Lemonale dice:
Relleno! XD!
Capítulo 25
En un Restaurante
En un Restaurante
Aparecen Bulma y Vegeta en una mesa, mirándose las caras estupefactos. Algunos otros personajes van llenando el lugar, por turnos, en el restaurante.
— ¿Dónde estamos ahora? — Preguntó Goku, que traía un traje de mesero. Miró al joven de cabello lila que llevaba el mismo uniforme, con la camisa blanca y el moño negro al cuello — ¡Trunks! ¿Qué haces tú aquí? ¿No estabas de vuelta a tu futuro?
Un sonrojo pintó el rostro del pelilila. Bajó los ojos — La autora me trajo hasta aquí para este capítulo, tal parece que ella quiere que vea a mi padre actuar en uno de estos rellenos. Me dijo que sería divertido, pero yo no me imagino a mi padre actuando aquí…— Sus ojos iban y venían avergonzados, evitando el contacto directo con sus padres en la mesa.
El salvador del mundo tiró una carcajada sincera — ¡Ay Trunks! Debes quedarte — Le puso al joven una mano sobre el hombro — Verás que la autora tiene razón. Te divertirás mucho — Se acercó a la oreja del menor para decirle en secreto — Además hoy tendré una participación muy especial — Dirigió sus ojos al joven — ¿Quieres ver celoso a tu papá?
— ¿Qué? Señor Goku, ¿Lo dice en serio? Con todo respeto Señor, pero no creo que eso pueda ser posible — Parpadeó unas cuantas veces el misterioso joven.
Goku se rió travieso, mostrando los dientes apretados — Claro que sí, se nota que tu papá es muy celoso. Bueno… aunque la autora fue quién me lo mencionó… ¡Ahora! ¡Vamos! ¡Que tus padres están ahí y no se dicen ni una palabra! — Agarró al menor de su mano para arrastrarlo con él. El pelilila, sin más opción, se dejó jalar.
— ¡Hola Bulma! ¡Hola Vegeta! Digo… ¡Buenas noches señores! — Se acercó Goku a la pareja, con Trunks atrás de él, oculto.
La peliceleste sonrió — ¡Goku! ¿Tú eres nuestro mesero? — Se percató del joven del futuro — ¡Ah! También estás aquí, que bueno verte de nuevo, te ves muy bien así vestido, muy atractivo, no me extrañaría que te saliera una novia luego del capítulo.
Trunks se sonrojó — Eh…No, bueno, yo… gracias…
Vegeta alzó una ceja. Ignoró al joven que le parecía sumamente antipático. Miró a Goku — ¡¿Kakaroto? ¿Tú de nuevo? ¿Qué rayos haces en todos los malditos rellenos?
— Vegeta, ¿Qué no es obvio? eso es sencillo, yo soy el protagonista de Dragón Ball. Soy el más amado de toda la serie. Además es la propia autora la que me trae de invitado especial, ¿Qué tal? ¿No es fantástico? — Contestó alegre el salvador.
Vegeta se levantó dando un golpe en la mesa— ¡Ahg! ¡Por supuesto que no lo es! ¡Tú y yo tenemos cuentas pendientes! ¡Quítate ese ridículo traje y luchemos! ¡No soporto ver tu cara de idiota todo el tiempo!
— ¿Eh? ¿Mi cara? ¿Piensas qué tengo cara de idiota, Vegeta? — Preguntó con ingenuidad el saiyan, con un dedo rascando su mejilla. Miraba al príncipe.
— Señor Goku, será mejor que nos vayamos… — Jaló, el joven, a Goku.
El saiyan, de sangre pura, miró al menor con cara confundida. — ¿No crees que tengo cara de idiota, verdad Trunks?
— ¡Shhhhhshhhhhhh! — Trunks tapó los labios de Goku con su mano — Claro que no, señor… — Le susurró — Señor Goku, recuerde no revelar mi nombre…
Goku rió nervioso cuando fue liberado — ¡Cierto se me olvidaba!
Bulma parpadeó — ¿Cómo dijo que se… — Su concentración se fue al ver a Vegeta obviamente enfadado. La mujer se levantó e intentó sentar al príncipe — Vamos, vamos Vegeta, ustedes pueden pelear cuando sea, ahora sigan sus líneas…
El moreno posó sus orbes negros a la mujer. Suavizó la posición de batalla que tenía — Hmp — Arrugó la nariz y se sentó de nuevo. Cruzó los brazos, desviando los ojos con superioridad — No sé de qué se trata el absurdo e inútil relleno de esta ocasión. No tengo líneas. Esa sabandija de la autora se olvidó de enviármelas ¡Esa humana despreciable! ¡Seguramente eran igual de malas que las anteriores!
Goku y Bulma silbaron haciéndose los desentendidos.
Vegeta alzó una ceja — Mh… ¿Acaso saben algo que yo no sé? ¡Contesten!
