Bueno, les dejo el quinto cap xD no llegó a los 5 reviews el otro pero no importa ^^ disfrútenlo! :D
La maldición... condenados a un amor no correspondido.
Capítulo V: Los sentimientos de Sango.
POV Sango.
¿Qué diablos había hecho? ¡Había besado a Inuyasha! ¿Cómo pudo pasar eso? ¿Fue efecto de ese gas? Había ido para salvarlo y viene a pasar esto, quedaré traumada por varios días.
— ¿Sango?— me preguntó.
— No me hables. — dije en tono cortante. ¿Y si Miroku me hubiera visto? ¿Qué habría pasado? Aunque... después de nuestras confesiones y el beso no ha pasado nada...
Suspiré y comencé a caminar, Inuyasha me seguía. No sé cómo pudimos permitir que esto pasara, me refiero a la maldición, claro, de lo contrario Kagome e Inuyasha estarían juntos, Miroku y yo estaríamos igual que ahora... pero no habría besado a Inuyasha. Ah, maldita sea.
¿Dónde estaría el monje Miroku?
Seguí caminando y me detuve al lado de un arroyo para beber un poco de agua, me sentía cansada y un poco mareada debido a que los efectos de ese humo aún no se quitaban del todo.
Sentí una voz.
— ¿Miroku? – sonreí.
— Usted es una mujer muy hermosa, la vida le sonreirá y tendrá muchos hijos con un monje, ¿Quiere que ese monje sea yo? Me sentiría honrado, ya que me he enamorado a primera vista de usted— ¡ESTÚPIDO MIROKU! ¡DESPUÉS DE TODO NO HA CAMBIADO NADA! Ayer me dijo que yo le gustaba ¿y hoy ya anda haciendo confesiones amorosas a la primera mujer que se le cruza por enfrente?
Me acerqué de a poco y fui detrás de él, lo miré con rabia y alcé mi mano para darle un buen golpe en la cabeza.
— ¡Señorita Sango! – se quejó al recibir mi golpe.
— ¡NO. ME. HABLEEEEEEEEEEES! – grité furiosa.
— ¿Y ella quién es? – preguntó la mujer a la que Miroku estaba piropeando.
— Es una amiga... – respondió nervioso.
— ¿AMIGA? – pregunté yo. Se me había puesto la cara roja de rabia.
— Sango, vamos a platicar a otra parte.
— Olvídalo – le dije – con usted las cosas no tienen caso alguno. Pensé que al pasar lo de ayer cambiaría, pero veo que no.
Di media vuelta y seguí caminando, debajo de toda la rabia que tenía estaba la tristeza, y de seguro afloraría en un rato más.
— ¡Señorita Sango, por favor regrese! – pidió el monje. No me animé a responderle. Seguí caminando aún con rabia, él no me siguió... como era de esperarse de un hombre pervertido ¿no?
Llegué hasta un lago con mi caminata sin rumbo, me senté en el pasto y dejé mi Huraikos a un lado, me abracé las rodillas con mis brazos y contemplé el agua, ¿Tanto costaba encontrar a alguien que en verdad te quiera? Digo, no me refiero a que tenga que aparecer tan rápido o así de la nada... pero aunque sea alguien que te respete, que corresponda tu amor... ¿Es tan difícil?
— Sango...
— Inuyasha. – suspiré fijando la vista en su dirección.
— Ese monje se las verá conmigo después de esto.
— No lo hagas. – le pedí.
— Feh, te ha tratado pésimo, te promete cosas y luego viene con esto ¿Es que eres masoquista?
— No es eso... Sólo que no vale la pena. SI él es así déjalo, quizás en verdad él no está enamorado de mí y sólo lo dijo por lástima.
— No seas tan dura contigo, deberías sentirte orgullosa debido a todo lo que has pasado... tener que haber soportado la muerte de tus amigos y tu familia, la destrucción de tu aldea y después lo de Kohaku, has peleado por sobrevivir, eres una muy buena luchadora. No deberías venirte abajo por un idiota.
— Es por eso que digo que no vale la pena que le digas algo, o que lo golpees. Ya me da igual. – susurré.
— ¿Segura?
— Si. – afirmé.
— Tu voz y tu rostro no te ayudan. A mí no me mientes. – Dijo él sentándose a mi lado.
— Inuyasha, en verdad eres terco, te he dicho que me da ig...
— No te engañes. – Me cortó a mitad de frase. — al pensar así sólo te estarás engañando a ti misma, tú lo amas y quizás él no a ti... pero afronta esto, eres fuerte Sango. Además no quiero verte triste. ¿Por qué esta vez te lo tomaste tan enserio? – me preguntó.
"Que idiota es Inuyasha" pensé. Lo miré con una cara de ironía.
— Ah, si... de veras. – se acordó de lo que yo le había dicho a Miroku la otra vez.
— ¿Por qué estás aquí? – pregunté.
— Te seguí... pensé que te habías percatado de eso.
— Ah.
Esto comenzaba a incomodarme un poco, Inuyasha me estaba aconsejando acerca de mis sentimientos, quién lo pensaría.
Desde la maldición todo se ha vuelto más complejo, y aún más para Inuyasha, ya que Kagome lo odia, y pasó lo mismo con Kikyo, no me veo odiando a Miroku o viceversa. ¿Qué estoy pensando? Agh, estúpido monje rompe corazones. Quiero olvidarme de él y buscar a alguien que me quiera de verdad. Aunque alguien una vez si me quiso... "el chico de la nariz sucia" me pidió matrimonio y todo, pero a mí no me gustaba. Una vez tuve algo parecido a un novio,... tengo lindos recuerdos de aquella relación con un joven llamado Kotsuru, pero todo se echó a perder luego de que empecé a entrenar para ser exterminadora, ya no teníamos tiempo para vernos y de a poco la relación se fue desmoronando. Aquella sensación en el corazón que tuve esa vez, es similar a la que tengo ahora, como que le faltara algo con qué complementarse y emprende esa marcha en su búsqueda infinita para llegar al alma gemela, es algo similar a las manillas del reloj, están siempre dando vueltas hasta que se interceptan entre sí... Quiero que mi corazón encuentre aquella manecilla.
— ¿Tienes hambre? – preguntó Inuyasha sacándome de mis pensamientos.
— Eh... No.
— No te creo así que iré a buscar algo de comer, vuelvo en un rato.
— Bien, no me moveré de aquí. – respondí dando una sonrisa algo debilitada.
Él asintió y se puso en marcha.
Kotsuru era una persona muy especial, era atento, cariñoso, simpático y apuesto. Creo que él definitivamente marcó algo importante en mi vida.
— Kotsuru... – susurré recostándome hacia atrás con los brazos tras la cabeza.
Quiero alguien como él, definitivamente sería feliz con alguien así a mi lado, él también peleaba contra monstruos, pero éramos de aldeas diferentes, bastante lejanas para ser exactos.
Escuché que se movieron ramas, me puse de pie y miré a todos lados. Tomé mi Huraikos y me mantuve atenta.
— ¿Sango? – preguntó una voz asombrada.
¡Demonios! Sería posible que fuera...
— ¿Kot...suru?
