Bueno! espero no haber tardado tanto. No me quiero extender en mis notas de autora así que lo haré rapido para que puedan leer en paz. Muchas gracias por las personas que leyeron y/o comentaron el fic :D espero que este capitulo aclare muchas dudas :D y de verdad lamento en no poder responder review :( las tareas de la U no me dejan (estoy aqui para darme un pequeño respiro xD) pero gracias a: Otonashi Saya , lovetamaki1, KByakuya, giby-chan, metitus y xxxx por darse la molestia en comentar :D. Lo aprecio!

Disclaimer: Bleach no me pertence.


Unmei no akai ito

Capítulo segundo: las muestras de afecto.

Ichigo trató de abrir los ojos cuando escuchó el despertador sonar a todo volumen. Al no encontrar las ganas de apagarlo, se cubrió con sus sábanas mientras fruncía sus ojos. Se quedó quieto por un largo tiempo hasta que escuchó un murmuro cerca de él. Simplemente lo ignoró por completo. Sabía perfectamente que no era su bullicioso padre o su madre quien lo levantaba a él dándole ciertas palmadas en su espalda. Cuando creyó que su sueño volvería a él, Ichigo oyó de nuevo ese murmuro. Gruñó un poco e imaginó que era una ilusión esa voz que escuchaba; no obstante, deseaba que ese ruido del despertador que tumbaba en sus oídos fuera una ilusión también.

De repente, Ichigo abrió grandemente sus ojos y se sentó en su cama al escuchar que el despertador cesó su llamado. Pero lo que más le llamó la atención era que estaba roto en el suelo. Giró su cabeza hacia una pequeña chica pelinegra que emanaba inocencia. Su rostro mostraba sorpresa pero a la vez se podía interpretar la expresión como un "yo no fui."

—Se cayó solo. —mintió Rukia que observó a un ceño fruncido muy marcado por parte de Ichigo.

Bufó.: —Como si hubiera nacido ayer…

—Tal vez sí. —dijo Rukia aun viéndolo detenidamente. —Juzgando por tu edad humano; aún eres un bebé.

Ichigo le mostró la peor cara de ofendido que pudo.: — ¡¿Qué? —se acercó a su rostro. — ¡Estás demente! ¡No soy ningún bebé!

Rukia rió satisfecha. La verdad ese Ichigo, a pesa que decía que no era un bebé, se comportaba y renegaba como uno.: —Por supuesto que sí. —rió entre dientes mientras que cruzó sus brazos. —En mi mundo a penas eres un crío.

— ¡Entonces aun estás en esa etapa porque estás demasiado enana! —ofendió Ichigo con orgullo de ser alto. — ¿Ahora quién es el bebé ahora? —le dio unas palmadas en la cabellera negra mientras se paraba.

Rukia emitió un gran jadeo. ¡Eso fue indigno! Jamás en la historia de su vida la habían llamado de esa manera. Todas las personas inferiores le tenían un gran respeto y miedo por su glorioso apellido y nunca se atreverían a ofenderla, pero vino ese y la llama tan groseramente que ni vergüenza le da.

La pelinegra gruñó fuertemente que se puso roja de ira.: — ¡Di-discúlpate ahora mismo! —exigió. — ¡Tengo más edad de la que tu limitada mente pueda comprender!

Ichigo sonrió maliciosamente. Esa niña cuando se enojaba daba risa.: — ¿Qué piensas hacerme? Una chiquitita como tú no debería exaltarse tanto.

— ¡Suficiente! —bramó Rukia. —Tengo más de ciento cincuenta años más que tú; así que respétame.

Ichigo la vio por unos momentos para ver si ella no mentía. Cuando vio sus ojos llenos de fuego que ardían de furia supuso que decía la verdad. Después de todo, esa chica llamada Rukia traía consigo muchos misterios.

— ¿De verdad? —preguntó Ichigo. —Tan vieja y, para colmo de males, enana…—fue lo último que pudo pronunciar Ichigo porque la pelinegra le dio una patada en el estomago.

Rukia rechinaba sus dientes y había cierto brillo de ansiedad en sus orbes violetas.: — ¡No me digas enana!

—Mal-maldita…—susurró Ichigo con odio.

Cuando menos se dio cuenta, la puerta se abrió lentamente. De ahí apareció una persona que a Ichigo apreciaba tanto.

— ¿Ichigo? —preguntó angustiada Masaki. — ¿A quién le dijiste maldita?

