Buenas buenas!!! Al fin pude terminar la historia de Aldebaran, me costó un poco porque al toro lo veo muy dulce, y como imponente. Si bien supe desde el principio que quería que estuviera junto a Celinthia, a la vez me costaba verlo en ese rol jaja, pero si pude y creo que hasta me quedó dulce .

Ya saben lo que sigue antes que nada...las aclaraciones de siempre... Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi sino a Masami Kurumada. Sin fines de lucro, este relato contiene literatura erótica y de sexo explícito, así que menores VAYAN A OTRO TEXTO que no quiero pervertirlos. Siguen de largo seguro después subo textos para ustedes. Sin más vueltas les dejo esta historia de Aldebaran, el santo de tauro y Celinthia (TLC) que se me ocurrió viendo un corto (muy bueno por cierto pero no me acuerdo el autor) ACLARACIÓN: Esta historia es a partir que Hasgard va a pasar a ser Aldebaran, así que en teoría es un vacío legal entre Hasgard y Aldebaran jaja.

Querido maestro

Celinthia se encontraba sentada, descansando mientras Teneo y Salo peleaban en el coliseo.

-Vamos Salo, levantate- Le gritó el niño cuando cayó por un golpe suyo.

Teneo le había propinado una patada que lo había dejado en el otro extremo-Vamos, pelea!-Lo retó

-No puedo- Se quejó el niño- No quiero ser un caballero- dijo con lágrimas en sus ojos.

-No digas eso Salo- gritó Celinthia -No te ha enseñado nada el señor Hasgard?

El niño secó sus lágrimas- Es cierto- se levanto- él nos dijo que nunca nos rindieramos-dijo mientras tiraba una patada hacia Teneo. Este se río animado por pelear y frenó su patada.

Celinthia los miraba comiendo una granada cuando una sombra le cubrió todo el sol. Miró hacia atrás y unos cabellos blancos le rozaron el rostro.

-Señor Hasgard le sonrió la niña

-Celinthia …-posó un brazo sobre otro- trabajan duro…serán unos buenos caballeros- se sonrió

-Creo que Salo todavía no se termina de afianzar pero…lo hará- afirmó con ganas.

Hasgard le acarició la cabeza con ternura- A veces sólo necesitamos tiempo para sacar lo que realmente tenemos dentro

El hombre se sumó a los niños en su entrenamiento. Ella observaba al caballero, se veía rudo pero era muy dulce con ellos en la intimidad. Veía los movimientos perfectos al luchar, y deseaba poder ser como él algún día. Los músculos del brazo se le tensaban a Hasgard al pelear, seguía sonriendo aun con la mirada puesta en lo que su enemigo haría, unas gotitas de sudor asomaban en su espalda bajo el sol , a través del rayo del astro creyó tener ventaja ante un movimiento de su maestro y se lanzó sobre él para intentar derribarlo. Lo tomó por detrás desde su cuello con sus brazos apretando con fuerza mientras los muchachos se lanzaban hacia él. Rápidamente Hasgard apartó con una pierna a Saló hacia un costado y a Teseo con la otra fácilmente mientras que a Celinthia la tomo de una pierna dejándola boca abajo sobre su pecho, era tan grande que los brazos de la chica no llegaban a su rodilla.

-Se están volviendo fuertes- sonrió Hasgard . Celinthia se ruborizo al ver su camisa pegada a su cuerpo sudado, miró hacia arriba y vio las arrugas en su nariz al reirse.

-Señor Hasgard, bajeme- se rió la chica luchando por bajarse, la sostuvo en esa posición un tiempo mientras los niños volvían a atacarlo para luego deshacerse nuevamente de ellos mientras dejaba a la muchacha en el suelo. Siguieron luchando hasta la puesta del sol, en un momento el futuro caballero de Tauro se fue y los niños volvieron a la casa que su maestro les había obsequiado para vivir. Celinthia estaba haciendo una sopa, ya limpia y sin su armadura para que todos disfrutarán, puso cuatro platos para esperar a Hasgard pero este nunca llegó dejando que el plato se enfriara en la mesa. Los chicos seguían esperando a su maestro ya casi bostezando cuando apareció. Llegó lastimado, con sus cabellos revueltos y sucio.

-Señor Hasgard….?- preguntó la niña queriendo saber .

-Muchachos, debemos hablar. Por empezar lo siento mucho pero ya no voy a poder pasar tiempo con ustedes- se lamentó pero hablaba firmemente- La guerra santa dará su comienzo en breve , y yo como caballero de Athena tengo el deber de proteger al santuario donde ella se encuentra-cerró sus ojos- Seguirán entrenando para prepararse ante este acontecimiento

Los chicos estaban sorprendidos y sus palabras casi no podían salir de sus labios. Muchas preguntas pasaban por sus mentes.

-Pero porque? – pregunto Salo con tristeza

- A partir de este momento seré Aldebaran,caballero dorado de Tauro. Y mi deber es proteger esa casa, la cual está lejos de aquí. Por eso no puedo estar mas con ustedes.

Los chicos se entristecieron mas aun entendiendo que era su deber querían que estuviera con ellos.

-Entonces no lo veremos más?- Preguntó Teneo intentando parecer mas recompuesto que el resto.

El maestro se rió para liberar la tensión-Claro que nos veremos pero no puedo estar como siempre con ustedes

Los muchachos se aliviaron un poco al escuchar eso ya que pensaron por alguna razón que los abandonaría aunque él no era de esa forma. Siempre los había cuidado.

Celinthia tomo unas vendas, y un cuenco con agua caliente para limpiar sus heridas- entonces, lo cuidaremos por hoy para que pueda cumplir con su deber -le sonrió

Teneo y Salo calentaron la sopa,y le trajeron agua fresca casi al instante. Realmente el Santo de oro no lo necesitaba pero dejo que los chicos hicieran aquello para contentarlos ya que le pareció un acto de bondad y cariño hacia él. No quería despreciarlos. La niña mojó las vendas, y limpiaba sus heridas con amor. Al pasarlas por su rostro el hombre arrugó la nariz – Lo siento – se apenó la muchacha.

El maestro le sonrió-Eres muy amable Celinthia serás un buen caballero.

Ella se sintió alagada, después de todo estaba allí por él. Una vez que terminaron con todo los mando a descansar. Al otro día debían entrenar, él sabía que venía una etapa muy dura para todos. Aunque les prometió quedarse solo por esa noche a pedido de ellos.

... Continuará...