¡Hola!
Oh, sé que me he tardado mucho con este capítulo, pero aunque no lo crean la conti se me borró dos veces y eso me quitó toda la inspiración, no sé qué pasó, pero pasó U_U
En fin, hoy traté de hacer algo, aunque no me ha quedado muy bien, pero es que lo hice apurada para no dejarlos colgados jejeje
Espero que les guste la conti ^^
-.-.-.-.-.-
Capitulo 5: Latidos
Dos meses y medio, eran exactamente el tiempo que Mai llevaba cumplido de su embarazo. Estaba muy feliz, lentamente su barriguita se comenzaba a notar, se sentía ansiosa por enterarse si sería un niño o una niña, aunque igualmente lo amaría no importando el resultado.
Todavía no podía creer que dentro de unos meses sería madre, nunca pensó que tendría un hijo de Naru, esto era, tal vez, demasiado para alguien como ella, porque no se sentía atractiva como para gustarle a él, ya que siempre la evitaba y la ignoraba. Iban a tener un hijo, pero sólo era eso, a Naru no le importaba lo que ella sentía, realmente no le interesaba en lo más mínimo.
—Ah – Soltó un pequeño suspiro, terminando de preparar una taza de té para llevarla a su jefe –y padre de su futuro hijo- quien se la había pedido hace un rato. Tomó la pequeña bandeja y se dirigió hacia Naru, que al parecer leía con atención una noticia en el diario —. N-Naru… aquí está tu té – Dijo amablemente, dejando todo encima de la mesa.
Él ni siquiera la miró, desde que habían regresado de Hokkaido se había estado comportando así de frío con ella, porque cada vez que la miraba se sentía atraído, tenía deseos de abrazarla, de estrecharla suavemente entre sus brazos, pero no podía hacerlo, no era capaz de ello, por eso prefería ignorar su existencia, a pesar de saber que la lastimaba.
—Naru… - La castaña trató de hablarle, una vez más debía ser ella quien empezaba, porque para Naru no era nadie, ni siquiera por estar esperando a su hijo, ya hacía suficiente con tenerla viviendo ahí con él, no podía pedir nada más, pero lo necesitaba —. Mañana por la tarde… tengo una cita con el ginecólogo y… me preguntaba si tú…
—No puedo ir Mai, tengo cosas que hacer mañana – Respondió antes de que ella acabara.
—Y-ya veo… - La voz de Mai sonó apagada, bajó la mirada y se dio la media vuelta. Se sentía tan triste por esta situación, tener que soportar que el padre de su hijo la tratara como si no fuera nadie, le dolía en el alma, porque ella lo amaba de verdad, por eso se había entregado a él esa noche —. Naru… ¿Por qué? – De un momento a otro comenzó a sentirse mal, la vista se le nublaba y todo le daba vueltas.
Naru bebió un poco del té que Mai le había traído, cuando de pronto oyó el sonido de algo cayendo al suelo. Miró hacia ese lugar y vio a Mai desmayada, por lo que se levantó exaltado.
—¡Mai!
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Masako se encontraba sentada en el parque, acababa de grabar su programa y ahora estaba libre, aunque se sentía muy enojada.
Odiaba la sola idea de pensar, de imaginar que en este momento Naru y Mai estaban juntos, porque ahora que ella vivía con él fácilmente lo podía engatusar, como hacen todas las arrastradas. Nunca pensó que llegaría a detestar así a Mai, pero sentía que Naru le pertenecía y no concebía la idea de que fuera otra quien iba a darle un hijo, cuando ese derecho era sólo de ella.
—Mai me las va a pagar, no dejaré que se quede con Naru, él es mío, mío – Se puso de pie, verdaderamente decidida a hacer algo, como sea iba a lograr que Naru se fijara sólo en ella, que dejara a Mai en el olvido.
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—Mai… - Susurró, posando sus ojos sobre la figura femenina que yacía dormida sobre su cama. Cuando ella se desmayó, inmediatamente la llevó al cuarto, seguramente luego de un rato despertaría, pero no pensó que él se quedaría todo ese tiempo observándola.
Mai era hermosa, eso lo sabía muy bien, tal vez era por eso que prefería mantenerse alejado, tenía miedo de que lo que sentía por ella, se volviera aún más fuerte y después no pudiera vivir sin su compañía, porque estaba seguro de que para Mai, lo que sucedió entre ellos sólo había sido un error, algo que se dio por culpa de esas copas demás, que no sentía algo de verdad hacia su persona.
Siempre había sido un narcisista, pero para estas cosas del amor podía ser un completo idiota, bien claro se lo había dejado Lin cuando hablaron del tema.
