Waaa mil gracias a quienes comentaron los/las adoro! Por ser my primer fanfic me siento demasiado emocionada d q les haya gustado :D

Por ustedes escribo esta continuación. Si, tengo en mente una continuacion a este capitulo jajaja pero igual dependera si siguen comentando ;)

Bleach ni sus personajes me pertenecen :( Si no les gusta el Ichiruki... no lean jajaja


Al despertarse Kurosaki Ichigo sabía exactamente dónde y con quién estaba. No abría los ojos pero sus manos que aun se aferraban al pequeño cuerpo de la shinigami no podían dar lugar a dudas.

Rukia.

El aroma era inconfundible. Sabía qué había pasado la noche anterior (la muy testaruda habia dejado q su fiebre avanzara y... luego de un momento desesperado habian terminado durmiendo juntos. DURMIENDO! pero juntos y... ejem.. la muchacha en ropa interior y él en pantalon ¬¬.)

El shinigami sustituto suspiró. Le molestaba un poco el cuello ya que había dormido encima de Rukia con su cabeza acomodada en el hombro de la chica. Sus brazos estaban un poco adormecidos por no haberse movido de donde estaban desde la noche anterior. Abrazandola por su cintura. Decidió abrir los ojos con un poco de recelo y observó que los brazos de esta ahora se encontraban uno encima de su cabeza sobre la almohada y el otro reposaba tranquilamente en el colchón. Sus negros cabellos revueltos en su almohada, ligeramente sonrojada.

Hermosa pensó Ichigo. Siempre ha sido tan hermosa?. Sonrió. Claro que sí solo que siempre había tratado de verla como una amiga, nada mas. Pero ahora se le estaba dificultando no ver la belleza de sus facciones al tenerla tan cerca. Su nariz, su cabellera negra, sus ojos que aun cerrados se veían perfectos. Y sus labios... El pelinaranja sintió su rostro de nuevo rojo al darse cuenta de que había pasado la lengua por sus labios tan solo viendo los de Rukia. Se sintió como un pobre pervertido y se dio cuenta de lo despierto que tanto su él como su cuerpo estaban.

Debo levantarme pronto sino... pensó con un poco de pánico pero ya era muy tarde.

Rukia abrió lentamente los ojos y al principio miró a su alrededor.

Calor. Fué lo primero en que pensó. Hacía demasiado calor. Luego cuando su mente ya comenzo a despejarse y quiso moverse se dió cuenta de que su cuerpo estaba siendo aplastado por otro.

"Ichigo?" preguntó viendo a los ojos del muchacho. Estaba despeinada, sudada y su mirada aun estaba tratando de asimilar lo que ocurría.

Eso fue suficiente para Ichigo. No solo sus hormonas alteradas desde la noche anterior se terminaron de descontrolar causando estragos en su raciocinio sino que su corazón dió un brinco tremendo al ver a Rukia con esa expresión tan dulce y desorientada. Tan indefensa bajo él.

Antes de darse cuenta de lo que estaba ocurriendo sus labios estaban posados sobre los de ella con dureza y un tono de desesperación. Podía palpar el asombro de la mujer pero no le importaba parecía que sus labios tomaron vida propia al sentir los de ella. Comenzo a besarla con fuerza y apasionadamente saboreando sus suaves labios entre los suyos.

Cuando su mente medio recobró el control abrió los ojos de un golpe separándose de la shinigami con el rostro tan sonrojado que contrastaba de una manera graciosa con su cabello. Rukia al ver esto no pudo evitar reir un poco. Demasiado rápido pensó. Aun sonriendo cogió al pelinaranja de su cabellera atrayéndolo de nuevo hacia ella.

"Tontito" suspiró y posó sus labios en los de él ahora ella besándolo con fuerza.