El aludido abrió grandemente sus ojos al recordar que su madre no podía ver a esa chiquilla del demonio enfrente suyo.: —A…nadie. —contestó sin saber realmente que decir.

Masaki entró aún con esa angustia que no se le borraba del rostro. Se acercó a su hijo en forma recta. Lo que más sorprendió al muchacho fue cuando su madre pasó atravesando a Rukia como su fuese un fantasma. Eso lo dejó perplejo al igual que la pelinegra.

—Mi amor, ¿qué te ocurre? —preguntó preocupada. —Ayer con tu padre te escuchamos hablando solo en la noche y hoy haces lo mismo…—palpó las mejillas de Ichigo de forma cariñosa. —Dime qué te pasa.

Ichigo desvió su mirada y se conectó con la mirada de Rukia. Ambos aún no sabían exactamente lo que pasaba entre ellos y por qué ese hilo rojo los ataba que expresaba que estaban destinados a estar juntos.

—De verdad, no es nada. —Rukia notó cierta tristeza en los ojos de Ichigo. Le dolía mentirle a su madre. Por parte de la pelinegra, llegó a preocuparse un poco por el estado del chico. De la malicia que le provocó en molestarla ahora su rostro cambió de forma de lamento.

Masaki suspiró desalentada.: —Ichigo…sabes que estás mintiendo…

Quizá le pareció que actuaba hipócrita, pero al sonreírle a su mamá pensó Ichigo que la calmaría un poco.: —Te aseguro que no es nada. —susurró muy tierno mientras que le dio un beso en la mejilla.

Masaki dejó que Ichigo creyera que no era nada. Supo que no le podía sacar la información de su estado. Aún sin estar convencida, le sonrió a su hijo mayor.: —De acuerdo. Te creo. —mintió. —Te espero para el desayuno, hijo. No te tardes.

Ichigo sonrió.: —Sí, madre.

Esa sonrisa se borró inmediatamente cuando se percató que Masaki se había ido. Ichigo dio un gran suspiro mientras masajeaba sus sienes.

— ¿Qué fue eso? —preguntó Rukia luego de un momento. El rostro de la chica mostró incertidumbre. — ¿Por qué no le dijiste acerca de…esto? —alzó su meñique. —De mí.

Ichigo observó indiferentemente el dedo delgado de la morena. Cerró sus ojos con enojo.: — ¿Para qué? No lo hubiera entendido.

Rukia parpadeó apenada.: —Pero sí fue ella quien te contaba la historia del hilo rojo del destino…ella tal vez hubiera…

— ¡Lo que ella me contó fueron fantasías! —afirmó interrumpiendo a la chica. Rukia no pudo ocultar su decepción. —Era un iluso niño que le pedía a su mamá todas las noches que le narrara esa leyenda una y otra vez. —desvió su mirada y su flequillo naranja cubrió sus ojos. —Eso es lo que piensa ella de mi ahora… ¿qué le puedo decir acerca de lo ocurrido sin que me considere loco? —suspiro. —Rukia, nadie de aquí te puede ver, oler, escuchar o palpar. ¡Te traspasan!

— ¡No grites! —aconsejó Rukia que temió que Masaki regresara.

Ichigo negó con su cabeza.: — ¿No lo entiendes, enana? Sí estamos destinados por una mamada del destino nadie nos comprendería. Mi familia no lo haría. —Rukia bajó la mirada. —Y supongo que la tuya tampoco…

—Ichigo…—la pequeña pelinegra también estaba muy confundida.

—Rukia, dime quién eres…

La aludida jadeó y sobresaltó un poco. Muy despacio alzó su mirada ante la dura e inquebrantable de Ichigo.: —No estoy obligada a.

El chico sostuvo sus hombros. Rukia se asustó al sentirlo tan cerca de su rostro. Nunca en su vida había tenido a alguien que se le acercara de esa manera. Ni siquiera sus propios padres.: —No seas necia, enana. —asió el kimono. —Yo quiero respuestas…saber más de ti.

— ¿Para qué? —preguntó secamente Rukia que trató de mantener la compostura.

Ichigo frunció su ceño.: —Para saber de nuestros pasados y así construir nuestro futuro…—pausó. —…juntos.

