La maldición… Condenados a un amor no correspondido.
CHICAS! (y chicos si es que los hay... aunque no lo creo o.O) ¡LO SIENTO MUCHO! me demoré un montón en actualizar TT_TT pero es que mi notebook estaba malo y sobreviví gracias a mi celular, pero no podía tener acceso a mis archivos del Notebook, por lo tanto se me hizo imposible seguir la continuación :cc
Espero que les guste este cap 6
y les pido ¡por favor! si es que algún día las hago llorar con esta historia no me golpeen :c porque se vienen partes "corta venas" más adelante.
¡Dejen sus reviews y recomienden el fanfic a sus amigas! ;)
Capítulo VI: ¡Estúpido! ¡Me largo!
POV Sango.
— ¿Kot... suru?
— Han pasado muchos años, Sango.
— ¿Qué haces aquí? – pregunté bajando la guardia.
— Te iba a hacer la misma pregunta, pero responderé a la tuya- comenzó a acercarse- quería descansar un momento, siempre vengo aquí cuando necesito un receso. Ahora respóndeme tú. – pidió sonriendo.
— Yo... también vine a descansar- mentira.
— Sango, conozco esa cara y no es de cansancio. Lo de nosotros ya fue, puedes contar conmigo. — lo que dijo Kotsuru hizo que me sonrojara.
— Al parecer no soy buena mintiendo... – comenté.
— Para nada... ¿Me responderás?
Dudé un poco al contarle... — La verdad es que estoy triste.
— ¿Por qué?
Lo de preguntón no se le ha quitado — Por... amor. — respondí mirando el suelo.
— Pobre... digamos que yo igual he andado mal, pero la vida sigue, Sango. No te deprimas por algo así.
— Es lo que todos dicen... pero creo que no he recibido consejos de mujeres últimamente, malditos hombres.
— No, no todos los hombres son iguales. — dijo.
— Eso es lo que dices por defender tu género. — me senté en el suelo abrazando mis rodillas nuevamente.
— Entonces yo podría decir que todas las mujeres son iguales.
— Eso es mentira.
Él soltó unas carcajadas — ¿Ves?
Asentí sonriendo involuntariamente.
— ¿Vamos a caminar juntos? — me propuso.
— Lo siento... estoy esperando a alguien.
Él frunció el ceño — No es el idiota que te está haciendo sufrir ¿O sí?
—No, no te preocupes.
Él asintió y se sentó a mi lado. Me abrazó inesperadamente.
— Después de ti, no ha venido ninguna mujer interesante. —Comentó.
Me quedé en silencio.
— ¡Sango! – gritó Inuyasha que ya había vuelto.
— Inuyasha... — Dije parándome.
Inuyasha miró a Kotsuru — ¿Y ese quién es?
Me sonrojé y me limité a responder — Es un amigo... ahora.
— ¿Ahora? – preguntó.
— Fue mi novio hace años.
— Ah... Entonces... ¿Estaré "tocando el violín"? — Soltó unas carcajadas.
— No idiota, recuerda que somos amigos.
— ¡Buu! Aburrida.
Enarqué una ceja. — ¿Perdón? ¿Aburrida yo? Jáh.
— Ella... la más chistosa. — bromeó.
— Él, el más simpático. — le di un empujón a modo de juego. — Ya, vamos. – dije.
Nos sentamos los tres a conversar, pero Inuyasha en realidad estaba un poco aislado.
— Chicos... iré a investigar algo — dijo Inuyasha mintiendo— no sé si vuelva así que... ¡adiosito!
Maldito desleal ¬¬ ¡me dejó sola con Kotsuru!
— Así que... ese hombre es un mujeriego— dijo Kotsuru.
— Así es... — contesté nerviosa.
Cuando siento una voz — ¡Señorita Sango!
— ¡Miroku! — dije sorprendida... pero luego recordé mi enojo. Mi tono de voz cambió radicalmente — Estás aquí.
— Sango yo...
— Un momento, ¿Miroku? Sango no me digas que él...
— Si — le interrumpí. — Kotsuru por favor quédate en silencio.
Pero él no tomó en cuenta mis palabras y se puso de pie.
— Tú no te acerques a ella ¡No eres más que un maldito! Sango es una mujer única y tú sólo estás desperdiciando todo lo que es, ¡Vete de aquí! — Las palabras de Kotsuru hicieron que me sonrojara. — Soy el ex novio y amigo de Sango...
— ¿Quién...— inquirió Miroku.
— Yo. — dijo Kotsuru.
—...Te preguntó? — terminó Miroku la frase.
Kotsuru se quedó sin palabras.
— Señorita Sango, he venido a hablar con usted. — Dijo dirigiéndose a mí.
— ¿De qué quieres hablar? — respondí fría, me tenía que hacer la dura, de lo contrario no iba a funcionar. — ¿Quieres que seamos amigos? Perfecto ya somos amigos, y bien lejanos, puedes irte.
— No Sango, es verdad, juro que nunca más lo volveré a hacer.
— Kotsuru, me pareció escuchar una mosca... — Lo ignoré.
Miroku frunció el ceño. — ¿Así es como tratas a la persona que te gusta?
— Si ¿Por? Creo que tengo derecho a hacer la misma pregunta, Miroku. — Primera vez que le decía así... se siente extraño. ¡Vamos Sango! Tienes que lograr que él se arrepienta ¡Tú puedes!
Él guardó silencio.
— Veo que no tienes más que decir, vamos Kotsuru. — dije comenzando a caminar.
No miré hacia atrás, pero sin hacerlo mi me di cuenta de que Kotsuru no me seguía. En fin, no tenía nada que hablar con él tampoco, así que sólo seguí caminando.
Minutos después comencé a sentir remordimientos... él había venido para disculparse conmigo y yo fui así ¿estará enojado conmigo ahora? ¿Dónde estará? ¿Con quién estará? ¿Qué estará haciendo? Eran muchas preguntas sin respuesta alguna. En mi camino sin rumbo encontré un diente de león, probablemente una Sango más alegre y optimista lo habría cogido para soplarlo y pedir un deseo... pero en estos momentos mi sueño era demasiado grande para algo tan pequeño.
Suspiré.
— Sango, por orgullosa te quedaste sola. — me dije a mi misma. —creo que me hace falta hablar con alguna amiga, pero Kagome en estos momentos no está lo bastantemente cuerda como para darme un consejo...
Sentí que las ramas se movían y luego escuché un ronroneo de gato.
— ¡Kirara! — chillé feliz. Ella se acercó a mi lado y pasó entre mis piernas, luego saltó a mis brazos. A pesar de ser una gata, es como mi mejor amiga, siempre me sacará una sonrisa...
—Kirara... — suspiré. Una lágrima comenzó a descender desde mis ojos hacia mis mejillas, y bajó por mi cuello.
Siempre me sacará una sonrisa a pesar de que esté llorando... al menos eso ocurría ahora.
— ¡Malditos hombreeeeeeeeeeeeees! —sollocé abrazando a mi gata.
Quiero desaparecer... y lo haré.
— Mañana nos iremos de aquí por un tiempo... — le comenté a mi gata.
Ella hizo su peculiar ronroneo e inclinó su cabecita hacia un lado. — Que nos iremos por un tiempo, a nuestra aldea ¿Sí? Necesito alejarme un poco de ciertas personas.
Pude ver cómo sonreía en signo de afirmación. Busqué leños para hacer una fogata y me dormí a la intemperie junto con mi gran Kirara.
