¡Otro horrible Relleno!
Capítulo 19
Dentro de un Circo
Dentro de un circo, rojo con dorado, la clásica música empieza a sonar. La gente aplaude. Aparece Bulma, con un traje de presentadora. Su saco es rojo, su interior es un escotado leotardo de color negro brillante, su sombrero de copa se acomoda a su cabello. Tiene un látigo, unas botas negras y unas medias de red. Alza los brazos recibiendo los aplausos y sonríe picarona al público— ¡Bienvenidos al gran acto especial de la maravillosa y valiente Bulma! ¡La Hermosa Domadora de Fieras! — No muy lejos, en una de las entradas, viene una jaula, bastante grande, con una manta roja encima, traída por Goku y Gohan. Ambos arrastran sin dificultad el gran cuadrado.
Bulma, con un giro grácil alzó la cubierta; dentro, nuestro protagonista se agarraba de los barrotes, mostrando sus dientes al público. Su apariencia era bastante salvaje, con sólo un taparrabos, una cola erizada y unos ojos filosos. Tiró un gran rugido, tratando de morder a nuestra protagonista — ¡Bulma! ¡¿Se puede saber por qué rayos estás soñando conmigo de nuevo? — Mostró los dientes y jaló con toda su fuerza los barrotes sin ningún resultado — ¿Pero qu.. — El príncipe se sorprendió al no poder romper la insignificante jaula.
La peliceleste parpadeó — Yo no te estoy soñando… Pensé que eras tú— Volvió al público, que los observaba impaciente.
— ¡Lo siento Vegeta! ¡Soy yo! — Gritó Goku desde detrás de los vestuarios.
— ¿Papá? ¿En serio estás soñando esto? — Preguntó incrédulo Gohan, que veía extrañado el lugar.
Goku se acercó para susurrarle en secreto, con una mano tratando de ocultar el movimiento de sus labios — Claro que no Gohan, pero sino comenzarán a discutir y el acto nunca comenzará, seguro es cosa de la autora, ya ves como es ella.
Gohan sonrió alegre — ¡Sí! ¡Tienes razón papá! Será mejor que crean eso — Lo miró con admiración.
— Ahora ocultémonos, que aún no es nuestro turno — Empujó, el gran Goku, a su hijo detrás de las gradas.
Vegeta miró, con despiadado odio, a su rival — ¡Kakaroto! Ahg… ¡Es un aprovechado! ¡Soñando conmigo de esta forma! — el sueño le pareció bastante rarito. Trató de tirarle un bigbang desde su posición, pero sólo logró sacar una banderita que decía ¡BiG!, con letras rojas, atravesándole la mano. La agitó pensando que era una broma y salió otra que decía ¡BANG! El moreno miró su palma con una expresión que combinaba sorpresa y miedo. Sacó el palito para percatarse de que todo estaba bien con su cuerpo. No encontró explicación al suceso — ¡B..Bulma! ¡¿Viste eso? — Agregó el hombre con la bandera en la otra mano.
La peliceleste mandaba besos volados a sus admiradores, volteó al escuchar a Vegeta — ¿Ver qué? — Agarró la banderita — Es una bandera — La tiró sin darle importancia. Regresó sus zafiros al contrariado saiyajin — Muy bien Vegeta… — Sonrió con malicia.
El príncipe dejó correr una gota de sudor en su mejilla, con la cara dura y malhumorada de siempre, pero con una diminuta expresión de miedo que intentaba disimular — ¿Muy bien qué? — Gruñó.
Bulma dio un golpe, a los barrotes, con el látigo.
Con una media sonrisa, Vegeta dio un resoplido — ¿Crees que eso me asusta? — De repente, una fuerza inexplicable lo movió en contra de su voluntad, hasta dejarlo caer al piso ¡Más fuerte que la gravedad aumentada 10 000 veces!, la que todos sabemos, aún no puede manejar aún — ¿Pero que c... — Sacó un quejido, al no poder moverse a su voluntad — ¡Explícame ahora mismo qué está pasando! — Ordenó.
