Espero que os guste, la historia es mia, los personajes de J.K Rowling
― ¿Estás segura de que te encuentras bien? ―preguntó Ginny, dirigiendole una mirada desconfiada.
― Claro. Todo va muy bien, de hecho creo que me encuentro mejor que nunca― mintió descaradamente, y reprendió la tarea de ordenar sus trabajos. Se encontraba fatal. Sin embargo por primera vez desde que había conocido a Ron se sentía completamente libre. Ya no habría más dilemas del tipo "me gusta mi mejor amigo, pero yo no sé si le gusto". Ron había dejado bien claro que ella no era de su agrado, prefería a chicas cómo Lavander. Y por mucho que le doliese lo aceptaba. Pero Ginny no parecía querer aceptar la derrota. Eso, o no quería a Lavander de cuñada lo que Hermione pensabaa que era lo más probable.
― ¿De verdad? ― volvió a preguntar Ginny, incrédula.
― Que si, Ginny ―dijo por enésima vez. Ginny le volvió a mirar con extrañeza y suspiró.
―No te entiendo, yo pensaba que te gustaba mi hermano.
―Y me gusta ―respondió― Pero yo no le gusto a él ― un nudo iba formándose en su garganta
― ¿Por qué no luchas por él? Quiero decir que Lavander no le puede ofrecer mucho siendo una estúpida rubia oxigenada que no tiene otro pasatiempo que cotillear sobre los demás. En cambio tú…
―Yo soy la mejor amiga de Ron, la cual ha estado secretamente enamorada de él desde hace años. Pero desgraciadamente no es correspondida y debe aguantarse ― Ginny puso los ojos en blanco.
― ¡Venga, ya! Estoy segurísima que mi hermano está coladito por ti Hermione, lo que pasa es que es tan rematadamente zoquete (incluso para ser hombre) que ni siquiera se ha dado cuenta. Cuando descubra que Lavander es una…tonta (dejémoslo ahí), le dejará y estará a tus pies – dijo, sonriéndole ampliamente.
Hermione ladeó la cabeza y volvió a centrarse en sus libros. Ginny a veces podía ser demasiado cabezota y además, no tenía ganas de seguir discutiendo sobre un tema que le dolía tanto. Necesitaba leer algo y abstraerse de su mierda de vida antes de que empezase a deprimirse de verdad.
Los magos han permanecido ocultos del mundo de los humanos, comúnmente llamados mugles, desde la Edad Media. Pese a todo, la relaciones entre…
No pudo terminar la frase. Con una velocidad propia de una habilidosa buscadora, Ginny cogió el libro que estaba leyendo y lo tiró al fuego de la chimenea. Hermione le lanzó una mirada asesina, pero Ginny ni se inmutó. Se limitó a sonreírle maliciosamente, con aquella sonrisa que Fred y George ponían antes de volar el retrete de Myrtle la Llorona o hacer explotar el pavo en la comida.
―Puedo preguntar por qué demonios has tirado mi libro a la chimenea ―dijo Hermione tranquilamente, lo que os aseguro que era una muy mala señal.
―Puedes, pero tengo que proponerte algo a lo que seguro te vas a negar. ¿Preparada?
― Lo piensas decir de todas formas así que….adelante― contestó Hermione, resignada del entusiasmo de su amiga.
―Con ese ánimo no te pienso decir nada― dijo Ginny, cruzándose de brazos.
― Las dos sabemos que te mueres por decirlo, así que no des más vueltas. Ve directa al grano.
― ¡Bueno está bien! Que conste que te perdono tu falta de amabilidad por tu reciente desengaño amoroso ― Hermione puso los ojos en blanco ―Allá va, hay dos palabras que lo resumen todo….Cóctel….Weasley.
Hermione suspiró, ¿por qué no le extrañaba que se tratase de algo así?
―Vale aquí tienes mi respuesta en dos simples palabras: Ni hablar ― dijo Hermione categóricamente.
