Yo sé que dije que este capítulo iba ser el último, pero que creen...no fue así xDDD. La verdad me estaba quedando muy extenso (llegue hasta 12 hojas en word) y no los quería cansar con tanta lectura. Este capítulo es el más largo de este fic...así que disfrutenlo ;)
Bleach no me pertence.
Unmei no akai ito
Capítulo tercero: lecciones de vida
Una hermosa mañana amaneció ese día. La luz del sol no era fuerte; era suave y no dañaba los parpados de ambos. A pesar que no era dañino para los ojos los rayos del sol, por la falta de calor, el frío se sentía en las pieles de ambos. Al sentir Ichigo los escalofríos de la mañana, abrió los con pesadez. La imagen era borrosa, pero sabía perfectamente que al lado suyo de la cama estaba el cuerpo desnudo de Rukia. Ella estaba apegada a él en busca de calor y la delgada sábana que los cubría no ayudaba mucho.
Ichigo sonrió cuando la pelinegra se acurrucó más. Había pasado dos meses después de aquel beso y todo cambió drásticamente. Ya se tenían más confianza uno al otro (a pesar que siempre sobraba más de alguna pelea de por medio), eran más íntimos en contar sus secretos y casi siempre había un deseo latente en ambos en hacer el amor que se volvió costumbre. Todo eso cambió para bien pero también hubo cosas que cambiaron para mal: los padres y hermanas de Ichigo lo miraban cada vez más raro en sus acciones y frecuentemente lo escuchaban hablar solo que en ese punto lo consideraban ya un loco; y además, cada día que pasaba, Ichigo veía cada vez desgastada y debilitada a Rukia. Sus fuerzas no eran las mismas que ayer; su piel estaba blanco como el papel, poseía ojeras marcadas y estaba más delgada. Para Ichigo, no sabía que hacer con ella para que se mejorara. Rukia no dormía o sea no descansaba; hasta sabía perfectamente que ahorita ella no estaba durmiendo al lado suyo, solo tenía cerrado los ojos. Si tan solo supiera la manera de hacer que el cabella creciera de nuevo sería de gran ayuda. Desde hace dos meses que la vio por primera vez Rukia no le ha crecido ni un centímetro de cabello.
—Ichigo. —susurró Rukia con los ojos cerrados. — ¿Qué ocurre?
Su tono de voz era débil. Era como si en cada silaba que pronunciaba le robaba un poco de su fuerza.
El mencionado suspiró agotado. Ya no sabía que hacer para que mejorara su salud.: —No es nada. —dijo cuando se abrazó más a ella. —No debes preocuparte.
Rukia gruñó levemente y abrió sus ojos pesadamente.: —Yo sé que mientes…—lo vio directamente. —Tus ojos son los que me lo dicen…
Ichigo sonrió que trató de suprimir su tristeza.: —Entonces son mis ojos los que mienten, no yo.
La pelinegra rió entre dientes. Aflojó un poco el abrazo para que Ichigo pudiera salir de la cama. El chico resignado de irse de nuevo al instituto buscó fuerzas en su interior para poder levantarse. Poco a poco, con desgano, se sentó en la cama e indagó en el suelo el kimono de Rukia. Cuando lo halló, lo haló rápidamente y se lo colocó encima de ella con la sábana para que entrara en calor. Después que Ichigo hizo eso, Rukia observó que Ichigo se paró aun desnudo. Sin poder evitarlo, ella se sonrojó levemente que le dio color a su pálida piel y luego sonrió tiernamente.
Antes de que pudiera molestarlo por su desnudez, Rukia empezó a toser toscamente. Eso asustó a Ichigo que se acercó a ella velozmente.: —Rukia…—la goleó levemente en la espalda. No se molestó en quitarle la chamarra o las prendas de encima.
—Lo…lamento…—trató de suprimir los tosidos y recuperar la respiración. —No quise…asustarte. —sonrió.
