ok primeramente mil disculpas por no haber actualizado desde el jueves como dije que haria. Tuve unos inconvenientes jeje y el viernes una fiesta asi que no alcanze para nada pero hoy pienso desvelarme haciendo deberes y escribiendo uno o dos capitulos para ustedes :D los quiero mucho por leer mi fic.

También les adelanto que pienso escribir otro fanfic tengo la idea en mi cabeza casi completamente desarrollada. No es de comedia exactamente pero si ( y como no) un Ichiruki. Como ya vienen vacaciones por navidad lo escribire espero que se den un saltito por ése también y les guste.

Este capitulo se salta un poco en el tiempo, sobre todo para poder avanzar la historia sin estancarme o alargarla demasiado de gana.

Los personajes no me pertenecen! :'(


"Tatsuki-chan"

"Si?"

"No te parece que Kurosaki-kun ha estado actuando... pues raro ultimamente?..."

"... Pues...define raro"

"Desde que salimos a la discoteca está diferente." Inoue pasó sus dedos por su cabello un poco nerviosa tratando de expresarse bien "No es que esté triste... o enojado... y su ceño fruncido sigue igual... es que... se lo ve... feliz?"

Tatsuki suspiró. Ella también había notado que Ichigo estaba más relajado desde hace dos meses y sentía que les guardaba un secreto.

"No se Inoue, sabes que él es así de raro. Tal vez tan solo esta felíz y punto"

"Si... me alegro" Tatsuki sonrió lo mejor que pudo a su amiga, pero en el fondo estaba preocupada. Temía que la razón de tanta felicidad en su amigo de la infancia se deba a una chica lo que su intuición le gritaba. Si era así obviamente no era por Inoue, lo que preocupaba a la chica de pelo negro ya que eso le rompería el corazón a su querida amiga. Tendría que hablar con Ichigo al respecto, sacarle información, y de allí ver qué medidas tomar.


La casa de los Kurosaki estaba a oscuras, sin ninguna luz prendida. Y en silencio.

Bueno, casi.

En la habitación del shinigami sustituto se escuchaban suspiros, una que otra risita tratando de ser silenciosa y los inconfundibles sonidos de una pareja besándose. Efectivamente Ichigo y Rukia se encontraban en la cama de éste en una de sus sesiones de besos entre semana.

Desde su primer fin de semana juntos Ichigo no permitía que su compañera durmiera en otro lado que no sea en su cama. Y Rukia no se quejaba, ahora. Se había acostumbrado a dormir entre los fuertes brazos de Ichigo y aunque no siempre se despertaban tal y como durmieron sentir la presencia del otro al despertar era placentera y reconfortante Su padre ya no lo despertaba con intentos asesinos e Ichigo no encontraba razón para preguntar el por qué.

Rukia recordaba la primera noche que ella había llegado a casa ántes que el por que se habían hecho tarde y había decidido dormir en el armario encontrándose demasiado cansada como para de verdad pensar en eso.


Un enojado y un poco adormilado shinigami al llegar había abierto su puerta del armario en la madrugada y resopló antes de intentar entrar al estrecho lugar.

"Ichigo! qué haces? no entramos ambos aquí!" susurró enojada.

"Tonta, tú que haces aquí?"

"Duermo aquí idiota"

"... Pues ya no"

"... Ah?" antes de que Rukia pudiera decir nada más Ichigo la tenía abrazada y salió del armario con ella en brazos para ponerla suavemente sobre su cama y acostarse a su lado arropando ambos cuerpos.

"Pues que es mi cuarto y yo decido qué se hace en él. El armario es muy pequeño para ti... aunque te sobra espacio con lo enana que eres.. Auch!" la shinigami lo había pateado en la rodilla. Se miraron enojadamente por un momento antes de que Ichigo suspirara y continuara hablando " Entonces en mi papel de anfitrión y siendo un caballero te cedo la cama... como sólo hay una nos toca compartir"

Rukia viró los ojos "Ni tú te crees eso Ichigo" el aludido sentía cómo sus párpados pesaban con el sueño que tenía.

"Entonces qué quieres que te diga?" bostezó.