Ginny estaba dispuesta a replicar, pero de repente se quedó boquiabierta y empezó a farfullar incoherencias. Hermione iba a preguntarle qué era lo que ocurría, pero no hizo falta porque sintió que alguien le daba unos golpecitos en la espalda de un modo tan molesto cómo inconfundible. Respiró profundamente y tras soltar una largo bocanada de aire, se giró para enfrentarse a Lavander, con la mejor de sus falsas sonrisas.
―Hola ¿Querías algo? ―preguntó fríamente. Lavander se aclaró la garganta de forma molesta y tras una pausa demasiado teatral para el gusto de Hermione, le contestó:
―Me gustaría hablar contigo.
―Ya, bueno, pues adelante. ―dijo aparentando normalidad. Lavander volvió a aclararse la garganta y miró fijamente a Ginny que le correspondió la mirada con una sonrisa más falsa incluso que la de Hermione.
―Si es posible, me gustaría hacerlo a solas.
―Vale, creo es hora de irse. Hermione, si te lo piensas mejor ya sabes dónde encontrarme – Hermione ladeó la cabeza y dirigió a Ginny una sonrisa cómplice que esta respondió con una mirada burlona que decía "Menuda te ha caído, chica"
Una vez que Ginny se hubo marchado, Hermione y Lavander se sentaron la una enfrente de la otra y antes de empezar a hablar, se dirigieron miradas retadoras. Hermione, cansada de tanto lío y bastante saturada de Lavander aunque solo hubiesen estado juntas unos minutos, decidió comenzar la conversación:
―Y ¿Bien? ―dijo, animándola a que soltara todo aquel veneno que pugnaba por salir de su boca. Y no se equivocó, en una milésima de segundo las palabras empezaron a brotar de Lavander.
―Cómo ya te habrá contado Ron, él y yo hemos empezado una relación formal. La verdad es que no sabría cómo explicarte lo maravilloso que es estar con él. Su sonrisa, sus ojos azules y sus tonterías. La forma en que te besa, con tanta pasión, con tanto amor ―En ese instante Hermione sintió cómo si Lavander estuviese pisoteando los únicos pedacitos que conservaba de corazón. Lavander lo notaba y eso le daba fuerzas para seguir – Es…tan….especial.
―Vale, todo esto me parece muy bien pero ¿Qué pinto yo en eso?
―Muy sencillo. Tu eres la mejor amiga de Ron y el te aprecia mucho. Y si el te aprecia yo te aprecio también, así que he decidido que tenemos que pasar más tiempo juntas para llevarnos bien ¿Y qué mejor ocasión para consolidar nuestra amistad, que este fin de semana que nos vamos a Hoshmenade? Podemos ir de compras y luego reunirnos con los chicos. Se lo he dicho a Ron y le ha parecido genial. ¿A que va a ser divertido? ― Lavander hablaba atropelladamente y para cuando Hermione entendió todo, también comprendió que no se podía librar de esta. Tendría que ir y poner buena cara a pesar de que odiara a Lavander y la situación, porque si se negaba a ir, quedaría cómo una chica celosa y despechada, y si iba y montaba el numerito, también quedaría cómo una histérica y perdedora. Después de dirigirle una mirada asesina que Lavander correspondió con una sonrisa inocente, se limitó a responder:
De acuerdo.
Un rato después, después de observar cómo Lavander se alejaba de ella con una sonrisa triunfante, cogió un trozo de papel y hizo un pajarito. Alzó la varita y con voz firme y moderada pronunció la siguiente palabra:
― Volatem ― un rayo rojo atravesó al pajarito, el cual, alzó su pequeña cabecita de papel y emprendió el vuelo.
Diez minutos más tarde, una joven pelirroja recibió una nota escrita en un pajarito de papel, que decía:
A las nueve dónde siempre.
Ginny sonrió con suficiencia, sabía que su amiga acabaría aceptando la proposición. Su cerebro había maquinado un plan para unir a esa pareja de orgullosos de una vez por todas y lo iba a cumplir. Incluso si eso significara añadir unas gotitas de su poción preferida a la bebida de Hermione.
Espero que os haya gustado, si es así dejad review, porque cuantos más reviews antes subo el segundo capitulo.
Ya sabéis lo que animan
:)
