Capítulo 2 También él es un estratega en la batalla

Los días pasaron rápidamente, la paz reinaba en la tierra y en la casa de la científica. La hermosa joven admiraba el largo de su cabello haciendo poses y gestos. No era un día cualquiera, hoy revivirían a todos sus amigos, con la gran esperanza de ver a Yamcha los ojos azules de la peliceleste brillaban con ilusión. Vegeta pasó cerca de ella con la mirada fija en la puerta, pretendía hacer un último entrenamiento antes de que revivieran a su rival.

—Vegeta, dime, ¿Cómo me veo mejor? Con el cabello así…— Acomodó su cabello en una cola de caballo alta dejando que algunos cabellos brillantes rozaran sus mejillas y su frente. Alzando así los brazos, el pecho de la mujer resaltaba — o ¿Así?— Dejó caer su cabello suelto y naturalmente desaliñado— Creo que la cola de caballo me deja un poco infantil, no lo llevo así hace mucho tiempo, ¿Tú qué dices? — Lo miró esperando la respuesta.

El hombre apenas dirigió un instante la mirada en ella y siguió su camino.

—Por mí rápate.

Se alejó dejando a la científica obviamente enojada.

— ¡Vegeta! ¡Ugg! Ese psicópata… ¡deberías contestar seriamente cuando una chica te habla de algo tan delicado! ¡Grosero! — Empezó a murmurar frustrada frente al espejo — ¿Cómo va a decir que me rape, tengo una linda fisonomía pero… Es obvio que la feminidad de una mujer está en su cabello. Tsk, él qué va a saber, los saiyajin sólo saben luchar— Peinó su cabello con las cejas fruncidas — Ese psicópata me va a sacar arrugas con tantos enojos, desde aquel día se ha comportado más frío que de costumbre…— Se miró al espejo, sus mejillas se pintaron con furia de rosa, "Vegeta… ¿Cómo pudiste?" Pensó al recordar aquel día — ¡¿Cómo se lo explicaré a Yamcha? — Gritó haciendo temblar el lugar.

Flashback

—¿Qué haces insecto? ¡No me toques! — El príncipe saiyajin de un golpe apartó a un pequeño Namekusein que se ocultó en sus piernas para jugar con otro de los niños.

—¡Vegeta! — Bulma corrió en rescate del pequeño. — ¿Pero qué te pasa? Él sólo estaba jugando ¡Quiero que te disculpes ahora mismo! — Dejó al niño en manos de Dende para enfrentase al moreno.

— ¡Cállate! Me tienen todos harto. Sobre todo tú— Salió del jardín hacia su habitación — Malditos insectos— Mascullaba.

— Vegeta…— La mujer se preocupó por unos instantes para luego seguirlo con la fuerza de su enojo — Te había aclarado que no quería nada de peleas en mi casa, y no sólo eso, él no tenía la culpa, ¡sólo era un niño! No sabía que eras así de cobarde lastimando a personas que no se pueden defender.
El príncipe apretaba los dientes enfurecido, le contestó con el grito que guardaba en el pecho

— ¡Déjame en paz! Ya me cansé de sus tonterías, cada día que pasa sólo buscas la manera de controlarme, pero déjame decirte que a mí nadie me da órdenes. Menos una terrícola como tú. No eres nadie. Yo soy el príncipe de los guerreros más fuertes de todo el universo no tengo que estar tolerando estas idioteces— Suspiró indignado y cruzó sus brazos a la altura del pecho.

— Pues que mala suerte tienes, porque no tienes otro lugar a dónde ir, si quieres anda y vete que yo tampoco tengo que estar tolerando tu mal carácter, pensé que… Pensé que eras una persona buena en el fondo, pero ahora veo que no, sólo eres un psicópata como esos otros saiyajín— Lágrimas llenas de coraje brotaban de sus cristalinos ojos — Sé que mataste a mucha gente pero en realidad creí que dándote una oportunidad… Tú podrías ser un mejor sujeto— Tapó su rostro y cayó al piso sin aguantar su propia decepción.

El príncipe la miró abrumado por unos instantes, frunció el ceño y le dio la espalda.

—Que estupideces dices… ¿Yo bueno? No me hagas reír. No soy como Kakarotto o el imbécil de ese Namekusein. Cuando derrote a Kakaroto demostraré que soy el más fuerte del universo y lo regiré, para eso voy a pedir la inmortalidad— Miró al vacío visualizando sus objetivos.

Bulma se levantó con las fuerzas que le quedaban luego de controlar un poco su llanto. Limpió algunas lágrimas y se dirigió con todo su temperamento por delante hacia el moreno, se puso enfrente de él para continuar su discusión, a unos centímetros de su rostro — Escúchame bien, si tú llegas a cumplir eso con el deseo de las esferas del dragón tu triunfo será por completo vacío, si quieres derrotar a Goku tienes que hacerlo por tu propio esfuerzo como él siempre lo ha hecho. Él es mejor que tú por el simple hecho de respetar la vida de los demás, su corazón es generoso a pesar de gustarle las batallas y aún así se convirtió en un super saiyajin. Así que debes pensar muy bien si tus objetivos son en verdad justos y si en realidad podrás conseguir así la paz en tu corazón… Derrotándolo de esa manera…— Su aliento se agitaba, disminuía y se elevaba sin saber si sus palabras llegarían al príncipe. Continuaba hablándole con la misma intensidad mientras el príncipe callaba.