Ichigo se angustió notablemente. Cada vez ella empeoraba y no sabía que enfermedad era. Por los tosidos y la fiebre que le daba pensó que era algún tipo de resfriado o calentura. Sin embargo, por la medicina que le daba por esos síntomas—incluso de la medicina alternativa—Rukia no presentaba ninguna mejoría. Leyó libros de medicina e investigó en internet sobre posibles enfermedades que dieran esos síntomas, desmayos, y falta de apetito. Pero ninguno daba cabida en ella y ningún medicamente surtía efecto. Hasta pensó en aplicarle menjurjes para que le creciera el cabello o pastillas o algo que hiciera un posible efecto para que recuperara la salud.
—Rukia…—habló Ichigo con miedo. —Tienes razón…—tomó sus manos con las de ella. —Estoy asustado. —posó su frente en las manos entrelazadas. — ¡No mejoras!
La pelinegra observó su vulnerabilidad. Ichigo se estaba desmoronando enfrente de ella que sintió que su corazón se encogía.: —Ichigo…—dijo suavemente, casi en un susurro—…me he puesto a pensar en muchas cosas…después de entrar aquí…
Ichigo elevó su mirada y trató de sonreír. A pesar que le salió una sonrisa forzada no quiso arruinar el momento.: —Dime más.
Rukia suspiró.: —Sobre mi tradición…que aquí es leyenda: del hilo rojo del destino…—cerró sus ojos. —…me he preguntado tantas veces en como los humanos saben sobre él…—sonrió. —…y llegué a la conclusión que tal vez…sólo tal vez hubo alguien que pasó lo mismo como nosotros…
Ichigo parpadeó confundido.: — ¿Qué? ¿Qué dices?
En ese momento, Rukia entreabrió sus ojos violetas.: —Si esas personas fueron un humano y un espíritu que fueron conectados por…un hilo rojo del destino…entonces fue por eso que esa tradición se conoce en el Mundo Humano.
Cobró sentido para Ichigo. Sabía que ningún humano podía ir al mundo de Rukia, así que el espíritu era el que él llegó al mundo humano y se encontró con su otra mitad. Las leyendas siempre comienzan porque alguien primero se lo imagino o le pasó algo impresionante y lo contó. El chico también sabía que esa leyenda era verdad y no fantasías; que tal vez si hubo alguien como ellos porque si no entonces él no hubiera sabido nada del cuento.
—Comprendo. —dijo Ichigo. —Tuvo que haber alguien más antes que nosotros para que tu tradición se esparciera aquí. —la vio. —Eso quiere decir que alguien más ya ha pasado algo parecido como nosotros…
Rukia asintió.: —A veces me puesto a pensar….si ellos fueron felices…si siguen vivos…
— ¿Siguen? —preguntó con incertidumbre. ¿Por qué habló en plural? Supuestamente los espíritus son inmortales.
—Sí…—frunció sus labios. —Un espíritu en el Mundo Humano, con cabello o sin cabello, no puede sobrevivir mucho tiempo aquí…
El alma de Ichigo casi se salía. Su cuerpo se puso rígido ante la declaratoria.: — ¡Qué! —vio que Rukia bajó la mirada. — ¿Ya sabías todo eso?
—Las condiciones de aquí…son nocivas para un espíritu ya que en este mundo solo está hecho para…materias…seres que poseen entes; cuerpos…—cerró sus ojos. —Al no tener cuerpo material o cabello para que me mantenga un poco mi salud…no sé cuanto podré vivir…—trató de no llorar en frente de él. —…al darme todos los medicamentos era inútil…porque todo medicamento de este mundo va con el único propósito de curar el cuerpo…ninguna medicina cura el espíritu…
Ichigo se hacía pedazos en ese lugar. Ella lo supo todo ese tiempo y jamás se lo dijo. Se lo ocultó para no hacerle daño y comprendía eso. Pero Rukia jamás se le ocurrió que si no se lo decía lo antes posible no hubiera sido doloroso para él. Todos los intentos de curarla fueron en vano y ella lo sabía desde el principio.
— ¡Por qué no me lo dijiste antes! —gritó Ichigo enojado. Rukia sobresaltó levemente. — ¡Qué ganabas con ocultármelo!
