Nota de la autora: Este capítulo no tiene continuidad con la historia, es un horrible relleno XD Lamento ser una antisocial que no dice nada, ni se presenta, pero he estado subiendo capítulos en modo automático, no he dicho ni ¡Hola! Pero bueno, hola, soy Lemonale y soy adicta a B/V XD Este fic está compuesto hoy en día por 18 capítulos, y quiero alcanzar al otro sitio, luego podré subir paulatinamente los capítulos que están en proceso para finalizarlo, así que tienen fic para rato, calculo que estará en 25 o 30 capítulos a menos que me extienda a Majin. Este en particular es muy divertido, hay 1 capítulo más que es un relleno, y luego, haré otros, ¡Pero no se preocupen! que cuando hago rellenos usualmente actualizo de inmediato, ya que, los rellenos, son horribles XD
Gracias por la felicitación, las notas finales siempre tuvieron éxito desde que inicié en los fics de DBZ (osea hace un mes XD) y continuarán en los capítulos formales, este no contiene por ser un horrible relleno, así que no se preocupen, que hay muchas más notas finales llenas de diversión en el resto de los capítulos.
Sin mas que decir, se despide la autora, la loca y excéntrica Lemonale :3
Capítulo 10
¿Una pesadilla?
Había una vez, en un universo paralelo muy alejado al nuestro, una princesa llamada Bulma, del reino de la ropa interior, del planeta blanco. Ella deseaba desde que era pequeña conocer al príncipe de sus sueños, pero en lugar de eso su padre arregló su matrimonio con el príncipe de los guerreros más fuertes que existían, para así, fortalecer su fuerza militar. Ella nunca lo había visto en su vida, pero rumores de los sirvientes hablaban del planeta saiyajin como un planeta de bárbaros-monos-come plátanos, sucios hombres de guerra.
Los ojos de bulma se acandizaron (Del término Candy Candy: Dícese de un agrandamiento ocular y un brillo shoujo exagerado) se puso en el barandal de su torre y gritó al viento — ¡Sáquenme de este estúpido sueño! — Volvió a su estado natural — Pero esto es ridículo… A mi edad y soñando con princesas… — Se vio en un espejo — Este vestido me hace ver gorda — Miró la faja que sostenía una criada — Olvídalo… prefiero lucir gorda… ¡Maldición! Esto debe ser producto del champagne y de dormir con un príncipe, pero él para nada, para nada parece un príncipe de cuento — Se quitó el vestido gigantesco, los calzones de calabaza y rompió con sus dientes las telas para envolverse. Colocó parte de la tela alrededor de ella y con un lazo se hizo un moño al frente para sostener el nuevo vestido — ¡Esto sí que es un sueño! Hacer maravillas así con sólo romper la tela con los dientes, y se ve tan lindo… — Miró su pequeño vestido provocador.
— ¡Princesa Brief! ¡No haga esas cosas! Si algún hombre la llega a tocar antes de que se case, usted… — La mucama cerró la boca al colocarse las manos encima antes de soltar el secreto.
— ¿Yo qué? — Volteó con curiosidad la peliceleste.
— Nada Princesa Brief… Por favor tenga cuidado… — Se retiró.
— Que ningún hombre debe tocarme… Vaya ese sí es un problema… Bueno no dijeron nada sobre que me toque una mujer, aunque eso iría más en Amor yaoi… Así que también debe estar prohibido. Bueno pero yo que voy a saber de eso, esto sólo es un sueño y haré lo que quiera — Saltó de alegría al ser perfectamente consciente de su sueño y salió del castillo al jardín real, que no era muy diferente al jardín de la vida real.
Ahí, Goku en versión miniatura la miró desde abajo — Ohh Bulma, sí que creciste mucho… ¿Qué haces en un videojuego?
— ¿Un videojuego? ¿De qué hablas? Este es un cuento de hadas— Contestó confundida la princesa Brief.
— No, no, tú eres una princesa encerrada en este castillo y un plomero vendrá a rescatarte — Sonrió el pequeño.