— Señor Vegeta, no creo que sea nada malo, mejor prosigamos todos… — Carraspeó — ¿Me… me daría su orden por favor? — Trató de actuar con toda la normalidad posible, el pelilila.
Vegeta miró el menú que apareció de la nada. Le echó una ojeada — No entiendo nada. Tráeme todo — Tiró el menú en la mesa.
— ¿Qué…qué no entiende? — "¡Mi padre es analfabeta!" Pensó el híbrido. Trató de concentrarse — C…Claro señor, se lo traeré enseguida… Y…— El joven miró a su madre — ¿Qué pedirá?
— No te preocupes, a mí sólo tráeme su mejor vino… Toda la botella — Contestó la peliceleste, sin mirar el menú.
"Y mi madre una alcohólica…" Las fuerzas del joven se le escapaban — Por supuesto, enseguida — Sonrió amable. Jaló a Goku que todavía memorizaba las líneas que había escrito en su brazo.
Alzó una ceja el príncipe — ¿Toda una botella? Espero no pienses que yo te acompañaré… — Dirigió sus orbes negras a la peliceleste.
— No claro que no…— "Pero necesitaré mucho valor para lo que sigue" Tamborileó los dedos, la mujer, sobre la mesa.
Vegeta movió involuntariamente el entrecejo, como si un presentimiento se le hubiera clavado — No me está agradando nada esto, te ordeno que me expliques.
Bulma desvió el rostro con nerviosismo. El moreno comenzaba a impacientarse. La comida comenzó a llegar con gran velocidad, meseros, colocaron las grandes órdenes una encima de otra, hasta que la pareja ya no se podía ver la cara. Bulma se bebió, de la boca de la botella, casi todo el contenido de un golpe. Todos la miraron con las mandíbulas desencajadas.
— ¡Muy bien! — Colocó la gran botella, la peliceleste, en la mesa — Ahora sí, estoy lista.
— ¿Lista…? ¿Lista para qué, Bulma? — El moreno trataba de mantener su rudeza dentro de su silla.
— ¡Goku! ¡Ven aquí! — Las cejas de la mujer estaban inquietas. Se levantó firmemente hacia el salvador del universo y lo miró con decisión — Muy bien Goku, soy toda tuya.
Goku miró sus líneas borrosas en su brazo, con una mano detrás de la nuca — Mh… ¿Qué dice aquí?
Vegeta quedó de piedra, no podía comprender lo que pasaba. Muy lejos, en una de las mesas, estaba Milk, sujetada por Ox Satán y el maestro Roshi, ambos temerosos de que el trozo de mordaza, que tenía en la boca, se lo tragara.
— Q… ¡¿Qué, qué pretendes Kakaroto? — Vegeta se paró de su asiento, en posición de ataque, Goku, ni había puesto un dedo encima de la peliaqua y ya se estaba sobresaltando, imaginándose lo que vendría con su pervertida mente.
— ¡Ah! ¡Ya entendí! ¡Aquí dice que te bese, ¿verdad Bulma? — Habló Goku, mientras Bulma, sólo cruzaba los brazos, impaciente. La ira estaba creciendo dentro de ella por lo torpe de su coprotagonista — ¡Está bien, lo haré! — Habló el salvador del universo al fin. Agarró de los hombros a Bulma.
Vegeta se transformó en súper saiyajin — ¡Lo sabía! ¡Ustedes estaban planeando esto desde el principio! ¡Maldita sea, Kakaroto aléjate ahora mismo! ¡Te haré pedazos! ¡Esa mujer no me importa nada! ¡Lo que no tolero es que seas tú el que tenga que hacer esta ridiculez! — Rugió con bravía.
— ¡¿Qué no te importo nada? ¡¿Hasta en los rellenos te jactas de decirlo, Vegeta? — Miró con rabia a su compañero sexual, la científica.
— Oye Bulma… Eso no era lo que tenías que decir… — Habló Goku.
— ¡Cállate!
— ¡Cállate!
Goku tragó saliva al oír a ambos gritarle. Trató de sonreír, pero sólo logró una mueca nerviosa — Vamos Bulma, Vegeta, sólo déjenme hacer el acto y luego continúan… Yo la verdad tengo miedo de lo que hará Milk después… No me lo hagan más difícil… — Rogó.
Bulma sonrió para Vegeta, con malicia, y se dio la media vuelta hacia Goku — Sí, está bien Goku, adelante, ¡Bésame! — Quedó frente al salvador del universo.
Vegeta la miró caminar. Tenía las venas hinchadas y un gruñido atrapado en los dientes apretados. Su gran orgullo lo estaba carcomiendo, de tal forma que sentía iba a estallar. El color dorado brilló con más fuerza.
Bulma puso sus manos sobre los hombros de confundido Goku, abrazándolo— ¿Qué pasa Vegeta? ¿Te molesta?