—Lo siento mucho…—Rukia se negaba a verlo. Sería muy doloroso para ella verlo en esos momentos. Sus ojos quemaban al sentir que iba a llorar. —…si te lo decía no habría ninguna diferencia…—sollozó levemente. —…en mi hogar creen que estoy muerta. ¿A dónde más podré curarme? Aquí jamás crecerá mi cabello…—lo observó al fin. Al cabo de segundos, Rukia descargó sus ojos de las lágrimas. —Los ancianos sabían lo que hacían después de todo…—sonrió tristemente. —…si me hubiera suicidado o no que importaba…moriría de todos modos en este lugar…
Ichigo gruñó fuertemente mientras que sus manos las empuñó con mucha fuerza.: — ¡No Rukia! —le gritó en el rostro. — ¡No pienses de esa manera! —sostuvo su rostro con sus manos. — ¡No me importa cómo; pero yo no dejaré que mueras! —se acercó a su rostro. —Yo te voy a salvar.
Como si hubiera sido una promesa de no fallar, Ichigo la besó profundamente en sus labios como forma de sellar sus palabras. Pareció que sus palabras eran vacías sin fundamento porque él no tenía la idea de poder curarla de alguna manera. Sin embargo, debía de intentarlo, no podía rendirse. Eso lo hacía por ella.
Rukia por otra parte, trató de corresponderle el beso sin desmoronarse ahí mismo. Sabía que era imposible que Ichigo pudiera hacer algo. Pero tan solo en ese momento, quería creerle. Quería tener esa esperanza latente que emanaba Ichigo solo una vez.
No obstante, ambos no se dieron cuenta que a sus espaldas estaba Masaki viendo la escena, no de ellos dos besándose, sino a Ichigo solitario que pretendía estar besando y hablando con alguien que, para sus ojos, no existía.
—Mi amor…—susurró Masaki después de darse la vuelta. Se recostó sobre la pared mientras se tapó la boca con su mano que evitó cualquier gemido o sollozo que se le escapara. Cada día era peor…no quería creer que Ichigo estaba loco, que veía gente invisible.
Masaki escuchó unos pasos por lo cual alzó su cabeza.: —Esto llegó al límite…—dijo Isshin sereno.
—Hay que darle tiempo…—defendió Masaki a su hijo. —…tal vez él se dé cuenta solo…
— ¡Patrañas Masaki! —espetó. — ¡Acepta que Ichigo le ocurre algo terrible! —lo señaló. —Tan solo míralo bien…
Ambos esposos observaron en ese instante que Ichigo dejó de besar para después acariciar una posible mejilla. Lo que se notaba más era esa sonrisa y mirada triste en su rostro.
—Oh, Isshin…—se puso a llorar. —No sé que debemos hacer…
Al cabo de pocos segundos, el mencionado pelinegro abrazó por detrás a Masaki. Apoyó su cabeza en el cuello de ella mientras que cerró sus ojos.: —Ya encontraremos una solución…—sonrió. Trató de relajarla al besarle su cuello expuesto. —…no hay que desanimarse.
Ese mismo día, Ichigo estaba en la computadora del instituto después de clases. Quería saber más acerca de la leyenda del hilo rojo del destino. Debía de haber algo en la red que le diera respuestas. Los ojos de Ichigo hojeaban las páginas web una y otra vez. No había nada nuevo en cada página que visitaba; todos decía lo mismo solo que en diferentes palabras. Nadie nunca ha registrado que alguien haya visto semejante barbaridad en el meñique. Ya se estaba empezando a desesperar. Nada de lo que encontraba podía darle respuestas acerca de posibles personas que hayan o están pasado por lo que él está atravesando.
—No. —pronunció Ichigo después de negar con su cabeza. —No me puedo rendir…—frunció su ceño. —Debo de encontrar algo para salvar a Rukia.
Se dio cuenta que ya estaba anocheciendo. Si no llegaba pronto a casa su familia y Rukia se preocuparían. Con un sentimiento de derrota, Ichigo suspiró cansado mientras se frotó su nuca. Otro día será para buscar información.