Rukia se mordió el labio inferior. Esta presión la estaba haciendo daño.: —Ichigo, no…

—A estas alturas deberías saber que este hilo jamás nos desharemos de él. —aclaró Ichigo. —Me costó aceptarlo, pero esa leyenda sí es verdad…—dijo. —…me abruma tanto como a ti, pero enana hay que aceptar la realidad…

Rukia gruñó. Sintió que sus extremidades temblaban que no podía controlarlas.: —No me digas enana. —exigió.

Ichigo la iba a maltratar verbalmente y estar alerta si ella se le ocurría golpearlo nuevamente. Sin embargo, por la presión que sintió Rukia hizo que vacilara un poco y ya no pudo estar parada por más tiempo. El chico observó como la pelinegra cayó de rodillas y su cuerpo se puso flácido. La sostuvo de sus hombros mientras que él se agachó a su altura para verle su cara. Rápidamente posicionó la cabeza de la chica en su pecho. Notó que ella respiraba con dificultad.

— ¿Rukia? —llamó Ichigo asustado por lo que pasó. —Enana, háblame, ¿estás bien?

Ichigo se alivió un poco al ver que sus ojos violetas se abrían lentamente.: —Sí…—susurró débilmente.

— ¿Qué te pasó? —preguntó Ichigo mientras la cargaba en sus brazos hacia su cama. Rukia se ruborizó un poco.

—No lo sé. —afirmó Rukia. —Solo sentí que las fuerzas se escapaban de mí.

El chico la colocó suavemente sobre la cama. Pudo observar ese pequeño rubor en sus mejillas y el cabello corto que expresaba humillación en la antigüedad. Ichigo tenía mucha curiosidad acerca de ella. El misterio que ocultaba lo hacía tener muchas dudas.

—Tan sólo…descansa. —dijo Ichigo al no decir 'dormir' ya que ella no lo hacía. —Volveré pronto, enana. —para ahorrarse una embarazosa situación, Ichigo sacó su uniforme y se dirigió al baño.

Rukia observó como se iba el chico.: — ¡H-hey! —llamó. Ichigo volteó rápidamente con una expresión de confusión. Cuando pudo observar su profunda mirada, la pelinegra tragó saliva.: —No me digas enana, idiota. —frunció su rostro.

Ichigo sonrió maliciosamente y se volteó para darle la espalda y después se despidió con su mano en alto.


El sol se escondió, la luna apareció. Las estrellas titilaban más brillantes que nunca. Pasó tan rápido el día que Ichigo no se dio cuenta. Después de la escuela fue a su entrenamiento de fútbol y se le pasó la tarde dentro de la cancha. Sin embargo, durante ese lapso jamás se despegó de la mente a misteriosa Rukia. Tan sólo ver el hilo colgado en su dedo como era elevado y movido con el soplar del viento lo ponía nervioso en pensar que en el otro extremo estaba ella. Le abrumaba la idea que ella su amor verdadero y sabía poco sobre Rukia. A pesar que solo han sido horas de conocerse, le había dado un cierto agrado y confianza. ¿Acaso era una señal de unidad mutua?

Cuando llegó a su casa esa noche no necesito ir a su habitación porque el hilo no lo guiaba hacia allá. El camino rojo que siguió Ichigo lo conllevo a dirigirse al jardín que se veía en la ventana de su cuarto. La vio en posición seiza sobre la grama y sus manos estaban en su regazo. Ella estaba observando el cielo azul oscuro. Ensimismada en sus propios pensamientos, Rukia no pudo darse cuenta de la presencia de Ichigo y como se le iluminaron sus ojos color ámbar cuando la vio.

El chico estaba a unos pasos de estar cerca de Rukia.: —Hey…

La chica giró su cabeza con un pequeño sobresalto.: —Ichigo.

—Mhmm, parece que ya estás bien para que estés afuera. —notó. —Enana.

Rukia habló entre dientes y su rostro se arrugó de enojo.: —¡Te dije que no me dijeras así! —empuñó su mano y la alzó.

Ichigo sonrió de lado. Ahora le parecía más simpática esa chica.: —Que gruñona eres. —se acostó a la par de Rukia. Sus brazos se doblaron hacia su nuca y ambos observaron la noche.

Pasaron unos segundos y Rukia lo vio de reojo. ¿Cómo podían comenzar una conversación? No muy lejos de donde estaban, aún estaba lo que fue el cabello largo de ella. Sin poder evitar sentirse triste otra vez suspiró.