— ¡¿Qué? ¿Un simple plomero? Olvídalo, ¿qué tal un empresario? Un banquero, un corredor de bolsa… ¡Preferiría mil veces a un saiyajin o hasta el tarado de Yamcha! — Gritó la peliceleste — Yo no me quiero casar con un plomero… — Quedó pensativa — ¿Al menos es guapo?
Goku la miró — Yo que voy a saber de eso Bulma… ¡Mira ahí viene! ¡Es Vegeta Bros! — Apuntó en la lejanía al príncipe de los saiyajin con su overol azul, camisa y gorra rojas, que volaba a toda velocidad hacia ellos.
— ¿Qué? ¡Vegeta! — La princesa Brief comenzó a reírse por el atuendo que vio en la lejanía — Me alegro que sea solo un sueño… Si esto pasara en la vida real… Seguro él…
— ¡Maldita seas humana asquerosa! — Vegeta gritó al bajar a la tierra — ¡Explícame de una buena vez qué significa esto! ¡Te mataré! ¡Deja de soñar conmigo en este instante, es una orden oíste!
Bulma parpadeó — Sí, algo así pasaría en la vida real — Lo miró de nuevo con su trajecito y volvió a carcajear.
— ¡Ahg! Humana insulsa, ¡quítame estas ropas ahora mismo! — Amenazó con su posición de pelea.
— Bueno yo puedo quitártelas, pero así quedarías desnudo Vegeta… — Le dijo Goku al acercarse.
— ¡¿Qué? ¡Aléjate de mí enano enfermo! ¡No te atrevas a tocarme! — Notó su cola — ¿Pero quién rayos eres tú? Esa cola es de los saiyajin…
Bulma seguía riéndose sin parar, le dolía el estómago y no podía articular palabra, el príncipe se estaba enojando aún más al verla reírse de esa forma de él.
— Pero Vegeta… Soy yo ¡Goku! O Kakaroto como me dices ¿No me reconoces? — Dio unas vueltas alrededor de él — ¿Por qué todos están tan raros?
— ¿Kakaroto? ¿Qué fue lo que pasó contigo? Eres un niño — El príncipe lo miró bien — Vaya, así que ella también está soñando contigo… Muy bien, debo saber cómo salir de este absurdo sueño — Agarró a Goku de la cabeza, el pequeño comenzó a quejarse. Vegeta se acercó a la princesa que moría de risa — ¡Bulma! ¡Sácame de este infierno ahora mismo o mataré a Kakaroto!
La peliceleste limpió sus lágrimas, con la voz entrecortada por tanto reír al fin pudo hablar — Lo siento Vegeta, no sé cómo puedes salir de mi sueño, y no creo que sea matando a Goku — Volvió a mirarlo y comenzó a reír de nuevo. Cayó al piso — ¡Una cámara! ¡Mi reino por una cámara!
Goku trató de zafarse de la gran mano de Vegeta — ¡Grandulón! Esto no es justo… — miró el piso recordando algo de repente — Pero… Creo que sí debes derrotarme para salvar a Bulma y ganar el juego.
Vegeta lo miró con una sonrisa de victoria — ¿Ganarte? Así como estás, no me hagas reír, eso sería tan sencillo que no tendría ningún valor mi victoria — Su rostro quedó serio — Pero no puedo quedarme en esta pesadilla infernal. Está bien — Soltó al pequeño y cruzó los brazos. Miró a Goku desde arriba — Dame lo que tienes.
— ¡Muy bien! — Saltó en una maniobra para caer bien. De repente el caparazón de tortuga que le había dado el maestro Roshi apareció en sus espalda, le salieron unos picos y empezó a poner sus manos en posición — Kame… — Vegeta lo miró incrédulo, Goku siguió concentrando su ki — Kame…
— No te pongas más en ridículo Kakaroto, con ese nivel tan bajo de pelea no podrás hacerme nada — Sonrió confiado.
— Yo no soy el que está usando un overol — Sonrió el pequeño — ¡Haaaaa!
El comentario desconcentró a Vegeta de tal forma que la energía dio directamente hacia él — Maldito insecto, lo haré arrepentirse de esto — Limpió su boca.