Luego que Ichigo saliera del instituto, caminó a paso lento por las calles desoladas con las manos dentro de las bolsas del pantalón. Su mente no pensaba nada más que no fuera Rukia. ¿Acaso el destino era tan cruel con ellos? Los días pasados había observado como su relación crecía pero la salud de ella descendía. Estaba seguro que si algo le pasaba a Rukia jamás se perdonaría. Sin embargo, aun estaba ese miedo de ser incompetente para ella, al no ser capaz de salvarla.
—Ohm…Gin.
Ichigo vio de reojo una pareja en una esquina que se abrazaron y besaron. Ambos disfrutaban de uno al otro de forma cariñosa. Con sonrisas y risas logró notar Ichigo en esa pareja. Algo muy peculiar en ella que lo hizo pensar.
—Eres una traviesa, Ran-chan…
La forma en como se miraban, se abrazaban, acariciaban y besaban era llena de amor. Parecía una pareja cualquiera, pero esas acciones que notó en ellos a los pocos de segundos de solo verlos le hicieron recordar la forma en como él apreciaba a la pelinegra. La única diferencia era que entre ellos la vida no parecía complicada, a cambio entre él y Rukia había muchas complicaciones para estar juntos a pesar que estaban destinados a serlo. Sus vidas eran tan diferentes, sus estatus también e inclusivo la forma de concepción. La pareja de la esquina se complementaba por ser casi iguales en la vida; no obstante, Rukia y él eran polos totalmente diferentes.
De cierta manera, Ichigo envidiaba a esas personas que podían demostrar su afecto sin problemas como las que tiene él.
—Rukia.
La pelinegra giró su cabeza que reflejó enfermedad sobre su rostro. Sus ojos estaban semis cerrados con ciertas ojeras. Estaba pálida que el reflejo de la luna la hacía ver más blanca todavía. En efecto, a un con todas esas características, Ichigo podía ver que seguía siendo bonita.
—Hey, Ichigo…—sonrió débilmente.
Ambos estaban subidos en el techo después que Ichigo cenara. Luego del saludo nadie dijo nada. Él solo se sentó a la par de ella mientras que Rukia posó su cabeza en el hombro de él. Ichigo sonrió levemente cuando sintió esa presión en el hombro y pecho y empezó a acariciarle el cabello pelinegro de Rukia.
— ¿Qué tal te la pasaste? —preguntó Ichigo observando el cielo negro.
Rukia cerró sus ojos.: —Obvio…enferma.
Ichigo resopló.: —Pensé que me darías una respuesta diferente, enana.
La chica abrió sus ojos sorpresivamente. Hacía mucho que no la llamaba así. Toda asqueo y aburrimiento de estar enferma se esfumó como humo.: — ¡Qué no me digas enana! —lo observó furiosa.
El chico sintió un débil golpe en su pecho y eso le causó un poco de temor. Antes, cuando Rukia se enojaba, le golpeaba con gran fuerza que lo hacía volar; pero ahora…ese golpe pareció como si él mismo se golpeara con pachón con agua.
— ¿Rukia? —vio que la pequeña mujer respiraba con dificultad y sus ojos estaban cerrados. Pareció como si hubiera hecho un gran esfuerzo.
—N-no es nada. —trató de no hablar entrecortado.
Ichigo en ese momento alzó la cabeza de Rukia con su mano que la obligó a verlo. La chica se puso un poco nerviosa al sentir lo intenso y lo ido en que la miraba. : —No me había dado cuenta antes…
Rukia tragó saliva nerviosamente.: —D-de qué…
En ese momento, Ichigo acarició sus mejillas con sus manos. Inmediatamente Rukia se sonrojó. ¿Qué rayos pretendía hacer?
Con una sonrisa le habló.: —Lo blanco de piel es como la luna…—deslizó sus dedos en la cabellera. —…lo negro de tu pelo como la noche…—observó penetrantemente los ojos violetas. —…y el brillo de tus ojos como las estrellas.
Rukia exhaló levemente mientras que parpadeó. Su mente proceso lento esas palabras de Ichigo. Al cabo de unos momentos, la chica había entendido todo. Solo necesitaba la cuenta regresiva de cinco, cuatro, tres, dos, uno: y estalló a carcajadas.
— ¡Jajajajajaja! —rió tan fuerte que Ichigo se crispó con aires ofendidos. — ¡Qué estúpido te escuchaste!
