¡Hola!
Uff, ha pasado un tiempo desde la última vez que actualicé este fic. La verdad es que se me habían secado las ideas, no sólo con este, sino con muchos más; pero de pronto tuve una pequeña idea, y decidí cambiar un poco el rumbo de este fic. Al principio este cap iba a ser centrado en el caso, pero decidí hacer algo más relacionado con Mai y Naru, aunque no es algo muy lindo jaja, en fin, de ahora en adelante verán desarrollarse un poco más a la pareja principal, así como a Masako cada vez más mala, pues aún le falta lo peor, sin embargo, eso lo veremos luego.
Les dejo el cap.
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Capitulo 7: Archivo 2: Las vías del tren, Segunda Parte
Todos miraban con asombro el video de la chica lanzándose a las vías del tren y como ésta desaparecía en cuanto su cuerpo era tocado por el aparato. Aquella grabación no sólo estaba en ese video, sino en muchos más y exactamente a la misma hora, eran todos idénticos, la misma chica, la misma expresión, el mismo suceso.
Mai estaba perturbada, nuevamente había tenido un sueño relacionado con un caso y sinceramente ello comenzaba a preocuparle, no quería pasar toda la vida metida en ese tipo de cosas, mucho menos cuando iba a traer una criatura al mundo. De sólo pensar en eso se moría de los nervios.
—Mai –la llamó Naru algo preocupado al notar como ella se abrazaba a sí misma, temblando —. ¿Estás bien?
Se acercó a ella, tocando su hombro, pero la castaña sólo le sonrió. No quería molestarle, ya era demasiado el tener que soportarla por obligación ahora que estaba embarazada, lo mejor era que se quedara callada.
—No es nada Naru, sólo tengo un poco de frío –respondió.
En ese momento el monje saltó.
—¡Pero que desconsiderado, Naru! –exclamó, quitando el ambiente tenso en el que todos se habían metido —. Mira que dejar pasar frío a la mujer que está esperando a tu hijo –le regañó, quitándose la chaqueta para ponerla sobre los hombros de Mai —. ¿Está bien así, Mai? –le preguntó sonriente.
—Gracias, Bou-san –respondió la chica.
Naru sólo frunció el ceño al ver que eran tan amigos. ¿Pero que era eso que sentía cuando cualquier otro hombre se acercaba a Mai? ¿En verdad eran celos?
De pronto Masako carraspeó, haciendo que todos la miraran.
—En lugar de perder el tiempo con los asuntos de Mai, deberíamos ponernos a trabajar ¿No crees Naru? –preguntó mirando fijamente al nombrado, el cual asintió con la cabeza, sin mostrar expresión alguna, como siempre.
—Tienes razón –dijo.
Mai bajó la mirada al entender, según la respuesta de Naru, que con ella él sólo perdía el tiempo. ¿Por qué siempre tenía que ser tan cruel con ella?
Por su parte, el líder de SPR miró nuevamente las pantallas, tomando una nota mental de que era lo que ocurría en cada uno delos videos. Cuantos más revisaban, seguían viendo la misma imagen, hasta que de pronto, llegaron a uno en donde, a la misma hora y en la misma posición, nada sucedía.
Houshou miró extrañado el monitor, al igual que Lin, quien como siempre llevaba puestos los audífonos.
—¿Por qué en este video no sucede nada? –preguntó el monje.
—Y eso no es todo –se escuchó la voz del joven exorcista del grupo, el cual estaba mirando los videos y se había dado cuenta de algo muy importante —. Aquí falta uno.
—¿Estás seguro John? –le preguntó Ayako, pero comprobó el hecho al observar por ella misma que efectivamente había un video faltante, uno que había sido quitado y tal vez destruido. ¿Pero que podría haber ocurrido en aquella fecha para que el video fuese quitado?
—Pudo ser… –comenzó el monje.