La mujer tiró otro latigazo, haciendo que esa fuerza extraordinaria, dejara de rodillas al moreno. La peliaqua sonrió traviesa.
Utilizando todas sus fuerzas, el príncipe trató de zafarse de esa inexplicable fuerza, sin lograrlo, miró con sus perlas negras a su domadora — ¡Suelta esa cosa en este instante!
Cruzó los brazos la científica — ¿Qué dijiste mi amor? ¿Por favor, qué? — Utilizó un irónico tonito.
El saiyajin apretó los dientes hasta hacerlos rechinar, esas palabras eran demasiado para su orgullo — ¡Te estoy diciendo que me saques de aquí y me dejes en paz mujer insulsa! — Gritó enfadado, el saiyan, al no poder pronunciar tan pequeña frase.
Bulma tiró otra vez el látigo, haciendo que el hombre le tomara, con suavidad, su mano tras los barrotes. El moreno yacía ahí inclinado, como debería hacer un príncipe al pedir la mano de su princesa. Lo dejó inmóvil ahí — Besa mi mano y dime dulcemente lo que quieres — Esbozó una sonrisa, afilando los ojos con picardía, se estaba divirtiendo a lo grande.
El moreno juntó toda su rabia en su interior, haciendo que sus venas se hinchen — ¡Jamás! ¡¿Me oíste? ¡JAMÁS!
— ¿Ah sí? — La mujer quitó su mano y se alejó unos pasos para darle su fría espalda al hombre. Se volteó con una mueca de superioridad y prepotencia exagerada.
Vegeta tragó saliva. La peliceleste cruzó los brazos bajo el pecho, con el látigo ahí, resguardado en sus manos, bajo el pecho izquierdo. El saiyajin lo observó con detenimiento, si ella tenía ese objeto, él sería su fiel esclavo y eso… ¡No podía ser! Toda la rabia del saiyajin se fue acumulando, tiró su ki hasta romper la jaula. Se transformó en súper saiyajin, rompiendo el maleficio sin querer. Asombrado, comenzó a moverse, una risa maléfica salió de su garganta. El guerrero veía sus manos, enloquecido por sus perversas intenciones.
Los ojos de Bulma casi saltaron, cayó de nalgas al piso, tenía que sacar su última carta, respiró profundamente llenando sus pulmones de aire, inclusive su diafragma se apartó más de lo usual — ¡YAAAAMCHAAAAAA! — Gritó en un estruendoso chillido, que dejó al moreno atontado por unos instantes. El saiyan figuró esferas de dragón alrededor de su cabeza, como si fueran sus satélites, en el planeta de su cerebro.
— ¿Qué? ¿Yamcha? — Sacó la cabeza Goku del teloncito — Se suponía que me llamaría a mí.
Gohan se asomó también — Creo que pensó en otra cosa, papá.
Con un vuelo impresionante, bajó Yamcha, cosplayado de Superman, con el rizo en la frente, y la ropa interior… afuera… Posó con sus puños en las caderas, y la mirada fija al cielo, como el superhéroe que se creía — ¡No tema señorita Brief! ¡Yo la salvaré!
A todos se les escurrió una gota de la mejilla. Bulma sintió pena ajena — No debí llamarlo… — Susurró.
Vegeta se bufó con cinismo — Oye granuja, esto es un circo… — Sonrió prepotente — Ah… Ahora comprendo… Eres el payaso — Sacó su risa gutural.
Yamcha, muy adentro de su papel, le mostró su palma al saiyajin — ¡No diga más villano!, ¡Yo le daré su merecido!
El príncipe alzó una ceja — ¿Qué tú me vas a dar mi merecido? No me hagas reír…
Goku comía palomitas de una máquina, con la boca llena como hámster, observaba la escena — ¿Qué lo hará reír? ¿Entonces sí es un payaso? — Dijo escupiendo varios trozos de rosetas de maíz.