El chico frunció su ceño.: — ¡Hah! —se enojó. — ¡E-es mi primer piropo! —se defendió y Rukia seguía muriéndose de la risa. — ¡No te burles, te digo!
Rukia de tanto reírse no se dio cuenta que empezó a toser. No porque se haya ahogado por su propia saliva, sino porque su enfermedad se hizo presente.
— ¡Ah! —trató de recuperar el aire Rukia. Su garanta se secó que sentía algo muy crudo en sus adentros. Sin ser consciente de lo sucedido, Rukia empezó a escupir sangre.
Inmediatamente Ichigo se acercó más a ella y le dio unas palmadas en su espalda. A pesar que Rukia no observó la expresión del chico pudo deducir que era algo que no quisiese ver. Esa mirada de consternación que le regalaba y la manera en como su rostro cambiaba drásticamente le rompería el corazón. Cuando los tosidos cesaron por completo, Rukia trató de limpiarle las gotas de sangre que había caído en sus labios y manos. Definitivamente no quería preocupar a Ichigo, aunque era inevitable.
Ichigo sintió un hueco en su alma cuando sobó lentamente la espalda de la chica. Sin embargo, cuando iba a decirle palabras de apoyo, él notó que la presión de su dedo meñique disminuía. Giró su cabeza para ver su mano y lo que vio fue una situación que jamás creyó que fuera posible.
—Pero…qué. —dijo aturdido Ichigo al ver que el hilo rojo se ponía traslúcido por un parpadeo paulatino. Rukia ni siquiera vio lo que pasaba porque sabía lo que sucedía. — ¿Qué pasa? —la observó perplejo. — ¿Rukia? —entrecerró sus ojos. —Sabes que pasa…
La chica suspiró lamentada.: —Sabía que iba a pasar tarde o temprano…
— ¿Qué cosa? —dijo Ichigo que la tomó por los hombros para obligarla a verlo. — ¿Qué ocultas esta vez? Rukia…dímelo—pidió desesperado.
Rukia cerró sus ojos con fuerza.: —Juntos hasta la muerte. —jadeó. —Eso siempre dicen en todos los mundos…—rechinó sus dientes. Trató de suprimir su lloriqueo.
— ¡No te entiendo Rukia! —gritó asustado Ichigo.
— ¡Me estoy muriendo, Ichigo! —chilló Rukia sin verlo. — ¡Qué no entiendes, idiota! —exhaló y negó con su cabeza furiosa. — ¡Si muero entonces no habrá otro extremo en el hilo rojo del destino! —su pequeño cuerpo tembló por las emociones que pasaban en su interior. — ¡Por eso se está desapareciendo! —Ichigo abrió sus ojos desmesuradamente. En ese instante sintió algo profundo en su interior que hizo que se congelara: el miedo. — ¡Ahora entiendes, estúpido!
Ichigo se quedó callado ante las ofensas de Rukia. Estaba ensimismado y parecía que no iba a reaccionar. Rukia al notar que no iba a decir nada, se frustró mucho más. Su entrecejo se frunció profundamente.: — ¡Por qué no dices nada! —empezó a toser nuevamente y poco le importó porque siguió gritando e Ichigo aún seguía sin verla. — ¡Por qué! ¡Por qué maldito! —lo golpeó con sus puños débilmente pero le peló. — ¡Por qué! Por…qué…—sollozó cuando sus movimientos cesaron al sentirse cansada. Era inútil. Ya nada podía hacer para mejorar. Cada minuto se debilitaba más. Morirse lentamente sin evitarlo le causaba a Rukia temor pero también tristeza al no poder hacer más por su familia y emendar sus errores y todo lo que Ichigo le dio: su corazón.
Ichigo notó que Rukia pegaba su espalda levemente. Sus sollozos de sufrimiento retumbaron en sus oídos. Rukia se quebró ante él y no lo ocultó. Le pedía algo por parte de él. Necesitaba sentirse segura; lo necesitaba a él antes de que pasara lo peor.
—Rukia…—habló finalmente Ichigo.