—El asesinato de la chica –concluyó Naru con seguridad, y si no estaba mal, tal vez revisando alguno de los videos que anteriormente habían sido descartados, pudiesen encontrar algo. De una cosa estaban seguros y esa era que la chica no había muerto por accidente o por suicidio, sino, no habrían hecho todo lo posible por desaparecer la evidencia.
—Esto no sólo prueba que fue asesinada, sino también, que alguien que trabaja aquí y que tiene facultades lo hizo, porque no cualquiera puede sustraer algo de esta oficina –dijo Masako, también pensando en quien pudo cometer semejante crimen.
—Así que esta chica… sólo está buscando justicia por su muerte –pensó Mai bajando la mirada. Era por eso que había soñado con ella, era por eso que le había dicho aquellas cosas en el sueño. ¡Eso era, el sueño! —. ¡Naru! –le llamó de pronto —. Yo… tengo algo que contarles.
—¿Qué pasa Mai? –le preguntó Ayako acercándose a ella.
—Es que yo… soñé con esa chica cuando veníamos hacia aquí –confesó —. Ella trató de decírmelo, que alguien estaba detrás de esto, que estaba ocultando la verdad tras su muerte, alguien aquí la asesinó.
—Los sueños de Mai siempre son muy acertados –opinó Houshou —. Yo creo que podría sernos de utilidad, y tal vez, deberíamos hablar con el maquinista que conducía aquel tren.
—Lin –Naru anunció sólo con la mirada a Lin para que hiciera la investigación pertinente, mientras que Masako miraba a Mai con mucha envidia, se suponía que ella era la médium, Mai no tenía por qué quitarle también ahora su mayor cualidad. ¿Es que acaso pretendía ser mejor que ella? Pero estaba muy equivocada si pensaba que le iba a ganar, no le ganaría ni en esto, ni en el corazón de Naru.
Ella sería la única vencedora.
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Aquel día, después de todo, no lograron hacer mayor cosa con el caso. Si bien habían descubierto que en ese lugar hubo un asesinato, no habían comentado nada a nadie de los que trabajaba en esa estación, ya que no querían alarmar al posible asesino.
Para cuando se acercaba la noche, todos se estaban retirando, pero Mai había ido al baño, por lo que se separó del resto. Cuando salió, vio que afuera le esperaba Masako, con el ceño fruncido, como siempre le miraba ahora.
—¿Sucede algo, Masako? –le preguntó la castaña un tanto confusa, no esperaba que Masako quisiera acercarse a ella después de todo lo que había pasado. Mai se sentía demasiado culpable cuando la miraba, a pesar de que lo que ella y Naru hicieron fue en un momento en donde ninguno estaba consciente de ello.
—Sólo quería hacerte una pregunta Mai –dijo la médium, mostrando mucha rabia en sus ojos —. ¿De verdad crees que Naru te hará caso si te comportas como una verdadera médium? ¿Crees que copiándome él se fijará en ti? –habló en tono de burla, causando cierto dolor en Mai.
—¿De qué hablas? ¿Cuándo he intentado copiarte? –cuestionó la chica, aún más confundida que hace un momento.
—No te hagas la mosquita muerta ahora –replicó Masako —. ¿Piensas que Naru se acostó contigo porque le gustabas? Por favor –se burló —. Sólo lo hizo por lo fácil que le pareció meterte a su cama, él mismo me lo dijo, no eres más que una aventurilla para él, y esto de haberte embarazado realmente lo está molestando. ¿Piensas que él querría tener un hijo con una mujerzuela como tú?
—Y-ya basta –le rogó Mai, comenzando a sentir que las lágrimas corrían por su rostro sin poder detenerlas. ¿De verdad Naru había dicho todo eso de ella? ¿En serio la consideraba sólo una mujerzuela y una molestia?
—La verdad duele, ¿no? No sabes cuanto te odia Naru, cuanta repugnancia le causas, pero él se obliga a ser bueno contigo por ese bebé que llevas dentro, después de todo es su hijo. Sin embargo, tú no vales nada para él –cada palabra que decía Masako no hacía más que agujerar el corazón de Mai, la cual sentía que iba a morir de la tristeza al saber que Naru sentía todo eso.