Bulma sólo miraba la ridícula pelea intentando no reírse más — ¡Vamos Vegeta! ¡Tú puedes! ¡Si ganas te quitaré toda tu ropa! — Gritó apoyándolo.
— Esa mujer como siempre tan vulgar… — Divisó a la peliceleste desde su posición, de nuevo perdió la concentración debido a la vergüenza y enojo que le causó el comentario.
— ¡Aquí estoy! — Apareció Goku enfrente del príncipe y le golpeó con su báculo sagrado — No deberías confiarte de esa forma, no quites los ojos de tu adversario — Sonrió travieso.
— ¡Ahg! Maldito enano, tú quién eres para darme instrucciones de cómo pelear— Rechinó los dientes aún con la marca de la vara atravesándole el rostro.
— ¿Quién soy? — Goku miró el cielo — ¡Ah! — Lo miró con una sonrisa inocente — Vegeta, pues soy yo, Goku, además, hasta ahora no me has podido dar revancha, y es que soy sólo un niño — Le mostró con su sonrisa despreocupada todos los dientes.
La vena de Vegeta se hinchó, el tic de su ceja se volvió más visible, había llegado al límite de su paciencia con ese observación. Caminó con pasos fuertes hacia el pequeño y con una tremenda fuerza lo agarró de la cabeza y lo arrojó lo más lejos que pudo, hasta convertirlo en una estrella en el cielo.
— ¡Ay ahora sí lo enojé jeje! — Goku mordió su lengua con travesura al salir volando.
Vegeta sacudió sus manos con unas palmadas entre ellas, volteó su rostro hacia Bulma que miraba en el cielo la ruta de Goku — ¡Bulma! ¡Quítame ahora este atuendo! — Ordenó el príncipe.
— Ay Vegeta… Pillo… Te voy a tomar la palabra — Sonrió con picardía. Se levantó y le quitó el sombrerito. Empezó a bajar los tirantes del overol — Oh… Pero que curioso… — Dijo al observar la prenda.
— ¡¿Qué? — Le gritó el saiyajin que ya estaba bastante enfadado.
— No… no nada, es que… Bueno — Bulma no sabía si contestar eso al ver la furia del guerrero.
— Habla ahora, ¿qué hay de malo? — Amenazó con su mano.
— Bueno pues… Parece que has tenido tu traje saiyajin abajo desde el principio — Contestó la peliaqua con un hilo de voz.
El príncipe gritó y con una onda de ki destrozó el disfraz, agarró a Bulma de la cintura, y como si fuera un costal de papas empezó a llevársela, pero unas grandes letras le impidieron el paso.
LO SIENTO VEGETA BROS, PERO SU PRINCESA SE ENCUENTRA EN OTRO CASTILLO.
El moreno miró lo que sostenían sus manos y encontró un hongo con cara, lo tiró del susto. El pequeño hongo sacó lagrimitas mientras caía.
— ¿Pero qué es esta broma? — Volteó su cuerpo para ver el camino recorrido y vio miles de hongos que venían por él. Traspasó las letras y bajó por una bandera hacia otro castillo — ¿Qué diablos está sucediendo? — Gruñó al no comprender lo que pasaba. Alzó su mirada y encontró a la peliceleste, envuelta de seda, acostada en grandes almohadones como si fuera una geisha descomunal.
— Vegeta… Ven a mí… — La peliceleste abrió los brazos, las telas se le escurrían en el cuerpo deslizándose en caricias.
El hombre se acercó desconfiado, la abrazó pensando que así podría salir, debía sacarle información —Oye… ¿Tú eres la verdadera princesa? — Preguntó sin delicadeza, la agarraba como si fuera a quemarlo.
— ¡Claro que lo soy! Tontito, este es mi sueño — La peliceleste cambió su actitud a la habitual.
El saiyajin la miró — ¿Entonces qué fue lo de hace rato? — Le contestó enojado, aunque sintió cierto alivio al verla actuar normal.
— Mhh… — Quedó pensativa — No estoy segura, tal vez no tengo un total control de mi sueño… Pero eso no importa, ahora estamos juntos — Lo besó en contra de la voluntad del príncipe.