Él la abrazó con temor al sentir que si hacía fuerte su abrazo la podía dañar. Ichigo tragó saliva nerviosamente y sus ojos los cerró con furor. Sentía la adrenalina y ansiedad por su cuerpo por lo que dijo Rukia. Esas palabras le llegaron profundamente y la impotencia recaía sobre él. ¿Qué debía hacer? ¿Verla morir? ¿Estar en su lecho de muerte?
En ese momento, Ichigo se separó un poco de ella y la buscó sus labios agitadamente. Al sentir el deseo del chico, Rukia gimió sonoramente porque la forma en la besó no era muy normal en él. Partió sus labios con las de la chica e Ichigo pudo sentir el sabor amargo de la sangre en la cavidad de Rukia. Sin embargo, no le interesó para nada.
—I-Ichi…—trató de decir Rukia, pero él no la dejó que hablara. La besó desesperado y sin intenciones de separarse.
Quería hacerla olvidar, quería hacerla saber que ella era su otra mitad, no importando lo que iba a suceder.: —No me niegues esta noche…—imploró Ichigo.
Rukia cerró sus ojos asustada.: —N-no…
—Por favor…—susurró en los labios de Rukia mientras pasaba sus manos para desajustar su kimono. — ¿Hasta cuándo estaremos juntos, Rukia? —besó su cuello. — ¿Hasta cuando te tendré a mi lado? —suspiró tristemente. —El destino ha sido cruel con nosotros…sé que no estarás conmigo por mucho tiempo…—se acercó más a ella. —…quiero aprovechar lo último que nos queda…—gruñó. —Ya que yo no puedo hacer nada…
Esas palabras hicieron reaccionar a Rukia. Él dijo que no importaba como, que la salvaría. Él dijo que la salvaría… ¿Acaso ya se rindió ya? ¿Lo que dijo solo fueron palabras vacías? Toda esperanza que le había puesto en él se esfumó y se dio cuenta que estaba en la hostil realidad.
Rukia derramó sus lágrimas cuando se dejó guiar por Ichigo y sus acaricias exasperadas.
Ichigo estaba dormido horas después de haber hecho el amor con Rukia. Aún era de noche, tal vez de madrugada. Rukia estaba acostada a su lado muy debilitada. Estaba tan pálida y sentía frío, pero Ichigo la cubrió con muchas sábanas. Sin embargo, la mente de Ichigo estaba lejos en ese momento. Estaba recordando una vez que estuvo soñando en uno de los momentos que pudo vivir como Rukia en su mundo. Esa vez que pudo ver lo que él pensaba que era su familia:
—Oka-sama…—llamó Rukia.
Estaban en una arena de entrenamiento observando a un hombre peleando con su espada con otro hombre más alto y fornido. Estaba Rukia y su madre sentadas bajo la sombra que vieron la pelea.
— ¿Qué sucede, linda? —preguntó su madre con una sonrisa. El cabello pelinegro de la mujer era inmenso y largo. Uno de los más largos que había visto Ichigo. Era hermosa y su rostro y alma emanaban dulzura.
— ¿Por qué Oto-sama no tiene el cabello largo, como todo el mundo? —dijo Rukia con mucha duda.
La mujer dio una risita ante la expresión que le dio su hija. Desvió su mirada y pudo observar a su esposo atacar con la espada con suma concentración.: —Porque Byakuya-sama no lo necesita.
— ¿Cómo? —Rukia dijo cohibida.
La mujer vio hacia ambos lados para asegurarse que nadie los escucharan.: —Va ser un secreto de familia. —le guiñó el ojo. — ¿De acuerdo?
Rukia se alteró un poco.: — ¡S-si!
La mujer pelinegra sonrió plácidamente.: —Bueno, Byakuya-sama es muy poderoso…—se sonrojó. —es más…es uno de los más poderosos del Clan Kuchiki que pudo tener y de este mundo. —lo observó admirada. —Su poder es tan inmenso que tal vez es el único que pueda sobrevivir a otros mundos sin escolta.
— ¡De verdad! —pronunció asustada.
—Hisana.
La mencionada se sobresaltó ante reconocer ese llamado. Lo vio sorprendida y un poco apenada a que haya escuchado lo que dijo a Rukia. Ese secreto debía ser bien guardado. Él la miraba profundamente con esos característicos ojos fríos.