Gohan se golpeó la frente con la palma de su mano — No papá, Vegeta sólo se está burlando de él. Bueno, olvídalo, es complicado — Suspiró.
— ¡Ah! ¡Entonces Vegeta es el payaso! — Gritó animado Goku.
Ese gritó llegó a la oreja de Vegeta, haciendo que la vena de su frente se hinchara, y, como si fuera el efecto Domino, logró que otras dos venas se hincharan una después de otra — ¡¿Qué dijiste Kakaroto? — Gritó con un gruñido atorado. El brillo dorado lo envolvió con más fuerza, el sonido natural de su ki fue aún más fuerte.
Bulma y Yamcha tragaron saliva. Yamcha agarró entre sus brazos a la peliceleste — Será mejor que nosotros salgamos de aquí — La científica asintió aún con el rostro pasmado. Yamcha Voló.
Vegeta volteó a su objetivo principal, bueno, él nunca admitiría que era su objetivo principal, pero digamos que fue hacia Yamcha y Bulma, interceptando su paso — ¿A dónde crees que te la llevas sabandija? No he terminado contigo.
Goku se metía a la boca una gran cantidad de palomitas, y agarró un algodón de azúcar— Ya no entiendo nada, pero que ricas están estas palomitas — Masticaba.
Gohan le ponía salsa a su banderilla — Es un triángulo amoroso.
Por suerte eso no lo escuchó Vegeta, que estaba muy concentrado en que la peliaqua se soltara del cuello de aquel insecto. Bulma le sacó la lengua al saiyajin — No regresaré contigo, Yamcha es más lindo y romántico — Pegó su rostro al pecho del lobo, haciéndolo sonrojar estúpidamente, con las babas casi al caer.
Las venas del brazo de Vegeta se hincharon también, escupió a un lado con rudeza — Pues vete con él, no me interesa — Desvió el rostro con los brazos cruzados.
Yamcha le tomó la palabra felizmente y Bulma se despidió con una voz de burla — Byeee — Una risita y un corazoncito salió de la mujer. Ambos se alejaron, unas latas estaban amaradas a los pies de Yamcha, y un letrero de: Recién casados, le brillaba en el trasero.
Goku y Gohan se acercaron, con toda la comida en las manos, hacia Vegeta. Goku tomó el hombro al príncipe — Que pena Vegeta, se te fue, si no empiezas a entrenarte en los asuntos del corazón, el próximo que se lleve a Bulma… — Goku oscureció temiblemente el rostro, como si fuera un monstruo. Gohan sacó una lengua de víbora, detrás de su padre, para crear ambientación. El cielo se nubló y el suspenso de Goku tomó fin — Seré yo quien te la quite… — Una risa macabra salió del maligno salvador del universo.
Vegeta se levantó de súbito, con el corazón a punto de estallar y el cuerpo cubierto de sudor. Despertó con la tormentosa imagen de Kakaroto diciendo tal cosa. Era sin duda la peor pesadilla de su vida. Buscó en sus alrededores a la mujer, recordó la discusión. Se recostó de nuevo, en el fresco techo, con la mirada en las estrellas — Tsk… Que estupidez… — Cerró los ojos para dormir de nuevo, olvidándose de ese extraño sueño, como si nunca hubiese pasado.
NOTAS FINALES DEL CAPÍTULO
(No aparecen imágenes del próximo capítulo al puro estilo DBZ)
Goku: ¿Qué? ¿Por qué?
Lemonale: Goku, Es un relleno... Es tu día de descanso.
Goku: ¡Ah tienes razón! ¡Adiós! (Sonido de teletransportación)
Lemonale: ¡No! ¡Espera! Demonios... Debí pedir que me lleve ¡Era mi oportunidad de saber qué se siente!... Emmm... ¿Dónde estoy?
