Al otro día, o mejor dicho, a las pocas horas, cuando llego el momento de levantarme para ir a trabajar, di un salto de la cama, me sentía ansiosa, la sola idea de verlo aunque sea desde lejos y que me regale una de esas magnificas sonrisas me hacia feliz "es prohibido bella, no lo olvides", la estúpida vocecita arruina estado de ánimos de mi cabeza me hizo sentir por un breve momento culpable, sacudí la cabeza para sacarme esos pensamientos de mi mente, y me dije que no pensaría en él, el sonido de mi celular me sobresalto
"Que tengas un muy buen día Bells"
Apreté el celular a mi pecho y una estúpida sonrisa se formo en mi rostro, cuanto lo quería, a pesar que sea prohibido, lo quería, a pesar que no me convenía quererlo, no podía evitarlo, ayer, él derrumbo los débiles muros que había construido alrededor de mi corazón para no salir herida, hoy ya no me importaba que no me convenga quererlo porque él se iría, me permitiría pasar cada momento que pueda a su lado, y disfrutarlo al máximo, como si fuera el último, porque posiblemente lo sea.
"si te veo seguramente lo será"
Enviar. Me mordí el labio, claro signo de mis nervios "esto está muy mal"
-oooh, cállate estúpida voz.
"tendrás un muy buen día ;)"
Sonreí aun mas si es que eso era posible, me duche rápidamente, Salí del baño y puse especial énfasis en verme bien, encontré un jeans blanco desgastado, con una remera mangas cortas azul que se ceñía perfectamente a mi cuerpo, zapatillas, me desenrede el cabello y trate de secarlo lo más que pude, cuando me di por vencida decidí dejarlo suelto para que se seque por si solo con el viento, el sonido del frenar brusco de un vehículo me asustaron y me dirigí a la ventana de mi habitación para ver si había sucedido algo, y ahí estaba él, tan perfecto como siempre, le sonreí y baje a toda velocidad a abrirle la puerta
-Jacke!
Le dije y sin pensarlo me lancé a abrasarlo, rodeando su cuello con mis brazos, el se sorprendió pero al instante sentí sus enormes brazos rodear mi cintura, atrayéndome aun mas a su cuerpo.
-woow, que recibimiento! Y todo por venir a desayunar contigo!
Levanto unas bolsas que traía en la mano yo le sonreí aun mas, abriendo de par en par las puertas de mi casa para que entre.
Prepare de todo, un poco lo que había traído Jacke mas las cosas que yo tenía en casa, y nos sentamos a desayunar.
-te ha gustado la sorpresa
-me ha encantado. Gracias! Ahora si tendré un buen día
Le sonreí con una sonrisa picara, él me la devolvió de la misma forma
-no eres la única
Nos quedamos hablando de cosas sin sentido y riéndonos por los chistes estúpidos que decía, cuando mire la hora, supe que me tenía que ir, el sonido de mi celular lo confirmo, al ver quién era el que me llamaba levante rápidamente la vista a los ojos de Jacob, el me miro serio, sentí mi corazón latir acelerado
-quieres que le atienda yo?
-estás loco! Ni se te ocurra, yo le hablo, tú has silencio
Me miro con ojos serios, sabía que no le gustaba nada esto, y a pesar de saber que no estábamos haciendo nada malo, me sentí nerviosa y culpable.
-hola Edward
-hola cariño, como te has levantado?
-bien, y tú?
-muy bien, quería decirte que no quiero que estemos peleados!
-peleados? Yo no estoy peleada contigo, fuiste tú el que se enojo porque no le gusto la respuesta que escucho. Quieres oír la verdad, pero te enojas si no es lo que tú quieres que sea.
-bueno, si ya entendí, no quiero hablar de eso. Quieres que pase por tu casa y vamos juntos al trabajo?
-eeeh, no gracias
-mmm bueno, a la hora del almuerzo podemos almorzar juntos en la bella Italia, que te parece?