—Bya-Byakuya-sama. —dijo tímidamente con un leve sonrojo de pena.
El pelinegro desvió su mirada y giró su cuerpo para darles la espalda.: —Hora de irnos.
Hisana cerró sus ojos aún sin quitarse esa sonrisa de sus labios.: —Como ordene, mi Lord.
Rukia observó extrañamente a sus padres. Pudo observar ese hilo rojo del destino, que tanto era sonado en su mundo, en los dedos meñiques de ellos. La pequeña mujer se preguntaba como era que el destino hacía de las suyas en juntar a un hombre meticuloso y frío como su padre y una mujer dulce y agradable como su madre. Polos totalmente opuestos.
Después de ese recuerdo, Ichigo abrió sus ojos inmensamente. Seguramente debía de haber una razón para recordar eso. El corazón del chico se llenó de esperanza al escuchar esas palabras de la mamá de Rukia. ¿Será posible? ¿Aún habría esperanza?
Cuando Ichigo notó que afuera estaba lloviendo a cántaros se decidió. Tal vez era la última oportunidad que tenía. Podría ser que Rukia muriera ese día o el siguiente. No le quedaba mucho tiempo y lo deducía por solo verla.
El de cabellos naranjas se levantó rápidamente y buscó sus ropas para luego vestirse a la velocidad de la luz. Debía de intentarlo, parecía una locura, pero debía de hacerlo. No podía fallarle a Rukia, no después de haberle dicho antes que la salvaría y que hoy le dijera que no podía hacer nada.
—Ichigo…—susurró Rukia que trató de abrir sus ojos pero no pudo.
Él la ignoró totalmente. Cuando terminó de vestirse, Ichigo corrió hacia el patio a buscar el cabello aun tirado de Rukia. Imploraba el chico que todavía ese cabello tuviera algo de magia, aunque sea una mínima.
Por otra parte, Rukia presentía que algo no iba a salir bien.
—Ichigo…—murmuró que trató de levantarse de la cama pero no pudo. No tenía las fuerzas. — ¿Qué pasa, Ichigo…?
Su respiración resultó dificultosa por las fuertes gotas de aguas que golpearon su rostro y cuerpo. Llovía con viento desgarrador que Ichigo sintió que se ahogaba ahí mismo. No obstante, él ya tenía una meta fija: el cabello tirado de Rukia. Nunca ellos se tomaron la molestia de apartarlo porque nadie más lo vería.
Entre la lluvia que tapaba sus ojos, pudo visualizar el cabello. Con gran alegría, corrió hacia él y lo tomó con fuerza. Satisfecho, corrió con todas sus fuerzas hacia el techo de su casa. Trepó el muro y no tuvo miedo de resbalarse. Su consistencia hacía que se sintiera menor impotente. Era su última alternativa para salvar a Rukia. Toda esperanza la depositaba en su plan.
Cuando estuvo finalmente arriba, trató de no perder el equilibrio por un posible deslice. Minutos después, respiró profundo mientras fruncía su ceño. Guardó todas sus fuerzas y sacó pecho cuando alzó su cabeza hacia el cielo oscuro: — ¡Kuchiki Byakuya! —gritó con furor y desesperación. No sabía si ese plan funcionaría, pero debía intentarlo, todo por Rukia. — ¡Byakuya! —elevó el cabello. — ¡Baja Kuchiki Byakuya! —bramó más fuerte.
Sin embargo, lo único que recibió Ichigo fue un gran golpe en el rostro. Éste cayó fuertemente en el tejado y giró su cabeza desconcertado al ver que su padre y su madre estaban en el techo también.
— ¡Isshin! —gritó Masaki asustada. — ¡No le hagas daño a nuestro hijo!
El mencionado gruñó.: — ¡Ya me harte Masaki! —se acercó a Ichigo. — ¡Si no aprende por las buenas entonces será por las malas!
Ichigo parpadeó asustado y un poco enojado.: — ¡Viejo maldito! ¿Qué te pasa? —gritó bajo la lluvia.