El moreno la miraba con las cejas temblorosas, con el entrecejo trataba de presionar el asombro para ocultarlo bien sobre su rostro eternamente enojado "Esta mujer es una escandalosa…" Pensaba mientras veía los labios brillantes y rosados de la científica moverse acelerados mientras salían sus gritos y regaños, realmente le asombraba que la peliceleste le hiciera frente de esa forma "Se la pasa gritándome como si nada" Su enojo crecía al ver que existía alguien que pudiera enfrentársele de esa forma "Ella trata de controlarme… ¡Y no se calla! ¡Debo buscar la manera de que se calle de una vez y me deje en paz! ¡Es una molestia!" Miró bien que el rostro y cuerpo de la joven poco a poco estaban encima de él y lo habían hecho retroceder sin darse cuenta. Su orgullo no podía permitir algo así.

— ¡¿Pero qué haces? — Gritó la joven cuando fue sujetada por las fuertes manos del príncipe, sus ojos se toparon con los fríos y profundos ojos negros del moreno, el rostro del saiyajin estaba inmutable y expresaba una decisión abrumadora que la dejó paralizada. De repente, sus labios fueron sellados con los labios del guerrero, creando el primer silencio largo entre los dos. Los ojos azules de la científica se abrieron de la sorpresa, aún podía visualizar la mirada profunda del príncipe, que sin ninguna expresión, estaba haciendo un dominio perfecto en la boca de la joven. Sin poder evitarlo, su cuerpo cayó a la merced del placer de aquella lengua porosa, sus ojos quedaron en blanco antes de cerrarlos por completo al sentir como las cosquillas y caricias lastimosas de mariposas retorcidas, trataban de salir de los puntos clave de su cuerpo. El hombre se alejó y aún sin expresión se acercó a la puerta.

— Al fin te callaste.

Dijo con un pie en la salida y la mitad del cuerpo iluminado por la luz del pasillo. Salió por completo.
Bulma cayó por segunda vez, asombrada, con las piernas temblorosas, dentro de la oscuridad de la habitación a puerta cerrada.

Fin del Flashback

Bulma se paró de la silla junto al espejo. Su reflejo se fue como aquel recuerdo. Ese día vería a su querido Yamcha.
Al atardecer comenzaban a llegar los demás para pedir los deseos a las esferas gigantes de Namekusein. Los extraterrestes las cargaban para llevarlas afuera. Apareció Vegeta, no se perdería ese acontecimiento por nada.

— ¡Ah! Eres tú Vegeta, que bueno que llegaste, ya casi están todos, aquí, entrenaste mucho para este día, ayúdame con esa esfera — Señaló con la mirada la esfera de 2 estrellas que descansaba en el piso.

El príncipe la levantó y la miró con detenimiento.

— No me digas que aún tienes la idea de hacerte inmortal— El rostro relajado de la peliceleste en realidad no mostraba ninguna preocupación.

— ¡Pero que entrometida eres! — El príncipe había dejado esa ambición debido a su gran orgullo y las palabras de aquella mujer — Estoy seguro que le ganaré por mis propios medios.

Bulma sonrió y Vegeta apartó la mirada en silencio.

—Vegeta, dime una cosa…— La científica cambió su rostro sonriente por uno lleno de disimulada curiosidad — ¿Los saiyajin son todos como Goku?

Vegeta alzó los ojos para mirarla sin entender — ¿Kakaroto? ¿Respecto a qué? A todos nos gusta luchar, está en nuestra sangre.

Bulma disimuló su curiosidad con más fuerza mirando al cielo y moviendo el torso como si fuera una niña pequeña — Bueno… Aquel día, no… Es que… Cuando conocí a Goku él no sabía lo que era una chica y yo pensé que era porque vivió mucho tiempo sin conocer a otros humanos más que su abuelo, pero… Los saiyajin ¿sí saben lo que es…? Bueno me refiero del beso de la otra ocasión… Nunca hablamos de eso y pues… Yo quería saber…— Su voz se convertía en un hilo delgado cada que intentaba explicarse, jugó con la esfera de sus manos mirando en el reflejo su cara avergonzada y luego dirigió sus ojos disimulada. Se sorprendió de la expresión ofuscada del príncipe.

— ¡¿Pero qué te pasa? ¡¿Tú crees que soy tan idiota como el estúpido de Kakaroto? ¡¿Estás loca? Por supuesto que sé lo que es una mujer, las saiyajin se reproducían para hacernos más numerosos y fuertes contra nuestros enemigos! — Gritó en impulso — ¡Y no sé qué es lo que pensabas pero ese beso no fue con esos fines! ¡lo que pasa es que tú no te callas y no buscaba otra forma de que cerraras la boca! ¡Gezz! — Gruñó molesto evitando la verguenza. Giró rápidamente el cuerpo con las venas de la frente saltonas. Apretó fuerte la esfera y pensó con rabia: "Estúpida terrícola, haciendo preguntas tan tontas" Sin notarlo la joven estaba a su lado con el rostro cerca del suyo. Alejó su cara un poco asustado al no notarlo.

—Ah… Así que sólo lo hiciste para callarme ¿No? Que bueno, pensé que te habías enamorado de mí, no sería raro porque soy una chica muy linda e inteligente pero así no tengo que explicarle nada a Yamcha— Sonrió dejando a Vegeta desconcertado, el pobre sintió que se le acabaron las energías.

— ¡Bulma, hija! ¡Ya llamó Milk están por llegar! ¡Ah! Estás con el joven y apuesto Vegeta, por favor no se tarden — Gritó la mamá de Bulma con su usual expresión.

La peliceleste sonrió y alzó la mano, Vegeta simplemente no podía recuperar la energía —¡Ya vamos! — Gritó la científica extrañamente feliz.

—Vamos Vegeta— Tomó su mano desocupada para salir con los demás.