"La verdad pues"

Ichigo la miró fijamente un momento tras sus párpados medio cerrados, bostezó de nuevo y apretó a Rukia contra él en un dulce abrazo poniendo su cabeza en su cuello "Rukia me rehuso a dormir sin poder abrazarte. Te quiero demasiado para poder dormir sin tu aroma y tu calor a mi lado" le dió un dulce beso en la frente cerrándo los ojos, rindiéndose al sueño con una sonrisa "Quédate conmigo enana"

Rukia estaba sin habla y completamente sonrojada. No estaba acostumbrada a que la traten así, en especial Ichigo. Talvez era por que estaba medio dormido que le dijo todo eso, pero ella podía sentir su veracidad. Suspiró y se dejó llevar por el sueño entre los brazos del shinigami con cabello naranja. Sin poder evitar una sonrisa de felicidad.


Después de la conversación padre-hijo, que Ichigo trataba con todo su ser de bloquear de su memoria, trataba de controlar sus hormonas lo mejor que pudiera. Ojo! trataba!.

Había hablado con Rukia y quedaron de acuerdo que entre semana iban a ser noches de besos... y un poco de toqueteo... siempre que pudieran controlarse. Y los fines de semana, los más esperados para el shinigami sustituto ahora, dormían de día ya que de noche no podían soltarse a menos que asomara algún hollow, ante lo cual Ichigo lo cortaba rápidamente y la llevaba corriendo a su alcohoba de nuevo. También ahora intentaban no hacer demasiado ruido. Demasiado.

Ishiin sorprendentemente sacaba a las gemelas los fines de semana al cine, a la última función, o al parque, para una caminata nocturna, desde hace dos meses, regresando los tres exhaustos a casa a dormir como troncos. Yuzu no entendía el motivo pero decidió no decir nada y luego se acostumbró. Karin sabía, pero igual se mantuvo callada. En venganza molestaba a su hermano siempre que podía lanzando comentarios como que "La casa tembló ayer sentiste Ichi-nii?" o "Creo que asaltaron a una muchacha fuera de nuestra casa de noche, escuché que gritaba" comentarios por el estilo que lograban poner a Ichigo de un profundo color tomate y negar con la cabeza.

Con la respiración entrecortada separaron sus labios sintiéndo el aire un poco frío llegar a sus acalorados rostros.

Ichigo aprovechó para contemplar el rostro de la mujer que estaba bajo su cuerpo y sonreir en la oscuridad. Rukia era hermosa, sus profundos ojos le traspasaban el alma, era como ver un hermoso cielo nocturno, solo para él, sobre todo cuando brillaban. Y su sabor... Ichigo se había vuelto adicto al sabor y textura de su piel, de sus labios, de ella en general. Ella lo volvía loco y a él le encantaba. Rukia suspiró cuando él comenzó a besar su cuello con dulzura. Era jueves. Un día más pensó cogiendo su rostro entre sus manos para subirlo a la altura de su rostro de nuevo. Ante esto el shinigami suspiró y se dejó caer al lado de Rukia en la cama. Buscó su pequeña mano entre las sábanas y la envolvió con una suya.

"Mañana" susurró.


En el colegio ambos actuaban como de costumbre. Habían decidido, más de parte de Rukia, no decir nada a sus amigos todavía para evitar problemas si no funcionaba su relacion. Así que guardaban las apariencias tratándose como siempre lo que resulto ser bastante fácil. Peleaban de día y se re-encontraban de noche. Cuando debían encargarse de hollows seguían molestándose y provocándose como siempre pero estaban aún más pendientes el uno del otro. A Ichigo le estaba molestaba no poder acercarse a ella durante el día así que en las noches trataba de recuperar el tiempo perdido. Sin embargo ahora sonreía más y sus compañeros lo notaban.

Ese viernes el joven shinigami se sentía más ansioso de lo normal. No había podido estar con Rukia desde el viernes anterior debido a varios molestos hollows y una cantidad absurda de trabajos que los profesores les habían mandado. Le molestaba sentirse así, no era normal en él. Se había acostumbrado demasiado a tenerla y su cuerpo se estaba impacientando, parecía que cada una de sus células supiera qué día era.