Isshin agarró a su hijo por el cuello de su camisa con ira.: — ¿Qué me pasa? ¡Qué te pasa a ti, estúpido! —rugió. — ¡Eres un loco! ¿A quién llamas a estas horas de la noche?
Ichigo abrió sus ojos sorprendido.: —A alguien.
— ¡A alguien que no existe! —lo golpeó nuevamente.
Masaki corrió hacia ellos y trató de separarlo.: — ¡Basta! —suplicó.
Sin tan solo entendieran que lo que decía era verdad. Si tan solo tuvieran sus ojos para ver lo que él veía no estaría en esa situación.: —Ustedes no lo entenderán…
— ¡Entender qué! —gritó Isshin. — ¿Qué la gente es producto de tu retorcida mente, hijo?
— ¡Déjalo que hable! —intervino Masaki.
Ichigo los observó por un rato. Jamás creyó que llegaría a pasar todo eso. Desde la venida de Rukia su vida ha sido llena de alegría pero al mismo tiempo de tristeza. Tal vez si se los explicaba, lo entenderían o lo creerían más loco…
—Ustedes…no lo pueden ver…pero…—empezó a decir Ichigo. —elevó su dedo meñique con el hilo rojo. —…madre, la leyenda que siempre me contabas de niño es en verdad. —suspiró. —No lo pueden ver, pero aquí…en este dedo; hay un hilo rojo que conecta con mi otra mitad…de otro mundo diferente a este. —bajó la mirada. —Ella se está muriendo y necesito enviarla a su mundo cuanto antes…—cerró sus ojos. — ¡Se que suena loco! ¡Pero es verdad! ¡Se los juro!
Isshin suavizó su agarre y dio unos pasos vacilantes hacia atrás. Ichigo pudo ver que ambos poseían un rostro terriblemente desfavorable. No le creyeron.
Masaki lloró amargamente.: —Es mi culpa…—sollozó muy fuerte. — ¡Todo fue mi culpa! ¡Jamás debí de contarte esa leyenda!
Isshin no ocultaba su pavor.: —Ichigo…necesitas ayuda…en serio…
El chico no lo pudo soportar más. Sabía que algo así vendría. Sus padres ahora lo consideran como un lunático o enfermo mental. ¿Cómo decirles la verdad que no veían? Sonaba hasta de locos para él. La ansiedad corrió en el cuerpo de Ichigo al darse cuenta que sus padres lo verían con otros ojos. Sin embargo, Ichigo sabía que no estaba loco. ¡No lo estaba!
— ¡Claro que necesito ayuda! —gritó hasta ya no aguantar. — ¡No puedo dejar que muera!—alzó el cabello. — ¡Se lo prometí a Rukia!
Un fuerte viento arrasó con los Kurosakis. Una fuerte oleada de poder se hizo presente que presionaba a los humanos. Era un gran poder que bajaba del cielo que los mismos padres no creían lo que veían. La lluvia era fuerte, pero había algo invisible que no dejaba que la lluvia siguiera su curso y formara una silueta. Como si alguien estuviera descendiendo del cielo. Sin embargo, Ichigo sí lo podía ver. La potestad que emanaba era abrumadora. Luego, ese ser bajó completamente y se situó en el techo a la par de los humanos. Al dejar caer sus pies, por la fuerza que poseía, rajó el techo con su poder que hizo que ambos padres gimieran.
— ¡Que sucede! —gritó Masaki asustada.
Ichigo era el único que podía verlo. Su presencia llena de gracia y orgullo; sus ojos daban cabida a la indiferencia que los miraba fijamente y transmitía miedo y poder combinados. El chico abrió su boca asombrado, su plan entonces había funcionado.
—Kuchiki…Byakuya…—murmuró Ichigo aturdido.
Lo dejé muy intrigante xDDD. Bueno, ya el próximo es el ultimo, esta vez sí, y no sé cuando podré actualizar :S hoy si estoy en lo incierto...pero bueno, si no es la otra semana entonces será hasta septiembre (examenes a finales de este mes :/)
Lo único que puedo decir del otro capítulo es que se va a llamar: "lágrimas del mañana" deduzcan de que tratara xDD.
Nos vemos a la próxima :)