-mmm suena bien, nos vemos en un ratito, quieres?
-ok, te quiero
-yo también
Y colgué, el rostro de Jacob era inexpresivo.
-porque se habían peleado?
-mmm cosas
Me puse roja como un tomate al recordar el motivo de "nuestra" pelea. El se dio cuenta y clavo sus ojos fijos en los míos.
-no me puedes contar?
-si, pero me da vergüenza.
-porque? A caso no confías en mí?
-si que confío en ti
-entonces, te escucho
Suspire y él me sonrió, sabía que ya había ganado
-me pregunto si lo hacía siempre, eso de andar acostándome con hombres que no conozco, entonces yo me enoje, porque no me puedo creer que me haya dicho eso, y le dije que no, nunca lo había hecho, incluso que era la primera vez que estaba con un hombre
Levante la vista y Jacob me miraba con la boca abierta estaba sorprendido, muy sorprendido, pero en sus ojos había un brillo diferente, un brillo de alegría
-y él me miro de la misma forma que tú, sorprendido. Pero en vez de tener los ojos contentos, él estaba furioso
Jacob soltó una risotada
-jajaja, lo siento es que no me lo puedo creer, perdón que te pregunte esto, pero ¿Por qué? ¿Por qué yo?
Me encogí de hombros, ni yo lo sabía.
-ni yo lo sé, solo sabía que eras tú, lo que tanto buscaba y yo creía que no existía , porque a pesar de haber conocido a muchos hombres nunca antes había sentido esa sensación rara en el cuerpo que sentí cuando me encontré con tu mirada, suena tonto, no?
Me miraba embobado con ese brillo extraño en los ojos, que no podía describir con otra cosa que no sea felicidad.
-no, no suena tonto, porque yo tambien lo sentí…
Acerco su rostro peligrosamente al mío, y a pesar de saber que yo también quería, me aleje rápidamente de él, me levante y mire el reloj
-es imposible, ya lo se
-abrázame
Le dije triste y él se acerco y me envolvió con sus gigantescos brazos, tenía ganas de llorar, pero no lo haría, no aquí, no ahora.
-lo siento, me debo ir a trabajar, gracias por todo, me encanto el desayuno.
Agacho la mirada, triste, pero en un segundo levanto sus ojos del suelo y me regalo una de sus tan hermosas sonrisas
-no, gracias a ti, por todo.
Me dio un beso en la frente y se marcho, yo suspire audiblemente y Salí de mi casa, me subí a mi camioneta y me fui a la biblioteca, donde me esperaba Edward… mí… novio.
-cariño, te he extrañado
-esto, emm yo también?
Me sonrió, al notar que mi respuesta salió mas como pregunta que como afirmación
-no lo sé, dímelo tu
Me sonroje y él me acaricio la mejilla
-te ves tan adorable cuando te sonrojas
-gracias
Y después de esa pequeña charla nos dispusimos a trabajar. Las horas cada vez se pasaban más lentas, y no podía evitar sentirme culpable aun sabiendo que no había hecho nada malo, solo mantuve unas charlas con Jacke, pero mi cabeza y mi corazón querían mas, no solo charlas, entonces eso es lo que me hizo sentir culpable.
La hora del almuerzo llego rápido, nos subimos al auto de Edward y nos marchamos al restaurante.
-sabes, no me gusta estar peleado con mi hermano.
-oooh, me parece muy bien, no deberías estar enojado con él, mas teniendo en cuenta que casi nunca lo ves.
-si, es por eso que lo invite a almorzar con nosotros.
Mi boca se abrió hasta el suelo
-que… que tú hiciste qué?
-lo invite a almorzar con nosotros, te importa cariño?
-c..Claro… que no!
Inhale aire audiblemente y agache la mirada, qué haría teniéndolo frente mío y con Edward de por medio? Tenía ganas de salir corriendo, pero no podía ¡maldito Edward!