— ¡No!
— ¿Ni un poquito?
— ¡NO!
— ¿Ni uno, así chiquitititito?
— ¡QUE NO! ¡Ahg! ¡Hagan lo que quieran a mi no me importa! ¡Yo voy a ir directamente a la raíz del problema y asesinaré a la autora! — Comenzó a volar.
No, espera… No comenzó a volar. Se quedó ahí.
— ¡¿Qué? ¡¿Pero qué rayos pasa? ¡¿Por qué no puedo moverme? — Rugió el príncipe, congelado, repentinamente, en el piso.
— ¡Ay Vegeta! no puedes contra la autora. Tiene su carácter, así que mejor no amenaces con matarla, ¿Qué no recuerdas lo que pasó cuando intentaste matar a nuestro autor original? — Aseveró Goku.
Vegeta reaccionó con sobresalto — ¡Cállate Kakaroto! ¡Ese es un secreto que debes llevarte a la tumba!
— ¿Qué…Cómo? A la tumba dices… Pues yo ya me tengo muerto… No sé si cuenta… — Miró al techo el salvador del mundo.
— ¡Ahg! ¡Eres un imbécil! ¡Termina con lo que tengas que hacer para que se acabe este asqueroso relleno! —Los puños de Vegeta estaban a punto de sangrar de tanta rabia — ¡Ya deja de describir lo que me sucede! — Intentó dialogar el hombre, pero no recibió respuesta ni piedad — Tsk… Esa maldita…
— ¡Vamos Goku! ¡Hagamos lo que pide su majestad! — Abrazó, decidida, Bulma a Goku.
— ¡Sí! — Contestó el moreno de ojos dulces.
Poco a poco, sus rostros comenzaron a acercarse, con una lentitud de babosa. Vegeta abría sus ojos, lo más que le permitía su filosa mirada. Trunks y los demás, acercaban las caras, expectantes de ver la escena. El príncipe contenía su rabia, se sentía humillado, enojado, traicionado. Cerró sus párpados unos instantes, pero algo en el pecho lo atacó, una sensación que le oprimía lo que tenía por corazón. Regresó la mirada, para ver a Goku, besando la mejilla, de Bulma.
Todos en el restaurante, incluyendo Trunks, Milk, Ox Satán y el maestro Roshi cayeron en un ¡plop! general.
A Vegeta se le iban las fuerzas en un pequeño fantasma que volaba al cielo. Se incorporó en un instante, tragándose su fantasma, con los puños más relajados, pero siempre apretados con enojo — ¿Qué, es todo? No me digan que todo eso fue para un estúpido beso en la mejilla — Gruñó irritado, aunque en el fondo algo aplacado — Tsk… De nuevo esa autora, describiendo cosas que no siento…
— Sí, sí, claro Vegeta, yo te vi, estabas a punto de llorar — Rió traviesa la peliaqua. Se acercó al príncipe de la oscuridad. En un abrazo.
— ¡Estás loca! — Desvió el rostro el moreno de duro corazón.
— ¡Bueno, ahora yo me voy, ya cumplí mi parte, debo quitarle esa mordaza a Milk! ¡Adiós Bulma! ¡Adiós Vegeta! Nos vemos en las notas finales o en otro relleno — Vegeta sólo bufó al oír eso de su rival. Bulma, contenta, lo despidió con una mano.
Se fue Goku, hacia los demás. Quitó la mordaza a Milk, quien ya había derramado lágrimas de amargura. Le sonrió amable y la cargó entre sus brazos. Todos se sujetaron del hombre. Goku puso sus dedos en su frente y todos, exceptuando Trunks, Bulma y Vegeta, desaparecieron del lugar.
Trunks se acercó — Vaya… El Señor Goku tenía razón… No me arrepiento de haber venido…
Vegeta lo miró. Hizo una mueca con los labios — ¿Y tú por qué rayos sigues aquí?
— ¡¿Eh? ¿Yo? No… Yo ya me iba… H… Hasta luego… — Les mostró una mano de despedida, el pelilila, y salió del lugar.
Bulma miró con picardía al guerrero — Vegeta… Eres un celoso…
— Hmph… Eso es mentira, todo lo que sucede en estos rellenos, nunca pasó… — Desvió su rostro el saiyan.
Bulma se acomodó en la cuenca del cuello del hombre — Entonces dime que me amas…
— ¿Qué? ¿Qué diga qu…?— La consternación se evaporó para terminar en un grito explosivo — ¡JAMÁS! ¡NI EN UN RELLENO! ¡NI NUNCA! — Exclamó el príncipe de la oscuridad, dejando un eco en aquel restaurante, donde un día se contó la historia de un hombre celoso y una traviesa mujer.
NOTAS FINALES DEL CAPÍTULO
(No aparecen imágenes del próximo capítulo al puro estilo DBZ)
