Este capítulo contiene lemon


Capítulo 2

¡Ese Rostro!

Vegeta había robado la nave de la Capsule Corp desde ya varios días. Bulma estaba en su cama acurrucada en el pecho de Yamcha. Sus manos hacían círculos en el vientre cuadriculado de su novio, pero su mente estaba en otra parte. Yamcha, adormilado, la acercó a su cuerpo y descansó su cabeza junto a la suya. Siempre sus discusiones terminaban de la misma manera y por alguna razón la peliceleste ya no le daba tanta rabia como antes.

"Está vivo de nuevo…" Pensó la joven y empezó a besar su cuello para despertarlo. Yamcha abrió los ojos extrañado. Desde el día que lo revivieron su novia actuaba de manera extraña y casi no salían de la habitación.

—¿Qué pasa? — Susurró el resucitado. —¿Quieres más? — se movió a un lado para verla de frente. Los ojos de la peliceleste miraban perdidos a algún punto de la almohada, no sabía si la tela de la sobrealmohada había absorbido algunas lágrimas o sólo eran alucinaciones provocadas por la suave luz de las estrellas. Las curvas del cuerpo de la joven empezaron a encajar en el cuerpo fuerte de su reanimado novio.

—No sabes lo mucho que te lloré. Te extrañé mucho— Le mostró una cálida sonrisa. Su calidez no era falsa, sentía mucha felicidad aunque en realidad imaginaba que iba a disfrutar más esos días. Algo pasaba en su interior y todavía no podía entenderlo. El pecho se sentía pesado y vacío cada vez que terminaban de hacer el amor. Su cuerpo anhelaba algo que no comprendía y un sentimiento amargo le impedía pensar con claridad, pensaba que tal vez, fue su luto el que la tenía confundida. Aferrada una vez más al cuerpo de su novio se dejó penetrar — Yamcha… — Clavó sus uñas en los hombros del peleador y descansó su rostro en el cuello de él. — Hazme gritar…Ah… Como nunca…— Yamcha, escuchando la petición de Bulma, comenzó a embestirla con fuerza desde el principio, su sexo todavía permanecía lubricado con la combinación de ambas esencias. Era la cuarta vez que la hacía suya aquella noche y sentía que en esta ocasión no podría aguantar tanto tiempo como las anteriores.

—Me vas a matar— Anunció el joven con una sonrisa y el sudor frío corriendo de su frente. Su agitación fue evidente y sus movimientos algo torpes. La mujer lo devoraba y lo encerraba entre sus piernas. Ella gemía y se retorcía pidiéndole más cuando el recién resucitado apenas podía mantenerse. — Me voy a venir…— Apretó su labio inferior con sus dientes tratando de resistir, pero el cansancio de las anteriores veces ya surtía un mal efecto en él.

—¡No! ¡Más, más! — Le golpeó la espalda como quien trata de arreglar a puños una televisión descompuesta.

—Lo siento ya no puedo aguan…tar…— Abrazó a la joven con fuerza y luego de un estremecimiento arqueó la espalda — Me dejaste seco…— Salió del interior de la mujer un poco adolorido.

—¡Ug! Yamcha, que tonto eres— Dijo enojada mientras se incorporaba y se ponía la camiseta de su novio.

—Jejeje… Lo siento pero ya no puedo más por hoy, estás imparable desde que reviví… Me vas a mandar de nuevo al otro mundo a este paso, al menos las otra veces fueron buenas— Comenzó a vestirse también quejándose un poco de su adolorido miembro. Una gota de sudor corrió de su frente.

—Mhhh… Sí, podría decirse que sí— La peliceleste se arropó con las sábanas y le dio la espalda para dormir.

— ¡¿Qué? ¿Cómo dices esas palabras tan frías luego de pedírmelo cuatro veces seguidas? ¡Bulma! ¡No finjas dormir! — Se acercó a ella en busca de una explicación — Estás muy rara estos días… ¿No te habrás enamorado de otro? — Afiló los ojos de manera suspicaz con un ligero tono a broma.

— ¡¿Pero que te sucede? — Se levantó con un grito, Yamcha se cayó por detrás sorprendido de una reacción tan intensa.

— Era broma… No tenías que tomártelo tan en serio…— Susurró anonadado.

— ¡Pues aunque sea broma, no deberías dudar de mí, soy una chica muy fiel, no como otros! ¡Si él único infiel eres tú, siempre andas viendo a otras chicas que te gastan el dinero, no creas que me he olvidado de aquella vez, vergüenza debería darte que apenas estabas regresando vivo a la tierra! — Indignada y más enojada que celosa apretó la sábana. —Buenas noches— Se arropó de nuevo.

— Pero Bulma… Ya te dije que fue un malentendido, ella sólo me pedía una dirección y era más fácil que la llevara en el coche, no es tan improbable como suena— Intentó acercársele pero Bulma se levantó de golpe de nuevo.

—¡Ningún malentendido tú crees que soy tonta, a esa chica tú te la estabas llevando a algún lado seguramente, si no es la primera vez que haces cosas como esas y te conozco muy bien! ¡Ya déjame dormir y lárgate de mi habitación!— Tapó su cara con la almohada aún murmurando entre dientes.

Yamcha, resignado, tomó sus cosas luego de un suspiro y se fue a otra de las habitaciones de la casa, aquella habitación en la cual dormía Poar. Lo despertó y le hizo una seña que el animalillo reconocía para abandonar la Capsule Corp. luego de las usuales discusiones de la pareja.