No quiso oír una palabra más de los labios de Masako, y simplemente salió corriendo. Cuando llegó afuera, lo único que hizo fue encerrarse en el auto, con su rostro lleno de lágrimas, lo que sorprendió a los presentes.
Naru se preocupó por ella y se acercó a ver que le pasaba. Por suerte para Masako, nadie notó que la culpable del sufrimiento de Mai había sido ella.
—Mai, ¿estás bien? ¿Qué tienes? –le preguntó preocupado, pero la chica sólo negó con la cabeza, tratando de no causarle la molestia y repulsión que según Masako ella provocaba a Naru.
—No es nada, estoy bien Naru, por favor no te preocupes por mi –le dijo la chica, tratando de mostrar una sonrisa —. Y-ya sabes lo sensibles que somos las embarazadas, e-eso es todo –aseguró.
Naru no le creyó una sola palabra, sin embargo no quiso insistir, si lo hacía podía que todo fuese peor para Mai, así que simplemente deicidio regresar a casa por hoy, ya que mañana, estaba seguro que develarían el misterio en aquella estación de tren.
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Esa noche Mai apenas pudo dormir, pues se pasó la mitad de la misma llorando en silencio, y pensando como arreglar todas las tonterías que había cometido desde la noche en que se entregó a Naru. ¿Por qué debía amar tanto a un hombre que no sentía nada por ella? Además, ahora estaba el hijo que estaba esperando: un hijo de él.
—¿Qué debo hacer para no seguir siendo una molestia, Naru? –se preguntó a sí misma, como si estuviera hablando con él, pero sólo podía pensar en su bebé, el cual debía sentirse igual de rechazado que ella.
¿Y si simplemente se marchaba para siempre?
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El día había llegado y dos de los integrantes de SPR se encontraban en la casa del anterior conductor de trenes, es decir, aquel que había arrollado a la chica. Yasuhara y John habían sido enviados por Naru para recabar datos importantes acerca del día del asesinato.
En un principio el hombre no quería hablar, pues siempre tuvo miedo de que un día llegara la policía a reclamarle lo de la joven, pero ellos le habían aclarado que no eran policías.
—¿Entonces por qué la policía nunca supo de esto? –interrogó Yasuhara, notando como el hombre bajaba la mirada.
—El director me dijo que no lo hiciera –respondió, aún asustado por lo vivido aquella noche —. Él me dijo que si alguien se enteraba de ese accidente, me culparían a mí y terminaría en la cárcel, por eso yo… sólo renuncié y me fui –se llevó las manos al rostro, angustiado —. Pero me siento tan culpable, todos los días sueño con esa chica, y me pide que la ayude, pero no sé como, no sé que hacer para que se vaya.
—Tranquilo, lo ayudaremos –dijo el joven sacerdote, sacando su rosario y mostrando una sonrisa en su rostro.
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Poco después de haber contado todo a Naru sobre la entrevista con el hombre, el pelinegro ya tenía una clara sospecha de que era lo que había pasado, pero no podría confirmarlo hasta la noche, cuando se acabaran los recorridos, por lo que esperaron hasta esa hora para llevar a cabo el plan, aprovechando el resto del día para revisar todos los videos que habían sido descartados.
Para sorpresa de todos, en uno de ellos se veía la mano de un hombre empujando a la chica a las vías del tren, además de eso, Lin se había encargado de investigar todo lo referente a esa joven, descubriendo cosas muy interesantes.
Cuando por fin fueron las once de la noche, Masako se paró justo a la orilla del andén, en donde comenzaban las vías, para llamar al espíritu de la joven.
—Mayumi Aokido -la nombró —. Sabemos que estás aquí, sal por favor, necesito hablar contigo –dijo esto, cerró sus ojos y se concentró en sentir la presencia de la joven, la cual no tardó en venir a ella, haciendo que volviera a abrir los ojos, pero esta vez, Mayumi se encontraba dentro de su cuerpo.
