EPILOGO
Pasaron 10 años desde el primer día que vi mi reflejo en sus ojos, cuando su mirada ilumino mi camino, cuando el calor de su piel expulso completamente el frio de la soledad, cuando modifico mi vida de una forma completa y absoluta.
Eras tú, siempre habías sido tu, todo lo que siempre había soñado, lo que durante toda mi vida había buscado y nunca creí que podría existir, solamente tú puedes darme el empujón que me ínsita a seguir adelante, hacerme vivir en tan solo un instante, solamente necesito la calidez de tu presencia a mi lado para no bajar los brazos, para ser feliz.
Tan solo tú me das las cosas que yo quiero cuando meno me la espero, tú me das el aire que respiro. Viniste entregando todo de ti para hacer una vida feliz a mi lado, y lo lograste, y lo logramos, eres mi propio cielo, mi paraíso personal, solamente tú me das la vida que yo siempre quise para mí, y al final ya nada nos resulta imposible.
Veo a nuestros hijos corretear por el jardín de nuestra casa y me doy cuenta que no existe mejor final para nosotros. Me siento a tu lado y tomo tu mano, corres tu rostro y una vez más tus ojos son como imanes atrayéndome cada vez más cerca de ti. Te sonrío y tú acaricias mis labios. Me doy cuenta que la mejor decisión de mi vida fue ir a esa fiesta, y perderme en la profundidad de tu mirada, entregarte mi alma en un beso, regalarte mi vida con cada caricia.
-TE AMO
-Y YO A TI
-Soy muy feliz contigo, me hace feliz verte sonreír, saber que tú eres feliz.
-gracias por ser parte de mi vida, el centro de mi mundo.
-siempre has sido tú
-solamente tú