— Sabes Puar, Bulma se está comportando de una manera muy extraña— el joven puso sus brazos detrás de la nuca y miró el cielo al salir de la Capsule Corp.

— ¿Extraña? ¿Por qué lo dices? Bulma siempre ha tenido un gran temperamento— El animalejo flotaba cerca de Yamcha.

— No, no su carácter, es otra cosa… Creo que hay algo que la está molestando— Agregó pensativo.

—Tal vez si no le fueras infiel— Contestó Poar cansado por la hora.

— ¡¿Pero qué cosas dices Puar? No le he sido infiel, sólo he sido un poco amable…— Cruzó los brazos y miró al piso —No debería engañarme así, ni a ella… Yo la amo, pero cuando las chicas me reconocen como beisbolista simplemente no puedo decirles que no— Torció los labios.

—Parece que ahora ya no te dan nada de miedo— Contestó el pequeño colocándose en la cabeza del resucitado.

— ¿Verdad que sí? Bulma fue la primera y la que me quitó el miedo a las mujeres. Esto sólo es una etapa, la superaremos. Hemos estado mucho tiempo juntos, mucho tiempo…— Lo último lo dijo con un tono más bajo y siguió su camino de lobo solitario.

Mientras tanto, lejos, muy lejos de la tierra, Vegeta viajaba en el espacio y aterrizaba en cada planeta que estuviera a su paso. Los planetas que habían sido conquistados por Frezzer mostraban poco movimiento a excepción de uno. La nave de Capsule Corp aterrizó. Vegeta sólo podría hacer unos cuantos viajes más para encontrar a su rival, pero sintió curiosidad por saber lo que ocurría en aquel lugar. Ocultó su presencia y entró a las instalaciones dejando su nave escondida bajo un ramillete gigante de copas moradas de árboles propios del planeta. Un estruendo le hizo llevar la vista hacia el gran edificio donde usualmente se entregaba la tecnología a los hombres de Frezzer.

— ¿Qué pasará ahí? — Caminó en el desierto de los pasillos destrozados, parecía que una gran rebelión había comenzado sin el monarca. Sintió la presencia de alguien familiar.

— Príncipe Traidor, qué hace usted por aquí, no pensé que podría encontrarlo de nuevo, muchos hablan de usted como un gran traidor y otros como el héroe que se alió al saiyajin legendario, dígame, qué tan cierto es ese rumor— Una silueta femenina salió de entre las sombras, una hermosa mujer de cabello largo y rojo. Su piel grisácea y sus ojos de rubí determinaba su descendencia extraterrestre.

—Papaple ¡Vives! — Dijo irónico el príncipe —Pensé que habías muerto en las manos de algún guerrero de Freezer. Pero veo que eres más resistente de lo que aparentas. Sólo vine para ver qué pasaba en este planeta, de por sí Freezer lo tenía olvidado no se me hace raro que apenas sepan de su muerte y por eso se haya armado tal escándalo.

La mujer se sorprendió al confirmar los rumores con las palabras del moreno.

—Al parecer no queda nada en este planeta que pueda utilizar, todo ha sido destruido. Te recomiendo que te marches a tu planeta, ya no tienes que ser la servidora de un sujeto muerto. Yo tengo que seguir mi viaje— El príncipe empezó a caminar dispuesto a irse pero la mano de la pelirroja lo detuvo. La frente del moreno quedó tensa y al virar para gritarle mucha fue su sorpresa al ver el rostro de Kakaroto, en estado súper saiyajin, tomándolo del brazo con un rostro desafiante. Quitó rápidamente la mirada de la mujer y sujetó su frente con los dedos temblorosos "¿Qué fue eso? Debo estar más cansado de lo que creí" El arduo entrenamiento en la gravedad que había llevado parecía cobrarle las cuentas.

— ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? — La mujer lo miró preocupada.

—No te interesa, suéltame que tengo prisa— El hombre se zafó de la mano de la pelirroja y voló hacia la nave dejando a la extraterrestre confundida en medio de las instalaciones en ruinas.

—Como siempre…— Bufó la pelirroja, a pesar de muchos de sus intentos jamás podía llegar al príncipe. Agarró una navaja que tenía escondida en su escote y cortó ahí mismo su cabello hasta los hombros como seña de su renuncia —Ninguna mujer podrá con él— Se viró para salir del planeta antes de que comenzara el caos.

Vegeta entró a la nave y cerró las puertas dispuesto a olvidar ese percance. Se dirigió a la ducha para luego descansar. Aún le quedaba mucho por viajar y no quería perder la cordura.

Con la gravedad estable y la toalla mojada alrededor del cuello puso el despertador. Se acostó en la cama pensativo.

—Tal vez sea más fácil esperarlo en la tierra, él dijo que regresaría. Puede que el inútil ya hasta haya regresado— Tapó su mirada con su brazo—Ese estúpido Kakaroto— Golpeó el colchón con su puño al recordar su derrota, al escuchar que su rival seguía vivo no pudo controlar sus impulsos de buscarlo sin pensarlo dos veces — Tendré que regresar con esa terrícola — La imagen de la peliceleste apareció en sus pensamientos. Se volteó con rabia contenida "¡Esa mujer tan insolente!" Cerró los ojos con fuerza.