—¿Eres Mayumi, verdad? –le preguntó Mai con cautela, notando como el cuerpo de Masako asentía —. Debes sentirte muy triste encerrada en este lugar –el espíritu volvió a asentir. Aunque no podía hablar, era capaz de transmitir todas sus emociones a través de las expresiones del rostro de Masako.
—Sólo quiero preguntarte una cosa –le dijo Naru, sin que nadie supiera que era lo que quería saber —. La persona que te asesinó ¿Es el director?
Ante la pregunta, los ojos de Masako se abrieron con enorme sorpresa, para que luego se cubriera el rostro con ambas manos, cayendo de rodillas y lanzando un fuerte grito.
—Creo que eso fue un sí –murmuró el monje, haciendo asentir con la cabeza a la sacerdotisa.
Para Naru, toda esta situación estaba más clara que el agua. Tenía al asesino, y por supuesto que había investigado el motivo. Sólo le faltaban las pruebas, pero antes de que pudiera pensar en eso, todos vieron como Masako se desmayaba debido a la presión de ese espíritu, que repentinamente abandonó su cuerpo.
—¡Hara-san! –exclamó el jefe de SRP, acercándose a la chica para comprobar su estado. Aquella imagen le dolió mucho a Mai, quien simplemente bajó la mirada, mientras sus demás compañeros también se acercaban.
Mai se sentía como la peor persona del mundo en ese momento, porque a pesar de ver que Masako estaba desmayada, ella se sentía celosa de la atención que Naru le estaba prestando a la chica. ¿Cómo podía ser así?
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Mai se encontraba encerrada en su cuarto, estaba debajo de las sábanas de su cama y no quería siquiera abrir los ojos. Se sentía tan triste y abatida. Después de que el caso fuese resuelto (porque Naru no tardó en encontrar el video faltante) y de que Masako despertara, todos habían regresado a sus hogares, pero la chica no dejaba de sentirse mal, como si estuviera haciendo algo malo estando al lado de Naru de esa manera.
Sólo se había quedado a su lado por el bebé, porque pensaba que sin Naru no sería capaz de tenerlo, no tendría el coraje de traer a esa criatura al mundo; pero tenía que hacerlo, tenía que luchar por sí misma y dejar ir a Naru.
—Eso haré… −susurró para sí, levantándose de súbito y secándose algunas lágrimas que habían rodado por sus mejillas —. Naru…
No quiso seguir llorando, así que sin más, salió de la cama y comenzó a recoger sus cosas. No se lo diría a nadie. Lo haría sin que nadie se diera cuenta. De esta forma, dejaría de ser un estorbo para Naru. Ella y su hijo dejarían de ser un estorbo.
—Que bueno que he ahorrado un poco de dinero –se dijo a sí misma.
Desde hoy, acababa de cambiar el rumbo de su vida, a una que ella pensaba sería para mejor, pero estaba muy equivocada, porque las cosas a partir de este punto se torcerían en su contra y en la del bebé que estaba esperando.
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Después de terminar todo lo referente con el caso, incluso el hecho de haber denunciado al director de la estación de metro, Naru regresó a su casa a tomar un largo baño y a relajarse. Había enviado a Mai a descansar hace un rato, y como no oyó ningún ruido cuando llegó, creyó que ella estaba dormida ya, por lo que se metió al baño sin sospechar nada.
Después de salir rodeó su cuerpo con una toalla, dirigiéndose a su cuarto antes de que Mai se le fuese a cruzar por ahí y lo viese semi-desnudo, seguro eso sería muy incómodo para ella. Entró a su habitación y ahí, sin ponerse algo de vestir primero, se dejó caer sobre la cama, aún con las gotas del agua recorriendo su cuerpo. Estaba claro que durante el poco tiempo que había pasado al lado de Mai, se había creado una gran confusión en su cabeza, sobre todo después de las palabras dichas por Ayako cuando terminaron el caso.