Dicen que los ojos son la ventana del alma. Cuando Ichigo alzó su mirada para ver los ojos angustiados de Rukia no sabía que hacer o si debía decirle algo.: — ¿Cuánto tiempo te quedarás? —cuando Ichigo se escuchó así mismo quiso vomitar. Sonaba como si Rukia era un huésped o una persona cualquiera. ¿Acaso no lo era, pues?

Rukia bajó su mirada.: —Yo eso no te lo puedo contestar…

Juzgando por el tono frío en su voz, Ichigo sabía que era una de las cosas que ella estaba ocultando.: —Oh. —contestó. —Otra vez desviando el tema. —parpadeó. — ¿Por qué no me lo dices lo que pasa o lo qué tienes? Puedes confiar en mí.

Rukia giró su cabeza para verlo. Ichigo mantenía su rostro sereno para que de alguna manera, esa expresión, le transmitiera a la chica algo de confianza y que hablaba en serio.

—Nos tiene atados, ¿no? —dijo Rukia después de dejar de verlo y miró su dedo meñique con una sonrisa fingida. —Sientes que es una obligación en saber de mi estado y preocuparte es tu deber.

Ichigo alzó su ceja confundido.: —Jamás pensé así. —Rukia abrió sus ojos ligeramente y volteó hacia Ichigo. —Mi consternación fue real la primera vez que te vi…—señaló el cabello tirado de Rukia en la grama.: —…en ese lugar.

—Ichigo…—susurró Rukia. Ella jamás había tenido un amigo real en su vida. Siempre eran falsos con ella para llamar su atención o por intereses propios. Nunca nadie ajeno a su pequeña familia real le ha dicho esas palabras.

El aludido sonrió al ver una mirada inocente en Rukia. Tal vez ella no era consciente de su expresión o del ligero sonrojo.: —Como ya te había dicho antes, mi madre me contaba esa historia cuando era niño. Y yo le creía cada vez que me la contaba. —meditó. —Pasó el tiempo y dejé de creer…

— ¿Por qué? —preguntó Rukia curiosa.

—Porque dejé en creer en fantasías…—dijo de nuevo Ichigo. —Pero ayer, me di cuenta que estaba equivocado.

Suspiró.: —Pero me dijiste que tú…soñabas que eras yo. —se señaló con su dedo. —torció sus labios. — ¿Acaso no te parecía extraño?

—Sí. Llegue a pensar eso, pero nunca pensé acerca de la leyenda que me solía contarme mi madre. —aclaró. —Siempre veía lo que hacías independientemente de mi voluntad. Nunca pude ver tu rostro.

Rukia cerró sus ojos.: —No lo entiendo…

Ichigo la vio.: — ¿Qué cosa?

—El hilo rojo del destino; se supone que esa tradición solo se conoce en mi mundo. —la pelinegra trató de no alterarse. — ¿Cómo fue que los humanos supieron sobre ello? ¿Acaso tu madre estuvo conectada?

Ichigo abrió sus ojos.: —Oye…esa leyenda es de cultura general. Mi madre no tiene tal cosa. —pensó que él era la oveja negra de la familia. —Es una leyenda muy conocida.

— ¿entonces no los obligan a casarse por producto del destino?

Ichigo rodó sus ojos con diversión.: —Algo parecido…—rió. —Muchas personas creen que están juntas por el 'destino' y solo se dejan llevar por los sentimientos. Al cabo de poco tiempo terminan separándose porque su relación nunca funcionó. —la vio. —Siempre culpan al estúpido destino.

— ¿No existen las casamenteras? —preguntó intrigada. Ichigo notó que Rukia comparaba todo lo que tuvo que pasar en los últimos momentos que vivió en su mundo a este mundo humano.

—Bueno, sí…—le sonrió. —…antes se usaban regularmente. Ahora es muy raro que soliciten sus servicios.

Rukia quería entender a los humanos y las costumbres que ellos hacían acerca de buscar el amor verdadero. Lo que hacían en su mundo para conseguirlo era muy diferente al mundo de Ichigo. Rukia bajó la mirada.: —Mi mundo es muy distinto al tuyo.

Ichigo se sentó rápidamente que hizo que Rukia lo viera un poco asustada por la repentina acción.: —Rukia, dime más acerca de tu mundo…—pidió Ichigo. Al cambiar de posición de tendido a sentado le permitió a ponerle más atención a la chica.

La pequeña mujer sintió un conflicto de emociones.: —Yo no puedo. —desvió su mirada.

