Tu vendrás robándome la vida pa' fundirla con la tuya
Apenas abrió la puerta de la habitación con un leve empujón me tiro a la cama y se recostó arriba mío poniendo el peso de su cuerpo sobre sus codos para no aplástame, una vez posicionados me miro a los ojos y me sonrió, sentí como la piel debajo de mi ropa se erizaba, esa mirada me llego al alma. Primero con calma comenzó a besarme, y de apoco el beso fue tornándose más pasional, parecía que nos conociéramos de toda la vida, a su lado no me sentía incomoda ni cohibida, sentía que quería más de él, a pesar de no haberlo hecho nunca me subí sobre su regazo y deje que sus manos recorran mi cuerpo, me acaricio por encima de la ropa mientras su boca seguía devorando mis labios, me entregue a él, fui suya y con mi cabeza recostada sobre su pecho me quede dormida.
Sentía una mirada sobre mi espalda, lentamente abrí los ojos, el sol que entraba desde el gran ventanal de vidrio hizo que me asustara, me senté sobresaltada en la cama, cuando gire mi rostro unos ojos negros y curiosos me miraron.
-hola
-hola
Dije con voz tímida, y todos los recuerdos de la noche anterior vinieron a mi mente haciendo que mi rostro se sonroje, él me sonrió y no pude hacer otra cosa que devolverle la sonrisa.
-¿has dormido bien?
-sí, muy bien. ¿Y tú?
-mejor que nunca
El sonrojo de mi rostro se hizo más evidente porque él se carcajeo, mientras me acariciaba la mejilla. Clave mis ojos fijos en los suyos, y entre seria y avergonzada le pregunte
-¿cómo te llamas?
El me sonrió genuinamente pero también pude notar que estaba levemente avergonzado.
-Jacob. ¿Y tú?
-Bella
-¡qué hermoso nombre!
-gracias
Un leve silencio incomodo se extendió en la habitación.
-¿necesitas algo? ¿Quieres agua? ¿Café? ¿Una aspirina?
-mmm café y aspirina estaría bien, gracias.
Me volvió a sonreír con esa sonrisa que podría iluminar hasta la noche más oscura y me asintió con la cabeza. Salió de la habitación dejándome sola y desnuda. Me tape la cara con la almohada de la vergüenza ¿Qué pensara de mí? ¿Qué soy una puta que se acuesta con cualquiera? ¡Mi primera vez con un hombre que nunca había visto en mi vida! No sabía si reírme o llorar, pero una cosa si estaba segura, había sido la mejor noche de mi vida, y no me arrepentía en lo absoluto.
El ruido de la puerta al abrirse me saco de mis pensamientos, inconscientemente apreté mas fuerte las sabanas que cubrían mi cuerpo, Jacob noto la acción y volvió a sonreírme.
-no creo que puedas cubrir nada que no haya visto anoche. ¡No te avergüences!
Al momento que termino de decir eso sentí como un calor recorrió todo mi cuerpo, me puse completamente roja, agache la mirada y vi que mis manos tenían brotecitos colorados también.
-¿Era necesario qué digas eso? ¿No te das cuenta que ya estoy suficientemente avergonzada como para que me lo recalques?
-¿avergonzada? ¿Porque? Eres hermosa, y ayer fue la mejor noche…
-hay por favor, no exageres, seguro que habrás estado con mujeres más hermosas y más experimentadas
Lo dije en voz baja, con la mirada aun en mis manos, pero levante el rostro para verlo a los ojos, y me miraba con ternura.
-me ha parecido una noche perfecta, para mí fue la mejor noche que he tenido.
-yo, mmmm me gustaría que sepas, que… jamás había hecho lo que hice anoche, no quiero que pienses que soy una cualquiera.
-jamás pensaría eso de ti.
Me encogí de hombros, y él con su mano levanto mi rostro, me miro fijo a los ojos y me beso, fue un beso lento y dulce, completamente distinto al de anoche, mi corazón latía acelerado, le correspondí al beso, entreabriendo mi boca para dejar que su lengua acaricie la mía. El sonido de mi celular sonó y me sobresalto, me levante de la cama aun envuelta con las sabanas, y busque entre mi jeans que estaba tirado en el piso el teléfono, que no paraba de sonar, cuando lo encontré mire el identificador, era mi madre. Suspire y le corte, me puse rápidamente mi ropa, todo bajo la estricta mirada de Jacob, que en ningún momento aparto sus ojos de mí. Me volví a sentar en la cama, me tome la aspirina y unos sorbos de café.
-¿te puedo hacer una pregunta?
-lo que quieras.
-¿me podrías decir dónde estamos? ¿Es tu casa? ¿Tu habitación?
-jajaja, no, es la casa de un amigo que está durmiendo en el living, porque le hemos usurpado la habitación.
-aaah, y tu eres de aquí.
-la verdad es que no, vivo en Canadá, estoy de pasada, vengo a ver a mi familia, que ellos si son de aquí.
Agache la mirada, sentía como las lagrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, puse todas mis fuerzas en no dejar que ninguna se derrame, no quería quedar como una tonta, no quería saber más nada, era en vano hacerme ilusiones con él, ya que pronto se iría.
-genial
Lo dije en un murmullo y dudo que me haya escuchado, mi celular volvió a sonar. Me levante nuevamente de la cama, pero esta vez para irme.
-me tengo que ir.
-¿tan pronto?
-sí, es que no avise en mi casa que saldría.
-¿te volveré a ver?
-no lo creo.
Agacho la mirada, podría jurar que con los ojos triste.
-bueno, te acompaño a la puerta.
Asentí con la cabeza, salimos de la habitación, pude ver a Jessica envuelta en sabanas acostada en el sillón del living con un hombre, me sonroje de solo verlos, pensar que hace unas horas yo estaba de la misma forma, recostada con Jacke.
Cuando salimos fuera de la casa Jacob se ofreció a acompañarme, pero le di un NO rotundo.
-en serio, estaré bien, no te preocupes por mí.
-pero no puedo dejar que vallas sola.
-me tomare un taxi, lo prometo.
-está bien. ¡Cuídate!
-adiós.
Me aleje de él, con los puños de las manos apretados, no quería llorar, por lo menos no ahora.
-Bella
-¡¿si?
Me di vuelta y lo tenía detrás de mí, su rostro a escasos centímetros del mío.
-ayer fue la noche más maravillosa que he tenido, nunca la olvidare.
Su boca atraparon mis labios, fue el beso más perfecto que jamás nadie me había dado, entonces mientras me besaba entendí que él era el cielo que yo jamás podría tocar.
-yo igual.
Le dije en voz baja y él beso mi frente. Me aleje lo más rápido de él, cuando doble en la esquina de la calle, vi que él me observaba desde la vereda, me recosté sobre una pared y llore, desesperadamente, sentía que me habían quitado algo indispensable en mi vida, a pesar de ser una persona que solamente ayer había conocido, sentía que lo quería, que él era mío y yo suya.
