Las manos me temblaban y poco a poco comenzaban a sudar. Si Edward se dio cuenta en ningún momento me lo demostró. Mire nerviosa al interior del restaurant y ahí estaba él, tan perfecto como siempre, mi corazón comenzó a latir desesperado por un roce de sus manos en mi piel, por escuchar su voz y por sentir su cálido aliento cerquita de mi rostro, sin embargo pude ver que no estaba solo, y un calor desconocido para mi comenzó a subir desde mi espina dorsal hasta mi rostro, me sentía furiosa cuando vi la mano de esa intrusa posarse sobre el pecho de MI Jacke.
-quien es?
Le dije sin siquiera detenerme a pensar un minuto, Edward tenía una sonrisita triunfante en su rostro
-una "amiga" de Jacke –hizo el desagradable gesto de las comillas con las manos- una de las tantas que tiene
Y me giño el ojo. Si hasta hace un minuto estaba furiosa, ahora me encontraba fuera de mí, quería ir y quitar sus sucias manos del cuerpo de MI hombre, luego recordé que no éramos nada. Respire hondo y seguí caminando. Cuando nos encontramos frente a ellos, pude ver a Jacke removerse incomodo en su asiento
-Bella, te presento a Leha una amiga muy especial de Jacke- Fulmine con la mirada descaradamente a Jacob, no lo pude evitar- Leha te presento a Bella, MI hermosa novia.
La tal Leha me sonrió
-un gusto conocerte Bella
Asentí con la cabeza, y después de unos segundos con todo el esfuerzo del mundo, prácticamente escupí las palabras
-igualmente.
Nos acomodamos en nuestra mesa en uno de los sectores más reservados y privados del restourante. A mi lado se encontraba Edward y en frente tenia sentado a Jacob, ¡Genial! Dije sarcásticamente en mi mente. Se acerco un mozo y nos tendió la carta, ordenamos y después de unos segundos incómodos Jacob hablo manteniendo su mirada fija en Edward.
-no es que me moleste la presencia de las chicas, pero ¿me habías dicho que comeríamos juntos para hablar a solas?
-me pareció que sería más divertido hacer cita doble, no te parece?
Jacob no le contesto, solo lo miro muy serio y no le dirigió la palabra en lo que duro el almuerzo.
Comimos en silencio, lo único que se escuchaba era la voz de la tal Leha que no paraba de parlotearle a Jacob sobre su vida, sus interesantes compañeros de la universidad y as noches de fiesta y borrachera, pude ver en los ojos de Jacke el aburrimiento. Sentí unos dedos cálidos acariciar mis hombros y voltee el rostro, para encontrarme con los labios de Edward a centímetros de los míos, corrí disimuladamente la cara y su beso se estrello en mi mejilla, me miro ceñudo por un instante pero le sonreí tiernamente y él me devolvió la sonrisa.
-Eres muy hermosa
Me removí incomoda en mi asiento, no me gustaba esta situación.
-Gracias
Tomo mi mano por arriba de la mesa y con su dedo acariciaba mi piel, la verdad es que no sentía nada más que incomodidad, mas porque de reojo veía el rostro de Jacob tenso, apretando fuertemente sus puños.
Me acerque al oído de Edward y le dije "enseguida regreso", él me asintió con la cabeza y sin que yo me lo espere me dio un beso en los labios. Escuche el sonido de un metal al quebrarse, y cuando levante la mirada pude ver una cuchara partida en dos la mitad había caído al suelo, la otra mitad estaba fuertemente agarrada en los puños de Jacob, me levante rápidamente y me dirigí al baño, alcance escuchar a Leha preguntándole a Jacke si se encontraba bien.
Cerré la puerta tras de mí y moje mi rostro y mi nuca con agua, definitivamente este almuerzo cada vez iba de mal en peor. Me tome unos minutos para tranquilizarme, y Salí despacio del baño, cuando sentí como unas grandes manos me tomaban de la cintura y me arrastraban al cuarto de limpieza que se encontraba al lado del baño de damas.