Ichigo se decepcionó un poco ante esas palabras. Aún ella era muy cerrada con él.: —Rukia, mírame. —ella giró su cabeza hacia un lado. —No, no Rukia, tan solo mírame…—la aludida tambaleó un poco ojos antes de verlo. Cuando Ichigo vio esos hermosos orbes violetas que reflejaban la luz de la luna se pedio en ellos. —Puedes confiarme en mí…

Rukia frunció sus cejas.: —No te creo…—susurró.

— ¡Oh vamos! ¿A quién le diré de todos modos? —le sonrió y le bromeó. —Nadie sabe de ti.

La chica resopló.: —De acuerdo. —se enojó levemente. —Me tienes que jurar que no le dirás a nadie…

Ichigo sonrió como un niño travieso.: —Sólo dime ya ena-…—Rukia lo vio con mala cara. —…Rukia.

—Bueno…—observó a Ichigo fijamente. —…yo vengo un mundo espiritual donde solo habita las almas. —explicó. —Es como decir el cielo en el lenguaje humano; no obstante, estas almas son privilegiadas con poderes mágicos. Son supremas.

— ¿quieres decir que no son almas comunes? —preguntó Ichigo.

—Así es…es una especie real de almas. A diferencia de los humanos, cuando mueren, sus almas van a ese lugar llamado cielo y no al nuestro. Las almas de los humanos son una subespecie de almas porque poseen cuerpo material. —pausó. — ¿Viste mi cabello largo? —él asintió. —el cabello en mi mundo representa honor y prestigio al igual que el estatus que te encuentres. El cabello es la fuente de mi poder y salud.

Ichigo parpadeó ante eso. ¿Acaso ella era un tipo como Sansón? Pero lo que más lo dejó aturdido era que Rukia se lo explicaba con conejos torcidos en un cuadernillo. ¿De dónde salió eso?

—Entonces no tienes poderes…—preguntó Ichigo abrumado. —Oye… ¿ese garabato que se supone qué es? —señaló el conejo.

— ¡No me interrumpas! —lo calló Rukia tras tirarle el cuadernillo en el rostro.

— ¡Agh! ¡Maldita! —se sobó la cara.

— ¡Maldito tú! —gruñó. Ichigo se quedó callado que se maldijo en sus adentros. — ¡Como decía! —trató de no perder la poca compostura que le quedaba. —Yo pertenezco al gran y prestigioso Clan Kuchiki, es como decir la personificación del orgullo. —suspiró. —El honor es lo importante en mi Clan y sólo lo traería al ser desposada por un hombre digno en el mundo espiritual. La casamentera es la encargada de buscar esa otra mitad.

— ¿Por qué solo así traerías el honor? —preguntó confundido.

Rukia bajó la mirada.: —Es la única manera para una mujer en honrar su familia. Sea cual sea su jerarquía. —torció sus labios. —Al ser la única heredera esperaban mucho de mí. Sentí mucha presión bajo mis hombros. —cerró sus ojos. —Nunca los quise decepcionar.

— ¿Acaso los decepcionaste por descubrir que esa otra mitad…era yo?

Rukia bajó más la cabeza con vergüenza.: —Los ancianos más sabios del Clan me reprimieron al culparme de que yo decidí ese destino para tergiversar el Clan Kuchiki. —suspiró. —Que fui una egoísta en no pensar en mi prójimo próximo: el honor de mi familia.

—Y lo creíste…—susurró Ichigo con cierto enfado. Esas cosas del destino no se escogen. ¿Cómo culpar a una chica que es inocente? Ella no tuvo la culpa de nada. Era muy injusto que Rukia tuviera que pasar por eso al descubrir que su destino era un humano: él; la deshonra del clan.

—Sí. —no había abierto sus ojos. —Me dijeron, sin el consentimiento de mis padres, que me fuera…que era un exilió al ser inútil para el Clan. —tragó salvia. —Que era mejor que fuera al mundo humano para hacerme el seppuku.

Ichigo demostró miedo en sus facciones. Entonces los ancianos le ordenaron que se suicidara. ¿Y qué podía hacer ella? Parecía que ella no tenía voz ni voto.: —Rukia. —pronunció asustado.