Ahora si que Ichigo no se sonrojó en absoluto y sus hormonas hicieron fiesta en él. Sus manos somenzaron a acariciar la espalda de la pelinegra con fuerza atrayéndola más y más hacia el temblando al sentir ambos pechos juntos. De repente la espalda de Rukia ya no topaba el colchón e Ichigo tuvo que apoyar una de sus manos en el mismo para sostener a ambos, prácticamente sentándose con ella encima. Sentir sus pechos pegados era suficiente para que sus jóvenes hormonas tomaran el control de la mayor parte de su ahora sumisa y desorientada mente.

Su beso era apasionado y el aire se les acababa con rapidez sin embargo no podían detenerse. Aspiraban aire con fuerza por sus narices casi sin separar sus labios, masajeando el del otro.

Pero Ichigo pronto quiso más.

La mano que no estaba apoyada en el colchón cogió con fuerza uno de los muslos de Rukia provocando que esta abriera su boca. Aprovechando el pelinaranja introdujo su lengua dentro de su boca inmediatamente explorandolo en su totalidad y saboreandola.

Aún mejor que su aroma pensó extasiado mientras una corriente eléctrica pasaba por sus cuerpos al sentirse en tanta intimidad con ella.

Rukia no podía creer lo bien que se sentía. Ichigo la estaba besando y acariciando con rudeza y nada de verguenza de su parte, sin embargo no parecía suficiente para ella y su sabor... Su lengua se introdujo en la boca del shinigami provocando que éste medio gruñera de la exitación que sentía en esos momentos. La pequeña shinigami comenzó a recorrer sus manos por su pecho, espalda y brazos disfrutando de su mosculatura, sintiendo como cada músculo se tensaba ante sus caricias.

A tan corta edad y tenía un cuerpo que volvería loca a cualquiera y ella no era la escepción. Se aferraba a él con un deseo que no había sentido en toda su vida.

Ichigo al sentirla recorrer con sus suaves manos su cuerpo tuvo que batallar con sus hormonas ahora desatadas completa y desvergonzadamente. Perdió la lucha sin embargo al escucharla gemir con su boca todavia siendo asaltada. El sonido provó ser demasiado atrayente y quiso escuchar más, mucho más. Ahora sus dos manos cogieron con fuerza el trasero de Rukia atrayéndo su cadera hacia la de el obligándola a abrir sus piernas y masajeandola sin tregua. Rukia sabía que iba a dejarle las marcas de sus manos por la fuerza de su agarre pero no le importo en absoluto mas provocó otro gemido de su parte lo que volvió loco a Ichigo.

El joven Kurosaki comenzó a mover su pélvis contra la de ella poco a poco por instinto, de alguna manera queriendo mostrarle como se sentía por ella, cómo había logrado ponerlo mientras sus lenguas batallaban ferozmente.

Rukia al sentirlo de esa manera se agarró de su cuello y empezó a mover su cadera en respuesta. Aun estando en ropa interior se sintió con demasiadas cosas encima pero no podía moverse ni pensar con claridad en ese momento.

Sabían que debían parar. Pero sus cuerpos se lo impedían. Si no se detenían pronto pondrían en peligro su amistad. Aunque como estaban las cosas probablemente su relación no podría ser la misma de antes.

La mano derecha del muchacho comenzó peligrosamente a acercarse a uno de los pechos de la joven. A sabiendas de que al hacerlo no habría poder alguno que lo detuviese. Necesitaba sentirla entera. Su cuerpo se lo pedía a gritos. Su mano seguía subiendo... ambos gemían por la cercanía del otro y por los movimientos que sus caderas hacían ahora con un poco más de rapidez... sintiendo los efectos que habían provocado en el otro y muriendo por provocar aún más... ya casi...

"BUUUUUEEENOOOOS DIIAAAAS!..." esa voz inconfundible se aproximaba a la habitación con una peligrosa velocidad.

Rukia no tuvo tiempo de reaccionar. De repente Ichigo se había separado tan bruscamente que ella cayo con dureza sobre el colchón con un pequeño chillido y él la tapó por completo con las sábanas. Decidió permanecer quieta intentando controlar su respiración antes de que le diera un infarto.