—Tú no entiendes nada, Naru, deberías pasar más tiempo al lado de Mai, tal vez así te des cuenta de lo que sucede.
—No me importa, yo no quiero entenderlo, sólo quiero dejar de sentirlo – Fue su respuesta, categórica, calmada y sobre todo, desinteresada.
—Podrás ser un genio, pero para esto eres un idiota – Suspiró sin más su compañero y tutor, dándole una mirada reprobatoria.
Sin saber por qué, acercó su mano al rostro de la joven, que seguía dormida. Acarició suavemente su mejilla, tratando de entender qué era lo que Mai le provocaba, justo ahora, cuando no podía dejar de observar sus labios.
—Hmm – Murmuró la castaña, apretando un poco sus ojos antes de abrirlos. Notó que tenía en frente a Naru, así que sus mejillas se enrojecieron levemente —. Naru… ¿Qué pasó?
—Te desmayaste – Respondió el pelinegro. Mai se sentó con cuidado, aún estaba un poco mareada y no era para menos, la última vez que fue a revisión con el médico éste le advirtió que hasta los tres meses se seguiría sintiendo nauseabunda.
—Gracias por traerme, estoy bien – Dijo sonriendo dulcemente, llevándose una mano a su vientre. Le gustaba tocarlo, sentir como poco a poco crecía, porque eso significaba que su bebé estaba creciendo dentro y le hacía sentirse muy emocionada.
—Mai – Habló Naru de pronto, de verdad se sentía arrepentido por tratarla tan fríamente, pero no sabía cómo actuar, lo que sentía por Mai le confundía demasiado como para explicarlo claramente —. Yo… iré contigo mañana.
Mai le miró confundida y sorprendida, hace un rato él le había dicho que estaría ocupado, pero ahora decía que sí iría con ella. Una pequeña sonrisa se formó en sus labios, no pensaba preguntarle a Naru por qué cambió de opinión, simplemente estaba feliz porque así hubiese sido.
—Gracias Naru, de verdad.
Naru se levantó y salió con calma de la habitación, pero una vez que estuvo afuera se llevó una mano sobre el pecho, sintiendo como dentro de él, sus latidos se aceleraban.
—Mai… ¿Qué es lo que siento en verdad por ti? – Se preguntó, cerrando sus ojos azules.
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Lin estaba hablando por teléfono con alguien, parecía muy serio, más de lo normal, cosa que mantenía alejados a todos lo que pasaban a su alrededor, en busca de otro teléfono público. No quería que Naru se enterara de su conversación, así que había ido a hablar lejos de él.
—Así es, las cosas no están yendo del todo bien, pero haré lo posible por cuidar bien de ellos – Suspiró y terminó la llamada. Hablaba con el padre de Naru, le había contado desde hace algún tiempo que sería abuelo, lo que lo había sorprendido gratamente, nunca esperó recibir esa noticia con Naru, su hijo era tan frío como una piedra, pero le alegró saber que tendría un nieto, lo único malo era como estaba la relación entre Naru y la madre de su hijo, por eso le había encargado a Lin que cuidara de ellos.
Lin por su parte hacía lo posible, pero Naru era un terco y se la pasaba tratando de negar lo que sentía, se preguntaba si alguna vez él y Mai podrían estar juntos y verse como una verdadera familia cuando su hijo naciera.
De todas formas, el padre de Naru quería mantener todo esto en secreto, aunque Naru lo ignorara su familia tenía muchos enemigos, muy peligrosos.
—Será mejor regresar a casa, tengo que arreglar unas máquinas – Se dijo el pelinegro, emprendiendo camino.
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Ayako estaba en SPR, había ido a ver como seguía Mai, ya que desde que la conoció se sentía como su hermana mayor, sobre todo cuando Mai confió en ella para contarle que estaba embarazada.
—Venga Mai, será divertido – Trataba de convencerla la sacerdotisa, a lo que ella no se mostraba muy convencida.
—¿Pero para qué salir de compras ahora? Apenas tengo dos meses y medio, no sé lo que será el bebé – Dijo un tanto sonrojada, pues todavía le parecía extraño decir que tendría un bebé. Ayako por su parte suspiró, negando con la cabeza.
—No necesitas saber eso, hay un montón de cosas unisex, ya después cuando sepamos el sexo podremos terminar de comprar las últimas cosas, es que me muero por verte haciendo las compras del bebé – Dijo con estrellitas en sus ojos, mientras a Mai le escurría una gotita por la frente —. Te imagino tan mona.