—Quise ir a donde estaba el otro extremo del hilo para hacerlo…—aclaró. —Corte mi cabello, así que no tengo poderes para regresar a mi mundo y mi salud decae…—Ichigo recordó de la debilidad en las extremidades de Rukia esa mañana y casi se desmaya. —Nadie sabrá de mi paradero porque no sienten la magia que emanaba mi cabello. —suspiró. —Para todo el Clan Kuchiki creen que estoy muerta ahora.

Ichigo tragó saliva nerviosamente. Jamás creyó que era tan grave la situación que enfrentaba a Rukia. Ser despreciada por su propia familia hacía que Ichigo le hirviera la sangre. La mano de Ichigo tembló ligeramente; Rukia no le dirigía la mirada para saber que era lo que quería el chico. De forma muy lenta y un poco insegura, Ichigo palpó la mano de Rukia. La chica se sobresaltó un poco y alzó su cabeza hacia él.

—Lo lamento, Rukia. —la vio apenado. —No creí que estabas sufriendo tanto. —elevó su mano que estaba el hilo rojo. —No sé si soy la principal causa del deshonor de tu familia. —le sonrió. —Pero aquí todo es diferente…

—Ichigo…—murmuró Rukia.

—Ya olvídate de ellos, no valen nada. —dijo. —Quizá están celosos porque te conseguiste algo diferente e impresionante como un humano.

Rukia rió por primera vez.: —Lo dudo…—bajó la mirada. Se liberó del agarre de Ichigo de su mano y trató de sacar algo de la manga del kimono rojo. —Desde niña fue enseñada que hacer cuando mi futuro esposo me depositara. —sacó una tela blanca con bordados finos a su alrededor. —Como es común en mi mundo, es el deber de la futura esposa en bordarle un pañuelo como muestra de afecto y gratitud. —sonrió. —Una señal que eres suya. —se sonrojó.

Ichigo ahora si estaba abrumado. Ese pañuelo estaba bien hecho y se notó las horas de trabajo que Rukia tuvo para hacerlo. Se quedó sin habla ante el significado de la tradición. Con mucho miedo y aturdido lo tomó con cuidado entre sus manos. Rukia no se atrevía a verlo, pero si sonrió cuando él lo agarró.

—Gracias. —susurró Ichigo algo cohibido.

Rukia lo vio de reojo. Sentía mucha vergüenza por haberle dicho todo lo que pasó pero a la vez estaba agradecida que lo había hecho. Sentía que se había quitado un gran peso. Y lo mejor de todo era que Ichigo no la juzgó, no demostró desprecio. Eso la animó.

—Ichigo…—habló Rukia muy suave. —Me preguntaba en cómo, ustedes…los humanos…—Ichigo tragó saliva nerviosamente. —…demuestran el afecto. —sonrió.

Él jadeó fuertemente. ¿De verdad le pedía eso? ¿Podría hacerlo? Porque bueno…eso lo hacían los enamorados. ¿Acaso estaba enamorada de esa chica? El error de Ichigo fue al ver a Rukia a los ojos. Su uso de la razón se perdió al verla tan linda en esos momentos. No quiso retroceder. Su mirada era profunda y fija lo cual abrumó y puso ansiosa a la pelinegra. El chico se acercó más a ella que dejó unos pequeños centímetros entre ellos. Sin pensarlo tanto, Ichigo acarició la mejilla de Rukia con mucho cuidado pensando que cualquier movimiento fuerte podía romperla.

Rukia quedó rígida al sentir un choque eléctrico que caminó en su columna.: —Ichigo…—su respiración se tornó rápida.

Ichigo bajó su cabeza. Sus labios casi estaban por conectarse.: —No hables. —ordenó suavemente.

Ambos cerraron sus ojos cuando sus labios se tocaron y se empezaron a besarse. Era un beso casto e inocente porque era el primero en sus vidas; sin embargo, producía una sensación placentera en Ichigo y Rukia que no quisieron separarse y solo la luna era testigo del intercambio de afecto.


Espero haber sido un poco clara en esta historia. No hay SS ni shinigamis ni nada que tenga que ver con el universo de Bleach. De una vez digo, el próximo será el último pero también el más largo así que me pondré las pilas en escribirlo xDD

Tambien espero que les haya gustado este capítulo! :) espero sus comentarios para saber su opinión!

Ps: para darle seguimiento a lo que dije en el capitulo anterior: yo me quede como piedra en el capitulo 502 del manga D: (para los que saben de lo que hablo me entienden) TT_TT yo no pierdo la esperanza! salve Byakuya! T_T

Nos vemos :)