"ICHIIIIGOOOO!...!" Isshin Kurosaki abrió la puerta de un golpe con una sonrisa de oreja a oreja, tan solo para recibir una patada en la cara por parte de su ahora hormonalmente frustrado hijo adolescente.

"IM-IMBECIL!" Ichigo aún tenía un poco de dificultad para respirar normalmente. Demonios su cabeza todavía no pensaba del todo bien y sus piernas temblaban!

"Qué demonios te pasa hijo mio?" No recordaba haberlo visto reaccionar de esa manera. Usualmente lo golpeaba desde su cama ya que a esas horas solía seguir dormido, ahora había salido a "recibirlo" a su puerta. El mayor de los Kurosaki rápidamente pasó su mirada por el cuarto de su hijo con un leve presentimiento.

Había un vestido tirado en el piso. Un bulto en la cama que temblaba levemente e Ichigo estaba acalorado y con sus labios hinchados. Sin contar que sostenía una almohada tapando su entrepierna.

Isshin tuvo que controlar que una carcajada no saliera por su boca, apreciaba su vida, así que tan solo guiño el ojo a su hijo mayor y salió de la habitación silbando con alegría.

Ichigo cerró la puerta rascándose la cabeza con furia.

No solo habían dejado su "acto" con Rukia a medio camino sino que ahora debía enfrentar la realidad. Una de las razones por las que no querían separarse eran porque sabían que al hacerlo la realidad de que eran amigos, ella un shinigami con un hermano que mataría a Ichigo fácilmente y él un jóven humano sumamente poderoso, shinigami sustituto sí pero humano, les caería encima sin tregua. Y así pasó.

Rukia sabía que debía hacer algún movimiento. El momento de pasión había pasado. Pero si se detenían demasiado sería demasiado vergonzoso para ambos. Decidió levantarse tapándose con una cobija. No quería caminar por el cuarto semi desnuda después de lo ocurrido.

"Este... voy a... a darme una ducha..." Ichigo tan solo asintió con la cabeza sin regresarla a ver. No se atrevía. Rukia suspiró calladamente y entro al baño poniendo seguro en la puerta.

Ahora solo en su habitación Ichigo cerró sus manos en puños. Estúpido estúpido estúpido! . Se lanzó con fuerza a la cama boca abajo tratando de encontrar una manera de resolver esto. Aspiró la almohada en la que se encontraba y sus pensamientos se detuvieron al reconocer el aroma que lo había enloquecido desde la noche anterior.

Rukia. Se admiró que al suspirar su nombre y no tenerla a su lado se sintiera incompleto... Pero no podía dejar que sus sentimientos lo traicionaran. Ella solo lo veía como un amigo. lo necesitaba como tal. Y él se había aprovechado de un momento de vulnerabilidad. Debía pensar cómo demonios poner todo en orden de nuevo. La necesitaba y si su relación se volvía confusa lo mataría por dentro. No podía perder su amistad. Simplemente no podía.

Sin embargo... esos ojos... por ellos perdió el control y cada vez que cerraba sus ojos podía ver ese hermoso color.

Rukia volvio a suspirar antes de cerrar los ojos dejándose caer sobre su espalda con un brazo sobre su cabeza Qué he hecho?


Sip bueno espero que les haya gustado jajaaja como dije si quieren tengo una continuación a este capitulo :D sii mas manoseo! jajaja q pervertida me siento... Pobre Ichigo no más que el con sus sentimientos encontrados y su... bueno frustrado jaja no podía encontrar otra manera de detener a esos dos q metiendo al señor Kurosaki ajajja creo q le contara a Urahara mmm jajaja los adoro por comentar! me alegran el dia y me hacen sentir bn. Lamento los herrores ortograficos escribo medio al apuro y no incluyo mucho por eso pero les prometo q los capitulos seguiran mejorando ;)