—Ayako… - Susurró la castaña sonriendo, la verdad era que ella también tenía ganas de comprar la ropita para su bebé, al menos unas cuantas cosas, para sentirle más cerca, para imaginar que el tiempo pasaba más rápido —. De acuerdo, vamos, pero déjame avisarle a Naru.
La mujer asintió con la cabeza, mientras que Mai se dirigía a la sala para avisarle a Naru que saldría con su amiga, ya que él estaba ahí viendo el noticiero.
Después de decírselo, Mai y Ayako salieron de compras muy contentas, y a los pocos minutos alguien tocó a la puerta. Lin estaba en su cuarto encerrado, así que Naru debió tomarse la molestia de abrir por su cuenta.
—Hara-san – La saludó algo sorprendido, pues según recordaba, Masako estaba muy enojada con él por el asunto de Mai y de su hijo, de hecho no habían hablado desde entonces, a menos que fuera sobre el trabajo.
—Buenos días Naru, quiero hablar contigo – Dijo la chica, entrando al departamento sin ser invitada. Echó un vistazo hacia todos lados, buscando a ver si había alguna molestia —. Veo que Mai no está, que bien.
—Acaba de salir a comprar con Ayako unas cosas para el bebé – Naru observó de reojo como después de sus palabras, el ceño de Masako se fruncía levemente; era obvio que el tema le molestaba —. En fin ¿Se te ofrece algo?
—Quiero hablar contigo – La chica se sentó sobre el sofá de la sala, mirando al pelinegro enojada —. ¿Cómo es posible que vayas a tener un hijo con Mai?
—No creo que quieras saber cómo lo hemos hecho – Respondió algo incómodo, molesto, no entendía a qué venía ese interrogatorio, como si ella fuese algo de él para exigirle explicaciones.
Por su parte Masako se sintió ofendida con esa respuesta, no era lo que quería oír, sólo quería escucharlo decir que se arrepentía de eso que había pasado, que Mai no le importaba en lo más mínimo, pero a cambio parecía burlarse de ella.
—¿Cómo pudiste? ¿Por qué con Mai? – Reclamó, parándose y enfrentando a Naru con la mirada, pero a él parecía no importarle su enojo, Masako no era nadie para exigirle nada ¿Por qué debía soportarla?
—Eso es algo que no te incumbe, no tienes por qué meterte en mi relación con Mai.
—Relación… eso quiere decir que tú… ¿Tú estás enamorado de ella, Naru? – El chico no respondió, simplemente se quedó ahí, parado y en silencio, pero Masako le interpretó como una respuesta afirmativa, así que se dirigió a la puerta y salió furiosa de ahí, se vengaría de Mai por esto, no sabía cómo pero le haría pagar muy caro el haberle quitado a Naru.
—Creo que debiste ser más claro con ella, Hara-san se había hecho muchas ilusiones contigo – Le dijo Lin, apareciendo desde la puerta de su cuarto, pues había oído toda la conversación.
Naru sólo suspiró, dejándose caer sobre el sofá.
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—Todo es tan hermosos… - Decía una emocionada Mai, observando todas las cosas lindas que había en esa tienda para bebés. Había comprado un montón de cosas para el suyo, entre zapatitos, gorras y uno que otro mono, estaba segura de que su pequeñito se vería muy guapo si era un niño, o si era niña sería la más hermosa —. Ayako estoy muy ansiosa, tanto que me han dado ganas de comer pastel de fresa.
—¿Tienes antojos? Yo creí que eran sólo un mito – Dijo algo divertida Ayako, a lo que Mai sólo se sonrojó, jugando con sus dedos.
—Bueno… es que tengo hambre… - La castaña estaba algo avergonzada, pero siempre que se sentía ansiosa le daba muchísima hambre y se le antojaba comer postres, sobre todo si estos llevaban crema o chocolate encima —. ¿Y si vamos por algo de comer? Venga…
—De acuerdo Mai, vamos a comer – Se rindió la sacerdotisa, después de todo había que cumplirle los caprichos a una mujer embarazada y ya llevaban muchas cosas con ellas, no había para qué comprar más, al menos no por ahora.
Después de salir de la tienda las dos se fueron a buscar un lugar en donde comer, estaban de lo más felices, hasta que se apareció Masako.
—Por fin te encuentro Mai, llevo todo el día buscándote – Dijo con cierta malicia en su voz, cosa que sólo Ayako notó, pero no Mai, que la miraba con una sonrisa.
—Masako, hola ¿Cómo estás?
—Mal, y es por tu culpa – Respondió, atacando enseguida a su enemiga con esa mirada feroz que traía, lo que asustó un poco a la chica —. Por tu culpa… porque tú estás embarazada, no puedo estar con Naru.