Aún podía recordarlas con claridad.
—¿Qué es lo que estás haciendo con Mai? –cuestionó la mujer sacerdotisa. Tenía el ceño fruncido y su expresión no era nada amigable, hasta parecía que estaba por golpear a Naru, quien como siempre no se inmutaba.
—¿A que te refieres? –preguntó indiferente, aunque por dentro fuese otra la historia.
—Sabes a que me refiero –dijo Ayako —. Tú, si de verdad vas a permanecer a su lado, deja de tratarla como si no existiera, como si ella fuese un estorbo para ti, y sobre todo… −se detuvo un momento, como pensando en las palabras adecuadas —. Si ella de verdad te importa, dile a Masako que deje de atormentarla con la relación que hay entre ustedes, Mai no deja de sentirse culpable por separarlos.
—¿De que hablas? –ahora sí que el pelinegro estaba confundido, ¿su relación con quien? ¿Con Masako? ¿Qué Mai se sentía culpable por separarlos?
—Por favor, Naru, ya basta, deja de fingir que no sabes nada –lo retó la mujer —. Masako nos contó a Mai y a mi que ustedes dos tienen una relación, y que no pueden estar cómodamente por culpa del bebé que espera Mai. ¿No te parece que es muy cruel de tu parte pensar así de ella? ¿Acaso piensas que Mai lo hizo a propósito?
—¿Hara-san dijo eso?
Ayako sólo asintió con la cabeza, aún enojada con el jefe de SPR, sin sospechar que él no tenía ni la más mínima idea de lo que ella le estaba hablando.
—Mai… −susurró el pelinegro. Había sido tan difícil darse cuenta de las cosas, de todo lo que Mai sufría por su forma de ser, de todo lo que él mismo sufría al hacerle daño a Mai. ¿Por qué no podía ver lo que en verdad sentía por esa chica que estaba por darle un hijo? ¿Por qué su orgullo era tan grande y cegador, que le impedía darse cuenta de que amaba a Mai?
Sí, por fin lo sabía. Naru sabía que amaba a Mai. ¿Pero como decírselo? ¿Cómo demostrarlo? Y más aún, ¿qué clase de palabras debía usar para que ella recuperara la confianza que había perdido en él? Porque ahora, por culpa de Masako, Mai ya no le contaba nada de lo que le sucedía, ella siempre le respondía que todo estaba bien, siempre todo estaba bien, pero eso no era cierto.
No todo estaba bien. Ella en realidad estaba muy mal.
—¿Por qué sigo recostado aquí como un idiota? Tengo que hablar con Mai –se dijo decidido. Por primera vez, quería arreglar las cosas con Mai, decirle que la amaba, que anhelaba estar a su lado; que aunque fuera un inexperto en el terreno amoroso, quería hacer lo mejor posible por ella.
Pero todo se vio truncado cuando repentinamente Lin entró a su habitación.
—¡Naru! –exclamó el hombre en tono desesperado.
—¿Qué pasa? –quiso saber el más joven, observando la expresión de espanto de su tutor, así como el papel que traía en una de sus manos.
—Es Mai –dijo Lin —. Mai se ha ido, se ha llevado todas sus cosas y… sólo dejó esta nota –extendió el papel hacia Naru, quien de pronto dejó de sentir todo lo que le rodeaba.
¿Qué acababan de decirle? ¿Qué Mai se había ido?
Eso no podía ser verdad.
Continuara…
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Como decía arriba, quiero desarrollar un poco más la relación entre Naru y Mai, pero para eso, primero quiero hacer sufrir un poco a nuestro amado narcisista. Espero que comprendan, además, necesito introducir una trama sobre los sueños que ha tenido Mai acerca de su bebé.
En fin, nos estaremos encontrando pronto (algún día)
Gracias por sus reviews ^^
Bye ^^