El moreno comenzó a seguir la corriente del beso al sentir lo placentero que era — Bueno… Este sueño me gusta más… — Susurró seductor, la tiró en los almohadones.
Bulma soltó un grito seguido de una risa, abrió sus piernas y deslizó la seda — Ven… Hazme todo lo que quieras — Sonrió sensual.
Vegeta se acercó a ella debajo de las telas, escondido, gateando grácil. Unas risitas comenzaron a salir de la boca de la peliceleste al sentir los jugueteos de las manos del príncipe — ¡Ay no! — Gritó repentinamente Bulma.
Vegeta sacó el rostro de entre las telas con una tanga en la boca, la escupió a un lado — ¿Ahora qué tienes? — Le gruñó.
— No debiste haberme tocado, eso me dijo la criada, que ningún hombre debía tocarme antes de casarme, pero no sé por qué, ay Vegeta, ¿y si me pasa algo? — La olvidadiza princesa sujetó sus mejillas con preocupación.
— No te va a pasar nada, eso fue antes, los sueños van cambiando — Dijo el saiyajin adentrándose de nuevo en la tela para continuar con su labor.
— ¿No me va a pasar nada? Creo que eso no me da mucha confían…za… mhhh… eso le dijeron a mi mamá y nací yo… oh… ahh… — El placer de la lengua maestra del príncipe le lavó por completo su preocupación — No, no… Esto no está bien Vegeta, detente… Ah… Sí, sí por ahí, mmmhh… — Sujetó la cabeza del guerrero — Vegeta… Debemos casarnos antes ¡Ah! — El moreno utilizó su herramienta clave para volverla loca justo cuando oyó la palabra matrimonio entre sus intensiones, así la pudo conquistar por completo.
El hombre salió de nuevo de entre las sábanas de seda y relamió sus labios al terminar — ¿Ves que no pasó nada? — Miró a la peliaqua que estaba desfallecida entre las almohadas — ¿Bulma?... ¡Bulma! ¡Despierta que te estoy hablando! — La sujetó y comenzó a sacudirla — ¡Maldición, la imbécil se murió! — Gruñó al pensar que había perdido su lindo juguete sexual. El hombre no era necrófilo así que la tomó por caso perdido y comenzó a caminar para buscar una salida.
— ¡Vegeta! — Gritó la peliaqua tan repentinamente que erizó al guerrero.
— ¿Q-qué? ¿No te habías muerto? Pero que susto, mujer, avísame antes de gritar de esa forma ahg — El moreno se tocó el pecho asegurándose de que su corazón latiera.
— ¡No, no estoy muerta! ¡Pero mira! — Descubrió su cuerpo de entre las sábanas, mostrándole su barriga de embarazada — ¡Maldito! ¡Me embarazaste! ¡Hazte responsable! — Bulma comenzó a sacar lagrimones.
— ¿Qué? Ese hijo no es mío, yo sólo te hice un oral, ve tú como te las arreglas yo me largo de este manicomio — El príncipe le dio la espalda.
— ¡Vegeta! — Gritó con todas sus fuerzas la mujer. Las lágrimas no dejaron de caer — ¡Simio asqueroso! ¡No me dejes así! — La figura de Vegeta se iba perdiendo en la oscuridad — ¡No! Vegeta… — Tapó sus ojos — No… ¿Por qué me dejas así? Este hijo es tuyo… La maldición, la maldición…
La maldición… La maldición…
Repitió con debilidad la peliceleste. De un sobresalto despertó de su sueño. Empapada de sudor, tocó su cuerpo para asegurar que estaba despierta. Miró a su lado, estaba Vegeta, tranquilamente dormido, con los labios ligeramente entreabiertos — Fue solo un sueño… — Sus zafiros se clavaron en él con ternura, acarició su mejilla, el guerrero movió, en reflejo, un poco las cejas. Continuó perdido entre sus sueños — Me pregunto qué estarás soñando… — La peliceleste sonrió — No sería tan malo tener un hijo tuyo Vegeta… — Los ojos de la mujer cayeron pesados y quedó dormida frente a frente con el saiyajin.