-que rayos haces?
-no lo soporto mas, no lo entiendes.
-no es mi culpa, la brillante idea fue de tu hermano.
-LO SE, NO TE ESTOY HECHANDO LA CULPA. SOLO NO PUEDO SOPORTAR QUE PONGA UNA MANO ENCIMA DE TI.
-a mi tampoco me hace gracia ver como esa tal Leha te esta coqueteando.
-es diferente, yo a ella no la veo desde el secundario, y entre nosotros ya no pasa nada, ella no me va a tocar o a besar, no tiene derecho sobre mí.
Me encogí de hombro.
-no hay nada que pueda hacer.
-lo sé.
Miro a través de mis ojos, y traspaso la pequeña distancia que nos separaba para rodearme con sus brazos.
Primero Salí yo de la pequeña habitación y fui a sentarme a la mesa. Edward me dio un beso en la frente, y me rodeo con sus brazos por la cintura. Volteo su rostro para mirar a Jacob que se estaba acercando a nuestra mesa cuando sentí que se puso tenso, agacho la mirada y lentamente fue soltando su agarre de mi cuerpo y alejando su asiento de mi lado. Vi su rostro y estaba palido. Una hermosa mujer tenía sus ojos clavados en Edward, era rubia alta y simplemente perfecta, vi sus ojos brillar a causa de las lagrimas contenidas, y su labio inferior tembló, Edward se levanto de mi lado y se acerco a ella pero ella no le dio tiempo y salió prácticamente corriendo del restaurant, Edward fue tras ella.
Me quede anonadada, no entendía que había sucedido, pensé por un momento en levantarme e ir tras Edward, pero después decidí darle su espacio, es evidente que se conocen. Mire a Jacob que por alguna extraña razón esquivaba mi mirada.
-tú sabes quién es?
Jacob seguía evitando mi mirada, cuando hice ademan de levantarme, me tomo del brazo.
-no vallas tras él, no me corresponde a mi decirte quien es ella. Seguramente Edward te lo contara mas tarde.
Resople audiblemente, lo único que me faltaba.
-es su amante? Tu hermano me engaña?
Jacob me sonrió, pensando igual que yo en lo estúpido que sonaba eso, siendo que solamente hace 1 día somos "novios".
-no, él no te engaña. Después te lo contara, no te preocupes.
Dicho esto, vi a Edward entrar lentamente al Restaurant y acercarse a nuestra mesa, se sentó despacio y en silencio. Me removí incomoda y Jacob lo noto.
-Bueno, nosotros nos vamos, los dejamos solos, creo que tienen cosas de que hablar.
Edward fulmino con la mirada a su hermano, y Jacob se encogió de hombros, llevándose a rastras a su amiguita.
-un gusto conocerte Bella.
-mmm
Esa fue toda mi respuesta para poner toda mi atención en Edward, a ver si se dignaba a contarme, sea lo que sea me tenía que contar.
Abría la boca para hablar, luego la cerraba, me estaba armando de paciencia, dándole el tiempo para que organice sus ideas.
-creo que se nos está haciendo tarde y deberíamos ir al trabajo.
Fruncí el seño, desde luego no era eso lo que esperaba que me diga.
-¿Ed no me vas a contar quien era esa mujer?
-si, te lo contare. Pero dame tiempo a que organice mi cabeza, no sé por dónde empezar. Esta tarde, después del trabajo me gustaría llevarte a un lugar muy especial para mí. Y allí hablaremos. Te parece bien?
-si tu quieres.
Nos levantamos y nos fuimos a la biblioteca. El camino y el resto de la tarde lo pasamos en un silencio absoluto. Me sentía incomoda, Edward parecía ni siquiera poder sostenerme la mirada.