—M-Masako… - Murmuró Mai sorprendida, no entendía que estaba queriendo decir Masako con esto ¿Por qué le hablaba así?
—Así es, he hablado con Naru, él me dijo que me quiere – Mintió descaradamente, sólo por el gusto de ver ese dolor en los ojos de la castaña, quien no podía creer esta noticia, pero necesitaba hacerle pagar por haberse atrevido a lanzarse a los brazos de Naru como una mujerzuela —. Naru me dijo que quiere estar conmigo, pero por tu culpa no puede, porque tú te embarazaste para atraparlo.
—¡Eso no es cierto! – Exclamó Mai, ofendida y dolida, ella jamás sería capaz de cometer un acto tan vil, amarrar a un hombre con un hijo, es que ni siquiera estaba exigiéndole a Naru algo ¿Por qué él pensaba así de ella? Cómo si fuera una trepadora —. Yo… yo no tenía planeado quedar embarazada, y mucho menos lo que pasó con Naru, ninguno estaba consciente de lo que hacíamos – Miró a la chica que tenía en frente, con sus ojos llenos de lágrimas —. Perdón Masako…
—No me sirve de nada tu perdón, tú eres la culpable de que Naru y yo no podamos amarnos, por eso yo… te odio Mai…
—¡Basta Masako! – Esta vez, fue Ayako quien se alteró, abrazó a Mai de forma protectora y miró a Masako con mucha ira, no podía creer que fuera capaz de tratar así a Mai, aún sabiendo el estado en que se encontraba y la situación que estaba pasando —. Vete ahora mismo, y espero que pienses en lo que has hecho.
La médium sólo se retiró sin soltar una palabra más, ya lo que quería hacer estaba hecho, ahora Mei se sentiría de lo peor gracias a su pequeña mentira.
Pero sin duda lo que más lo dolió a Mai, fue haber escuchado que Naru quería a Masako, que por su culpa ellos dos no podían estar juntos, por culpa del bebé que esperaba.
—¿Qué debo hacer? – Se preguntó, sin dejar de llorar con verdadera tristeza.
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Mai se encontraba recostada en aquella camilla del hospital, sintiendo cómo le aplicaban un frío gel sobre su vientre. Aún no podía dejar de pensar en lo sucedido ayer, cuando Masako le dijo todas esas cosas horribles, le había causado mucho daño, la hacía sentir como la malvada de la historia, pero nunca fue su intención… separar a dos enamorados.
—Naru… - Ese nombre se vino solo a su mente, sobre todo cuando le vio parado a un lado de ella, con los brazos cruzados y mirando hacia el pequeño monitor negro que estaba situado al otro lado.
El doctor acercó la pequeña máquina al vientre de la chica y poco a poco la imagen comenzó a verse con claridad en el monitor.
Los ojos de Naru se abrieron, mostrando verdadero interés, mientras Mai soltaba pequeñas lágrimas. Podía ver a su bebé, era pequeño y aún le quedaba mucho por crecer, pero estaba ahí, era hermoso, y sentía que lo amaba cada vez más.
—Mi bebé – Murmuró con felicidad e ilusión, ni siquiera se había volteado a ver a Naru, así que no podía notar esa sonrisa de felicidad tan pequeña que adornaba el rostro del pelinegro, ese que siempre estaba tan frío y serio, ahora parecía radiante.
Sin pensarlo dos veces, Naru le tomó la mano a Mai, posando sus ojos sobre ella y notando lo feliz que se sentía con aquella imagen.
—Es aún pequeño, pero la mayoría de sus órganos están formados, a estas alturas podemos ya oír su corazón – Habló el hombre, subiendo el volumen al aparato, para que de pronto pudieran oírse los pequeños golpecitos.
Esta vez Naru y Mai se miraron mutuamente, podían escuchar los latidos de un corazón, el corazón de su bebé, que pronto estaría junto a ellos, ya no podían esperar más.
—Mai, gracias, gracias por darme este hijo – Pensaba Naru, sin haberse enterado aún de lo que había sucedido entre Mai y Masako, para él, en este momento, sólo era importante pensar en su hijo.
Continuara…
Próximo capítulo: Archivo 2: Las vías del tren Primera parte.
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Para el próximo capi tendremos un caso nuevo ^^
Creo que al final serán ocho como en la serie, pero aún no sé.
Sé que Masako se ha portado como una p**** en este capi, pero tranqui, no la odien xD
Bueno, me voy, espero que la conti les haya gustado, ya se irá poniendo mejor, y más cuando nazca el bebé ^^
¡Bye!