Regresó a ver a Rukia sentada junto a él en clases, al parecer ella estaba prestando atención a la materia lo que irritó a Ichigo. Acaso él era el único con las hormonas alborotadas? Después de todo lo que habían pasado ella estaba tan tranquila? Entonces Rukia lo regresó a ver.

Cuando sus ojos se encontraron ella sonrió pícaramente sonrojándose levemente. A Ichigo solo le bastó ver ese brillo particular en sus ojos que solo él conocía para casi lanzarse encima de ella en medio curso sin importar que todos estuvieran allí, besarla apasionadamente, levantar su tentadora corta falda... cerró los ojos y desvió su rostro escondiendo una sonrisa. No podía creer lo mucho que Rukia lograba alterar sus sentidos. Diecisiete años de su vida tranquilo que cambiaron por completo cuando ella llegó, cuando se entregaron mutuamente. Y ahora él era un joven enamorado y calenturiento más. Pero era por ella, solo su shinigami favorita lograba hacerlo sentir tan vivo, perdido y con su estómago lleno de mariposas que revoloteaban sin control.

Cuando al fin llegó la hora de salida ambos salieron casi sin despedirse de nadie y comenzaron a caminar a casa. En el trayecto no hablaban mucho, pero parte de su rutina era ir por un camino que, aunque más largo, era bastante solitario. Cuando iban por allí Ichigo solía cogerla de la mano entrelazando sus dedos y conversaban sobre los sucesos del día ya que no corrían el riesgo de ser vistos. Ahora sin embargo no habían cruzado palabra y ya iban por la mitad del trayecto.

Rukia decidió divertirse un poco con el chico, sabía lo mucho que estaba sufriendo por su culpa y decidió aprovechar la ocasión. Se detuvo brúscamente y puso una cara culpable. Ichigo levantó una ceja deteniéndose también.

"Qué ocurre?"

Ella habló con la mejor voz apenada que pudo "Este... mira Ichigo es que... Inoue me invitó a dormir a su casa... y bueno yo dije que sí... quedamos en ir después de clases pero no supe cómo decirte antes..." fingió un suspiro mirando el piso "debo regresar con ella me está esperando" se dió el lujo de acercarse a él sin mirarle a los ojos para darle un beso en la mejilla (poniéndose de puntillas claro) "Bueno, nos vemos... el domingo... Ichigo?"

Ichigo actuó tán rápido que casi iguala su Shunpo. En una fracción de segundo ambas maletas estaban en el piso, Rukia con su espalda contra la pared de una casa y sus manos encima de su cabeza aprisionadas por una fuerte mano del joven Kurosaki. Rukia tuvo que rodear con sus piernas la cadera de Ichigo ya que él la había levantado a su altura. La otra mano del shinigami la sujetaba fuertemente de uno de sus muslos. Gruñó en el oído de la chica.

"No me jodas Kuchiki!" embistió su cadera contra Rukia haciéndola gemir "Hoy no..." comenzó a besar su dulce cuello mordiéndolo un poco "Hoy eres mía Rukia"

La respiración de Rukia era embarazosamente fuerte. No podía moverse en ésa posición y la combinación de los besos que Ichigo dejaba en su cuello junto con su mano masajeando su muslo no la dejaban pensar con claridad. Iba a lograr hablar para defenderse cuando Ichigo metió su mano bajo su falda para acariciar su trasero. Al escucharla gemir Ichigo puso sus labios sobre los de ella moviéndolos mientras hablaba.

"Dilo Rukia... dí que eres mía" al notar que ella no decía nada pasó su lengua por los labios de la pequeña shinigami sin llegar a besarla y apretó su trasero con fuerza logrando hacerla jadear "Dilo amor"

Ahora Rukia gruñó hablando contra los labios del peli naranja "...S-Si"

"Si qué?"

"Ah! so-soy tuya Ichigo... grandísimo imbécil me la vas a pagar" ante esto él sonrió.