Al final la tarde paso lento, pero paso. Nos subimos a su coche, y nos fuimos a su "lugar especial", tomamos la ruta y después de 30 min de conducir, llegamos. Era un prado, el lugar más hermoso que alguna vez vi, mis ojos brillaron ante la perfección de aquel paisaje, había flores silvestres de diferentes tonalidades, un arrollo pequeño con un agua perfectamente cristalina, el cielo estaba con diferentes tonalidades de naranja, ya que comenzaba a anochecer. Lo mire fascinada, y el por primea vez en toda la tarde me sonrió y paso sus brazos suavemente por mi cintura.
-te gusta?
-me encanta. Nunca había visto este lugar.
-me lo supuse. Pocas personas lo conocen. Cuando éramos niños con Jacke éramos muy traviesos, por eso mi madre nos castigaba seguido, entones nosotros nos escapábamos de casa a la tarde y veníamos a jugar aquí, era nuestro lugar secreto.
Le sonreí abiertamente ante aquel recuerdo tan tierno. Nos sentamos en unas rocas cerca del arrollo, Edward tomo tiernamente mis manos entre las suyas.
-antes de conocerte a ti yo no era la persona que soy hoy. Estaba triste, muy triste, siempre amargado, enojado con la vida, odiando a todo el mundo, sentía que nada de lo que hacía tenía sentido, y la soledad me abrumaba. Había perdido de un día para el otro la mujer a quien yo amaba, cuando la perdí a ella, perdí las ganas de vivir, de amar, de sonreír y de ser feliz. No quería nada si ella no estaba a mi lado., se había ido, me había dejado.
-porque se fue?
-no lo sé, nunca lo supe. Estábamos bien, éramos felices, habíamos terminado el secundario, teníamos 18 años y nos íbamos a inscribir a la misma universidad los dos juntos, habíamos planeado después de terminar los estudios casarnos, realmente éramos felices, yo lo veía en sus ojos cada día, ella brillaba Bella, realmente irradiaba felicidad, paz, amor, y con esa luz también me envolvía a mí. Pero un día simplemente desperté y ella ya no estaba. Se había ido, nunca supe ni a donde ni porque. Solo se fue. Me dejo una nota donde solo decía "NO ME BUSQUES." Y desapareció. Eso me destrozo, no entendía nada, creí haberle dado todo, pensé que la hacía feliz, estaba seguro, pero sin embargo algo había fallado, algo hice mal y por eso ella se fue. Pasaron los años y no supe nada de ella. Hasta hoy, que la vi en ese restaurant. Perdóname si actué mal o si te molesto que saga tras ella, no lo pensé, solo sé que no puedo perderla otra vez, ella es mi mundo Bella, y después de todo este tiempo no puedo arrancármela del corazón. Tú sin saberlo me reconstruiste, me hiciste vivir nuevamente, y eso te lo voy a agradecer toda mi vida. Pero no me puedo permitir engañarte, jurarte un amor que nunca voy a ser capaz de darte. Por eso prefiero que sigamos siendo amigos, creo que ese es nuestro lugar, lo que nunca debimos dejar de ser.
Asentí con la cabeza siendo plenamente consciente que cada una de sus palabras tenía razón, no nos podíamos lastimar por un capricho. No pronuncie palabras, solo lo abrase y el beso mi cabeza.
-cuando la volverás a ver?
-no lo sé, no me dijo donde estaba viviendo. Pero le di mi número. Solamente tengo que esperar que se decida en llamarme. Sé que verme le afecto tanto como me afecto a mí.
Ni bien termino de decirme esto su celular sonó. Era un número desconocido. Edward atendió y sus ojos se iluminaron.
-hola. Si estoy bien ¿y tú?... me alegro. Si cuando quieras. Hoy? Si me parece bien. Nos vemos en una hora. Besos.
Colgó y nunca lo había visto tan feliz en mi vida.
-en una hora va a mi casa. Vamos!
Tiro de mi brazos y nos pusimos a correr rumbo al automóvil. Nunca antes había sentido tanta alegría y tranquilidad dentro de mí, corríamos mientras nos reíamos, y pude ver un brillo diferente en la mirada de Edward, realmente la amaba, y realmente estaba feliz.
