromiso? No era miedo, viéndolo bien; simplemente era que estaba muy cómoda en ese nivel de relación con Ron… 'No te mientas', sonó una vocecita en la cabeza de Hermione, 'realmente tienes miedo. Miedo de que la relación deje de funcionar con tal nivel de compromiso, de que Ron se asuste y se vaya, o de que no le importe realmente y quiera seguir así por la eternidad'. Tragó saliva.
Por su parte, él también pensaba en eso. Sabía que los otros solo lo hacían por molestarlo, pero lo cierto es que ya le había dado muchas vueltas a ese tema. Pero, realmente ¿Era necesario? Se imaginaba él arrodillándose, pidiéndole matrimonio y Hermione diciendo simplemente sí. Cada que lo hacía, su corazón saltaba, pero… 'no pienses en eso Ron, concéntrate en el platillo que tienes delante', le dijo su voz interior.
Al día siguiente el tema estaba casi completamente fuera de sus mentes. Pero era como aquella piedrita molesta que debían de sacar para caminar bien.
Tres días después, Hermione se decidió a hablar el tema con Ron en el Caldero Chorreante. Era de noche y los dos habían terminado sus turnos de trabajo, así que podían hablar con calma en el sofá preferido. Hannah se acercó a saludarlos y tomar sus órdenes.
-¿Neville sigue en Hogwarts, Hannah? –le preguntó el pelirrojo, cuando Hannah regresó con sus órdenes.
-Así es, pero me parece que ya vendrá en cuestión de media hora, aparentemente hubo un altercado entre dos alumnos por un partido de Quidditch que afectó los invernaderos, y pues obviamente tuvo que quedarse.
-Urgh, no sé porqué se toman tan en serio el Quidditch –dijo Hermione, echando azúcar en su cappuccino.
-Hermione –comenzó Ron –hemos hablado de esto un millón de veces… -pero Hannah lo interrumpió.
-Debo decir que por esta vez, estoy de acuerdo con Hermione. No pueden ir por ahí destruyendo la propiedad del colegio y de terceras personas.
La mencionada le sonrió agradecida, a sabiendas de que Hannah era fan del Quidditch y Ron las miró como si estuvieran locas. Hannah fue a atender a otra mesa y Hermione se acercó un poco a Ron.
-Tenemos que hablar.
Ron escupió el café que tenía en la boca. Tenía una expresión de terror en la cara.
-¡¿Estás embarazada?
Ésta vez fue el turno de Hermione de mirarlo como si estuviera loco.
-¡¿Qué? ¡NO! ¡Claro que no! ¡No es eso!
-¿Entonces?
-Es sólo que, bueno, no quiero tomarlos a ellos tan en serio, pero andaba pensando en lo que nos dijeron el otro día. Quiero decir, Ginny, Harry y George.
Ron dejó el café sobre la mesa. Y Hermione continuó.
-Ron. Tú, eh, realmente, eh, ¿piensas casarte algún día?
Ron la miró con preocupación. Hermione casi nunca usaba los "Eh's".
-¡Claro, Hermione! Es solo que…
La chica lo miraba con atención absoluta. Lo cierto es que Ron, aún después de todos esos años juntos, todavía se sorprendía. Hermione era una chica absolutamente maravillosa. Perfecta en todos los aspectos. Incluso su figura había mejorado con el paso del tiempo, de hecho no faltaban los típicos ex compañeros de Hogwarts que antes la trataban de teta devora libros y ahora trataban de salir con ella en cuanto la veían. No era que Hermione hiciera algo especial, simplemente era pasar de la adolescencia a la juventud. Y luego estaba su inteligencia: Ella era la chica más inteligente que en toda su vida había conocido. Sabía conjurar los hechizos correctos, hacer una poción de manera correcta, tratar una situación correctamente. Y su personalidad. Era tranquila, respetuosa, sincera. Era realmente, la chica más hermosa que en su vida había conocido. ¿Y él? Él era nada comparado con ella. Se merecía a un hombre mucho mejor.
Todo eso se lo explicó de manera balbuceante a ella. Y la incredulidad de ésta iba en aumento.
-¡¿Qué diablos te pasa, Ronald? ¿Después de todo éste tiempo?- Ron miraba el café como si fuera lo más interesante -¡Mírame cuando te hablo!
-Lo siento… -respondió el chico con una voz apenas audible.
-¡No, no lo sientas! ¡Ronald! ¿De verdad te sientes tan poca cosa?
Ron volvió a bajar la mirada. Estaba rojo hasta las orejas. Hermione rodó los ojos. Su miedo no estaba tan mal fundamentado. Ron todavía, después de todo este tiempo, se sentía intimidado por ella. Respiró profundamente.
-Ron… mira, no tienes ni un solo fundamento para eso. Ni uno solo. Y mírame cuando te hablo –El aludido levantó la mirada – ¡Tú tienes tus propios méritos! ¡Has vivido tantas cosas que mucha gente no! Tuviste tu propio lugar en la guerra. ¡Has sido tan valiente! Eres un buen auror. Y bueno, has estado para mí siempre; excepto cuando creíste que Crookshanks mató a Scabbers, y todo eso –Hermione no pensaba a mencionar a Lavender –pero en ese entonces éramos apenas unos niños. ¡Y has madurado! ¡Eres muy guapo! ¿Qué no has visto a las chicas muggles en la calle? Aunque no me guste. Y Ronald, no quiero sonar tan cliché, pero… -se sonrojó. Ron la miró con sorpresa –eres el hombre de mi vida.
Hermione bajó la mirada. La verdad, ellos dos no eran una pareja de las melosas. Tenían sus momentos, pero no se ponían apodos cursis ni se decían cosas azucaradas. No estaba en su naturaleza. Pero, la otra verdad, era que lo amaba. Así de simple.
-Ron. Te amo. Y bienvenido a una relación adulta –Ron estaba anonado, dejó el café a un lado, y la abrazó. La gente los empezó a mirar, pero a él no le importaba. Sólo estaban ellos dos.
-Yo también te amo Hermione. Eres demasiado perfecta para mí.
-Soy tan perfecta como tú –le corrigió, sonriendo.
-Y con respecto a… lo que dicen ellos.
-Podemos tomarnos nuestro tiempo, no tengo dudas de ti.
En eso llegaron Ginny y Harry.
-Oh, mira ¡pero si los tortolos están aquí! –Harry dijo y Ginny hizo ruidos de beso con los labios. Hermione y Ron se separaron.
-Oh, mira ¡Cállense! –les gritó Ron con el ceño fruncido. Hermione solamente sonrió. Sólo había una cosa, realmente estaban muy cómodos así. Podían esperar un poco más. El compromiso era algo extraño. Y no había necesidad de apurar las cosas. ¿O sí?
Y aquí acabó éste Monstruo. Estuvo un poco raro para mí, quiero decir. Telephone es la canción más upbeat y alegre del disco, aparte de que la letra, que es bastante despreocupada, no concuerda mucho con lo que quise expresar; pero pues ya había leído en algún sitio que su significado era el miedo al compromiso y así fue como se me ocurrió la trama desde un principio. En fin. Espero que les haya gustado. ¡Gracias por su apoyo! Saludos y nos leemos en el siguiente Monstruo.