"Y yo soy tuyo mi Rukia" comenzó a besarla apasionadamente moviendo su cabeza para juntar más sus labios. Ella respondía al beso con la misma ferocidad aún sin poder mover sus brazos, que después de algún tiempo en esa posición le estaban comenzando a doler. Además se moría por tocarlo también de alguna manera. Movió las manos tratando safarse pero al ver que no daba resultado dejó salir un leve quejido de su boca.

"Ichigo..."

El aludido abrió de golpe los ojos, y bajó los brazos de Rukia a la altura de su pecho. Luego cogió una de sus muñecas con suavidad y comenzó a besar con dulzura la parte que estaba roja por la fuerza de antes. "Lo lamento amor, no debí haber sido tan brusco" soltó su mano para cojer la otra y besarla igual. Cuando terminó acarició una mejilla de la shinigami y le dió un duce beso en los labios suspirando avergonzado "De verdad lo lamento enana"

Rukia suspiró al sentir que Ichigo comenzaba a querer separarse. Antes de que pudiera dar un paso ella se lanzó contra sus labios y apretó más sus piernas contra él acercándolo aún más. No lo admitiría ni por el más grande peluche de Chappy pero esta fase de Ichigo le había gustado.

El shinigami sustituto rió débilmente dejándose llevar por su pequeña shinigami juntando sus lenguas en una danza que ya conocían, pero de la que nunca se cansarían. Ambos se deseaban y se estaban comunicando éso con sus caricias y besos.

Estaban tan concentrados en el otro que nunca notaron la presencia que los observaba desde la esquina.

Chad había pasado por allí (siguiendo un dulce gatito) cuando sintió ambos reiatsus a la vuelta del lugar donde él se encontraba. Pensó acercarse a saludar justo cuando Ichigo había aprisionado a Rukia contra la pared. Al principio la mente de Chad solo vió a una pequeña jóven siendo atacada y pensaba actuar, pero al ver que se trataba de Ichigo decidió no moverse.

Ahora simplemente no sabía que hacerse. Obviamente no la estaba atacando. Oh, bueno se estaban atacando mutuamente?. De repente se sintió como un entrometido. Esto era algo privado entre ellos.

Debo irme pensó. Dió un paso hacia su izquierda. No. Dió dos pasos hacia la derecha. Tampoco . Al fin recobró en algo su sentido de dirección. Izquierda, si es a la izquierda. Comenzó a caminar a grandes y rápidos pasos alejándose de la pareja, sin poder evitar preguntarse cómo respiraban si no se despegaban el uno del otro. Y si de verdad pensaban... es decir estaban en la calle...todavía era de día.

Cuando se alejó lo que pensó era suficiente (estaba a dos cuadras del colegio de nuevo) se dió cuenta de que su cara ardía. Nunca hubiera querido ver eso. Y jamas se hubiera pensado eso de ese par. Sabía que Ichigo apreciaba a la shinigami, pero no a tal punto. Y que fuera mutuo.

En el colegio se la pasaban molestándose. Sin embargo... en la discoteca...

Chad suspiró. Todo encajaba ahora. La repentina felicidad de Ichigo, que ya no saliera tanto con ellos... Todo era por ella. Por Rukia. Rukia Kuchiki. Una shinigami.

Volvió a suspirar Ichigo... en qué te estás metiendo ahora.


uhhh me gusto como salio este capitulo jaja mañana sigo subiendo... no he adelantado casi en nada el deber y tengo tanto q hacer q estres! jaja bueno ahora Chad sabe... en el prox capitulo alguien más se va a enterar ;) y de una forma peor! buahahaha!. Tatsuki sospecha hummmm. Ichigo se deja ganar por sus hormonas el pobre déjenlo jajaja y no se preocupen no lo van a hacer en la calle si alcanzan a su cuarto, con las justas pero llegan jajaja.

Me gusta Ichigo un poco más brusco, a Rukia tambn (aunq no lo admita) a ustedes no?

Sigan comentando! las quiero muuuucho fans del Ichiruki tan querido (el capitulo que salio recien del manga me lo confirma aun mas que ese par se re-adoran) jaja sigo mañana con este par de calenturientos ;) oh y para quienes quieran saber cuánto tiempo le duro a Ichigo los condones q su querido padre le dio... pues como tres semanas jajaja

un abrazo!